lunes, 3 de julio de 2017

Seth ~ La constante creación del cuerpo físico. I-II

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Seth ~ La constante creación del cuerpo físico. I

Mientras Jane descansaba un poco antes de la cena, recibió las últimas tres palabras del título de este libro: Habla Seth III: La naturaleza de la realidad personal. Véanse las notas al final del prólogo de Seth, que recibimos durante la sesión 609 del 10 de abril de 1972.

Buenas noches.

Pasaremos a comentar la relación existente entre el ser interior, vuestras creencias conscientes y vuestra creación física más íntima: vuestra imagen humana.

Fin del capítulo cuatro.


5. LA CONSTANTE CREACIÓN DEL CUERPO FÍSICO

Tal como se mencionó en el capítulo anterior, la mente consciente es un fragmento del ser interior, la parte que aflora a la superficie, por así decirlo, y que conoce la realidad física más o menos directamente.

Dado que ahora estáis orientados físicamente y os ocupáis principalmente de la materialización corpórea de la realidad interna, la mente consciente posee toda la información necesaria para una vida diaria eficaz y su acceso es fácil. Aquella información que no se aplica directamente a lo que consideráis vuestra realidad física en un «momento» determinado no se retiene en la conciencia.

Pero, tan pronto como surge la necesidad de tales datos -ayuda, información o conocimiento-, acuden de inmediato a menos que vuestras creencias conscientes generen una barrera. En la vida física se necesita esta capacidad de la mente consciente de enfocarse con gran precisión y concentración. Gracias a esta capacidad selectiva podéis «sintonizar» con toda la gama particular de actividades físicas.

A su modo, los animales también poseen esta conciencia selectiva. También ellos centran su atención en direcciones muy específicas, de modo que, del vasto campo general de percepción, captan los estímulos que «reconocen» y los incorporan de una forma organizada.

Es la mente consciente de los animales, conectada con su cerebro físico, la que hace posible esa necesaria selección. Sin ella se produciría un efecto de «desenfoque» que convertiría la supervivencia física en algo imposible, y es por ello por lo que ciertos fragmentos del ser interior afloran a la superficie del ser.

Como en la vida la mente "está" conectada al cerebro y al organismo físico, se sintoniza automáticamente con la realidad corpórea y, hasta cierto punto, hace caso omiso de la información no física que existe en cualquier campo dado de percepción. Sencillamente, no la deja entrar dentro de sus percepciones organizadoras, es decir, no la toma en cuenta.

Repito que esto es bastante necesario. Hay cierta información y datos que no corresponden a la realidad física. Parte de ella es percibida por «entidades no físicas», quienes la organizan dentro de su sistema de realidad, donde sí que tiene significado, pero de eso no nos ocuparemos aquí.

Mientras estáis en un cuerpo físico, siempre os concentráis en ciertos datos y excluís otros. En otros tipos de realidad se puede hacer caso omiso del sistema físico y concentrarse en cambio en otros sistemas de existencia que no están reconocidos dentro de la vuestra.

En vuestra vida actual, la mente consciente evalúa la realidad física, y tiene tras ella toda la energía, el poder y la capacidad del ser interior a su disposición. Puede acceder a cualquier información que necesite. Su labor es valorar esa realidad de forma eficiente utilizando ese enfoque tan preciso que mencionábamos. Por su naturaleza, la conciencia o la mente consciente nunca se ve abrumada por un exceso de detalles, por demasiada información, ya que el ser interior le envía sólo la información que pide o que cree necesaria.

Así pues, en gran medida las creencias conscientes se ocupan de liberar este tipo de datos internos, o bien de inhibirlos.

La mente consciente se desarrolla y se expande. No es un objeto. Aprende mediante la experiencia y los efectos de su comportamiento. El ser interior produce cualquier resultado que la mente consciente desea. Eso no significa que la mente consciente permanezca ociosa, ni que el ser interior aísle de sus propias fuentes. Puesto que la mente consciente es una parte del ser interior, está obviamente compuesta de la misma energía, la colma la misma vitalidad, y la revitalizan las profundas fuentes de creatividad de donde surge todo ser.

Debéis comprender que la mente no está aislada del ser interior. Éste conserva el cuerpo físico vivo incluso mientras le da forma. La milagrosa traducción constante de espíritu en carne se lleva a cabo con una energía inagotable por parte de esos fragmentos internos del ser, pero el ser interior confía a la mente consciente la valoración del estado y la realidad del cuerpo, y da forma a la imagen del cuerpo en consonancia con las creencias conscientes de la mente.

Así pues -repito-, dais forma a vuestra realidad mediante vuestras creencias, y vuestra producción más íntima es vuestro cuerpo físico. Vuestras creencias acerca de él se convierten constantemente en datos internos. Para dar forma al cuerpo, organizáis a nivel inconsciente los átomos y las moléculas que componen las células, pero el anteproyecto lo elaboran vuestras creencias conscientes. Para cambiar el cuerpo debéis cambiar las creencias, incluso ante datos físicos o pruebas que están en desacuerdo.

Cada uno de vosotros tiene un cuerpo y una conciencia. Podéis poner en práctica estas ideas aplicándolas al cuerpo. Por ahora consideremos que, en términos generales, no vais a crecer un metro y medio más si ya sois adultos formados, ya que hay ciertas leyes físicas que debéis acatar. Hablaremos de ello con más detalle posteriormente.

Pero sí que podéis "parecer" más altos, y afectar a los demás como si lo fuerais, que habitualmente es lo que deseáis. Pero, con ciertas restricciones que veremos más adelante, podéis volveros saludables si sois enfermizos, delgados si estáis gruesos, ganar peso si así lo queréis, o alterar vuestra imagen física de forma bastante radical mediante el empleo de vuestras ideas y creencias.

Estas forman el anteproyecto en virtud del cual creáis vuestro cuerpo, tanto si sois conscientes de ello como si no. El cuerpo es una creación artística, formada y conservada constantemente de un modo inconsciente, pero totalmente en consonancia con vuestras creencias sobre qué y quiénes sois.

Constantemente os hacéis sugerencias sobre vuestro cuerpo y vuestra buena o mala salud. Así pues, pensáis a menudo en vuestro cuerpo, y enviáis al ser interior un aluvión de creencias e instrucciones que afectan a vuestra imagen física.

Tal como ya mencioné anteriormente, los pensamientos poseen una realidad vital muy definida. Las creencias son pensamientos acerca de la naturaleza de vuestra realidad, reforzados por la imaginación y la emoción.

Ahora bien, los pensamientos en general poseen una realidad electromagnética y, lo sepáis o no, también tienen un valor de "sonido" interno.

Conocéis la importancia del sonido exterior. Se utiliza como método de comunicación, pero también es una consecuencia de muchos otros sucesos, y afecta el entorno físico. Lo mismo puede decirse sobre lo que llamaré "el sonido interno", el sonido de vuestros pensamientos dentro de la cabeza. No me refiero aquí a ruidos corporales, a pesar de que a menudo también sois ajenos a ellos.

Los sonidos internos tienen un efecto en el cuerpo aún mayor que los exteriores, ya que afectan a los átomos y moléculas que componen las células. En muchos aspectos, sería cierto afirmar que "habláis mediante el cuerpo", pero ese hablar es interior.

El mismo tipo de sonido construyó las pirámides, pero era un sonido que vuestros oídos físicos no podrían oír. Ese sonido interno da forma a vuestra estructura ósea y vuestra carne. El sonido está conectado con las palabras mentales que empleáis al pensar, pero separado de ellas.

Pausa a las 11.05. En meses pasados, Seth dedicó algunas sesiones a explicar los significados y usos del sonido interno y externo. El material era nuevo para nosotros, e incluía información sobre el uso que hicieron los egipcios del sonido «inaudible» que facilitó la construcción de las pirámides; según Seth, los romanos también utilizaron este sonido para erigir la enorme e impresionante ciudad de Heliópolis en Baal-bek, en lo que actualmente es el Líbano. Véase la continuación de estas notas al final de la sesión.

No importa en qué idioma os dirijáis a vosotros mismos, por ejemplo. El sonido se forma en virtud de la intención, y -dicho en términos sencillos- la misma intención tiene el mismo efecto sonoro en el cuerpo, al margen de las palabras utilizadas.

Pero normalmente pensáis en vuestra propia lengua, y por tanto en la práctica las palabras y la intención se entremezclan. A efectos prácticos, ambas "son" una. Cuando decís: «Estoy cansado», mentalmente no sólo os estáis dando mensajes silenciosos -y digo «mensajes» en vez de «mensaje» porque la afirmación general se descompone en distintas partes, ya que son muchas las partes del cuerpo que deben verse afectadas antes de que os sintáis cansados-, sino que además el sonido interno de los mensajes afecta automáticamente al cuerpo justo de esta manera.

¿Qué deberíais hacer, por tanto, si os sentís cansados? Esta es una valoración consciente de la realidad de vuestro cuerpo en cierto momento. Como queréis cambiarla, no la reforzáis. En lugar de ello le decís mentalmente al cuerpo que puede empezar a descansar y renovarse. Dais por sentada vuestra valoración inicial, de modo que, sin necesidad de reafirmarla, sugerís que se ponga en práctica el remedio.

Si las condiciones lo permiten, podéis descansar físicamente tumbándoos o efectuando los ajustes que os parezcan apropiados. Si esto no es posible, os pueden beneficiar la sugerencia de que el cuerpo puede renovarse solo. Si, en cambio, os decís una y otra vez que estáis cansados, el estado de cansancio se refuerza.

El valor del sonido interno de la sugerencia contraria empieza automáticamente a renovar el cuerpo. Actualmente está de moda hablar de la contaminación sonora, pero otro tanto ocurre con el sonido interno, en especial cuando los pensamientos internos se contradicen entre sí y son confusos y azarosos, pues en ese caso se le dan al cuerpo instrucciones diversas y contradictorias.

Como sabéis, el entorno interno del cuerpo cambia constantemente, y sois vosotros quienes lo cambiáis. El cambio es muy necesario, y por lo general se mantiene el equilibrio del cuerpo. Pero las instrucciones que le dais no siempre son claras o favorables, y vuestras creencias determinan en gran medida el tipo de información que enviáis a ese entorno.

El ser interior siempre trata de mantener el equilibrio y la salud del cuerpo, pero muchas veces vuestras creencias le impiden acudir en vuestra ayuda con tan sólo la mitad de la energía a su disposición. A menudo sólo abrís las puertas de esta gran energía cuando estáis en graves problemas, cuando se os hace evidente que vuestras anteriores creencias y conducta no han funcionado.

Tenéis a vuestra disposición los medios para asegurar vuestra salud. Mi amigo Joseph (tal como Seth me llama) sacó a colación antes de la sesión una cuestión que tiene que ver con ello. Quería saber por qué tantas personas en este país llevan gafas. Se preguntaba si una persona que no hubiera visto nunca unas gafas y de repente conociera su existencia, desarrollaría la necesidad de utilizarlas; ¡sí, la desarrollaría! A muchas personas se les receta un par de gafas para corregir un trastorno ocular a una edad muy temprana. Por sí solos, en muchos casos, los ojos se corregirían solos. Las gafas "pueden" dicha autocorrección al proporcionar una muleta que debilita aún más los músculos del ojo, por ejemplo, y refuerza ese estado. Si creéis que sólo las gafas corregirán una visión deficitaria, así será.

En vez de ello deberíais descubrir la razón de la creencia que se esconde tras el mal funcionamiento físico, en cuyo caso el problema ocular desaparecería automáticamente. Ahora bien, para la mayoría de personas es más fácil utilizar las gafas.

Nos estamos adentrando en el campo de la profesión médica, y es demasiado tarde para ello... Ahora Ruburt debería seguir con las sesiones de relajación cuando tengan lugar, e intentar conservar ese estado mental en condiciones normales. Os deseo unas muy buenas noches.

Dile a Ruburt que mi energía siempre ha estado a su disposición. Puede utilizarla libre y completamente. No negará mi existencia ni hará caso omiso de ella. Está disponible a todas horas, y es tanto suya como mía "por derecho". Pertenece a todos los seres por derecho. Simplemente se manifiesta de muchas maneras en muchos momentos. Y buenas noches.

Nota a los apuntes de las 11.05 sobre el sonido. Las sesiones anteriores que se mencionan contenían mucha información acerca del significado interno del sonido y el uso y desarrollo que Jane hace del material Sumari (una vez más, remito al lector a su Introducción). Tal como Seth nos explicó, «los Sumari impiden efectivamente la traducción automática de la experiencia interna en estereotipos verbales cotidianos». Una de sus utilidades será la de enseñar a Jane a liberar sus conocimientos internos lo suficiente para poder traducir manuscritos de Los que hablan [los Oradores] sin tergiversarlos.

Al igual que con los Sumari, esperamos que de vez en cuando se incluyan en este libro referencias a Los que hablan. Desde el punto de vista de la reencarnación, Los que hablan son personalidades que enseñan a lo largo de los siglos. Seth habló de ello en el capítulo 9 de Habla Seth II,(1) «Los que hablan».

(1) Habla Seth II, Ediciones Luciérnaga, 1999, pág. 155 y ss.

Irónicamente, muchos de los «manuscritos» más antiguos de Los que hablan son totalmente orales. No se escribieron debido a las creencias de esas épocas.



SESIÓN 623, 25 DE OCTUBRE DE I972 21.45 MIÉRCOLES
Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

Pag. Anterior: Seth - La imaginación y las creencias. III
http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/index.php?ndx=4461

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Seth ~ La constante creación del cuerpo físico. II





Buenas noches. Continuaremos el dictado.

Para tener salud, debéis creer en la salud. Un buen médico es alguien que cambia creencias, que sustituye una idea de enfermedad por una de salud. Sean cuales sean los métodos o fármacos que emplee, no serán eficaces a menos que tenga lugar este cambio de creencia.

Por desgracia, cuando el hombre se convirtió en etiquetador, también trazó mapas de gran complejidad, por así decirlo, al clasificar varias enfermedades con más precisión que nunca. Estudió el tejido inerte para descubrir la naturaleza de la enfermedad que le había arrebatado la vida. Los médicos empezaron a pensar en los hombres como portadores de enfermedades que, en cierta manera, ellos mismos [los médicos] habían creado mediante ciertos procedimientos médicos nuevos.

Los antiguos chamanes y curanderos trataban al paciente más directamente, y comprendían la naturaleza de las creencias y la suprema importancia de la sugestión. Muchas de sus técnicas se basaban en el impacto psicológico, que permitía «lavar el cerebro» eficientemente al paciente y librarlo de la enfermedad que creía tener.

La profesión médica actual se ve tristemente obstaculizada por sus propias creencias. A menudo funciona como un marco en el cual la mala salud y la enfermedad no sólo se aceptan como algo normal, sino que se fortalecen los conceptos que subyacen. Aquí encontramos de nuevo, como en el psicoanálisis, un juego del escondite en el cual participan tanto el médico como el paciente.

Naturalmente, ambos creen que se necesitan. Tras esta creencia se encuentra la pauta psíquica de creencias según la cual el paciente suele atribuir al médico los poderes del conocimiento y la sabiduría que sus creencias le han enseñado que él no posee. Aun sabiendo que no es así, el paciente sigue "queriendo" considerar al médico como un ser omnipotente.

El médico, por su parte, suele proyectar sobre el paciente sus propios sentimientos de impotencia contra los que combate. Luego el paciente trata de satisfacer al médico, y en el mejor de los casos se limita a cambiar de un grupo de síntomas a otro. Con mucha frecuencia, el médico comparte la inamovible creencia del paciente sobre la precariedad de la salud y la enfermedad.

No sólo eso, sino que la profesión médica suele proporcionar prototipos de enfermedad, y el paciente muy a menudo se los «prueba» para ver cómo le sientan. Esto no quiere decir que la profesión médica no sea muchas veces de gran ayuda y provecho, sino que buena parte de su influencia positiva se ve obstaculizada por el sistema de valores en que se mueve.

Dado que se tiene a los médicos en gran consideración, se presta particular atención a sus sugerencias. El estado emocional del paciente es tal que éste acepta fácilmente las afirmaciones efectuadas en tales circunstancias sin analizarlas de manera crítica.

La denominación y el etiquetado de «enfermedades» es una práctica dañina que niega en gran medida la movilidad innata de la psique encarnada y su capacidad de cambiar constantemente. Os dicen que tenéis «algo». De repente, «algo» os ha atacado, quizás ha afectado a vuestros órganos más íntimos, y "normalmente" os dicen que vuestras emociones o creencias o sistema de valores "no tienen nada que ver" con las desgraciadas circunstancias en que os encontráis.

El paciente, por tanto, se siente a menudo indefenso y a merced de cualquier virus merodeador que pudiera presentársele. Pero la verdad es que elegís incluso el "tipo" de enfermedad que sufrís, según la naturaleza de vuestras creencias. Sois inmunes a la enfermedad mientras creáis que lo sois.

Éstas son afirmaciones de orden práctico. Vuestro cuerpo tiene una conciencia corporal llena de energía y vitalidad, y corrige automáticamente cualquier desequilibrio; pero vuestras creencias conscientes también afectan a esta conciencia corporal. Vuestros músculos creen "lo que les decís" sobre ellos mismos. Y otro tanto ocurre con cualquier otra parte del cuerpo físico.

Si creéis que sólo los médicos pueden curaros, mejor será que acudáis a ellos porque, en el marco de vuestras creencias, ellos son los únicos que pueden ayudaros. Pero ese marco en sí mismo es limitador; y repito que, aunque os curéis de algo, lo sustituiréis por otra cosa mientras vuestras creencias os hagan tener problemas físicos.

Pues bien, lo mismo se aplica a lo que normalmente se llama sanación espiritual. Si os curáis mediante el uso concentrado de la energía psíquica por parte de uno de esos sanadores, simplemente cambiaréis esos síntomas por otros a menos que cambiéis vuestras creencias iniciales. Pero a veces un sanador o un médico son tan eficaces a la hora de curar una enfermedad, que indirectamente os muestran que la energía curativa siempre ha estado en vuestro interior, y esta comprensión puede llevaros a cambiar por completo vuestras creencias sobre la salud.

En tal caso comprenderéis que vuestra enfermedad anterior se vio provocada por vuestra creencia. Si sufrís cualquier problema físico, concentraos en las partes sanas de vuestro cuerpo y en las funciones que marchan bien. En las zonas sanas, vuestras creencias son benéficas.

Tal como mencioné en la última sesión, los sonidos internos son extremadamente importantes. Cada uno de los átomos y moléculas que componen vuestro cuerpo tiene su propia realidad en valores de sonido que no oís físicamente. Así pues, cada órgano del cuerpo posee también su propio y único valor de sonido. Cuando hay algo que no marcha bien, los sonidos internos son disonantes.

Los sonidos inarmónicos se han convertido en parte de esa área del cuerpo como resultado del sonido interno de vuestras propias creencias-pensamiento. Por ello es de vital importancia que no reforcéis estos sonidos internos repitiéndoos las mismas sugerencias negativas. Las sugestiones verbales se traducen a sonido interno, y éste atraviesa vuestro cuerpo más o menos de la misma forma en que lo hacen algunos tipos de luz.

Pues bien, como criaturas físicas que sois, vuestras percepciones deben estar "en gran medida" orientadas físicamente, aun cuando vuestro cuerpo exista en otras formas distintas de las que normalmente suponéis.

Percibís los cuerpos como objetos, con volumen, compuestos de huesos y carne, pero también tienen «estructuras» de sonido, luz y propiedades electromagnéticas que no percibís. Todo ello está conectado con la imagen física que conocéis. Cualquier discapacidad física se mostrará primero en estas otras «estructuras».

El sonido, la luz y las pautas electromagnéticas proporcionan vigor y vitalidad a la forma física que conocéis. Son más móviles que el cuerpo físico, y más susceptibles a las pautas cambiantes de vuestro pensamiento y vuestras emociones.

Os he dicho que los pensamientos se traducen en sonido interno, pero a la vez siempre intentan materializarse. Como tales, son imágenes incipientes, recolectores de energía que elaboran su propia forma embrionaria hasta que ésta se traduce físicamente de un modo u otro.

Las imágenes mentales, por tanto, son extremadamente poderosas, ya que combinan el sonido interno y sus efectos con una clara imagen mental que "busca" la forma física. La imaginación añade una fuerza motivadora y propulsora a estas imágenes, de modo que muchas de vuestras creencias las contempláis internamente de un modo visual pues tienen imágenes mentales asociadas a ellas.

Una de estas imágenes puede representar una creencia en particular o varías de ellas. Cuando repaséis vuestras creencias, descubriréis que algunas de estas imágenes os vienen a la cabeza. Observadlas como haríais con un cuadro de creación propia. Si no os gusta lo que veis, cambiad conscientemente el cuadro en vuestra mente.

Estas imágenes son interiores, pero, al ser una parte muy arraigada de vuestras creencias, también las veréis exteriorizadas en vuestra experiencia.

Pongamos un ejemplo sencillo. Os duele un dedo del pie. De vez en cuando lo veis claramente en la mente. Quizás advirtáis que observáis el dedo con más frecuencia de lo habitual, y quizá también distingáis entre las personas con que os encontráis a todas aquellas que no caminan bien. Normalmente estas personas os pasarían inadvertidas, pero de repente el mundo parece estar lleno de dedos que duelen.

Así pues, se trata de resolver una creencia que ya se ha hecho física. Pero, si continuáis concentrados de esa forma en el dedo, o bien éste no se cura o desemboca en una molestia más grave. Detrás de todo ello, naturalmente, está la creencia que causó el problema; pero, una vez que habéis producido un grupo de síntomas, debéis tener mucho cuidado en no empezar a contemplar el campo de vuestra realidad desde esa posición, pues con ello añadís imágenes internas y externas que refuerzan dicho estado.

Hay una luz que no veis con ojos físicos y un sonido que no oís con los oídos, y ambos se unen para formar mentalmente la imagen física que conocéis. Así pues, debéis trabajar desde el interior hacia afuera. Vuestras creencias son una paleta de colores, recurriendo de nuevo a la analogía del pintor.

Vuestros pensamientos trazan el esquema general de la realidad que experimentáis físicamente. Vuestras emociones llenan esas pautas con luz. Vuestra imaginación las forja y las une.

El sonido de vuestros pensamientos internos es el medio que en realidad empleáis. Esto es mucho más que una analogía, ya que en términos sencillos explica claramente el modo en que los pensamientos conforman la realidad. Cuando estéis tranquilos, la palabra «O-O-O-O-O-M-M-M-M-M», pronunciada lentamente, mentalmente o en voz alta, será beneficiosa para tonificar vuestro estado físico general. Los sonidos contienen en su interior un impulso innato hacia la energía y el bienestar, tal como explicaré en breve.

Seguiremos en nuestra próxima sesión.


Extracto de Habla Seth III
A través de Jane Roberts

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