viernes, 31 de marzo de 2017

¿Paz o Drama? El verdadero poder de la presencia.


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"Los errores son, después de todo, los fundamentos de la verdad, y si un hombre no sabe lo que es una cosa, es al menos un aumento en el conocimiento si sabe. lo que NO es".

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Carl Jung
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¿Paz o Drama? El verdadero poder de la presencia.




Ustedes quieren paz. No hay quien no quiera paz. Sin embargo hay algo más en ustedes que quiere el drama, el conflicto. Puede que no sean capaces de sentirlo en este momento. Puede que tengan que esperar por una situación, hasta un pensamiento que dispare una reacción en ustedes: alguien que los acuse de esto o aquello, que no los reconozca, que invada su territorio, que cuestione la forma en que hacen las cosas, una discusión respecto a dinero….

¿Pueden sentir el enorme remolino de fuerza que los atraviesa, el temor, quizás enmascarado por la ira o la hostilidad? ¿Pueden escuchar su propia voz desentonada o áspera, o gritona y unas cuantas octavas más baja? ¿Pueden ser conscientes de su mente que corre a defender su posición, justificar, atacar, culpar? En otras palabras, ¿pueden despertar a ese momento de inconsciencia? ¿Pueden sentir que hay algo en ustedes que está en guerra, algo que se siente amenazado y quiere sobrevivir a toda costa, que necesita el drama para afirmar su identidad, como el personaje victorioso en una obra de teatro? ¿Pueden sentir que hay algo en ustedes que prefiere tener la razón a estar en paz?

Cuando el ego está en guerra, sepan que no es más que una ilusión que está luchando por sobrevivir. Esa ilusión piensa que es ustedes. No es fácil al principio estar ahí como la Presencia observadora, especialmente cuando el ego está en modo de supervivencia o se trata de algún patrón emocional del pasado que se activa, pero que una vez que ya lo han experimentado, ustedes crecerán en poder de Presencia, y el ego perderá su asidero en ustedes. Y así un poder viene a su vida que es mucho mayor que el ego, mayor que la mente. Todo lo que se requiere para librarse del ego es percibirlo, ya que la percepción y el ego son incompatibles.

La percepción es el poder escondido dentro del momento presente. Es por esto que podemos llamarlo Presencia. El propósito final de la existencia humana, que quiere decir su propósito, es traer ese poder a este mundo. Y es por esto que librarse del ego no puede convertirse en una meta a alcanzar en algún punto en el futuro.

Solamente la Presencia puede liberarlos del ego, y solamente pueden estar presentes Ahora, no ayer ni mañana. Solamente la Presencia puede deshacer el pasado en ustedes y así transformar su estado de conciencia.



por Eckhart Tolle
http://www.eckharttolle.com/
Extractado del libro de Eckhart Tolle: Una Nueva Tierra, páginas 77-78





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jueves, 30 de marzo de 2017

Ramtha ~ Vivir en el paisaje del ensueño.

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Ramtha ~ Vivir en el paisaje del ensueño.





Me gustaría preguntarte algo: ¿te ha sucedido alguna vez cuando vas a ver una película en el cine que dejas de ser consciente de quién eres y de repente te atrapas en lo que se llama el drama de lo que está pasando? ¿Has hecho eso alguna vez? Y en un momento sales del cine y ya estás otra vez caminando con tus dos pies y entonces puedes reflexionar; pero mientras tú estabas en el cine, eras realmente parte de la película. Esto es una muestra del éxito producido por una ilusión. ¿Entiendes?

Ahora, esto es lo que yo quiero que entiendas: que aquello que se ha llamado «la mayor ilusión» ha sido que tú no eres nadie, y en verdad «la mayor ilusión» ha sido que tú eras simplemente un producto de tu diseño químico, tus genes; y que si alguna vez estos despertaban en ti, entonces tú eras el creador de sueños, el paisajista de sueños, tú tenías la habilidad de crear pabellones lejanos y éxtasis lejanos, y de hecho, niveles lejanos de verdad. Esto ha estado sucediendo aquí contra una conciencia adormecida, que parece estar atascada en lo que llamáis un lugar.

No debería sorprenderte que cada maestro que vino de aquí siempre dictó en su escrito: «Yo vengo de un lugar delusivo y que adora la ilusión. Vengo de un lugar donde tan fuerte era la droga administrada narcisísticamente que nadie creía que nosotros —los dioses que hemos vivido mas allá de esta lágrima de maravillas, y aquellos que viven dentro de los adornos líquidos que provee esta vida— estuviéramos perturbados con la creencia de que éste es el único lugar que nunca existió; excepto que el sueño siempre estuvo empapado con granos de disrupción —la verdad— que decía a aquellos que vivían en la lagrima: ¿Sabíais que vosotros sois meramente una emoción de un estado de ser artificial? Y aquellos que escucharon siguieron hasta salir de esta lágrima y fueron capaces de ver el drama en su totalidad».

Yo te digo esta noche que no tienes que hacer nada drástico en tu vida, sólo tienes que vivir hasta el punto de que cada día puedas escuchar tu programación. Y si lo haces como el observador y después tienes dominio sobre ello, podrás reunirte con aquellos de nosotros que fuimos lo suficientemente sabios para abandonar este lugar, aquellos que nunca fuimos parte de este lugar, y que cuando miramos a lo que se llamaría las almas mordaces de la humanidad decimos: «Dios mío, ¿no conocen ellas la verdad?»

¿Y cuál es la verdad? Bueno, que ellos están drogados. Ellos están drogados por sus emociones y sus miedos para poder permanecer en el statu quo. Ahora, cada uno de los seres que sospecharon esto y vivieron de manera diferente, y fueron merecedores de su hora de liberación y de su ingenio, siempre supieron la verdad, y siempre la trascendieron. Lo que tú no entiendes es que eres un juguete —un juguete viviendo en el reino de los juguetes;(1) no lo entiendes aún— y que cuando te vas de este reino llegas a ver la manipulación que tiene lugar aquí, y también ves lo que sustenta a los- grandes dioses, que una vez fueron los gobernantes de dominios de otras dimensiones —hermosos—, que cabalgaron como aquellos que en los días de las cruzadas y las grandes guerras dejaron todo, y con el símbolo de la cruz marcharon para transformar la injusticia en justicia. Tú cabalgaste para hacer conocido lo desconocido y nunca regresaste.

¿Nunca se te ha ocurrido que tienes familia, amantes y amigos en algún otro lugar? Supongo que nunca se te ha ocurrido porque has estado tan involucrado con quien estás y con el sueño. Pero ¿alguno de vosotros ha llegado a pensar que quizás vino aquí abajo y quizás cuando atravesó esta gran cortina azul pudo haber dejado a alguien atrás? Bueno, ¿es posible que haya algunas de esas familias de un orden mayor que estén esperando tu regreso?

Yo lo sabía. Cuando lo experimenté al principio, para mí fue duro quedarme atrás. Muchas veces, en la carne, aquéllos con quienes nos creemos predestinados a vivir no son realmente con quienes deberíamos estar. A veces, cuando nos despertamos a mitad de la noche, con un sudor frío, es porque hemos estado a punto de llegar a casa, donde yace nuestra alma, y donde hay alguien esperándonos. Alguien que sigue atizando el fuego de la vida por nosotros, o que mantiene encendida una vela en la ventana, alguien que sabe que estamos aquí y que estamos perdidos. Ellos nos están esperando.

Yo sabía eso. ¿Pero cómo podía descuidar a mis hijos? Y una vez que experimenté eso (otra historia que nunca ha sido contada por mí en este plano), ¿cómo podía ignorar el lugar de donde vine? La mayoría de vosotros tenéis parentela en otro nivel. Ellos siempre os han esperado, os han querido y han encendido esa luz en la ventana para vosotros, esperando vuestro regreso a casa de las guerras de hacer conocido lo desconocido. Y si nosotros volvemos a casa con las vestiduras rotas, harapientas y rasgadas, con una liga de un ejército que no es exactamente el que comenzó, siempre somos celebrados a nuestro regreso.

Dios sabe que esto es sólo una ilusión y que nosotros, a quienes se nos dio el poder máximo para colapsar la energía en realidad con el mayor nigromante que tenemos, fuimos seducidos por las cualidades de nuestra emoción, que con ello nos mantuvo esclavizados a ciertos principios que aunque vencimos y fuimos felices, nosotros siempre nos preguntaríamos quien fue el bufón aquí, pues no somos más que un participante. Y nosotros no queríamos escuchar esas voces. Y las pusimos a dormir y confortamos nuestras perturbadas sienes con pañuelos perfumados y aceites de fragancias de rosa y jazmín, y continuamos con nuestro drama. Y siempre se oía esta voz que nos llamaba desde otro lugar y nos decía: «¿Por qué no regresas a casa? Tú solo estás soñando esto». Y aun así, nosotros nos decíamos: «No, yo te estoy soñando a ti. Esto es real. Yo lo puedo probar, lo puedo oler, lo puedo sentir. Puedo eyacular y sentir su éxtasis, lo puedo abrazar, lo puedo conquistar. Esto ha de ser real».

Y la voz contestaba: «No lo es, amor mío. Esto es un sueño que estás soñando.»

¿Y cuántas veces hemos enterrado el sueño? Tantas veces. Nosotros somos realmente extraños en una tierra extraña. Somos tejedores de sueños en un paisaje de ensueño, en el cual respiramos la vida de cada participante que es parte de nuestra revolución o, en ultima instancia, de nuestra captura, y realmente lo podemos ser en nuestra mente. ¿Sabes qué fácil es esto? ¿Sabíais que en nuestra mente, mañana por la mañana podemos eliminar todos los señores de la guerra en nuestra vida y en verdad podemos incluso eliminar todos los consejos de guerra? Podemos eliminarlos. ¿Sabías que podemos hacer eso con una sola pincelada de nuestra mente?

Y mañana por la mañana, ¿sabes qué más podemos hacer? De una sola pincelada, nosotros que somos sabios podemos decir: «¿Sabías que tengo a toda esta gente en mi vida porque ellos me mantienen dormido, porque tengo miedo a despertar?» ¿Y sabes que con una sola pincelada los podemos eliminar? ¿Y sabes lo que nos da realmente miedo? Que en el fondo de nuestras mentiras, de lo que pensamos que es verdad, sabemos que no es así. En otras palabras, nosotros realmente tenemos miedo de escuchar algo que está muy profundo, en el pozo del que nuestros abuelos siempre decían: «No mires adentro y no juegues junto a él porque el demonio vive en el fondo, donde brota el agua». Pero quizás el demonio que vive ahí representa un pozo muy profundo en nuestro Espíritu.

¿Sabías que es posible despertar de este sueño? Y toda esa gente que ha jugado una parte tan íntima con nosotros, ¿sabías que quizá sólo eran simples actores? ¿Cómo les decimos eso? No podemos, porque primero nos lo hemos de decir a nosotros mismos. Y quizá nosotros somos realmente dioses, porque ¿no está ahí el mensaje de la enseñanza de que sí lo somos, y que hemos caído en la carne de la genética para jugar nuestra parte a través de ella? Y quizá cada una de esas partes a las que nos aferramos tan ferozmente, que prohibe, es realmente una parte que hemos creado.

Nosotros creamos algo para que nos atara y encadenara, para que nos encadenara a una feroz pared de piedra. De esta manera lucharíamos para liberarnos, para que el corazón del valeroso sirviente se liberara de las cadenas de la servidumbre. ¿No sabéis que nos hemos puesto estas cadenas para que de alguna manera en nuestro sueño podamos crear un espacio mental en el que manifestemos el escenario de nuestra fuga y en última instancia siempre seamos los héroes? Algunos de nosotros nunca nos liberamos, porque las cadenas son tan reales, el dolor tan intenso y tan difícil de sobrellevar, y el sufrimiento se convierte en tal angustia que nos decimos: «Yo no puedo creer que esto sea un sueño. Bueno, yo nunca tuve un sueño que se sintiera más real que éste. No es posible que esté soñando».

¿Qué es lo que está pasando? Bueno, los maestros que en el pasado fueron capaces de liberarse de sus cadenas, literalmente, fueron aquellos que entendieron que habían sido ellos mismos quienes las habían puesto ahí. Y en el momento en que se dieron cuenta de que no fueron las cadenas de lo que llamáis Roma, Grecia o Mesopotamia —una vez ellos entendieron que no habían sido estas culturas quienes las habían tendido— sino ellos mismos, las cadenas se soltaron de sus muñecas y sus tobillos, porque habían sido ellos mismos quienes se las habían puesto. Un maestro no tiene la magia para hacer ceder verdadero acero de tungsteno. Del único modo que podían ceder estas cadenas era sabiendo que ellos las habían puesto ahí. Esta es una lección para todos vosotros.

Así pues, no es quien está en nuestras vidas —sea una persona o sean naciones—, nosotros las pusimos ahí. Son parte del vestuario de la obra. Ellas de alguna manera nos provocan para ser más grandes, para tomar decisiones más grandes que el sentido homogenizado de nuestras propias ilusiones. Nosotros hacemos que ellas nos hagan tomar decisiones. Y a veces, nosotros no escuchamos lo que se nos dice en forma de poesía, y a veces no escuchamos lo que se nos dice en canciones, ni en nuestra coronación de elocuencia, tampoco ahí lo escuchamos, no importa cuanta piel de armiño estemos luciendo.

Y quizá tome verdadero sufrimiento antes de que podamos oírlo, que seamos sentenciados a una torre o a las mazmorras, o separados de todo. Que nuestros costados sean perforados, nuestros dorsos azotados con un látigo de nueve puntas. Y ahí estamos, encadenados con el hierro a la pared, echados, orinándonos y perdiendo nuestras entrañas por la saliva. Nuestro cabello, que una vez fue glorioso cuando el sol y la luna reflejaban su color, está ahora húmedo y maloliente, absorbiendo el sudor de nuestra frente, pegado a nuestra espalda incómodamente. Y nosotros nos sentamos en medio del sufrimiento. Y yo podría decirle a alguien así: «¿Sabías que tú y sólo tú eres el único que estájugando juegos aquí? Eres tú quien te ha puesto ahí, y por lo tanto tú, el que ha manipulado a los jugadores de toda esta escisión. Tú eres el único que los puede liberar».

Cada maestro ha soltado sus cadenas, incluyendo Apolonio de Tyana, que en la corte de Cicerón, ante el mismo César y enfrente de todo el senado de Roma soltó sus cadenas y desapareció. Esto está grabado en sus archivos. Ellos nunca supieron lo que le pasó. Él se dio cuenta de que él mismo había creado toda esa ilusión; que era un sueño. Y que si él lo había hecho, era él entonces quien podía soltar esas cadenas. Por esto él fue un Cristo.(2)

Tú aún sufres, ondulas y caminas sin rumbo por la oscuridad de tus ciénagas. Y en vez de ser el maestro de todo esto, lo tomas como un privilegio. Yo no quiero que lo tomes como un privilegio. Estoy aquí para decirte que si eres Dios, no puedes estar encadenado a una pared. Pero tú puedes decir: «Oh, Padre, oh, Padre mío, yo he cometido todo esto por la gloria de este momento y a partir de ahora las cadenas están separadas de mí por siempre y para siempre». Así es como las soltamos. ¿Y qué pasa cuando las hemos soltado? Nos vamos corriendo a nuestra casa, donde están aquellos que encendieron las velas en las ventanas para nosotros, que nos aman desde muy lejos. O también podemos ir corriendo hasta donde haya alguien jugando el mismo juego, y salvarlo de su tormento. Pero nosotros estamos libres. Podemos despertar de nuevo, y cuando lo hagamos, nunca más tendremos que morir y volver a nacer otra vez. Ésta es la gloria de conocer quién y qué eres.



(1) Esta imagen parece reflejar la trama de la película de Disney para niños Toy Story, donde uno de los juguetes, Buzz Lightyear, se negaba a creer que él era meramente un juguete, y no un héroe real intergaláctico.
(2) Ver la narración original de la vida de Apolonio, escrita por Philostrato en el año 210 d.C, a petición de Julia Domna, la esposa del emperador romano Séptimo Severo: «Concededme también, si lo deseáis, la oportunidad de hablar; y si no, entonces, enviad a alguien para que se lleve mi cuerpo, pues mi alma no podéis tomar. Aun más, ni siquiera podéis tomar mi cuerpo, y no me mataréis, pues yo os digo: yo no soy mortal. Y con estas palabras desapareció de la sala del tribunal, que era lo mejor que podía hacer en tales circunstancias, ya que la intención clara del emperador no era cuestionarle sinceramente sobre el caso, sino sobre todo tipo de asuntos irrelevantes». Philostrato, Vida de Apolonio de Tyana. Traducción de F.C. Conybeare, Vol. 2 (Cambridge: Harvard Univesity Press, 1950) pág. 283.



Extracto de: Los orígenes de la civilización humana - Ramtha



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miércoles, 29 de marzo de 2017

Ramtha ~ La evolución espiritual de la humanidad.

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Ramtha ~ La evolución espiritual de la humanidad.





Ahora, yo estoy aquí para decirte que cada cosa que te he enseñado, cada disciplina, funciona. ¿Y en qué dirección funciona? Hacia definir la línea entre la humanidad y el Espíritu: una definición clara, inquebrantable. Y la razón de ello es que tú puedas ser otra vez un Espíritu conocedor, con todo su poder, que pueda organizar plenamente y vivir plenamente a través de su cuerpo físico, y participar en esta vida plenamente hasta afrontar barreras que tú ni siquiera te das cuenta que puedes conquistar. Esto es lo que yo entiendo por vivir la vida en toda su plenitud.

Tú aún no sabes lo que es eso. Y sólo cuando el yo espiritual sea definido equilibradamente, separado del yo físico, sólo cuando los tengamos separados, seremos totalmente preservables e incorruptibles. Sólo entonces, con el poder, seréis capaces de no morir nunca, y podréis ir a ver todas esas estrellas que estuvisteis contemplando esta noche, y ver todas las cosas que yo ya he visto y visitado, y estar incluso en esos lugares donde vive mi gente, más allá de la Estrella del Norte.

Pero escucha esta profecía: la profecía dice que aquello que llamamos carne y hueso —carne y hueso en las antiguas profecías significaba sólo una cosa, el cuerpo físico— no puede entrar en el reino de los cielos, y para entrar en el reino de los cielos tú debes vestir un nuevo ropaje, y el nuevo ropaje es el Espíritu.(1) Esto está muy claro. Ello no quiere decir que tengas que morir antes de entrar a lo que se llama el cielo. Quiere decir que el cuerpo no puede ir allí. El cuerpo está sentenciado a su reino mientras el Espíritu continúe sin despertar. Pero cuando el Espíritu despierta y tiene un claro poder emergente, es el reino de los cielos traído desde el Espíritu hasta lo físico. Ahora dejamos todo atrás. Todo.

Incluso a mí —que el día que fui provocado por el viento y tomé mi decisión, eso es lo que yo quería ser— me tomó años entender cómo serlo, porque yo era carne y hueso sopesado contra una fuerza invisible. ¿Cómo podría la carne ser la fuerza invisible? La primera vez que dejé mi cuerpo, me tomó siete años recrearlo. Y trabajé en ello cada día, no sólo en los cursos,(2) porque no había cursos en mis tiempos. ¿Y sabéis por qué no lo pude lograr al día siguiente? Porque estaba tratando de alcanzarlo desde la perspectiva de la persona que es de carne y hueso en lugar de Espíritu. Pero tomó siete años entender eso. Y fue sólo accidentalmente la segunda vez, cuando ocurrió siete años después, y fue cuando yo no estaba buscando. Eso es muy importante. Y cuando supe eso comenzó mi gran jornada. Y yo crecí como ser espiritual. Ramtha el conquistador creció hasta ser Ramtha el Iluminado. Y fue iluminación de pleno poder lo que me permitió regresar y llevarme el cuerpo conmigo, sin cenizas ni cadáver.

Ahora, la carne y hueso no puede entrar en el reino de los cielos. Pero lo que yo he regresado a hacer aquí, aun pasando por todas estas inconveniencias —que ahora son verificadas hasta cierto punto en mi faceta extraordinaria por la ciencia, que dice que soy un enigma; bueno, y lo soy, pues ni siquiera puedo pesarme—, es a enseñaros metódicamente cómo hacerlo. Esa disciplina se llama la vida espiritual. Vosotros estáis aquí no para ser gente física, sino espiritual. Aunque el laberinto es físicamente exhaustivo, es desde ahí donde se cultiva el Espíritu. Es desde el campo. El cuerpo puede estar exhausto, pero en medio de ese cansancio el Espíritu es capaz de elevarse y ser supremo. Ahí es donde conoces la diferencia entre los dos. Por un momento no podías dar ni un paso más ni otro soplido.(3) Ahora sabemos que eso es carne y hueso. Y en el próximo momento algo sobrenatural te envuelve y logra realizarlo. Ese es el Espíritu. Hay una diferencia entre ambos.

Venir aquí a enseñaros significa seguir recordándoos eso, llevaros a ser capaces de definirlos claramente en vuestra propia vida, hacer que el Espíritu se manifieste a vuestra voluntad y entonces traerlo y dejar que el cuerpo disfrute de su frecuencia. Eso es lo que estamos esforzándonos en hacer. Esto, entonces, es convertirse en un ser espiritual. No tiene nada que ver con parecerse a un monje ni a un cura. No tiene nada que ver con parecerse a un ángel o a María. No tiene nada que ver con eso. Tú puedes llevar tu gorra de béisbol y estar iluminado, o tu sudadera cien por ciento algodón. Tú sólo tienes que estar iluminado. Eso es Espíritu. ¿Entiendes?

Estoy aquí pasando por mucho esfuerzo y mucha planificación para enseñaros esto. Y hay muchos de vosotros que dais esto por hecho. Y yo estoy en vuestro jardín, y un día yo ya no estaré allí, porque mi tiempo aquí habrá concluido, pues mi sueño se acabó en su momento. Yo estoy aquí en tu jardín y no me puedes comparar con ningún otro profesor, porque no hay otro profesor como yo. Yo no estoy aquí para glorificarme a mí, sino a ti. Yo estoy aquí para enseñarte a hacerlo, y sólo te puedo decir que eres un inconsciente si esto lo das por hecho, lo haces a un lado y no lo usas, porque has sofocado a tu Espíritu por el bien de tu cuerpo. Tu cuerpo es corruptible, se corromperá hasta tu tumba. El Espíritu es incorruptible.

Este es el entrenamiento. Y cuando lo has recibido —iniciación plena de la disciplina espiritual—, y tú puedes lograrlo, puedes manifestar esa moneda en tu mano. Entonces puedes manifestar pan en tu mano. Ahí estás siendo el Espíritu absoluta y totalmente. En ese momento has entrado en el cielo, porque no hay nada que no puedas hacer. Tú has sido escogido para siempre —para siempre— de entre la mediocridad y las costumbres del hombre. Nunca serás un hombre de nuevo. Siempre serás un Ser divino porque ya nunca puedes suprimir ser este Ser divino que ha entrado en el reino de los cielos y ha comido en la mesa de Dios. Una vez hagas eso, nunca volverás a ser un hombre normal. Las costumbres del mundo nunca más te llamarán.

¿Quiere eso decir que dejas de ser un hombre? Tú dejas de ser un hombre, te conviertes en un dios viviendo en el cuerpo de un hombre. Y tu programa en la vida cambiará también. ¿Quiere eso decir que el programa de un dios-hombre es menos estimulante que el del hombre? No lo creo. ¿Quiere esto decir que el dios-hombre es incapaz de tener relaciones sexuales, que es incapaz de amar, que es incapaz de reír? No, es capaz de mucho más, mucho más, porque ser un Espíritu implica todo esto. Un Espíritu es un dios que ríe. Un Espíritu es aquel de amor verdadero, poderoso y magnifico, y que lo abarca todo. El hombre es voluble; Dios, no.

Lo que os he enseñado esta semana es así de valioso. Y todas esas personas que ya han manifestado esos objetos —sí, yo empecé con pequeñas cosas—, han conseguido que crezca la aceptación. ¿Qué fue aquello que dijo Yeshua ben José? ¿Que si tienes fe en la semilla de mostaza eso es todo lo que necesitas? Si tu creencia es tan grande como un grano de mostaza, conseguirás tu objeto. Ocupará tu realidad inmediatamente, y ésa es toda la fe que necesitas. Bueno, entonces, ¿qué sucederá si algún día tu fe es tan grande como un roble, como el mundo? ¿Qué podrás hacer entonces? Todo.

Yo estoy aquí por un breve periodo para enseñarte cómo ser ese yo eterno que tú eres y para salvarte de una vida que, como ser humano, tendrá sólo su breve momento de oro, y eso es todo. Y yo estoy aquí para hacer esto de una manera simple y poco común, pero que pide y exige mucho de ti. Dice que tú debes ser capaz de definir en tu vida la diferencia entre tu yo espiritual y tu yo humano, y ambos deben ser muy claros. Y para poder hacer eso, nosotros ya sabemos lo que podemos hacer como humanos. Lo que no sabemos es lo que tú puedes hacer como Espíritu. De esto es de lo que se trata en la escuela, de aprender eso. Y exige de ti al decir que tienes que poner en práctica cada día lo que te enseño. Está bien si no lo haces en sábado y domingo. Puedes tener libre el fin de semana, o quizás lo prefieras tener ocupado. Lo que tú elijas está bien.

Y aquí está el detalle. ¿Cuántos años os tomó caminar erguidos y respirar cada día y hacer las cosas que hacen los seres humanos normales? ¿Cuánto tiempo va a tomar para que tú seas un Espíritu que pueda moverse a través de las paredes conscientemente, bilocarse y manifestar la mesa llena? ¿No conlleva la misma cantidad de disciplina el hacer que tu cuerpo esté vivo cada día que te levantas y tienes que alimentarlo, tienes que evacuar, tienes que lavarlo, y tienes que hacer todas las cosas que haces para mantenerlo en buenas condiciones? ¿Crees que tu Espíritu puede sobrevivir por sí mismo? ¿Crees que simplemente va a crecer y un día ser un Espíritu adulto? Debe de desarrollarse, y nosotros lo desarrollamos cuando elegimos serlo. Él también necesita su comida. Él necesita que tú lo seas y lo trabajes.

Y no necesitas toda una vida para desarrollar lo extraordinario. Nosotros lo podíamos haber desarrollado en siete días a través de absoluta humildad, sencillez, pasión y dedicación. Pero tiene que hacerse. Así que eres holgazán. ¿Qué puedo decirte? Son un nuevo cielo y una nueva Tierra los que están por llegar. Tú eliges de qué lado quieres estar. Yo te pido que hagas esto con absoluto enfoque, conocimiento y sinceridad. Y no toma mucho tiempo hacerlo, quizás una hora, unos pocos minutos. Sólo debes ser consistente con ello, y no vas a tener que echar tu ancla en el cuerpo nunca más. Tendrás que echar esa ancla hacia el cielo, anclarte en tu Espíritu y decir: «Lo que yo quiero de mi vida es esto más que ninguna otra cosa».

Y entonces vas tener que ser deseoso de ser esto —elevado, intachable, magnífico—, y tener la habilidad de soñar más allá de las fronteras del hombre común, ser capaz de sentarte todos los días, extender esas manos y arrancar del cielo un pensamiento hasta que se sienta incandescente en tu mano, y saber que cuando aparece frente a ti, en tu camino, o en tu automóvil, lo estás haciendo. Y así cada día lo trabajas y lo trabajas y lo trabajas. Y un día, tú puedes hacer cualquier cosa. Eso es ser un Ser espiritual. Sana tu cuerpo, tu vista, tu cerebro, tus genitales, tu corazón. Todo ello puede hacerse de la misma manera, eso os he enseñado yo esta semana. Y si tú no lo haces, entonces es que no has definido este poder.

Así, mientras yo esté aquí, te estaré enseñando lo que yo sé hacer. Y yo no lo haré por ti, pues no es mi tarea. Pero yo estoy aquí para amarte lo suficiente como para consolarte, enseñarte y nunca eclipsarte; y permitiros a todos ser estrellas en vuestra propia órbita, ser dioses en vuestra propia vida.

Y un día yo ya no voy a estar aquí, pues mi sueño de hace 35.000 años habrá terminado. Y dondequiera que estéis en ese momento, simplemente sabed que vosotros tomasteis y bebisteis todo lo que quisisteis. Yo os estoy pidiendo que bebáis mucho. Y yo os estoy pidiendo y suplicando que consideréis este trabajo igual que vuestra vida, porque si así es, vuestra vida será exquisita. Y esto no le quitará, le añadirá. Y entonces si tú haces esto simplemente, te volverás más y más simple, más y más poderoso. Y después yo me reuniré contigo un día, y conversaremos juntos —yo tengo un vino exquisito— y sabrás lo que es ser dios-hombre y dios-mujer. Beberás en salones señoriales y comerás en compañía de los más distinguidos, no habrá ninguna puerta cerrada para ti, porque tú no vienes como carne y hueso, sino como Espíritu. Que así sea.

Convertirse es un proceso solitario. Convertirse en un Cristo es un proceso solitario, pues, ¿con quién te vas a relacionar? ¿Quién lo sabe? Si lo supiera, simplemente lo sabría. ¿Con quién hablas? Con el viento, el Padre interior, Dios el Padre. Es un proceso solitario, solitario, solitario. No es extraño que tengas que hablar en parábolas. Nadie entiende el pensamiento. Tú no puedes simplemente ser. No puedes simplemente ser quien eres; debes tener una explicación de por qué eres como eres. Diles a ellos que se lo traguen, que se traguen todos sus pensamientos limitados sobre ti y que se los lleven por la puerta trasera, que te dejen en paz. Eso es divino.

Ahora, superconciencia es este proceso solitario, tú estás también avanzando hacia lo que es la conciencia original que se llama pensamiento. Y el pensamiento es el Ser. Y a partir de él brotan todas las cosas con profusión. Las manchas solares provienen del Ser. Los vientos solares son un resultado de la mancha del Ser en el sol. Los patrones atmosféricos son resultado del girar de los vientos solares a partir de la mancha del Ser en el sol. ¿Me estás siguiendo? Bueno, mente infinita.

Así, el pensamiento hacia el cual se está moviendo la superconciencia va a estar enlazado con ese conocimiento, y ese conocimiento irá a algún lugar. Es el Ser que a partir de ahí se va a desenvolver para siempre. Y en ese proceso, tú comienzas a estar conectado con él. Entonces, mientras tu drama está a punto de cerrarse, la Era de Acuario, que es la «Era del Ser» está sobre ti. Es el Cristo, el regreso del Cristo. Es el despertar, la superconciencia, un tiempo nuevo.

La metamorfosis de este proceso está ocurriendo en todos los niveles. El sol y la Tierra están pasando por una metamorfosis, al igual que aquello que llamáis vuestras galaxias. Vais a encontrar un nuevo planeta en vuestro sistema solar que está pasando por una metamorfosis. Todo está moviéndose. Es sobrenatural, literalmente. Y tan pronto como esto se abre a través del amor, a través de mantenerte en lo que tú eres, te conviertes en el flujo de ese conocimiento. Y, en ese conocimiento, estás en el flujo de la vida. Entonces tú eres proclamado, por siempre y para siempre. Esto es absoluto.

Y así, tú te das cuenta de que la vida, el Ser y el pensamiento son siempre continuos. ¿Sabes por qué la meditación trascendental no funciona? Porque no puedes parar la mente de Dios. Eso no funciona. ¿Nunca pensaste sobre esto? ¿Cómo puedes parar el siempre jamás? Tienes que ir a su ritmo para pensar que está parado, ¿correcto? Entonces tú eres supermente. Cuando vas al mismo paso no existe el tiempo, no existe distancia ni medida. Sólo está el Ser, y ese es el cielo infinito, el siempre jamás, el cielo que es siempre eterno. Es alfa y omega, el principio y el fin. Trasciende el ser hasta la absolución. Alfa y omega son la conciencia social. El Ser es el más allá.

Ahora, maestros, yo os he desafiado en un entendimiento social. Y he perdido a varios de vosotros en este proceso, porque lo puedo ver, porque lo que yo estoy diciendo no cuadra con vuestro calendario social. Adelante.

Y hay otros aquí para quienes el dolor de recordar es demasiado. No recordéis. La llave para entenderlo está de este lado de la puerta. Yo soy un hermano que os ama y con la solidez y la constancia de esta enseñanza, os enseñaré cómo es esto, sin importar lo que penséis sobre ello, porque yo os amo. Soy arrogante, en verdad, pero infinito de hecho.



(1) El Libro de las Revelaciones de Juan.
(2) Cursos aquí se refiere a los cursos de La Escuela de Iluminación de Ramtha.
(3) El laberinto o el tanque, el campo y la respiración (C&E) son disciplinas enseñadas en la Escuela de Iluminación de Ramtha. Véase Tanque, Trabajo de campoSMy C&E en el glosario.



Extracto de: Los orígenes de la civilización humana - Ramtha





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"Los errores son, después de todo, los fundamentos de la verdad, y si un hombre no sabe lo que es una cosa, es al menos un aumento en el conocimiento si sabe. lo que NO es".

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Carl Jung
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Abandono. Humildad. Simplicidad. III



Pregunta:

¿Cómo puedo aprender la Humildad?

Respuesta:

“Siéntete una niña que todo tiene que aprender, sabiendo que para aprender es indispensable la Humildad de reconocer que no se sabe, sintiendo que existe siempre la necesidad de aprender.

La niña es simple y no se impone, mientras el ‘yo’ sí, y quiere siempre hablar...

Conmigo puedes aprender la Humildad que deseas, la Humildad necesaria para tu camino.

Siéntete solo una niña en la escuela, y, en cada cosa que hagas, puedes decir:

– Siento que ahora estoy aprendiendo cómo comportarme en esta cosa, en esta situación –.

Toda la vida es una gran escuela, dónde los conocimientos, aprendidos primero del mundo, ya no pueden tener espacio, porque todo el espacio es necesario para los conocimientos del Alma.

Cuando hables, compórtate como si estuvieras aprendiendo a hablar, así aprenderás el lenguaje de la Humildad, aprenderás a comunicar con la Humildad.

Cuando haces algo, siente que estás aprendiendo a hacer ese algo, así harás todo con Humildad.

Cuándo ayudes, siente que estás haciéndolo para aprender el arte del ayudar.

Cuándo dones, siente que estás entrenándote a donar para aprender el arte del donar.

Cuando recibes algo, siente que estás aprendiendo el arte del recibir.

Y tanto se donar como recibir, van siempre envueltos por la Humildad. Y así compórtate en todo y para todo.

Ahora comprendes que todo esto requerirá mucha atención y un gran empeño, pero te donará mucho.

La atención y el empeño tendrán que ser incesantes, en las pequeñas y grandes cosas. Así tu ‘yo’ no podrá tener siquiera un pequeño espacio.

Recuerda que la mente nunca podrá comprender como, cuando ofreces una ayuda, es quien recibe tu ayuda que está enseñándote al arte de ayudar, y debe ser visto por lo tanto como un enseñante que está enseñándote este arte. Pero tu corazón sí, y sentirá cuanto esto es real.

Y así es cuando donas: quien recibe está enseñándote al arte de donar.

Te repito, la mente no puede comprender todo esto, pero si te sientes una niña en una escuela especial, en una escuela de Luz, sentirás que es así.

Viviendo, recordando esto, estarás siempre agradecida a quien te permite de aprender todo esto, a quién, en realidad, es un medio para esto.

Y en todo, como siempre, Yo estaré allí, junto a ti, para ayudarte, para contenerte, con Mi Amor.

Observa cuánto el ‘yo’ es un castillo fortificado que parece inasible, pero cuánto en realidad es un castillo de papel que basta una gota de Luz, un soplo de viento de Luz, para que se derrumbe.

Ve de ello la ilusión, la fragilidad. Observa dónde ello lleva, cuánto crea dolores, cuánto vuelve todas las situaciones difíciles, incluso las más simples.

Y luego observa la Esencia del niño, cuánto él crea siempre ocasiones para jugar, cuando todas las situaciones vives como si fueran un juego.

Siente cuánto expresar el niño nos hace libres, nos hace aprender realmente lo que cuenta, nos hace vivir como realmente la vida debe ser vivida.

Y el niño todo hace simplemente, con Humildad.

Esta Simplicidad, esta Humildad, te llevará a irradiar Luz, a vivir en alegría, en paz.”



Pregunta:

No me es simple comprender cuando tengo que aceptar una cosa con Humildad, o luchar con orgullo.

Respuesta:

“Ahora une, en tu corazón, el significado de la palabra ‘luchar’ al significado de la palabra ‘rendirse’.

No digo que unas estas palabras, porque quedarían tales, digo une en tu corazón su significado que comprende la acción y la totalidad de la expresión.

Quizás sean necesarias muchas batallas, sobre todo para desarmar el ‘yo’, la personalidad, que opacan el Alma, opacan el corazón.

Pero muchas batallas pueden tu Alma también haber elegido para confirmar tus conquistas, para sellar tus victorias.

Por este siéntete siempre preparada para vivir las batallas que encuentres. Alégrate por hacerlas, porque con ellas confirmas tus conquistas, sellas tus victorias, manifiestas tu Luz.

Y siénteMe ininterrumpidamente junto a ti.

Es así que te sentirás una guerrera de la Luz, siempre lista a todo.

Puede existir la posibilidad que algo ocurra donde no puedes luchar, dónde sólo te es requerido rendirte. Allí es necesaria la Humildad y decir:

– Yo no puedo avanzar más –.

Y allí cedes tus ‘armas’ a Mí, pide Mis ‘armas’, ven a Mis brazos, déjate envolver por la Luz, por mi Amor.”



“Y he aquí que la Humildad se vuelve indispensable para desarmar el yo y todas las partes de la personalidad que te alejan de tu Esencia, que te alejan de la Humildad que siempre acompaña la Luz y el Amor.

Luego, aleja el ‘yo’ que en todo quiere imponerse.

Esto es rendirse y confiarse a la Luz.

Esto es aceptar la historia, los acontecimientos, que permanecen todavía desconocidos para el diseño de la propia Alma, recordando que el diseño del Alma lleva a que seamos cada vez más luminosos, lleva a elevarse, a vencer.

Muchas cosas para el ‘yo’ son pérdidas, derrotas, mientras que todo para el Alma son victorias, si se viven de esta manera, también las aparentes derrotas.

Para aprender el arte de rendirse es necesario entrenarse para rendirse a muchos partes del propio ‘yo’, de la propia personalidad.

Esto no significa dejarse dominar por estas partes, sino aceptar que existen, rindiéndose por lo tanto a esta realidad.

No es fácil comprender cómo se debe vencer sobre estas partes rindiéndose, pero es así: en el rendirse se aceptan estas partes con Amor, con Humildad, y por lo tanto, luego, se actúa con Amor y Humildad para vencer por encima de ellas.

Si esto deseas hacer, con Humildad di:

– Deseo desarmar mi ‘yo’, elijo desarmar aquello que lo refuerza, que lo hace revivir –.

Y aquí es necesaria la Humildad total, continua, pero luego también luchar con determinación para desarmar estas partes.

Es rendirse a la propia historia, a la propia Alma, al propio diseño, a veces incomprensible.

Es rendirse al verse completamente diferentes a como se pensaba de ser, de deber ser, de poder ser, de cómo se deseaba ser, para amarse como uno es.

Es en este desarmar que emergen las verdaderas flores, las flores más bellas que cada uno tiene en el corazón, que cada uno ha traído de sus Antiguo, que cada uno tiene en el Alma.

Aquí es necesaria la Humildad total, para estar bien atentos porque este rendirse es requerido continuamente, porque esta batalla es requerida continuamente, porque desarmarse es un proceso que continua.

Es solo cuando está atenta, alerta, en cada momento, en cada situación, en cada acción, en cada expresión, que todo se puede comprender, que se actúa dónde es necesario, que uno se rinde dónde esto es requerido, y se sabe sonreír a todo.

El ‘yo’ no muere, está siempre listo para volver más vital, para alimentarse, para hacerse sentir indispensable. Si dejamos de alimentar el ‘yo’, éste permanece distante, y si no le damos espacio, ya no puede emerger.

Permanece atenta y siempre humilde viviendo tu historia.

Permanece siempre atente incluso de quien muestra una gran Humildad, pero no es humilde.

Pero si estás atenta, será fácil descubrir la diferencia entre la verdadera Humildad y la humildad que esconde un ‘yo’ bien fuerte, bien grande.”



Pregunta:

¿Por qué la Humildad es tan indispensable en el Camino del crecimiento?

Respuesta:

“La humildad es necesaria para reconocer todas las partes que debemos modificar, para reconocer todas las heridas que debemos sanar, para reconocer todo lo que hay que quitar, para comprender todo lo que hay que dejar ir.

La humildad es indispensable para todo iluminar, y en saber luego pedir ayuda para poder hacer todo esto.

La humildad es necesaria para reconocer y aceptar la propia fragilidad, y así volverse fuertes, porque es en el reconocer las propias debilidades que se llega a ser luego verdaderos guerreros de Luz, invencibles.

La Humildad es indispensable para reconocer los propios temores, y por lo tanto descubrir la gran fuerza y el gran coraje del Alma.

La Humildad tiene que existir cuando con coraje se quitan las máscaras creadas para protegerse, sintiendo que, en realidad, impiden la expresión verdadera de la propia Esencia.

La Humildad hace cavar, con las propias manos, en la tierra, entre el barro, y hallar así los propios tesoros.

La Humildad hace tender la mano, para permitir a otra mano de ayudar, y así permitirnos a Nosotros de tomar ambas manos.

La Humildad lleva a pedir ayuda serenamente, para saber luego ayudar, porque si humildemente se aceptan ayudas, se sabrá luego humildemente donarlas.

La Humildad es indispensable para dejar fluir todo, para vivir abandonados.

La Humildad es indispensable en las luchas, en las batallas, en las conquistas, en las victorias.

Si con Humildad vives la escuela de la vida, con Humildad siempre te sentirás una alumna en una escuela luminosa. Te volverás así una gran maestra, permaneciendo igualmente siempre una alumna.

Este es el camino de la Luz que enseña la Humildad.

Esta es la Humildad que el Camino de Luz requiere.

Vive con Humildad tus grandezas y serás grande.

Vive con Humildad tu vida y de la vida recibirás todo.

Vive con Humildad tu Esencia y manifestarás tu grandeza, tu Luz.

Con Humildad dona y conságrate, así recibirás todo, te volverás una ofrenda de Amor.

Con Humildad camina por tu Sendero luminoso, y todo el diseño de tu Alma vivirás, a tu meta llegarás.

Con Humildad y simplicidad ama, ayuda, acompaña, despierta, aprende, enseña y serás un Alma Luminosa que dona Luz, Amor, que vive en la Luz, en el Amor.

Y así vivirás la más grande elección, aquella de estar al servicio de la Luz, del Amor, con Humildad, con Simplicidad.”



Pregunta:

¿Con esta Humildad también puedo ayudar a mi compañero?

Respuesta:

“Sí.

Sientes que él tiene tu misma fragilidad, sencillamente tú la has reconocido ahora, mientras que él teme de reconocerla.

He aquí porque teme de zambullirse hasta el final en la Luz del Camino elegido, teme de zambullirse hasta el fondo de Nuestro mar.

Si acepta su fragilidad, reconocerá muchas partes bellísimas de sí mismo, descubrirá aquello que es necesario modificar, pero también su Esencia luminosa.

Cuando, con coraje, se aceptan las partes que son necesarias modificar, se da espacio a las partes que nos vuelven resplandecientes, luminosos, se manifiesta la propia Esencia.

Comparte con él tus temores por descubrir partes de ti que no te gustan, por aceptar tu fragilidad.

Dile que todo lo bello que está sucediendo en ti y las cosas bellas que te han llegado, es gracias al haber reconocido y aceptado todo.

Sé consciente que cada uno debe quitarse sus propios vestidos, tiene que abandonar las propias máscaras de protección, tiene que cavar en la tierra con las propias manos, para hallar sus propios tesoros.

Por lo tanto, compartir es una gran ayuda, pero la ayuda se detiene allí si no se requiere luego algo más.

Ahora que comprendes que no existen motivos para temer el tener que quitar las ropas que impiden a Nuestras ropas ‘preciosas’ de llegar, ahora que sientes el cambio que está ocurriendo en ti por todo lo que has aceptado, has elegido modificar, puedes comprender que sólo haciendo esto se puede sentir la voz del Alma, que llama, que invita, que empuja hacia la expresión de la propia Esencia.

Comparte con Amor, con Humildad, con Simplicidad, y luego continúa con orgullo tu camino, con seguridad continúa tu sanación, tu transformación, y sigue serena tu Alma que está empujándote hacia una nueva realidad.

Así podrás siempre tender una mano a él, como Yo la tiendo a ti, con la certeza que Nosotros siempre le tenderemos una mano a él, si esto él nos pedirá.

Ahora puedes ver como todas las heridas se pueden transformar en experiencias para ayudar luego, todos los sufrimientos se pueden transformar en alegrías que donar luego, todos los pasos dados pueden convertirse en seguridades que infundir luego.

En tu camino sé firme, decidida, segura, y siempre muy humilde, simple, afectuosa.

Así expresarás toda tu Esencia, y si él con Humildad reconocerá tus pasos, tus conquistas, comprenderá que tus ayudas son grandes ofrendas, como tú has recibido ofrendas de quien está ayudándote.

He aquí porque, una vez más, son necesarias la firmeza, la seguridad, la fuerza, la certeza.

Así, como humildemente has aceptado ayudas, ahora sabrás humildemente ayudar, dejando siempre totalmente libres.

Recuerda que quien no acepta ir a la escuela, no puede llegar a ser un maestro de Luz.

Este es el Camino de la Luz que enseña la vida: el verdadero Camino no enseña palabras.

Dile que Nosotros lo amamos con los temores que trata de ocultar a sí mismo, porque para Nosotros sois todos niños que juegan a la vida, y, con alegría, os ayudamos a convertiros en niños que saben vivir jugando.”



Pregunta:

¿En qué consiste vivir de manera simple?

Respuesta:

“La verdadera Simplicidad es la Simplicidad del Alma, la Simplicidad del corazón.

Una persona puede vivir sólo de pan, poseer un solo vestido, hablar de Humildad, de Simplicidad y aun así estar muy lejos de la humildad, de la Simplicidad.

Una persona puede tener vestidos preciosos, puede poseer muchas cosas, y ser simple, humilde.

La Simplicidad está en el corazón, en el Alma, y sólo con el corazón, con el Alma, debe ser vivida.

Es ser desapegado de las cosas: si éstas existen, estamos felices y agradecidos por tenerlas, con alegría se disfrutan totalmente.

Si no existen, estamos felices y agradecidos igualmente, y sonreímos igualmente.

La Simplicidad es saber gustar un pan como un alimento refinado.

La Simplicidad es alimentar ante todo el Alma.

La Simplicidad es tener un corazón realmente humilde, cándido.

Es estar apartados del mundo, aun caminando por el mundo.

Es saber disfrutar del canto de los pájaros, de la briza de la mañana, de las estrellas, de la tierra, del sol.

Es saber escuchar en silencio, y gozar de la música de la Naturaleza.

Es estar solos y no sentirse solos jamás.

La Simplicidad es comunicar las grandes cosas con el lenguaje de los niños, con el lenguaje del corazón y del Alma.

La Simplicidad es saber ser niños, vivir como niños.”



Comentario

Alma Luminosa, seguramente has ya tenido manera de constatar cuánto en el mundo la humildad y la Simplicidad no son siempre apreciadas, y pocas veces se les da el gran valor que en realidad tienen.

Frecuentemente se confunde humildad y Simplicidad con otras cosas totalmente diferentes.

A menudo se teme de vivirlas, aunque si en el corazón se aprecian, porque están muy lejos de lo que la sociedad considera importante, vital, de valor.

A veces, cuando las expresamos, alguien trata de abrumarnos, y así nos parece que, para sobrevivir y defendernos en el ambiente en que vivimos, no podemos expresarlas.

En parte todo esto es verdad, pero si tenemos el coraje de vivirlas serenamente, con la sonrisa, sin importarnos de las ventajas o de las desventajas, sólo con la alegría de poder vivir como creemos que justo para nosotros, se puede ser humildes siempre, con cualquier persona, se puede vivir simplemente en cualquier lugar.

Esto porque la humildad no impide la dignidad y la Simplicidad está sobre todo en el corazón, en nuestro interior.

La verdadera Humildad, la verdadera Simplicidad, son grandes conquistas que requieren mucha fuerza. Son victorias sobre nuestro ego, sobre nuestra personalidad, que requieren gran voluntad, constancia, tenacidad y coraje.

La expresión de la Humildad y la Simplicidad requiere un equilibrio no fácil que alcanzar, si se elige de caminar en el mundo dejando libre nuestra Alma, respetando la libertad y las elecciones de los otros.

Mucho más simple sería vivir en la Simplicidad y en la Humildad, caminar por un Sendero de Luz, apartándonos del mundo.

Vivir en el mundo y dejar siempre libre nuestra Alma, requiere una elección continua, una atención constante, el valor de los guerreros, para dejar ir todo lo que aparentemente da ventajas, seguridades, prestigio y poder.

Pero la gran conquista es caminar libres por el mundo como Almas Luminosas, sólo siguiendo el llamado del Alma, sintiendo de no pertenecer a este mundo.

Siempre en el despertar y a lo largo del Camino del crecimiento, existe el peligro de dar espacio a nuestro ego, dándole una expresión espiritual.

El ego nos hace sentir ‘despertados’, ver a los otros como los ‘dormidos’, nos hace sentir mejores de quien está cerca, nos hace creer de conocer la realidad, de poseer la verdad.

Si no hacemos esto con la Humildad y con Simplicidad, el ego puede volverse todavía más grande, haciéndonos sentir importantes cuando donamos nuestros conocimientos, nuestras experiencias, nuestras ayudas, a quien encontramos.

Todo esto porque el ego se vuelve cada vez más astuto, y, con tal de quedarse, se esconde incluso detrás de una intención de Amor, de acciones de ayuda, de expresiones de Luz.

He aquí porque, en el Camino del crecimiento, es indispensable acompañar cada expresión de la propia Esencia, cada acción, cada ayuda, cada ofrenda, con Humildad profunda, incesante, con total Simplicidad.




Extraído del libro: Estoy a tu lado
Autora: Satya
Además de estos libros hemos publicado 22 pequeños-e-book:
http://www.suonidiluce.com/es/libros/libros/peque%C3%B1os-e-books/




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