miércoles, 20 de diciembre de 2017

El Libro de Enoc - Cap.1 a 11

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El Libro de Enoc - Cap.1 a 11


Capítulo 1


1 Palabras de bendición con las que bendijo ‘Enoc a los elegidos justos que vivirán en el día de la tribulación, cuando serán rechazados todos los malvados e impíos, mientras los justos serán salvados.




2 ‘Enoc, hombre justo a quien le fue revelada una visión del Santo y del cielo pronunció su oráculo y dijo: la visión del Santo de los cielos me fue revelada y oí todas las palabras de los Vigilantes y de los Santos y porque las escuché he aprendido todo de ellos y he comprendido que no hablaré para esta generación sino para una lejana que está por venir.




3 Es acerca de los elegidos que hablo y a causa de ellos que pronuncio mi oráculo: el Único Gran Santo vendrá desde su morada




4 El Dios eterno andará sobre la tierra, sobre el monte Sinaí aparecerá con su gran ejército y surgirá en la fuerza de su poder desde lo alto de los cielos.




5 Y todos los Vigilantes temblarán y serán castigados en lugares secretos y todas las extremidades de la tierra se resquebrajarán y el temor y un gran temblor se apoderarán de ellos hasta los confines de la tierra.




6 Las altas montañas se resquebrajarán y derrumbarán y las colinas se rebajarán y fundirán, como la cera ante la llama.




7 Y la tierra se dividirá y todo lo que está sobre la tierra perecerá y habrá un juicio sobre todos.




8 Pero con los justos Él hará la paz y protegerá a los elegidos y sobre ellos recaerá la clemencia y todos ellos pertenecerán a Dios, serán dichosos y benditos, los ayudará a todos y para ellos brillará la luz de Dios.




9 Mirad que Él viene con una multitud de sus santos, para ejecutar el juicio sobre todos y aniquilará a los impíos y castigará a toda carne por todas sus obras impías, las cuales ellos han perversamente cometido y de todas las palabras altaneras y duras que los malvados pecadores han hablado contra Él.







Capítulo 2




1 Observad todas las cosas que ocurren en el cielo, cómo las luminarias del cielo no cambian su ruta en las posiciones de sus luces y cómo todas nacen y se ponen, ordenadas cada una según su estación y no desobedecen su orden.




2 Mirad la tierra y presta atención a sus obras, desde el principio hasta el fin, cómo ninguna obra de Dios sobre la tierra cambia, y todas son visibles para vosotros.




3 Ved las señales del verano y las señales del invierno, cómo la tierra entera se llena de agua y las nubes rocían la lluvia sobre ella.







Capítulo 3




1 Observad y ved cómo todos los árboles se secan y cae todo su follaje; excepto catorce árboles cuyo follaje permanece y esperan con todas sus hojas viejas hasta que vengan nuevas tras dos o tres años.







Capítulo 4




1 Y otra vez observad las señales del verano, cómo en Él el sol quema y rescalda y entonces sobre la superficie ardiente de la tierra buscáis sombra y refugio del ardor del sol, sin encontrar forma de marchar ni por el suelo y ni por las rocas, a causa del calor.







Capítulo 5




1 Observad y ved todos los árboles, cómo en todos ellos despuntan las hojas verdes y los cubren y todos sus frutos son para adorno y gloria, Ensalzad y considerad todo estas obras y sabed cómo el Dios vivo, el que vive eternamente, Él ha hecho todas esas cosas.




2 Cómo todas sus obras prosiguen de año en año hasta siempre y todas le obedecen sin alteraciones y todo pasa como Dios lo ha estatuido.




3 [Y ved como los mares y los ríos de igual forma cumplen y no cambian sus tareas, según los mandamientos de Él.]




4 Pero, vosotros cambiáis sus tareas y no cumplís su palabra y en cambio la habéis transgredido y habéis ultrajado su grandeza con palabras altaneras e hirientes de vuestra boca impura. Duros de corazón, ¡no habrá paz para vosotros!




5 Por ello maldeciréis vuestros días y los años de vuestra vida se perderán; pero los años de vuestra destrucción se multiplicarán como una maldición eterna, y no habrá misericordia ni paz para vosotros.




6 En esos días vuestros nombres significarán maldición eterna para todos los justos y en vosotros serán malditos todos los malditos y por vosotros jurarán todos los pecadores y malvados.




7 Para los elegidos habrá luz, alegría y paz y heredarán la tierra, pero para vosotros impíos habrá maldición.




8 Y entonces la sabiduría se dará a los elegidos y vivirán todos, y no pecarán más ni por olvido ni por orgullo, sino que en cambio los que sean sabios serán humildes




9 No transgredirán más ni pecarán el resto de su vida, ni morirán por el castigo o por la ira divina, sino que completarán el número de los días de su vida. Su vida será aumentada en paz y sus años de regocijo serán multiplicados en eterna alegría y paz por todos los días de su vida.







Capítulo 6




1 Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombres, les nacieron hijas hermosas y bonitas;




2 y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: "Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombres y engendremos hijos".




3 Entonces Shemihaza que era su jefe, les dijo: "Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado".




4 Pero ellos le respondieron: "Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente".




5 Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto unos con otros, bajo anatema.




6 Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron "Hermon", porque sobre él habían jurado y se habían comprometido mutuamente bajo anatema.




7 Estos son los nombres de sus jefes: Shemihaza, quien era el principal y en orden con relación a él, Ar'taqof, Rama'el, Kokab'el, 'El, Ra'ma'el, Dani'el, Zeq'el, Baraq'el, 'Asa'el, Harmoni, Matra'el, 'Anan'el, Sato'el, Shamsi'el, Sahari'el, Tumi'el, Turi'el, Yomi'el, y Yehadi'el.




8 Estos son los jefes de decena.







Capítulo 7




1 Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas.




2 Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron;




3 y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles.




4 Entonces, los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos;




5 y empezaron a pecar contra todos los pájaros del cielo y contra todas las bestias de la tierra, contra los reptiles y contra los peces del mar y se devoraban los unos la carne de los otros y bebían sangre.




6 Entonces la tierra acusó a los impíos por todo lo que se había hecho en ella.










Capítulo 8




1 Y 'Asa'el enseñó a los hombres a fabricar espadas de hierro y corazas de cobre y les mostró cómo se extrae y se trabaja el oro hasta dejarlo listo y en lo que respecta a la plata a repujarla para brazaletes y otros adornos. A las mujeres les enseñó sobre el antimonio, el maquillaje de los ojos, las piedras preciosas y las tinturas.




2 Y entonces creció mucho la impiedad y ellos tomaron los caminos equivocados y llegaron a corromperse en todas las formas.




3 Shemihaza enseñó encantamientos y a cortar raíces; Hermoni a romper hechizos, brujería, magia y habilidades afines; Baraq'el los signos de los rayos; Kokab'el los presagios de las estrellas; Zeq'el los de los relámpagos; 'El enseñó los significados; Ar'taqof enseñó las señales de la tierra; Shamsi'el los presagios del sol; y Sahari'el los de la luna, y todos comenzaron a revelar secretos a sus esposas.




4 Como parte de los hombres estaban siendo aniquilados, su grito subía hasta el cielo.










Capítulo 9




1 Entonces Miguel, Sariel, Rafael y Gabriel observaron la tierra desde el santuario de los cielos y vieron mucha sangre derramada sobre la tierra y estaba toda llena de la injusticia y de la violencia que se cometía sobre ella.




2 Considerando esto, los cuatro fueron y se dijeron: "el grito y el lamento por la destrucción de los hijos de la tierra sube hasta las puertas del cielo".




3 Y dijeron a los santos del cielo: "Es ahora a vosotros a quienes las almas de los hijos de los hombres suplican diciendo 'llevad nuestra causa ante el Altísimo, nuestra destrucción ante la gloria majestuosa y ante el Señor de todos los señores' en cuanto a majestad".




4 Y Rafael, Miguel, Sariel y Gabriel dijeron al Señor del mundo: "Tú eres nuestro gran Señor, el Señor del mundo, el Dios de dioses, el Señor de señores y el Rey de reyes; los cielos son el trono de tu gloria por todas las generaciones que existen desde siempre; toda la tierra es el escabel ante ti para siempre, y tu nombre es grande, santo y bendito por toda la eternidad.




5 "Eres tú quien todo lo ha creado y en ti reside el poder sobre todas las cosas; todo es descubierto en toda su desnudez ante ti; tú lo ves todo y nada se te puede esconder.




6 "Tú has visto lo que ha hecho 'Asa'el, como ha enseñado toda injusticia sobre la tierra y revelado los secretos eternos que se cumplen en los cielos;




7 y lo que ha enseñado a los humanos Shemihaza, al que tú habías dado la facultad de gobernar sobre sus compañeros.




8 "Ellos han ido hacia las hijas de los hombres y se han acostado con ellas y se han profanado a sí mismos descubriéndoles todo pecado.




9 "Luego, estas mujeres han parido en el mundo gigantes, por lo que la tierra se ha llenado de sangre e injusticia.




10 "Y ahora mira que las almas de los que han muerto gritan y se lamentan hasta las puertas del cielo y su gemido ha subido y no puede cesar debido a la injusticia que se comete en la tierra.




11 "Pero tú que conoces todas las cosas antes de que sucedan, tú que sabes aquello, tú los toleras y no nos dices qué debemos hacerles al observar eso".







Capítulo 10




1 Entonces el Altísimo, Grande y Santo habló y envió a Sariel al hijo de Lamec.




2 Y le dijo: "Ve hacia Noé y dile en mi nombre, 'escóndete'; y revélale la consumación que viene, pues la tierra entera va a perecer, un diluvio está por venir sobre toda la tierra y todo lo que se encuentre sobre ella perecerá.




3 "En seguida enseña al Justo, al hijo de Lamec, lo que debe hacer para preservar su alma para la vida y escapar definitivamente, pues por él será sembrada una planta y serán establecidas todas las generaciones".




4 Y además, el Señor le dijo a Rafael: "Encadena a 'Asa'el de pies y manos, arrójalo en las tinieblas, abre el desierto que está en Dudael y arrójalo en él;




5 Tira sobre él piedras ásperas y cortantes, cúbrelo de tinieblas, déjalo allí eternamente sin que pueda ver la luz,




6 y en el gran día del Juicio que sea arrojado al fuego.




7 "Después, sana la tierra que los Vigilantes han corrompido y anuncia su curación, a fin de que se sanen de la plaga y que todos los hijos de los hombres no se pierdan debido al misterio que los Vigilantes descubrieron y han enseñado a sus hijos.




8 "Toda la tierra ha sido corrompida por medio de las obras que fueron enseñadas por 'Asa'el, impútale entonces todo pecado".




9 Y el Señor dijo a Gabriel: "Procede contra los bastardos y réprobos hijos de la fornicación y haz desaparecer a los hijos de los Vigilantes de entre los humanos y hazlos entrar en una guerra de destrucción, pues no habrá para ellos muchos días.




10 "Ninguna petición en su favor será concedida, pues esperan vivir una vida eterna o que cada uno viva quinientos años.




11 Y a Miguel le dijo el Señor: ve y anuncia a Shemihaza y a todos sus cómplices que se unieron con mujeres y se contaminaron con ellas en su impureza,




12 ¡que sus hijos perecerán y ellos verán la destrucción de sus queridos! Encadénalos durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el gran día de su juicio.




13 "En esos días se les llevará al abismo de fuego, a los tormentos y al encierro en la prisión eterna.




14 "Todo el que sea condenado, estará perdido de ahí en adelante y será encadenado con ellos hasta la destrucción de su generación. Y en la época del juicio que yo juzgaré, perecerán por todas las generaciones.




15 "Destruye todos los espíritus de los bastardos y de los hijos de los Vigilantes porque han hecho obrar mal a los humanos.




16 "Destruye la opresión de la faz de la tierra, haz perecer toda obra de impiedad y haz que aparezca la planta de justicia ; ella será una bendición y las obras de los justos serán plantadas en alegría para siempre.




17 "En ese tiempo todos los justos escaparán y vivirán hasta que engendren millares. Todos los días de vuestra juventud y vuestra vejez se completarán en paz.




18 "Entonces toda la tierra será cultivada en justicia y toda ella será plantada de árboles y llena de bendición.




19 "Todos los árboles de la tierra que deseen serán plantados en ella y sembrarán allí viñas y cada una de ellas producirá mil jarras de vino y cada semilla producirá mil medidas por una, y una medida de aceitunas producirá diez lagares de aceite.




20 "Y limpia tú la tierra de toda opresión, de toda violencia, de todo pecado, de toda impiedad y de toda maldad que ocurre en ella y hazles desaparecer de la tierra.




21 "Y todos los hijos de los hombres llegarán a ser justos y todas las naciones me adorarán, se dirigirán en oración a mí y me alabarán.




22 "Y la tierra estará limpia de toda corrupción, de todo pecado, de todo castigo y de todo dolor y yo no enviaré más plagas sobre la tierra, hasta las generaciones de las generaciones ni por toda la eternidad.







Capítulo 11




1 "Y en esos días abriré los tesoros de bendición que están en el cielo, para hacerlos descender sobre la tierra, sobre las obras y el trabajo de los hijos de los hombres




2 "Y la paz y la verdad estarán unidas todos los días del mundo y por todas las generaciones.




Extracto de

El Libro de ‘Enoc

(H’e’enukk)




Pag. Anterior: Varios/Otros - Introducción a la doctrina esotérica.

http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/index.php?ndx=4682




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A+, Seth ~ Elegir, Los sucesos, que se materializarán, físicamente, A+,

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Seth ~ Elegir. Los sucesos que se materializarán físicamente.



Lo que debéis entender es esto: cada uno de los sucesos en cada una de vuestras vidas fue «alguna vez» "probable". A partir de un campo de acción determinado, elegís los sucesos que se materializarán físicamente.


Esto ocurre a nivel individual y colectivo. Imaginad que hoy entran a robar en vuestra casa. Ayer, el robo era uno de muchos sucesos probables. Elijo este ejemplo porque entra en escena más de una persona: la víctima y el ladrón. ¿Por qué vuestra casa fue saqueada, y no la del vecino? De un modo u otro, atrajisteis ese suceso con vuestro pensamiento consciente, y lo llevasteis de la probabilidad a la realidad. El suceso es una acumulación de energía convertida en acción y materializada como resultado de las creencias.


Tal vez estéis convencidos de que la naturaleza humana es malvada, o que nadie está exento de la agresión de los demás, o que las personas están motivadas principalmente por la codicia. Estas creencias atraen su propia realidad. Si tenéis cosas de valor que perder, automáticamente os convencéis de que alguien os lo arrebatará, o que hará lo posible para arrebatártelo. A vuestra manera, enviáis mensajes a una persona así. Básicamente vuestras convicciones son bastante parecidas, pero uno se considera a sí mismo la víctima y el otro el agresor; es decir, cada uno de vosotros reacciona de modo distinto al mismo conjunto de creencias, pero ambos sois necesarios para que se cometa un delito de ésta índole.


Las creencias de ambos hallarán justificación en la vida física, y no harán más que reforzarse. 
 
El temor a los robos atrae a los ladrones. 
 
Pero, si creéis que los hombres son malvados, no tenderéis a verlo como una creencia, sino que lo consideraréis como una condición de la realidad.




Toda vuestra experiencia presente partió de una realidad probable. A lo largo de la vida, cualquier suceso debe pasar por vuestra esencia como criaturas vivas, con el innato reconocimiento del tiempo, que es una parte importante de vuestra estructura neurológica; normalmente se produce un retraso, un lapso en el tiempo, durante el cual las creencias producen la realización material. 
 
Cuando tratáis de cambiar vuestras convicciones con el fin de cambiar vuestra experiencia, tenéis que detener primero el impulso acumulado, por decirlo de alguna manera. 
 
Estáis cambiando los mensajes, mientras que el cuerpo está acostumbrado a reaccionar dócilmente a una serie establecida de creencias.


La actividad consciente provoca los sucesos mediante la estructura neurológica, en un flujo continuo y regular, y se establece una pauta habitual de reacciones. 
 
Cuando alteráis estas creencias conscientes con esfuerzo, se requiere un período de tiempo hasta que esa estructura aprende a adaptarse a la nueva situación preferida. 
 
Si las creencias se cambian durante la noche, en proporción se precisa menos tiempo. 
 
En cierto modo, cada creencia puede verse como una potente emisora, que atrae distintos campos de probabilidades y selecciona aquellas señales con las que está sintonizada, a la vez que rechaza las demás. 
 
Cuando colocáis una nueva emisora, durante cierto tiempo puede haber algunas interferencias o filtraciones de otra anterior.


Así pues, cualquier facultad que tengáis puede «captarse más claramente», amplificarse y materializarse en la práctica en vez de seguir siendo probable. 
 
Pero en este caso debéis concentraros en la facultad y no en el hecho de que no la hayáis utilizado bien hasta el momento. 
 
Un pintor produce una serie de obras a lo largo de su vida. 
 
Cada cuadro no es más que una materialización concreta de una variedad infinita de cuadros "probables".


Pero el trabajo real de seleccionar la información se hace según las creencias de la mente consciente del artista acerca de quién es él, cuan bueno es como pintor, qué "clase" pintor es, a qué «escuela» de creencias artísticas se acoge, sus ideas sobre la sociedad y su lugar en ella, y los valores estéticos y económicos, por nombrar unas pocas.


Algo muy parecido ocurre en la concreción de cualquier suceso en el que estéis implicados. 
 
Por tanto, creáis vuestra vida. 
 
Las imágenes internas son de gran importancia para el artista, quien trata de proyectarlas en el lienzo. 
 
Repito que cada uno de vosotros es su propio artista, y vuestras visualizaciones internas constituyen modelos de otras situaciones y sucesos. 
 
El artista recurre a lo que ha aprendido y mezcla sus colores con el fin de dar a su pintura una materia artística. 
 
Las imágenes de la mente atraen toda la energía emocional y el poder necesarios para "darles" cuerpo como sucesos físicos.


Podéis cambiar el cuadro de vuestra vida en cualquier momento; basta con que comprendáis que no es más que el retrato de vosotros mismos que habéis creado a partir de una cantidad ilimitada de retratos probables. 
 
El aspecto peculiar de vuestros retratos probables es característico vuestro, y de nadie más.




Las facultades y condiciones diversas que queráis ver realizadas ya están latentes y a vuestra disposición. 
 
Suponed que no tenéis salud y la deseáis. 
 
Si comprendéis la naturaleza de las probabilidades, no necesitaréis "fingir" que hacéis caso omiso de vuestra situación actual. 
 
En lugar de ello la reconoceréis como una realidad probable que habéis materializado físicamente. 
 
Con esta convicción, empezaréis el proceso necesario para llevar una probabilidad distinta a la experiencia física.


Para ello os concentraréis en lo que queréis, pero sin sentir ningún conflicto entre eso y lo que sois, porque una cosa no contradecirla a la otra; cada una se verá como un reflejo de una creencia en la vida diaria. 
 
Así como llevó algún tiempo dar forma a vuestra imagen actual con sus aspectos enfermos, también llevará tiempo cambiarla. 
 
Pero "concentrarse" en 
la situación actual de enfermedad sólo la prolongará.


Cada condición es tan real o irreal como la otra. ¿Qué yo? ¿Qué mundo? Vuestras probabilidades se encuadran dentro de ciertos marcos de referencia que habéis elegido como parte de vuestra condición de criaturas. 
 
El pasado y el subconsciente, tal como los concebís, tienen poco que ver con vuestra experiencia presente aparte de vuestras creencias sobre ellos. 
 
Vuestro pasado contiene momentos de alegría, fuerza, creatividad y esplendor, así como también episodios de infelicidad, desesperación, confusión y crueldad. 
 
Vuestras convicciones actuales actúan como un imán y activan todas esas cuestiones pasadas, felices o tristes. 
 
Elegís de vuestra experiencia previa "todos" los sucesos que refuerzan vuestras creencias conscientes, y desecháis los que no lo hacen, los cuales incluso pueden parecer inexistentes.


Tal como mencionamos, los recuerdos que surgen ponen en funcionamiento los mecanismos del cuerpo y unen el pasado y el presente en una especie de cuadro armonioso. 
 
Esto significa que las piezas encajarán tanto si son alegres como si no.


Esta unión del pasado y el presente os predispone a sucesos futuros similares, ya que os habéis preparado para ello. 
 
Así pues, el cambio altera el pasado y el futuro. 
 
Debido a vuestra organización neuro-lógica, el presente es evidentemente el único punto a partir del cual podéis cambiar el pasado y el futuro, y hacer efectiva la acción.


No estoy hablando simbólicamente. Vuestras reacciones presentes modifican vuestro pasado y vuestro futuro en los niveles más íntimos. Se producen alteraciones en el cuerpo. 
 
Varían algunos circuitos dentro del sistema nervioso, y energías que escapan a vuestra comprensión buscan nuevas conexiones a niveles mucho más profundos y lejos de la conciencia.


Vuestras creencias actuales rigen la ocurrencia de los sucesos. 
 
Cada persona da forma a la creatividad y la experiencia a cada momento.


Debéis comprender que vuestro presente es el punto en el que la carne y la materia se unen con el espíritu. 
 
Por tanto, el presente es vuestro punto de poder en vuestra vida actual, tal como la entendéis. Si le atribuís más fuerza al pasado, os sentiréis capaces y os privaréis de vuestra propia energía.


Como ejercicio, sentaos con los ojos abiertos, observad a vuestro alrededor, y pensad que este momento representa el punto extremo de vuestro poder, por cuyo intermedio podéis afectar tanto a los sucesos pasados como a los futuros.


El presente que veis, con su experiencia física íntima, es el resultado de la acción en "otros" presentes parecidos. 
 
No os dejéis intimidar por el pasado o el futuro. 
 
No tenéis por qué proyectar en el futuro los aspectos desagradables de vuestra realidad actual; esto "sólo" ocurrirá si empleáis el poder del presente para hacerlo.


Si aprendéis a adquirir ese sentimiento de poder ahora, podéis utilizarlo con eficacia para alterar vuestra situación vital de la forma que elijáis (como ya dijimos dentro de las limitaciones establecidas por vuestra condición de criaturas). 
 
Si habéis nacido sin un miembro del cuerpo, por ejemplo, vuestro poder en el presente no puede regenerarlo automáticamente en "esta" vida, a pesar de que en otros sistemas de realidad poseéis ese miembro.


Las condiciones externas siempre pueden cambiarse si comprendéis los principios a los que me refiero. 
 
Pueden eliminarse las enfermedades, incluso las que parecen terminales, pero sólo si se eliminan las creencias que las sustentan o se alteran lo suficiente para que su efecto específico sobre el cuerpo desaparezca. 
 
Desde un punto de vista práctico, lo que llamáis presente es el punto en el que seleccionáis vuestra experiencia física de entre todos los sucesos que "podrían" materializarse. 
 
Vuestras circunstancias físicas cambian automáticamente cuando lo hacen vuestras creencias. 
 
Cuando aumenta vuestro conocimiento, vuestra experiencia se vuelve más completa. Esto no significa "necesariamente" que haya una uniformidad o que no se produzcan altibajos. Cada aspiración presupone la admisión de una carencia, cada desafío presupone un obstáculo por superar. Los más aventureros suelen elegir desafíos mayores, por lo que, en su mente, el contraste entre lo que quieren alcanzar y su situación actual puede parecer insuperable.


En todo caso, el "punto de poder" es el presente, y desde éste elegís qué yo, y qué mundo. 
 
La experiencia de un país es el resultado acumulado de las elecciones de todos sus individuos, de modo que, al elegir vuestras propias circunstancias, afectáis también a las otras personas de vuestro país y del mundo.
 

En muchas culturas «indígenas» a una persona no se la considera en absoluto en función de su edad, y el número de sus años carece de importancia.
 
De hecho, un hombre puede no saber su edad, tal como vosotros la comprendéis. Os haría bien a todos vosotros -jóvenes, maduros y ancianos- olvidar la cantidad de años que tenéis, porque muchas creencias de vuestra cultura os limitan según vuestra edad. A la juventud se le niega su sabiduría, y a la vejez se la despoja de su felicidad.



"Fingir" que no os importa vuestra edad, haceros pasar por jóvenes porque teméis la vejez, no es la solución.
 
 Recordad que vuestro punto de realidad y poder se encuentra en vuestra experiencia actual. 
 
Sin comprendéis esto, a cualquier edad podéis recurrir a cualidades y conocimientos que «existieron» en vuestro pasado o que «existirán» en vuestro futuro, dado que vuestras edades son probables [y simultáneas].


A pesar de que, básicamente, el tiempo no existe tal como lo «conocéis», neurológicamente estáis forzados a percibir vuestra vida como una serie de momentos que se suceden constantemente.


Como criaturas, nacéis jóvenes y os hacéis viejos. 
 
Pero los animales, como criaturas, no están tan limitados en su experiencia en ese sentido. 
 
No tienen creencias sobre la vejez que inhiban automáticamente sus facultades; aunque mueren físicamente como todas las criaturas deben hacerlo en este aspecto, no se deterioran de la misma manera.


No comprendéis la comunicación que hay entre vosotros y los animales de compañía, por ejemplo, cómo a su "manera" éstos reaccionan a vuestras creencias.* Reflejan vuestras ideas, y por tanto se vuelven vulnerables como no lo serían en su entorno natural.
 
 En términos generales, su relación con vosotros es natural, pero su innata comprensión de que el punto de poder de la criatura es el presente se ve, en cierta medida, afectada por su receptividad y su asimilación de vuestras creencias. 
 
A un gato joven se lo trata diferente que a uno mayor, y el animal responde a ese condicionamiento. 
 
De la misma manera, vuestras propias conclusiones sobre la edad se materializan en vuestra experiencia. En consecuencia, si os convencéis de que sois diez años más jóvenes, o diez años mayores, esto se reflejará fielmente en vuestro entorno personal.


"Si tenéis veinte años, podéis hacer uso de la sabiduría que imagináis que tendréis a los treinta".


Si tenéis sesenta años, podéis utilizar la fortaleza física que creéis que ya no tenéis, pero que antes teníais. 
 
Todo esto también se expresaría física y biológicamente en el cuerpo.


¿Qué yo?
 ¿Qué mundo? 
Si estáis solo es porque creéis en vuestra soledad en este momento actual que reconocéis como tiempo. 
 
De lo que parece ser el pasado atraéis sólo los recuerdos que refuerzan vuestro estado, y los proyectáis hacia el futuro. 
 
Físicamente, estáis abrumando al cuerpo, que responde a dicho estado de soledad con reacciones químicas y hormonales. 
 
También os priváis de vuestro punto de acción en el presente.


Las vitaminas, una mejor alimentación o la atención médica pueden rejuvenecer temporalmente el cuerpo; pero, a menos que cambiéis vuestras creencias, se verá rápidamente abrumado de nuevo por vuestros sentimientos de depresión. En este caso debéis daros cuenta de que sois vosotros quienes creáis vuestra soledad, y decidir cambiarla mediante el pensamiento y la acción. 
 
La acción es pensamiento en movimiento físico, que se percibe exteriormente.


* Véase la sesión 639 del capítulo 10, donde se habla de la vida y la muerte de nuestro gato, Rooney. Seth también mencionó el tema de las probabilidades en relación con Rooney.



SESIÓN 656

Extracto de Habla Seth III

A través de Jane Roberts


Pag. Anterior: Seth - La actividad neuronal organiza la experiencia consciente.

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Pag. Siguiente: Seth - El presente es el punto de poder.

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