sábado, 31 de diciembre de 2016

Seth ~ Él es una entidad que aparece una y otra ves...

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Seth ~ Él es una entidad que aparece una y otra ves...




SESIÓN 558, 5 DE NOVIEMBRE DE I97O 21.50 JUEVES

(Este extracto de la sesión contiene la primera mención de Seth de Los que hablan y de sus funciones en el proceso de reencarnaciones, y complementa los datos sobre Los que hablan del capítulo seis de este libro.)

(La sesión tuvo lugar porque Ron B. y su mujer Grace, miembros de las clase de percepción extrasensorial, pidieron ayuda para un problema familiar. Cuando acabó de transmitir un material que concernía a su situación, Seth pasó a referirse a Los que hablan alrededor de las 23.15. Todos los presentes estábamos sorprendidos. El nombre de Los que hablan, tal y como lo usa Seth, era desconocido para Jane y para mí en aquel entonces al igual que para Ron y su familia.)

Hemos conocido algunas personas que fueron monjes en una existencia anterior. Bien. (Dirigiéndose a Ron:) En una vida en el este, "anterior" al tiempo de Cristo, en el año 1200 a.C, tú formabas parte de un grupo de hombres que pertenecían a un linaje esotérico. Erais hombres errantes y también viajabais por Asia Menor.

Llevabais en la cabeza mensajes y leyes que se habían transmitido a uno de vuestra clase en un tiempo que ya estaba casi olvidado. Eran códigos de ética, originarios de los tiempos de la Atlántida. Antes de eso, estos códigos provenían de una raza de otra estrella. Esta raza tiene que ver con el origen de la Atlántida. Los mensajes se pusieron en palabras y en lenguaje escrito en tiempos de la Atlántida, pero después de esto se transmitieron oralmente.

Vuestra gente los aprendió de sus mayores, y se los llamó Los que hablan. Tú fuiste uno de Los que hablan; por eso te resulta tan fácil llamar a los demás tus hermanos. Bien, tres hombres en particular que están a tus órdenes (en la planta manufacturadora donde Ron es supervisor) formaban parte de aquel grupo de hombres. Tu mujer, tu nuera y tu hijo (todos ellos presentes esa noche) eran también miembros de ese grupo, pero tu mujer y tu nuera eran hermanos. Bien, concedednos un momento aquí. (Pausa.)

Tú viajabas por Asia Menor en un tiempo de gran confusión, y dondequiera que ibas hablabas, lo que significa que ponías esa ética en palabras. Necesitaste doce años de preparación para memorizar este código de ética.

Bien, más tarde los esenios tuvieron que ver con esto. No estoy seguro de esta palabra.

(Los esenios eran una de las cuatro sectas judías conocidas que había en Tierra Santa en los tiempos de Cristo. Eran un grupo pacífico y contemplativo. No se los menciona en la Biblia. Si Seth quiere decir que los esenios promulgaron los códigos de ética de Los que hablan en el siglo 1 d. C, por supuesto ello fue muchos siglos después de la vida de Ron en el 1200 a. C.)

(La mujer de Ron, Grace: —Seth, ¿logramos cumplir nuestro propósito en esa época?)

En aquella existencia, sí. Debéis darme algo de tiempo. Hubo cierta confusión dentro del grupo, desacuerdos. Había desacuerdo sobre el significado de las palabras que se recordaban, y el grupo se dividió. Una parte del grupo viajó a la tierra que ahora llamamos Palestina, y el otro emigró y apareció el siglo siguiente en la Europa del sur.

Hubo una gran distorsión que tuvo que ver con Bael (deletreado). Un grupo se reunió en torno a Bael y personificó en él su

idea de Dios. Tú (Ron) estabas con el otro grupo. Había una ciudad en una selva, Messini (deletreado), eso es lo mejor que puedo traducirlo. Era en Asia Menor y había allí restos de civilizaciones pasadas. Se construyó una nueva ciudad que también desapareció a su vez. No obstante, había escritos en las piedras, ya que los antiguos mensajes se pusieron de nuevo en símbolos escritos. Pero tu gente se había ido, y sólo ahora los has vuelto a encontrar.

(23.27. El trance de Jane había sido muy bueno. Tuvo problemas para abrir los ojos, y luego para mantenerlos abiertos. Había visto imágenes mientras transmitía el material, dijo, pero no nos las podía describir en ese momento.)

(Diez sesiones después de esta, Seth nos dijo a Jane y a mí que nosotros también habíamos sido de Los que hablan, aunque no mencionó nada sobre fechas y países, o sobre si Ron o yo podíamos estar renovando amistades hechas quizás en tiempos muy remotos. Me parece que, al menos en esta vida, Ron y yo nos encontramos de una manera bastante rara: tenemos casi la misma edad, crecimos en el mismo pueblo pequeño cerca de Elmira hace muchos años, nuestras familias se conocían, y sin embargo nosotros no nos conocimos hasta 1970...)

(Posiblemente como reflejo de sus antiguas prácticas como uno de Los que hablan -que puede ser que continúen a nivel subjetivo—, Ron hace trabajo laico para la iglesia y sabe mucho sobre la Biblia y asuntos relacionados. El amplió algunos de los datos de Seth; posteriormente yo comprobé algunas partes con ciertas obras de consulta. Como Jane no sabe prácticamente nada sobre el período histórico en cuestión, estaba muy contenta de que los datos de Seth fueran tan sugerentes.)

(Seth-Jane deletreó el nombre del dios como Bael; otras fuentes lo deletrean Baal. La forma acadia, Bel, se usaba en la antigua Mesopotamia. Baal -el señor- era el nombre o título de un número de deidades locales de los antiguos pueblos semíticos. El culto a Baal apareció en Siria e Israel muchos siglos antes del nacimiento de Cristo; en el 1400 a. C, de acuerdo con los textos cuneiformes sirios. Esta fecha es muy interesante, a la luz del año 1200 a. C, que Seth menciona para Ron, y el conflicto de su grupo en relación con Baal. Baal representaba con frecuencia a un dios de fertilidad, y su imagen de piedra era probablemente fálica. Según las creencias de los israelitas ortodoxos, el culto a Baal o a la naturaleza era idólatra, una negación de los valores morales.)

(Mientras estábamos hablando sobre la ciudad de Messini, sobre la cual ninguno de nosotros sabía nada, Seth volvió brevemente:)

Bien. Escribe Rama (deletreado). Es otra ciudad. Conceded-nos un momento y luego diremos de verdad buenas noches...

(Ramah es el nombre de varias ciudades palestinas, y quiere decir «alto» en hebreo. Las alusiones bíblicas asocian este nombre con los «lugares altos» en que se practicaba el culto. Estos lugares, que eran rechazados como inmorales y amenazadores según las creencias israelitas, contenían objetos de culto ilegítimo; entre ellos, el pilar sagrado de Baal. Descubrí toda esta información investigando después de la sesión, porque en ese momento no conocíamos nada de esto. Continuamos a las 23.48.)

En vuestros términos, y "sólo en vuestros términos", la venida de Cristo fue el "Segundo" Advenimiento. (Pausa.) En esos términos y -repito, porque esto es importante- sólo en esos términos, él apareció en tiempos de la Atlántida, pero los documentos fueron destruidos y olvidados excepto en la memoria de los pocos que sobrevivieron.

Bien, de nuevo en esos términos, él es una entidad que aparece una y otra vez en vuestro sistema físico, pero sólo ha sido reconocido en dos ocasiones: una vez en la Atlántida y otra en la historia de Cristo que os ha llegado a vosotros con todas sus distorsiones. Por tanto, él aparece y reaparece; a veces se da a conocer y otras no. No fue una sola personalidad, como ya os he dicho, sino una entidad enormemente desarrollada, que a veces aparece como un fragmento de sí mismo.

En vuestros términos, él eternamente se entrelaza en el tejido de vuestro tiempo y espacio, y nace una y otra vez en el mundo de la carne, ya que es parte de él aunque a la vez independiente de él, así como vosotros todos sois parte de él, pero independientes de él.

Bien, ya que nuestra pequeña amiga aquí presente (la nuera de Ron, Sherry) está preocupada por si molesto a los vecinos (muy alto), os dedicaré lo que espero que sea una sonrisa gentil,

y os deseo una buena noche, con todas la bendiciones que tengo para dar.

(Terminamos a las 23.55. El trance de Jane había sido de nuevo profundo y le costó un poco salir de él. «Vaya -dijo-, siento la energía tan fuerte ahora... siento cómo pasa a través de mí, llevándome con ella.»)

(Después de la sesión Ron nos habló del Segundo Advenimiento según se menciona en la Biblia, en Mateo 24. También nos dijo que Jesús había predicho su propia muerte y resurrección varias veces en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, y nos explicó los malentendidos y la inseguridad resultantes de los apóstoles. Incluso después de su crucifixión, el Jesús resucitado no fue reconocido en varias ocasiones.)



Extracto de Habla Seth II
La eterna validez del alma a través de Jane Roberts





Pag. Anterior: Seth - La verdadera espiritualidad tiene que ver con la alegría.
http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/index.php?ndx=3946

Pag. Siguiente: Seth - La antigua Roma existe, y también Egipto y la Atlántida.
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Satya ~ Me siento una alumna que tiene que aprender mucho todavía.

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Satya ~ Me siento una alumna que tiene que aprender mucho todavía.




Pregunta:

Me siento una alumna que tiene que aprender mucho todavía.


Respuesta:

“Y entonces, más que nunca, siéntete una niña alegre de estar en la escuela, en una escuela especial, dónde mucho se juega y todo se aprende jugando.

Da siempre espacio a tu niña, en cualquier lugar y con cualquier persona. Da espacio a la sencillez, al candor, a la claridad, a la limpidez, a la espontaneidad y añade la compasión total que te ayudaré a aprender, tomándote de la mano, acompañándote con Mi Amor.”


Pregunta:

Si todavía tengo que aprender mucho, ¿cómo puedo sentirme una Maestra de Luz?


Respuesta:

“Puedes, porque no tendrás que enseñar nada, simplemente ser, simplemente manifestar tu Luz, tu Esencia, compartir tus experiencias.

Cada vez menos las palabras servirán, será tu experiencia una ayuda para quién la misma experiencia vive, será tu Esencia un regalo, será tu ejemplo una enseñanza.

Lo que cuenta es vivir las propias experiencias para realizar el diseño elegido, para evolucionar, no para enseñar.

Así realmente nos preparamos para enseñar luego de la manera correcta, en el momento oportuno, en lugares donde existe necesidad de esto, y sólo existe necesidad de esto.

Siéntete siempre una niña que todavía necesita ser guiada, tomada de la mano y te prepararás para tu tarea, pero no pienses ahora cómo y dónde será, así lo vivirás con humildad.

Prepárate como si frecuentaras los primeros años de escuela, cuando no puedes saber cuál será tu tarea, tu expresión, aunque puedes soñarla, desearla.

Deja que el Alma te guíe, deja que Yo te tome de la mano.

En la gran escuela de la vida aprende más de lo que puedes.

Ésta es la Esencia de la Maestra de Luz:


eres para que los demás sean,

actúas para que los demás actúen,

camina para que los demás caminen,

aprende para que los demás aprendan,

vibra para que los demás vibren,

conviértete en Luz para que los demás reciban la Luz, reconozcan la Luz, y quieran la Luz,

dona Amor para que los demás puedan conocer el Amor nuevo, en el Amor vivir, Amor donar.”


Pregunta:

Cuando no puedo compartir lo que he aprendido, lo que siento, me siento sola.


Respuesta:

“También esto es natural, si has elegido de ayudar otras Almas. Una enseñante, entrando a clase, sentirá siempre esto, la distancia de los niños a los que enseña y por lo tanto puede, en cierto sentido, sentirse sola.

Sólo cuando encuentra otra enseñante, siente algo en común, siente algo que le permite de abrir el corazón.

Luego, cuando vuelve a su clase, sabe que allí no puede ser totalmente comprendida, porque está entre niños que todavía tienen necesidad de aprender.

Sin embargo no está sola: está con Nosotros. Porque Nosotros estamos cerca siempre.

Si esto recuerdas, también tú no te sentirás nunca sola.

Puedes encontrar a otros enseñantes que, como tú, tienen sus aulas para aprender y enseñar, como tú pueden conocer cierta soledad, pero han comprendido que enseñar es la elección de su Alma para ayudar otras Almas a despertarse, a elevarse, es un modo para seguir aprendiendo.

Ésta es la expresión de la Maestra de Luz: eres despegada, luminosa, cariñosa, sonriente, asertiva, totalmente e ininterrumpidamente disponible, testimonia tu Credo, no con las palabras, sino con tu vibración, con tu imagen.

Tu lenguaje sea un lenguaje de Amor, simple, claro: pocas palabras, palabras claras, con el tono, con el sonido.

El tono es indispensable para expresar tu Credo, tu Luz, la Luz que has elegido de llevar, el despertar que has elegido donar.

El tono es indispensable cuando las palabras tienen que ser ‘fuerza vibrante’.

El tono es para las palabras de sabiduría, el sonido para las palabras de Amor, de contención, de alegría, de felicidad.

Tu vibración sea la vibración del Amor, de la alegría, de la felicidad, de la fuerza, del intocabilidad, del orgullo.

Tu expresión sea la expresión de una Maestra de Luz que sabe hacer sagrado todo, cada palabra, cada acción, cada mirada, cada vibración, cada sonido que sale de su corazón, de su boca, pero todo en la sencillez, en la humildad total.

La sonrisa sea garantía de la humildad que os tiene que siempre ser, sean el escudo que protege.

Sea tu imagen radiante, sea tu vibración intensa, sea tu expresión intensa, sea tu andar orgulloso, pero humilde.

Quizás nada tendrás que enseñar, nada tendrás que hacer, sencillamente recorrer tu Camino.

Muchas Almas puedes despertar así, sólo pasando con tu Luz, con tu sonrisa, con tu vibración, con la felicidad expresada en el rostro, con la expresión humilde y orgullosa, con el Amor que ofreces ininterrumpidamente.

Recuerda que los Maestros de Luz no donan nunca por necesidad, se consagran totalmente para ser medios de la Gran Luz.

Esto es descender al mundo, pero vivir en alto con Nosotros, es descender como ‘instrumentos’, pero vivir en alto como Almas.”


Pregunta:

Conozco la importancia de vivir mi Esencia de Niña, pero si expreso esto, ¿cómo hago para ser una guerrera de Luz?


Respuesta:

“La mano a la Niña que existe en ti apretada tendré, para que tú puedas reconocerla, tranquilizarla, ayudar.

Si la tomas en tus brazos aprenderás a conocerla.

Y es así que te convertirás en una guerrera de Luz que sabe tomar en brazo, sabe acunar, sabe proteger, sabe acariciar y con los niños jugar.

Todo esto está bien lejos de la comprensión de la mente, pero está bien cerca de la comprensión del corazón.

Para la mente es difícil comprender cómo uno se vuelve grande, fuerte y guerrero de Luz reconociendo al propio Niño interior, tomándolo entre los brazos y volviendo a ser Niños, pero es así.

Y es así que se viven los opuestos.

La guerrera de Luz sabe ser tan fuerte para responder a las batallas que encuentra en su camino, tan dulce para arrullar a su Niña y los Niños que encuentra.

Estos opuestos la mente rechaza, no conoce, pero el Alma estos opuestos ha elegido de aprender a vivir.

Convertirte para tu Niña interior en una compañera de juegos requiere total humildad, la humildad de dejar ir la armadura de la guerrera, de saber jugar sin ninguna coraza.

A menudo se teme de pararse delante de la propia Niña interior y de cogerla en brazo, continuando así a ser guerreros que luchan, porque se teme de oír de la Niña la voz, porque, para hacerlo, la coraza y todo las armas se tienen que deponer, los zapatos se tienen que sacar para correr junto a ella por los prados.

Muchos guerreros también se detienen después de que a sus Niños interiores han tomado en brazo, porque no quieren permitir a ellos de jugar con otros Niños o no tienen la humildad de permitir que, en algunos momentos, sus Niños sean por otros ‘Corazones’ ayudados, guiados, queridos.

En cambio la guerrera de Luz sabe que a veces su Niña interior necesita jugar con otros Niños, ser nutrida con el alimento que ella no tiene, ser guiada por ‘Quien’ desde arriba toda ve.

Y he aquí que aprendiendo a cogerla en brazo pero también a dejarla ir, protegiéndola pero también haciéndola proteger, alimentándola pero también haciéndola nutrir, se convierte en aquella Niña y se convierte al mismo tiempo en guerrera de Luz.

Ahora puedes comprender de cuánto entrenamiento se necesita.

Pero no temas.

Inicia con deponer tus ‘armas’, tus ‘corazas’ lejos del prado en el que encontrarás a tu Niña interior, para no asustarla.

Luego acércate y no te gires para ver tus ropas, porque quizás Nosotros nos la llevemos, pero antes de que tú vuelvas Nosotros depondremos Nuestras ‘armas’, Nuestras ‘ropas’, Nuestras ‘corazas’, para protegerte con Amor, con la Luz.

Es natural temer de deponer las propias ‘corazas’, las propias ‘armas’, las propias ‘ropas’, sabiendo que en la vida existen y existirán batallas, pero quién tiene el coraje de hacer esto sin volverse atrás, profundamente sentirá de poseer todo aquello que lo tendrá preparado para sus batallas...

Y será tu Esencia de guerrera de Luz a hacer fluir un río antiguo, un río dentro nuevo de ti.

Es la guerrera de Luz que abre los caminos, que protege y la Niña defiende, que la incita a volver sus pasos seguros, a no temer a nada, pero siempre quedará la Niña a enseñar las grandes verdades a la guerrera de Luz, a enseñar el camino dónde la humildad, la verdad, la sencillez, el Amor se funden.

No existen ambas Esencias separadas.

Dejarse guiar por los Niños interiores es una conciencia incomprensible para la mente, es una conciencia que requiere un grande Credo, una gran humildad.

Los Niños interiores se dejan acompañar por Nosotros con abandono, son tan claros como el agua que brota del manantial, no retienen pensamientos, palabras, todo expresan con sencillez, con limpidez.

Saben decir todo con una sencillez que a veces desconcierta, pero que también hace sonreír y no turba.

En el mundo se trata a menudo de ahogar esta pureza.

Observa como a un niño se le concede su expresión total, su limpidez y aquellas expresiones espontáneas que hacen sonreír, pero apenas crece un poco empiezan los ‘no’, las enseñanzas para estar atento a hablar, a expresarse, y todo lo que es llamado educación.

Al adulto difícilmente son concedidas esta espontaneidad, esta limpidez, esta libertad de niños.

Los adultos que se creen guerreros porque luchan, en realidad están perdiendo más de lo que imaginan.

Es la Niña interior que tiene que acompañar la guerrera de Luz, sólo así la guerrera de Luz será invencible.

Déjate guiar cada vez más por la Niña que está dentro de ti.

Cuando expresas algo, pregúntate si una niña lo expresara así; cuando cumples una acción, pregúntate si una niña actuaria así; cuando haces un intento, pregúntate si una niña haría aquel intento, y enseguida oirás una voz que te dirá: “Los niños no tienen ningún propósito, ellos están en el aquí y ahora.”

Vive todo esto con gran equilibrio porque, naturalmente, donde sea requerida la guerrera de Luz fuerte y atrevida no es posible preguntarse esto y actuar como una niña.

Une estas dos Esencias fundiéndolas la una con la otra y descubrirás totalmente la Esencia de la guerrera de Luz, sentirás la belleza de vivir como una niña.

No puedes permanecer separada en nada, porque has elegido la unidad, porque has elegido de fundirte con el Todo, porque has elegido de permitir al Todo de entrar dentro de ti.

Te ayudaré a fundir todas las expresiones de tu Esencia, a fundirte con el Todo, con la Luz, en el Amor.

Cuando incierta eres sobre cómo se comportaría una niña o una guerrera de Luz, en aquella situación intenta preguntarte como se comportaría un Ángel: tus dudas se disolverán, y Yo te ayudaré a comprender.”




Extraído del libro: Estoy a tu lado
Autora: Satya
Además de estos libros hemos publicado 22 pequenos-e-book:
http://www.suonidiluce.com/pequenos-e-book/





Pag. Anterior: Satya - Vivir tu esencia.
http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/index.php?ndx=4247

Pag. Siguiente: Satya - Superar las dificultades para expresar o escuchar.
http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/index.php?ndx=4249




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viernes, 30 de diciembre de 2016

Ramtha ~ Los dioses se convirtieron en la imagen de su creación.

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Ramtha ~ Los dioses se convirtieron en la imagen de su creación.




Las plantas estaban floreciendo, pues cada vez había menos de las entidades que comían plantas y más de las que se comían entre sí. Y sucedió que aquel que creó el primer animal sintió que debería haber orden en este caos. Deseaba crear un mejor diseño de sí mismo, uno en el que él pudiera estar entre su propia creación, para entenderla y mejorarla.

Y cuando Dios se contempló a sí mismo, igual que su Padre lo hizo una vez, tomó un cuerpo. Y le dio a éste la imagen perfecta para estar en medio de su creatividad. Y en verdad, la imagen que produjo era de sí mismo, y he aquí que el resultado fueron las plantas, lo que se llaman animales y el hombre. Dios se creo a sí mismo para ser una parte de todo lo que había visualizado, pues estaba muy ocupado creando momento a momento, defendiendo, mejorando, perfeccionando, y mientras hacía esto se convirtió en la imagen.

¿Y que pasó con la naturaleza de su carne? No hay nada que se introduzca en la capa acuosa que no esté compuesta de ella misma a través del hijo amado que yace dentro del vientre. Cualquier imagen traída al estrato a través del vientre debe estar compuesta por los elementos del vientre. Ése es el propósito de un entendimiento dimensional. Si Dios se convertía en una parte de estas creaciones, iba en contra de este entendimiento, pues él no es el elemento, simplemente es su creador. Así pues, él no podía ser parte del animal. De esta manera se creó el hombre a partir de su imagen, y por medio de ésta conoció su propia creación y su belleza.

El hombre, oh, el hombre, exquisito era el dios que creó al hombre, pues su amor por él era exquisito. Y mientras la imagen yacía sobre la tierra, silenciosa en el flujo menguante de su ser, el hombre nació gracias al aliento de Dios. Perdonad, estoy recordando a Dios. ¡Celebremos! Fue un momento memorable.

Y ésta fue la hora, como vosotros diríais, donde la primera visión del hombre cobró vida. Fue por medio de la entidad llamada Ishum y la entidad llamada Yahvé.(1) Y estas dos entidades, tanto el uno como el otro, deseaban sobre todas las cosas ser parte de la forma creativa, incluso penetrar en las mismas formas que ya había en aquel tiempo.

Las aguas no habían descendido sobre la Tierra. Aún estaban en lo que se llama el estrato, pues todavía no se había completado la ejecución de la creatividad. Ishum —viendo la imagen del hombre en todas las cosas— atravesó lo que se llama el estrato y llegó a este dulce plano donde sus habitantes, esos que se llamaron los animales, todavía no se configuraban como hombres. Y cuando ellos dieron forma a sus cuerpos, con toda su hermosura y brillantez, el hombre, con su primer cuerpo, yacía ante el dios, y el dios se convirtió en él y le dio su preciado aliento. Y Dios se convirtió en el hombre. En un momento el hombre se convirtió en una división de Dios, su perfecta creación en ese entendimiento.

Yahvé creó a su hombre y los otros empezaron a crear a sus hombres. Y aquellos que en ese preciso momento habían evolucionado quizás hasta la contemplación de lo que llamaríamos sus inicios, contemplaron esos inicios, y decidieron evolucionar hasta esta maravillosa creación de Yahvé e Ishum. Y he aquí que todos ellos se reunieron y cada uno de ellos había creado una imagen de sí mismo.

Y sucedió no sólo aquí, sino que otros fueron a otras partes de la esfera —el hijo menor de la madre sol—, se llevaron sus creaciones y comenzaron allí. Y el hombre se convirtió, y así fue en verdad, en una hermosa criatura de la cual Dios pudiera ser parte en este dominio, y no ser exclusivamente el viento creador. Y cuando el hombre surgió a partir de Dios, en ese momento, se convirtió en el ideal perfecto. Y hubo muchos hombres por todas partes, hombres con determinación, pues ellos no pertenecían simplemente a los hombres, eran hombres de Dios. Y el hombre —maravillosa criatura— fue creado en diferentes espacios a lo largo de vuestra esfera, la creatividad de la imagen perfecta de un entendimiento que pudiera habitarla.

En sus comienzos, de acuerdo a como los entendéis ahora, él tenía un aspecto bastante desdeñable, pues era mucho lo que tenía que ajustarse, tanto en el cuerpo como en el medio ambiente. En aquel tiempo el calor favorecía todas las áreas y así el hombre, como fue creado en sus comienzos, no tenía pelo por todo su cuerpo, sino únicamente en su cabeza, para su protección. Había muchas cosas que podían causar, en su movimiento, arañazos y contorsiones en el área de la cabeza, un área muy importante.

Cuando el hombre cobró movilidad y empezó a tomar confianza, Dios comenzó a experimentar en todo su ser el reino que había creado. Y os recuerdo esto: no fue un solo dios; todos vosotros estabais experimentando la totalidad de vuestra creación en una pieza. Y el hombre, que era estéril,(2) pronto comenzó a explorar su mundo y he aquí que se encontró con una abominable situación: los animales se lo comían. Y esto se convirtió en una farsa de la creación, pues aquel que era el devorador supremo de todos los demás devoradores había encontrado algo exquisito y formidable para su paladar.

Esta situación era de lo más contradictoria. En consecuencia se desarrolló una gran evolución. El hombre se hizo más alto y más esbelto, menos encorvado, para que pudiera ser más ágil en su habilidad de correr, y eso ayudó en alguna medida. Pero no pasó mucho tiempo, y así fue en verdad, hasta que el hombre se extinguió, y los dioses siguieron produciendo el mismo ideal. Me gustaría que supierais que todos los hombres eran iguales en sus comienzos. Ninguno era diferente. Todos tenían la misma imagen —todos la tenían— igual que los primeros animales en sus primeros dominios tenían la misma imagen.

Más aún, el hombre, en lo que se refiere a la genealogía de su ser y lo que se llaman los componentes de la estructura molecular y celular de su cuerpo, si se hubiera tomado una muestra de él y llevado hasta una imagen,3 se habría visto a sí mismo. Si el hombre, en su condición estéril, se hubiera reproducido a él mismo, se habría repetido. No hubiera habido ninguna diferencia o variación en ese aspecto. Y mientras cada hombre era destruido, Dios creaba otro hombre. Y cuando ese hombre era destruido, Dios creaba otro y así esto se iba repitiendo hasta que, en las condiciones que allí se habían establecido, la extinción del hombre, o su habilidad de vivir entre todas estas peligrosas actitudes que él había creado en forma de plantas y estructuras de animales, se habían convertido en algo muy peligroso para él. Se había dado cuenta de que para poder sobrevivir aquí, en medio de sus propias actitudes, no estaba lo suficientemente equipado. Qué tristeza, Dios se lamentaba. Pero el hombre seguía prosperando y Dios
siguió creando más de ellos, los cuales cobraban vida y se aseguraban que el lugar fuera seguro. Muy pronto el hombre fue invadido de nuevo por los animales.



- LA EVOLUCIÓN DE LA ESPECIE HUMANA: SEPARACIÓN ENTRE MASCULINO Y FEMENINO

Y llegó un momento, en la contemplación de aquel que inventó el primer animal, en el cual imaginó que quizás él mismo pudiera dotarse con más cualidades; y así creó un hombre más cercano a lo que se llama Neanderthal, que se parecía bastante a lo que vosotros sois hoy en día. E hizo a este hombre con una mayor capacidad de razonamiento y un mayor sentido de su divinidad, dándole de este modo un poco más de sí mismo. Con todo esto, el hombre era sabio e inteligente, porque era un dios andante, y no parte de un dios o su mitad. Él era un dios andante.

El mismo dios que creó el primer animal fue quien creó el primer hombre que sería como él, Dios divino, y con toda su inteligencia podría burlar a los animales. Encontró lugares donde pudiera construir con sus pequeñas manos un lugar, una estructura donde esconderse. Y él mismo escogió un área hostigada por los gigantes. Y pronto se dio cuenta de que podía excavar en la tierra, y al adentrarse en ella, allí nadie podría llegar hasta él.

Ahora, al mismo tiempo que este hombre, dentro de la creatividad de este dios, aún vivía entre muchos otros que estaban siendo devorados y reproducidos tan rápidamente como se podía, él en especial sobrevivía, porque era Dios. Él era el superviviente perfecto. Aun cuando muchos no podían hacer esto, él lo estaba haciendo. Una vez él pudo hacer esto, el dios se convirtió en este hombre perfecto. Él vivió en este plano por un buen tiempo y comenzó a experimentar las cosas que su adorado hombre experimentaba, y se volvió más sabio en el entendimiento de crear al hombre. Y llegó el día en el que abandonó el cuerpo de su hermosa creación, y regresó al estrato a contemplar todo esto. Viendo el razonamiento, la compasión y la sabiduría que había sentido, este dios reunió a su alrededor a otros que estaban de acuerdo con él en su manera de pensar.

Comenzó a reflexionar. Miró de nuevo a sus primeros animales reproduciéndose y haciéndose más espectaculares en todo menos en su habilidad para esconderse de los demás animales, que seguían devorándolos rápidamente. Él tenía gran compasión por estos, sus animales, pues él mismo se había convertido en hombre. Y este dios se adentró nuevamente en el animal, lo colocó en un determinado lugar, y le dio un pensamiento tan ilustre que en él se convirtió; fue más listo y más sabio que los otros y siguió superándolos. Él se deleitaba con esto, porque estaba sobreviviendo y burlando a los dioses de aquellos seres y a sus actitudes. Él era de alguna manera un estratega, y los otros que habían colaborado con él encontraron esto maravilloso y se volvieron—junto con sus animales—parte de su creación. Todos ellos se juntaron, y con su inteligencia, aprendieron a sobrevivir.

Ahora, el grupo de dioses que permaneció con estos animales encontró muy complaciente el poder burlar y ser más inteligentes que las horribles bestias. Y aprendieron a viajar por toda la esfera; y se deleitaron con ello. Y mientras este grupo de dioses viajaba en forma del animal creado, el dios que creó al hombre, en una de sus expediciones recordó a su criatura con nostalgia, abandonó el cuerpo de su bestia y pereció. Y los demás viendo esto se asustaron, pues quizás ellos también perecerían. Pero no dejaron a sus animales.

Este dios regresó y encontró a su maravilloso hombre, lo admiró y lo estudió. «A él lo amo más que a cualquier otro, pues verdaderamente soy éste más que ningún otro. Y en tu maravillosa imagen y tu ser te he hecho simple y pequeño, pero contigo yo soy; poseemos la grandeza por encima de todo esto». Y el dios que tenía compasión por su hombre lo amaba, y recordaba la semilla que había implantado en su primer hombre. Quería ser más, pero cuando hizo otros a partir de la imagen de este hombre, todos fueron iguales.4 Ellos no se diferenciaban en su apariencia; pero entonces él recordó a sus animales, y cómo los había hecho diferentes. Así, Dios tomó la imagen5 de su hombre, que en estos momentos era él mismo, e hizo otro, pero en éste haría un nido para el huevo como el que había colocado en el interior de sus animales. Su hombre daría la semilla.

El ideal no se tomó de la sustancia del hombre. Nunca se tomó del hombre. Se tomó del dios que le había dado imagen y pensamiento perfectos, quien produjo otra imagen, y en esa imagen Dios reflejó, en verdad, su yo perfecto como autoreceptor. Miró a este hombre, vio su imagen y su tesoro, su hermoso miembro6 erecto y sus genitales. Y Dios colocó para siempre en sus genitales el pensamiento de creación, dispuso que la semilla de su maravilloso hombre se convertiría aún en otra semilla gracias a su propio progreso, como lo habían hecho sus animales, y en muchas más; de este modo puso un pensamiento de fervor en los genitales, y la semilla se volvió ardiente. A esto se le llamó su tesoro.

Y él se adentró en la otra imagen de sí mismo que aquí tenía, y creó un nido maravilloso en su interior donde colocó los huevos, la otra semilla. Y cada uno de ellos concentró el proceso de pensamiento del vientre del hombre —la mujer—; de este modo, una parte, el vientre del hombre,7 guardaría el huevo, y la otra, el miembro del hombre, guardaría la semilla. Y los dos ideales en esta evolución se formularon a partir de un solo dios. Y este dios les otorgó su movimiento espectacular, esa maravillosa parte de su ser. Ahora, ¿cómo llega a convertirse la materia en imagen? Guiada por un entendimiento —como se formó en el principio el hijo del gran sol—, la materia en su forma más baja se formó a través de una síntesis perfecta de la luz. La síntesis de la luz es la materia.

La imagen de cada parte del maravilloso cuerpo había sido capturada por medio de la visión de la creación. Cada órgano, cada entendimiento había sido perfectamente establecido en pensamiento, y la síntesis de la luz se convertiría en la imagen perfecta, en la composición de la materia. Cada célula, en su estructura atómica dividida, guarda totalmente el recuerdo perfecto del ideal perfecto; más aún, la semilla de la célula contiene la reproducción de la parte de la totalidad que expresará a la larga. Esto se le dio al pensamiento más pequeño, a la diminuta célula, y la base de cada célula es la luz.

¿Cómo puede un dios comprender completamente, hasta el entendimiento más pequeño, un sistema vascular que no tiene medida en longitud? A través del ideal completo, que se manifestará cuando sea visto perfectamente. Este dios de ninguna manera buscó la perfección la primera vez, sino que lo hizo una y otra vez.

Si tú tomas una muestra de tu hígado, de tu corazón o de tu pelo, verás la luz universalmente. Dentro de cada célula hay luz, pero emana un color diferente. Y si tú tomas las células y las inyectas en tu cuerpo, si tu corazón es débil, la diminuta célula encontrará su camino a través de tu corriente sanguínea hasta llegar a tu corazón, y se regenerará en el mismo tejido, la misma alineación, la misma semejanza, la misma luz, y reparará el corazón dañado. Lo mismo pasará en el hígado, sus células lo repararán. Sin embargo son tan pequeñas que necesitas lentes especiales para verlas, pues la inteligencia es así de pequeña.

Este dios imaginó todo esto por medio del pensamiento perfecto, pues éste es la síntesis perfecta del pensamiento y la luz, el orden mayor, el dador de la vida; así le dio vida al maravilloso huevo, que tendría la semblanza de estas dos criaturas maravillosas. A partir de la imagen del hombre surgió el vientre del hombre, y lo que se llamaría la mujer cobró vida. Ahora el maravilloso pecho de la mujer sería el alimento del fruto del vientre, que se amamantó y creció. Nació la delicadeza y la ternura para poder criar y proteger a estas pequeñas criaturas. Y nació en la naturaleza el delicado balance de la mujer. Y Dios que había creado su hombre perfecto, había creado ahora el vientre perfecto del hombre, una perfección aún mayor.

Entre los dos no hay más vida que la misma creatividad de la vida. Y el dios se convirtió en ambos a través de lo que se llama en verdad la carga negativa o el vientre de la mujer, para unirse con lo que se llama la carga positiva o el hombre, y para unificar y traer consigo —junto con el electro, que es la morada del señor de nuestro ser— las condiciones de toda la vida por venir. ¿Y dónde está el alma de los dos? ¿Dónde descansa? Dios, que se había convertido en el delicado hombre y se había escondido bajo tierra para protegerse de las otras creaciones —había disciplinado y desarrollado su sentido—, debía convertirse en dos. Dios, que era los dos, los contemplaba desde el sexto nivel, y Dios, su creador, se convirtió en ambos. Entregando su propia vida él se convirtió en ellos. Y el alma de su gran ser que le había sido entregada por el Padre, la Fuente, cuya emoción resonaba —el núcleo de su ser, la memoria de Dios siempre continuo, el trueno arrollador— se dividió, y Dios se convirtió en ambos.

Cuando Dios se contempló a sí mismo en la brillantez de la mujer, amó lo que había visto y en lo que se había convertido, y le dio la razón absoluta, lo que él era. Cuando uno miraba al otro, se veía en el otro. Y ello se convirtió en testimonio de esta obra maravillosa. Otros que habían traído al hombre una y otra vez con la esterilidad de su similitud, adoptaron también este pensamiento. En el momento en que esto se realizó fue aceptado por los otros dioses, y su realización se manifestó al convertirse en hombres.

Mientras los experimentos del hombre y la mujer se llevaban a cabo —y esto era en verdad algo maravilloso—, Dios se había dividido en dos partes y se había transformado en hombre viviente. Durante este proceso lo que se llamó en verdad el orden de la vida en aquellos tiempos, maestros, era aún algo muy dificultoso, os lo aseguro. Una vez que el arte de los dos perfeccionado se hizo realidad, yo os diré lo que pasó. El hombre, dividido en él mismo, seguía siendo el diseño de Dios. Con el mero hecho de este pronunciamiento se produjo, en verdad, un gran júbilo. El viento se envolvió en el Espíritu y todos aquellos que estaban poseídos ahora por la belleza, todos los dioses, se dieron cuenta de su perfecta creatividad y se volvieron deseosos de convertirse en ella, pues todos habían estado presentes en el proceso de crearla.


1 Yahvé es un ser diferente a Jehová.
2 Es importante anotar que el hombre en esta etapa de evolución no tenía definición de género. No era ni masculino ni femenino. De esta manera Ramtha no pretende decirnos que el hombre fue creado en primer lugar, sino que más bien se creó un homínido que a la larga evolucionó hasta el ser humano actual.
3 Duplicación a través del proceso de clonación de la imagen o los patrones de destino a los cuales se les había dado vida, grabados en el componente genético de la criatura anterior.
6 El pene, que implanta la semilla—el espermatozoide— en el nido o matriz, donde se encuentra el huevo.
7 N del T. Ramtha hace aquí una apreciación etimológica de la palabra woman (mujer), cuyo origen vendría siendo womb of man (vientre del hombre).



Extracto de: Los orígenes de la civilización humana - Ramtha





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