domingo, 7 de mayo de 2017

El significado oculto de los mitos.

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Su visión se hará clara sólo cuando pueda mirar dentro de su propio corazón. Quien mira fuera, sueña... Quien mira adentro, despierta.".

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El significado oculto de los mitos.



Una de las preguntas más frecuentes que se formula el hombre inteligente es la que se refiere a su propia genealogía, buscando el camino que conduce a sus más remotos orígenes. Ya no pueden satisfacer en nuestros días, a menos que se les asigne un significado meramente simbólico, los mitos de ADAN y EVA, del Paraíso Terrenal o del Pecado Original, que arrastra la familia humana desde el principio mismo de su historia. La persona inteligente, de mente clara y analítica no puede ni debe admitir ideas con respecto a los misterios originales que configuran su personalidad psicológica, si no se les asigna un carácter científico y no puedan ser comprobadas según el recto sentido de la lógica y del principio esotérico de la analogía.

Sin embargo, analizando la vida del ser humano según lo que acerca del mismo relata el GÉNESIS cabe admitir -siguiendo las líneas naturales del discernimiento- que ADAN y EVA pueden ser efectivamente imágenes simbólicas de los principios masculino y femenino de la Creación. "EL PARAÍSO TERRENAL", por su parte, puede ser considerado como el lugar de procedencia mística de la gran familia humana, aquel desconocido nivel o dimensión Nirvánica en donde el Karma, el Destino, no ha empezado todavía a actuar. Con respecto al "Pecado Original", o estigma que arrastra la Humanidad desde sus remotas fuentes universales, hay que recurrir como siempre al fértil recurso de la analogía, la cual procede con un orden metódico y científico de acercamiento a las grandes verdades o misterios inherentes a la vida del ser humano.

El Pecado es solamente una idea nacida de la incapacidad humana de aproximación a la verdad original que subyace en todas las cosas creadas, el recurso de la ignorancia frente a las sabias leyes de la Naturaleza. Hay que aceptar no obstante como lógica la Ley del Esfuerzo o de la Necesidad Cósmica que obliga al incesante Drama de la Manifestación, ya sea de un Universo, de un planeta o de un ser humano.

El Pecado, como símbolo de dolor, de lucha y de desesperación, corresponde a la pequeña parte de la Voluntad creadora de la Divinidad que se introduce en la sustancia material originando el campo específico de la manifestación del Universo. Pero, sabemos también que esta pequeña parte espiritual introducida en el seno de la materia para dignificarla o redimirla, forma parte del Espíritu divino y que todo ser viviente y toda cosa manifestada proceden de la misma Fuente universal, poseyendo, por tanto, una pequeña chispa de DIOS, un alma y una voluntad más o menos desarrollada, cuya LUZ es la referencia exacta del principio de la Creación, siendo el dolor, el karma o el destino, productos de la conciencia de separatividad del ser con respecto a aquellas inmortales Fuentes de procedencia.

Hemos tratado de explicar racionalmente las ideas místicas del GÉNESIS con respecto al ser humano. ADAN y EVA representan así ante la investigación esotérica los dos aspectos de la polaridad universal que llevan a toda posible generación en la Vida de la Naturaleza, y que el ser humano comparte con todas las demás especies vivientes. El PARAÍSO TERRENAL es el nivel espiritual de donde surge o de donde emana el Espíritu humano, la Antesala de la Creación -podríamos decir- en donde se prepara el acto creador que va de la esencia espiritual a la sustancia material con una lenta aunque persistente diversificación de los principios de Unidad para entrar en el campo fecundo de la Polaridad la cual, a su vez, produce la diversidad. Cuando el principio de Polaridad ha llegado a su punto máximo de separatividad, se producen muy concretos y definidos los caracteres del sexo. Sobrevienen entonces “la Tentación” y el “Pecado” y ADAN y EVA son arrojados -simbólicamente hablando- del PARAISO.

Como podremos apreciar, el símbolo es perfecto en su expresión, aun cuando haya sido desvirtuado o prostituido por la ignorancia humana con respecto a las leyes científicas que concurren en el HECHO de la Creación y que el hombre inteligente deberá aclarar para obtener una nueva y más amplia concepción de la Vida.

En anteriores ocasiones hicimos referencia a aquel Drama humano que llamamos el karma o el Destino, tratando de hallarle un más grato sabor a las expresiones teológicas y místicas que llegaron a nosotros a través de la tradición y de la historia religiosa de la humanidad. Vimos en primer lugar que la Ley de Gravedad que rige para el entero Universo no es una característica específica del plano físico, sino que cada parcela del cosmos en no importa qué plano o dimensión está revelando la Justicia de aquella Ley y que el conjunto universal, en lo que al principio de Evolución se refiere, va del aspecto más denso de la materia a la más elevada expresión del Espíritu, siendo cada vez más sutiles las formas materiales de que se reviste la vida de la Naturaleza a la incesante búsqueda de su propia e inevitable redención.

Vemos, por tanto, que el conjunto universal movido por la Ley inmutable de Redención, no es sino un reflejo en tiempo y espacio de las leyes soberanas del Cosmos, un intento constante y a veces desesperado por liberarse de las leyes condicionantes de la Gravedad que enlazan el Espíritu a la gravitación de la Materia. Se trata también, dicho de otra manera, de una actividad de la propia Materia por aproximarse a la Luz del Espíritu, cuya esencia es absolutamente volátil y carece por tanto de gravedad o de peso específico. De esta manera, el Drama del nacimiento de cualquier criatura en la vida de la Naturaleza implica siempre la introducción de una pequeña chispa de luz del Espíritu en el seno de la Materia en un intento supremo, regido por la Ley del Sacrificio Cósmico, de REDIMIR la sustancia que la compone, sujeta a gravedad y a karma, y elevarla a las sempiternas regiones del Espíritu en donde la gravedad es CERO y la luz el único vehículo de proyección y manifestación.

Bien, no sé hasta qué punto estas ideas podrán tener un significado lógico y práctico para nosotros, ya que lo que interesa fundamentalmente es hallar soluciones realmente factibles de acción social y no simples ecuaciones mentales. Pero, démonos cuenta también que las fórmulas prácticas no son posibles en el aspecto básico de redención si la mente no comprende íntegramente, o al menos en una elevada medida, las leyes que regulan la expresión del Universo y el misterio de la propia redención o liberación. Es por tal motivo que en nuestras primeras conversaciones esotéricas nos referimos a la Magia universal y a la Magia individual, por ser las capacidades íntimas de creación que poseen DIOS y el hombre para poder elevarse por encima de las Leyes de gravedad que actúan en todos los Planos del Universo.

Desde tal punto de vista tiene una gran importancia para el investigador esotérico el fenómeno de la levitación el cual, si aplicamos correctamente la analogía, está directamente relacionado con el misterio cristiano de la Ascensión. En virtud de la propia investigación oculta vamos siendo progresivamente conscientes de que nuestra vida psicológica, o nuestra alma encerrada en el interior de un campo gravitatorio de sustancia, exige constantemente redención y liberación, es decir, más recepción de luz para poder triunfar definitivamente de las leyes kármicas y poder reorientar voluntariamente nuestro destino humano.



VICENTE BELTRAN ANGLADA
Barcelona, bajo el Signo de Libra de 1979


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