martes, 1 de noviembre de 2016

Seth ~ Aspectos de la personalidad multidimensional...

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Seth ~ Aspectos de la personalidad multidimensional... I


UN ADIÓS Y UNA INTRODUCCIÓN: ASPECTOS DE LA PERSONALIDAD MULTIDIMENSIONAL VISTA A TRAVÉS DE MI PROPIA EXPERIENCIA

(Continuamos a las 22.00. La voz de Jane como Seth era un poco diferente de la habitual. Más controlada, quizá, no tan jovial ni tan a sus anchas.)

Bien. Vamos a comenzar el capítulo siguiente, y lo llamaremos: «Un adiós y una introducción: aspectos de la personalidad multidimensional vista a través de mi propia experiencia». (-¿ Todo eso va en el título de capítulo?) Sí, con dos puntos para separar las dos divisiones. Y permitidnos un momento. (Pausa.) En el tiempo histórico de Cristo, yo era un hombre llamado Millenius, en Roma. En esa vida mi ocupación principal era la de mercader, pero yo era un caballero muy curioso, y mis viajes me daban acceso a muchos grupos de gentes diferentes. Físicamente era rollizo y corpulento, muy poco aristocrático en mi porte, y bastante desaliñado. Teníamos una especie de rapé hecho de cierto tipo de paja. Yo lo usaba constantemente, y a menudo lo escupía involuntariamente sobre mi ropa. Mi casa estaba en la parte noroeste, la más concurrida de la ciudad, justo detrás de lo que se podría llamar el corazón de la ciudad. Entre mis mercancías vendía campanas para burros. Puede que esto no suene como un gran producto, pero las familias de las granjas en las afueras de Roma las encontraban enormemente útiles.

Cada una tenía un sonido especial, y una familia podía distinguir por el sonido de la campana su burro entre un montón de otros similares. (22.08.) Los burros se usaban en muchos negocios dentro de la misma Roma como porteadores de carga, especialmente en las ocupaciones más bajas. El número de campanas, su timbre particular, incluso los colores; todo tenía su significado. Por tanto, en medio del tumulto de la ciudad, los pobres y los esclavos que esperaban para comprar los productos -que a menudo eran comidas rancias cargadas en carretas- podían reconocer una campana en particular. Las campanas representaban sólo una pequeña parte de mi negocio, que consistía fundamentalmente en el comercio de tejidos y tintes, pero me fascinaban. Debido a mi interés en ellas, yo hacía más viajes por el campo y por la región de lo que habría sido prudente. Las campanas se convirtieron en mi afición. Mi curiosidad me condujo a viajar en busca de distintas clases de campanas, y me puso en contacto con mucha gente que en caso contrario no habría conocido.

(22.11.) Aunque no sabía leer ni escribir, yo era sagaz y tenía una mente ágil. Descubrí que algunas sectas de judíos usaban campanas especiales, dentro y fuera de Roma. Aunque yo era ciudadano romano, mi ciudadanía no significaba mucho a excepción de proveerme de una seguridad mínima cuando hacía mi trabajo diario, y en mis negocios trataba tanto con judíos como con romanos. Yo no estaba muy por encima de ellos socialmente hablando. (Éste fue el primer indicio de humor en el capítulo.) Los romanos no tenían una idea muy clara del número de judíos que había en Roma en aquel tiempo. Hacían el cálculo a ojo. Las campanas de los burros que pertenecían a los celotes tenían pintado el símbolo de un ojo. (Jane como Seth se señaló un ojo.) Entraban en la ciudad en secreto, escondiéndose tanto de los otros judíos como de los romanos. Regateaban muy bien y a menudo me bajaban el precio más de lo que yo merecía perder. Oí hablar del Señor de la Rectitud a un primo suyo llamado Sheraba... (—¿Puedes deletreármelo? —Seth lo hizo, y resultó que nuestras dos versiones estaban de acuerdo.) (Por los párrafos siguientes puede verse que Seth cambia su ubicación física de Roma a judea, sin explicar cómo y cuándo lo hizo. Yo quería saber más sobre este proceso, pero decidí no interrumpir más en ese momento.) ... que era, tal como yo lo interpretaba en aquel tiempo, un asesino «sagrado». La noche que hablé con él en un maloliente establo en las afueras de Jerusalén, estaba bebido. Fue él el que me habló del símbolo del ojo. También me dijo que aquel hombre, Cristo, había sido secuestrado por los esenios, pero no le creí. Además, en aquel entonces yo no sabía quién era Cristo. (Pausa a las 22.28. El ritmo de Jane había sido lento. Las cuatro sectas judías principales que florecieron en Tierra Sagrada a principios del siglo I eran los saduceos, los fariseos, los celotes y los esenios.)

En el tiempo en que Cristo vivió su existencia era conocido sólo por muy pocos hablando de manera comparativa. Para decirlo claramente (y con sentido del humor) yo sabía que alguien desempeñaba el papel principal, pero no estaba seguro de quién era esa persona. Finalmente la situación se reveló para mí y para otros muchos en estado de sueño. En general, los cristianos no querían tener conversos romanos. Más tarde yo fui uno de ellos, y debido a mi nacionalidad nunca me tuvieron confianza. Mi parte en ese drama fue sencillamente conocer sus fundamentos físicos, participar en esa era, aunque en pequeña escala. Mucho más tarde, hablando en vuestros términos, yo llegaría a ser un papa de índole menor en el siglo tercero y me encontraría de nuevo con muchos de aquellos que había conocido; y, si me permitís una nota de humor, de nuevo estuve relacionado con el sonido de las campanas. (Seth se refirió por primera vez a esta reencarnación como un papa menor en la sesión de la clase de percepción extrasensorial de Jane del 15 de mayo de 1971. Había alrededor de dieciocho personas presentes. La sesión fue grabada, así que los extractos que siguen son literales. Seth estaba de un humor excelente, incluso un poco irreverente.)

(«Fui papa en el siglo tres después de Cristo. No fui un papa muy bueno.») («Tuve dos hijos ilegítimos [carcajada general de la clase], una amante que se colaba en mi despacho privado, un mago que guardaba para el caso de que no lo hiciera muy bien yo solo, una ama de llaves que estaba embarazada todos los años que estuvo conmigo, y tres hijas que se metieron en un convento de monjas, porque yo no las quería conmigo. Y se me menciona sólo en tres líneas insignificantes, pues mi pontificado no duró mucho.») («Bien, yo tenía una gran familia -quiero decir que venía de una gran familia— era ambicioso, al igual que todo joven inteligente de la época. No quise ir al Ejército, así que no había otra cosa que hacer que la Iglesia.») («Durante un tiempo no estuve en Roma, sino que seguí mi llamada religiosa en otro lugar. Promulgué dos leyes de la Iglesia, lo cual demuestra que siempre sale algo bueno de todo. Morí por problemas estomacales, pues era muy glotón. Mi nombre no fue Clemente [esto en contestación a una pregunta de un miembro de la clase], aunque Clemente es un nombre encantador.»)

(«Originalmente me llamaba Protonio. Bien, el segundo nombre no está tan claro, y ése no es mi nombre papal, pero -si me lo permitís- mi nombre común era Meglemanio tercero. Procedía de una aldea pequeña.») («A no ser que llame al ser que yo era en ese tiempo, los recuerdos de los detalles no están tan claros. Pero, tal y como los recuerdo ahora, sin hacer comprobaciones directas en nuestro amigo el papa, que, como comprenderéis, se ha ido a seguir su propio camino, estoy acercándome lo más posible. En aquella época no teníamos tantos guardias, pero sí teníamos muchos cuadros robados y joyas de gran valor. Bien, muchas de estas joyas, al igual que el dinero, se iba en las expediciones en barco que se realizaban en aquel tiempo -algo que vosotros ignoráis-para comerciar con África; y este interés tiene que ver con mi vida posterior cuando trataba con el orégano [como comerciante de especias en Dinamarca sobre el año 1600]. Mi adicción al rapé venía de siglos atrás.») («Había dos hermanos que estaban muy unidos y que controlaban Italia en esa época. Quizá debería decir que eran del sexo masculino; uno estaba en el sitio más alto y el otro, con el que yo estaba relacionado como papa, era su canciller. Y yo también enviaba mis ejércitos al norte.») («Aún no habíamos empezado a utilizar al máximo las indulgencias, así que yo no tenía esa entrada extra en la caja. Yo creía y no creía, igual que tú [dirigiéndose a un miembro de la clase] antes creías y luego no creías, y conseguí ocultarme a mí mismo lo que creía y lo que no; pese a que, cuando se llega en el camino del poder, más difícil es ocultar ese tipo de cosas a uno mismo.»)

(«Yo estaba muy encariñado con mi primera amante, cuyo nombre era María. No había entonces costumbres tan sanas como las que tenéis ahora, y no había gobiernos seguros en los que se pudiera residir como los que disfrutáis ahora.») («Yo creía implícitamente en el dios en el que me habían educado, y también en su credo. Fue más tarde cuando empecé a preguntarme cómo era posible que ese dios me escogiese a mí para estar en semejante posición; y entonces empecé a dudar. A continuación tuve cuatro vidas en las que me encontré en las circunstancias más adversas, para asegurarme de que entendía la diferencia entre el lujo y la pobreza, el orgullo y la compasión. Y hubo días en otros siglos en los que yo caminaba por las mismas calles por las que había caminado como papa. Cuando era papa tenía poco contacto con esas calles; pero como campesino las recorría lentamente, llevando un gran peso, hasta que aprendí las lecciones que tenía que aprender, al igual que todos vosotros aprenderéis vuestras propias lecciones.») (Cuando escribimos esto, todavía no sabemos a qué papa se refería Seth.

Cuando mecanografié esta sesión, me preguntaba si la mención de Seth-Jane del año 300 d. C. podía ser un error. [En cuyo caso yo no había sido lo suficientemente rápido para captarlo; podría haber preguntado sobre ello en ese momento.] Pero, como Seth volvió a mencionar el año 300 en la sesión de la clase del pasado mayo, personalmente pienso que es más probable que esta encarnación papal fuera a continuación de esa fecha, y hubiera tenido lugar en el siglo iv, es decir, entre el año 301 y el 400. La Enciclopedia Británica da una lista de once papas y dos antipapas entre los años 296 y 401 d.C. Algunos de los pontificados fueron muy breves, y muchas de las fechas de permanencia son inciertas o estimadas) (Nos gustaría, por supuesto, saber más sobre la encarnación en cuestión. Como Seth ya había indicado, hay aquí una gran riqueza de información esperando a ser conocida. Esto nos lleva a un problema con el que Jane se ha enfrentado a menudo: qué investigar exactamente dentro de las posibilidades disponibles en un momento dado; y, una vez hecha la elección, cómo encontrar tiempo para llevar a cabo el estudio.)

No es mi propósito meterme en mis existencias pasadas con mucho detalle, sino que las utilizo para aclarar cierto puntos. Antes que nada, yo he sido muchas veces tanto hombre como mujer, y me he dedicado a distintas ocupaciones, pero siempre con la idea de aprender, para poder enseñar. Por consiguiente, he tenido una sólida formación en la existencia física, como requisito previo para mi «trabajo» presente. No representé el papel de ninguna personalidad encumbrada con relieve histórico, pero me volví experto en los detalles caseros e íntimos de la vida diaria, la lucha normal por el éxito, y la necesidad de amor. He aprendido el indecible anhelo del padre por el hijo, del hijo por el padre, del marido por la mujer, de la mujer por el marido, y conocí a fondo todos los entresijos de las relaciones humanas. Mucho antes de lo que vosotros consideráis historia, fui lumanio, y más tarde nací en la Atlántida. Usando vuestra referencia histórica, volví en el tiempo del hombre de las cavernas y actué como uno de Los que hablan. Bien, siempre he sido uno de Los que hablan, fuera cual fuera mi ocupación física. He sido comerciante de especias en Dinamarca, donde conocí a Ruburt y a Joseph. En muchas vidas he sido negro, una vez en lo que ahora se conoce como Etiopía, y otra en Turquía.

Mis vidas de monje "siguieron" a mi experiencia como papa, y en una de ellas fui víctima de la Inquisición española. Mi experiencia en vidas femeninas variaron desde una pobre solterona holandesa, a una cortesana en el tiempo del David bíblico, y varias existencias como madre humilde con hijos.

Bien, cuando establecí contacto con Ruburt y Joseph, les oculté el hecho de mis múltiples existencias. (Sonrisa.) Ruburt, en particular, no aceptaba la reencarnación, y la idea de esas experiencias múltiples de vida lo habría conmocionado demasiado.

Las fechas y los nombres no son tan importantes como las experiencias, y son demasiado numerosas para hacer una lista aquí. Sin embargo, lo haré en el momento en que estén totalmente disponibles. Algunas ya las he dado en las sesiones de las clases de Ruburt, y algunas, aunque no muchas, han aparecido en El material de Seth.

Espero poder hacer algún día un libro sobre la reencarnación, y que cada una de mis personalidades hable por sí misma, pues se les debería permitir poder contar su propia historia. No obstante, debéis entender que esas personalidades existen todavía y son independientes. Aunque lo que yo soy parece haber estado una vez contenido dentro de esas personalidades, yo no he sido más que su semilla. Puedo recordar quien he sido; pero, en términos más amplios, esas personalidades deberían hablar por sí mismas. Quizá veáis aquí una analogía si comparáis la situación con las regresiones bajo hipnosis a tiempos pasados. Sin embargo, esas personalidades no están encerradas dentro de lo que yo soy. Ellas se han desarrollado a su manera propia. No están invalidadas. Hablando en mis términos, ellas coexisten conmigo, pero en otro nivel de realidad. Bien. Tomad vuestro descanso. (22.56. Jane dijo que se había ido verdaderamente. Como sucede a veces, los recuerdos y las imágenes relacionados con el material comenzaron a venirle de nuevo mientras hablábamos. Experimentó una sensación de expansión, una impresión de grandes multitudes.

Luego recordó un maloliente establo con paja sucia, y «tres hombres que llevaban sucias túnicas marrones, de tela muy basta».) (Jane estaba sentada, medio en trance, «viendo más material ahora que en la propia sesión». Era como si una luz dentro de ella se enfocase en un área pequeña. Vio grasa o cera de una vela, que caía sobre una de las túnicas y la manchaba. En el establo había pacas de paja, amontonadas unas sobre las otras para mantenerlas secas, hasta muy alto en el techo. Todas las pacas estaban atadas aunque no estaban cubiertas.) (Ahora ella estaba oliendo algo muy rancio. «Seth tenía algún tipo de jabón entre sus mercancías... una mezcla horrible con lejía y agua de rosas -dijo ella con incredulidad y arrugando la nariz-. Estaba en una especie de saco tejido, de tejido doble, como para poner sobre un caballo... Casi puedo verlo frente a mí. Podría dibujar su forma, aunque no parece algo importante.») («Esto es todo; comenzó a aparecer cuando empezaste a hablar sobre ello —dijo ella finalmente-. No tuve ninguna otra visión mayor, y no sabía cuan lejos debía ir con ella. Vi el saco doble, y eso fue todo lo que vi...»)

(Era evidente que Jane estaba ahora mucho más relajada que cuando empezamos este capítulo. Bostezaba mucho, una y otra vez, y le lloraban los ojos. Le sugerí que terminásemos la sesión, pero ella quería continuar. Continuamos a las 23.19.) En varias vidas conocí conscientemente mis «existencias pasadas». Una vez fui un monje que copiaba un manuscrito que yo mismo había escrito en otra vida. Con frecuencia era dado al amor por los quilos, y he pesado mucho. Dos veces morí de hambre. Posteriormente -hablando en vuestros términos- siempre hallaba mis muertes muy instructivas; cuando estaba en el estado entre vidas, los pensamientos y los acontecimientos que «me habían conducido a cierta muerte en concreto» representaban toda una lección. Ninguna de mis muertes me sorprendió. Durante el proceso sentí su inevitabilidad, su presencia conocida, incluso cierto sentido de familiaridad: «Por supuesto, esta muerte en particular es mía y no otra.» Acepté incluso las circunstancias más extrañas, y luego sentí casi una sensación de perfección. La vida no puede acabar adecuadamente sin la muerte. Hay un gran sentido de humildad, y a la vez, un gran sentido de exaltación, cuando ocurre la muerte y el ser interno siente su libertad.

Todas mis muertes fueron el complemento de mis vidas, por lo que siempre pensé que no podía ser de otra manera. (Larga pausa a las 22.29.) Si así lo decido, puedo revivir en vuestro mundo cualquier parte de esas existencias, pero esas personalidades siguen su propio camino. ¿Me entiendes? (Sí.) A nivel subjetivo he actuado como profesor y como uno de los que hablan en cada una de mis vidas. En algunas existencias enormemente intuitivas era consciente de este hecho. Vosotros no entendéis todavía la enorme importancia de la cara interior de la conciencia. Además de vuestro papel objetivo en cada reencarnación, vuestros retos también incluyen vuestros estados de sueño, y los ritmos de creatividad que fluyen y refluyen bajo el mundo diario que vosotros conocéis. Así que de esta manera llegué a ser un hábil profesor entre Los que hablan, gracias a mi gran experiencia en vanas vidas que, en contraste, eran poco interesantes externamente.

Mi influencia, mi trabajo y mis intereses en tales casos eran mucho más amplios que mis tranquilas ocupaciones objetivas. Os doy esta información con la esperanza de ayudaros a comprender la verdadera naturaleza de vuestra propia realidad. A pesar de ello, sucesivas reencarnaciones no definen lo que yo fui, ni tampoco las vuestras os definen a vosotros. Bien, podéis tomar un descanso o terminar la sesión, como prefiráis. (-Haremos un descanso. 22.35. Cuando siento que Jane prefiere continuar la sesión, solicito un descanso en lugar de terminar la sesión. Había sido una transmisión lenta, y Jane sabía que ella no había estado fuera mucho tiempo.) (—No sé qué hacer ahora, si continuar o no -dijo ella, después de que hablamos brevemente—. Conozco los planes de Seth, pero no sé de qué manera va a desarrollarlos.) (-¿ Qué pasa? No entiendo...) (-El va a permitir que Seth Dos venga.) (En el capítulo diecisiete del libro de Jane El material de Seth, se habla con extensión de Seth Dos, Esta personalidad habla de vez en cuando en las clases de percepción extrasensorial, pero casi nunca lo hace en nuestras sesiones privadas.

En el resumen que Seth nos hizo para este libro, antes de empezar con el dictado, nos dijo que nos hablaría sobre Seth Dos. También muchas de las preguntas que habíamos preparado para el capítulo nueve eran sobre Seth Dos. Yo había olvidado ambas cosas en ese momento, de ahí mi sorpresa.) (Pero ahora, las 23.40, Jane no sabía si terminar la sesión, como yo había sugerido antes, o continuarla. Finalmente decidió «sentarse tranquilamente durante un minuto». «No sé si cerrar el canal o no -añadió-. Podría continuar durante otra hora...» Le dije que yo estaba dispuesto si ella lo estaba, Seth continuó a las 23.45.) Bien. El alma se conoce a sí misma, y no se deja confundir por las palabras o las definiciones. Espero que, mostrándoos mi propia realidad, pueda enseñaros la naturaleza de la vuestra No estáis restringidos a ninguna categoría o rincón específicos de la existencia. Vuestra realidad no puede medirse, ni más ni menos que la mía. Espero ilustrar la función de la conciencia y de la personalidad gracias a este libro y a la ampliación de vuestros conceptos propios.

Bien, empecé por deciros que estaba dictando este material con el auspicio de una mujer por la que sentía un gran afecto. Permitidme decir ahora que también hay otras realidades implicadas. Los párrafos que siguen los escribirá otra personalidad, que se encuentra respecto a mí en la misma posición en que yo me encuentro respecto a la mujer por medio de la cual estoy hablando. (Pausa las 23.51. Comencé a ver cómo tenía lugar una transformación en Jane, mientras nuestro Seth familiar se retiraba y Seth Dos aparecía. Al mismo tiempo, yo sabía que Jane estaba experimentando subjetivamente la sensación de un «cono» o de una «pirámide» que bajaba sobre su cabeza. Jane me ha dicho a menudo que, mientras siente que Seth viene a ella de manera muy vivaz, amigable y cariñosa, siente en cambio que su conciencia sale de sí misma para encontrarse con la de Seth Dos «encima de una pirámide invisible como el tiro de una chimenea». No sabe adonde va ni cómo vuelve, pero le parece como si dejara atrás su cuerpo.) (Jane estaba sentada en su mecedora, con los brazos apoyados en los reposabrazos y los pies en la alfombra. Hacía una noche bochornosa; las ventanas de nuestro cuarto de estar estaban abiertas, y en ese momento me di cuenta del ruido del tráfico. Oí cómo alguien se movía en el apartamento de encima.) (Los ojos de Jane estaban cerrados, pero de vez en cuando los abría ligeramente Sonrió débilmente cuando habló como Seth Dos. La voz que salió de ella era muy aguda, de tono distante y ceremonioso, con poco volumen y bastante monocorde. Pronunciaba cada palabra de manera cuidadosa y lenta, casi delicada. Era como si Seth Dos no estuviese acostumbrado a las cuerdas vocales o a las palabras, y le costara usar esos mecanismos de manera correcta. El contraste entre los dos Seths no podría haber sido mayor.)

Somos las voces que hablamos sin tener lengua propia. Somos fuentes de esa energía de la que venís vosotros. Somos creadores y, no obstante hemos sido creados. Pusimos la semilla de vuestro universo, al igual que vosotros ponéis la semilla de otras realidades. Nosotros no existimos, hablando en vuestros términos históricos, ni tampoco hemos conocido la existencia física. Nuestra alegría ha creado la exaltación de la que proviene vuestro mundo. Nuestra existencia es tal, que la comunicación con vosotros debe ser a través de otros. Los símbolos verbales no tienen significado para nosotros. Nuestra experiencia no se puede traducir. Esperamos que nuestra intención sí lo sea: todo es posible en el amplio e infinito alcance de la conciencia. Existe un significado en cada pensamiento. Nosotros percibimos vuestros pensamientos como luces. Forman dise...ños. (Cada sílaba era pronunciada separada y cuidadosamente.) Debido a las dificultades en la comunicación, es casi imposible para nosotros explicar nuestra realidad. Sabed sólo que existimos. Os enviamos una vitalidad inmensurable, y apoyamos todas las estructuras de conciencia que os son conocidas. Nunca estáis solos. (Pausa.) Siempre hemos enviado emisarios que entienden vuestras necesidades. A pesar de que vosotros no nos conocéis, nosotros os protegemos. Seth es un punto de referencia para mí, para nosotros. El es una parte antigua de nosotros. (Pausa.) Estamos separados, pero unidos. (Larga pausa.) El espíritu siempre da forma a la carne. (24.06. Éste fue el final de la sesión. Como es habitual cuando habla Seth Dos, el final no fue anunciado, y llegó sin ninguno de los intercambios emocionales habituales entre Seth, Jane y yo.) (A Jane le pesaban los párpados. Durante unos pocos minutos tuvo problemas para mantenerlos abiertos. No había cambiado su posición en la mecedora durante todo el tiempo de su transmisión, y había experimentado los habituales efectos del cono. Yo tuve que pedir la repetición de una o dos palabras, cuando el ruido del tráfico me impidió oírlas.)


Extracto de Habla Seth II
La eterna validez del alma a través de Jane Roberts





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Seth ~ Aspectos de la personalidad multidimensional... III





SESIÓN 59O, 9 DE AGOSTO DE I97I 22.O5 LUNES

(La sesión empezó tarde esa noche porque Jane y yo asistimos a una fiesta sorpresa, aniversario de veinticinco años de casados, de uno de los miembros de la clase de percepción extrasensorial. La fiesta fue un gran éxito.) (Esa noche en la mesa, cuando cenábamos, habíamos estado conversando sobre las veces en que Seth nos había hablado de su vida como papa, en la sesión del 15 de mayo de 1971 para la clase de percepción extrasensorial y para la sesión 588, en este capítulo. Cuando me preguntaba si yo estaría en lo cierto al pensar que podría ser que la encarnación papal de Seth hubiese tenido lugar en el siglo iv, Jane dijo que había «conseguido» el año, el 325 d.C. Esto parecía ser una confirmación. Más tarde, para nuestra sorpresa, Seth nos dio más datos relativos a esa vida en esta sesión.) Buenas noches. (-Buenas noches, Seth.) Fue en los años trescientos. (-Gracias.) Os voy a dar algunos datos extra para que estéis contentos. Como sucede a menudo, durante ese tiempo y durante cierto tiempo posterior, los documentos son bastante poco fiables, pues se han adulterado.

A veces se daba el nombre de un hombre para un reinado que cubría un lapso de años, pero tal vez el hombre original había sido asesinado y otro había tomado su lugar, sin que ello llegara a conocimiento del populacho. El método habitual era el uso del veneno, y aquellos que sospechaban la verdad no se atrevían a alzar la voz. Los documentos pueden hablar del pontificado de un papa; pero en realidad podía haber habido uno, dos e incluso tres hombres en esa posición. La clave en esos casos debería buscarse en un cambio en la política. Bien, concedednos un poco de tiempo. (Pausa a las 22.11.) Hubo también algunos que fueron llamados «pequeños papas», hombres de naturaleza ambiciosa y que lograron satisfacerla. Si llegaban a estar seriamente en el candelero, las recompensas para sus seguidores eran enormes. Por cierto que estos hombres no eran peores en sus acciones que el resto del populacho; sencillamente, su posición les permitía más libertad de acción. Los años 325 y 375 acuden a mi mente en conexión con mi propia vida de ese tiempo, pero repito que los nombres y las fechas tienen bastante poco significado para mí ahora. En aquella vida aprendí a comprender la interacción entre el hombre y su ambición, el abismo que existe a veces entre los ideales y la acción práctica. Debéis comprender también que en esa época la política era un brazo legítimo de la Iglesia, y se esperaba que un religioso fuera un excelente político. Parece que durante esa vida pasé cierto tiempo en un lugar que suena como Caprina. (Larga pausa a las 22.20.) Tenía un hermano o un primo que era importante para mí. Terminó teniendo dificultades graves, pues fue sorprendido en algún negocio de contrabando con los españoles. En aquel tiempo había un grupo secreto que se llamaba «Seguidores de la maternidad de Dios». Se los consideraba herejes, y a veces me llegaban peticiones en contra de ellos. Esto tenía que ver con la posición de «la Virgen» dentro del dogma de la Iglesia. Bien, ahora ya hemos acabado con esas notas y podéis tomar un descanso.

(22.25. «Sabía que iba a hacer esto», dijo Jane y luego añadió que ella se había limitado a dejarse llevar. Su ritmo había sido bastante lento, pero se recuperó cuando continuamos a las 22.32.) Bien. Continuamos con el dictado. Vuestro destino no consiste en disolveros en Todo Lo Que Es. Mantendréis los aspectos de vuestra personalidad como los entendéis en la actualidad. Todo Lo Que Es es el creador de la individualidad, no el medio de su destrucción. Mis propias personalidades «anteriores» no están más disueltas en mi interior de lo que lo están vuestras personalidades «pasadas». Todas están vivas y son vitales. Todas siguen su propio camino. Vuestras personalidades «futuras» son tan reales como las pasadas. Después de cierto tiempo esto ya no os preocupará. Una vez fuera de la estructura de la reencarnación, no existe la muerte como la concebís vosotros.

Sin embargo, mi propio marco de referencia no está ya enfocado en mis existencias en las reencarnaciones, pues he vuelto mi atención en otras direcciones. Debido a que todas las vidas son simultáneas y suceden a la vez, cualquier separación es sólo de tipo psicológico. Yo existo como soy, mientras mis vidas en las reencarnaciones -hablando en vuestros términos- siguen existiendo. Pero ahora no me interesan, así que dirijo mi atención hacia otras áreas de la actividad. (22.41.) La personalidad cambia esté o no dentro de un cuerpo, así que vosotros cambiaréis después de la muerte, al igual que cambiáis antes de ella. Así pues, es ridículo insistir en permanecer tal y como estáis ahora después de la muerte. Es similar a un niño que dijera: «Yo voy a crecer, pero nunca voy a cambiar los conceptos que tengo ahora.» Las cualidades multidimensionales de la psique le permiten experimentar un reino infinito de dimensiones. La experiencia en una dimensión de ninguna manera niega la existencia en otra distinta. Habéis estado intentando comprimir el alma dentro de conceptos cerrados sobre la naturaleza de la existencia, obligándola a adaptarse a vuestras limitadas creencias.

La puerta del alma está abierta, y conduce a todas las dimensiones de la experiencia. (22.50.) No obstante, si pensáis que el ser que vosotros conocéis es el fin o la consumación del ser, también creéis que vuestra alma es una entidad limitada, restringida a las aventuras de una sola vida, y que será juzgada después de la muerte por la actuación de unos pocos años. En gran parte, es un concepto muy cómodo, aunque para algunos resulte bastante aterrador por sus connotaciones de la condenación eterna. Sin embargo, es un concepto demasiado esquemático para aludir a la enorme riqueza que hay en el corazón de la divina creatividad. El alma se encuentra dentro y fuera del tejido de la vida física que vosotros conocéis. No estáis separados de los animales y del resto de la existencia "en virtud" de poseer una conciencia interna infinita. Esa misma conciencia está presente dentro de todos los seres vivientes y en todas las forma.

Podéis tomar un descanso.

(22.55. Este resultó ser el final de la sesión.)


SESIÓN 591, II DE AGOSTO DE I97I 2I.O3 MIÉRCOLES

(Esta fue, de nuevo, una sesión corta, Jane y yo nos habíamos acostumbrado a vivir con la producción del libro de Seth, a aguardar con ansias cada nuevo desarrollo. Pero ahora... «Casi no quiero tener la sesión dijo Jane, mientras esperábamos que fueran las 21.00—. Es una sensación verdaderamente curiosa, casi nostálgica. Puedo sentir que Seth va a terminar su libro pronto, probablemente esta noche, y supongo que no quiero que esto suceda.» Ella ya había mencionado sentimientos de este tipo en alguna ocasión anterior, desde que Seth había empezado a trabajar en los dos últimos capítulos.) Buenas noches. (-Buenas noches, Seth.) Bien, continuaremos con el dictado. (Ahora el ritmo de Jane era bastante rápido, y tenía la voz tranquila.) He titulado este capítulo «Un adiós y una introducción». El adiós se refiere a mí, pues estoy terminando este libro. La introducción se refiere a los lectores, ya que espero que ahora sean capaces de encontrarse cara a cara con una nueva comprensión sobre quienes y qué son. Por tanto, me gustaría presentaros a vosotros mismos. No os vais a encontrar a vosotros mismos yendo de maestro en maestro, o de libro en libro. No vais a encontraros a vosotros mismos por medio de ningún método particular especializado de meditación. Sólo mirando tranquilamente el interior del ser que conocéis podréis experimentar vuestra propia realidad, y esas conexiones que existen entre el ser presente o inmediato y la identidad interna que es multidimensional.

Debe haber voluntad, conformidad, deseo. Si no os tomáis tiempo para examinar vuestros propios estados subjetivos, no podéis luego protestar porque muchas de las respuestas parecen eludiros. No podéis arrojar la carga de la prueba sobre los demás, o esperar que un hombre o un maestro os pruebe la validez de vuestra existencia. Este procedimiento os conducirá necesariamente de una trampa subjetiva a otra. Ahora que estáis sentados leyendo este libro, las puertas interiores están abiertas. Sólo tenéis que experimentar el momento que conocéis tan profundamente como sea posible: cómo existe físicamente dentro de la habitación, o fuera en la calle de la ciudad en la que vivís. Imaginaos la experiencia presente como un momento de tiempo que estuviera sobre el globo terrestre; luego intentad apreciar la experiencia subjetiva vuestra que existe en ese momento y que, sin embargo, se escapa de él; y esto multiplicado por cada individuo viviente. Sólo con este ejercicio abriréis vuestra percepción, aumentaréis vuestra conciencia y expandiréis automáticamente la apreciación de vuestra propia naturaleza.

El «tú» que es capaz de una expansión tal debe ser una personalidad mucho más creativa y multidimensional de lo que podíais imaginar con anterioridad. Muchos de los pequeños ejercicios que he dado anteriormente en el libro también os ayudarán a familiarizaros con vuestra propia realidad; os darán una experiencia directa de la naturaleza de vuestra propia alma o entidad, y os pondrán en contacto con esas partes de vuestro ser de, las que brota vuestra vitalidad. Puede que os comuniquéis o no con vuestros yoes de reencarnaciones pasadas o con vuestros yoes probables. Puede que advirtáis o no que estáis cambiando de nivel de conciencia. Sin embargo, es seguro que la mayoría de mis lectores tendrán éxito con alguno de los ejercicios sugeridos. No son difíciles y están dentro de la capacidad de todos. Pero todos deberían sentir de una manera u otra su propia vitalidad de un modo completamente nuevo, y encontrar que se abren en su interior unos caminos de expansión de los que antes eran inconscientes. La misma naturaleza de este libro, el método de su creación y transmisión, debería por sí misma realzar claramente el hecho de que la personalidad humana tiene muchas más capacidades de las que normalmente se le atribuyen. A estas alturas ya deberíais comprender que no todas las personalidades están materializadas físicamente. Al igual que este libro fue concebido y escrito por una personalidad no física, y luego hecho físico, de la misma manera todos vosotros tenéis acceso a mayores capacidades y métodos de comunicación que los que se aceptan normalmente. Espero que este libro mío haya servido de alguna manera para daros a todos una introducción a la identidad interna multidimensional que os es propia. (Más alto:) Y esto, mi querido amigo, es el final del dictado... y del libro. (-Excelente, Seth.) Ahora os podéis tomar un bien merecido descanso. (21.30. Parecía que el final del libro había llegado bruscamente, a pesar de que estábamos preparados para ello. Ya fuera del trance, Jane expresó de nuevo su pena de que el libro de Seth hubiese terminado, aunque para ello habíamos estado trabajando. «¿ Qué va a hacer él ahora? -preguntó-. No puedo creer que realmente haya acabado, ¿sabes?»)

(«Tendremos que esperar y ver qué pasa», le contesté. Hicimos comentarios chistosos sobre lo que podría ocurrir en las próximas sesiones, pero me di cuenta de que Jane no tenía el ánimo festivo. De hecho, el libro de Seth contenía tantas sugerencias para sesiones futuras que nuestro problema iba a ser qué campo exploraríamos primero, y tendríamos la infrecuente posibilidad de llevar a cabo estos estudios a criterio nuestro.) (Finalmente Jane me dijo: «Estoy intentando relajarme.» Tiene algo para ti, creo, sobre los tiempos bíblicos, sobre la crucifixión... La cosa es que sé lo que Seth te va a decir, pero está confuso. No suena correcto.») («Bueno, está bien saber que no te has quedado sin palabras», dije yo. El material que sigue lo hemos incluido porque amplía los datos de Seth del capítulo diez. Después de que Seth empezó ese capítulo, Jane y yo nos interesamos por la historia bíblica, pero habíamos tenido poco tiempo para estudiarla. Continuamos a ritmo más lento a las 21.50.) Bien, esto es en tu honor: Cristo, el Cristo histórico no fue crucificado... Tendrás que concederme un poco de tiempo ahora.

(Pausa.) Él no tenía intención de morir de esa manera; pero otros sentían que, para cumplir las profecías al pie de la letra, la crucifixión era necesaria. Cristo no tomó parte en ella. (Pausa.) Hubo una conspiración en la que Judas tuvo una parte importante, un intento de hacer de Cristo un mártir. Escogieron a un hombre y lo drogaron -de ahí viene la necesidad de ayudarlo a cargar la cruz (véase Lucas 23)- y se le dijo que él era Cristo. Él creyó que lo era. Fue uno de los engañados, pero él mismo creía que él y no el Cristo histórico era quien tenía que cumplir las profecías. María fue porque estaba llena de pena por el hombre que creía ser su hijo. Estuvo presente por compasión. El grupo responsable quería que pareciese que una facción de los judíos había crucificado a Cristo, y nunca pensaron que todo el pueblo judío iba a ser «culpado» por ello. (Pausa a las 22.00.) Esto es muy difícil de explicar, y también para mí el desentrañarlo... El sepulcro estaba vacío porque el mismo grupo se llevó fuera el cuerpo (véase Mateo 28).

(Larga pausa.) Cristo tenía grandes poderes psíquicos. Hizo que las heridas aparecieran sobre su propio cuerpo, y se apareció a sus seguidores no sólo físicamente sino en estado de proyección astral. No obstante, trató de explicarles lo que había pasado, y cuál era su posición, pero los que no estaban en la conspiración no lo podían entender, y malinterpretaron sus declaraciones. Pedro negó tres veces al Señor (Mateo 26), diciendo que él no lo conocía, pues él reconocía que esa persona no era Cristo. La súplica de «Pedro, ¿por qué me has abandonado?» procedía del hombre que creía ser Cristo, el hombre drogado. Judas fue quien señaló a ese hombre. Él conocía la conspiración, y tenía miedo de que el Cristo real fuera capturado. Por tanto, entregó a las autoridades un hombre conocido como el supuesto mesías... para salvar la vida del Cristo histórico, no para destruirlo. (22.05. Ahora el ritmo de Jane se había acelerado considerablemente.) Sin embargo, simbólicamente, el concepto de la crucifixión en sí mismo expresaba profundos dilemas y significados de la psique humana, y por tanto la crucifixión per se se convirtió en una realidad muchísimo mayor que los acontecimientos físicos reales que ocurrieron en su día. Sólo una persona así engañada es capaz de correr este peligro, o de un autosacrificio tal, e incluso de pensar que sea necesario. Sólo aquellos que aún están encadenados a los conceptos de crimen y castigo se sentirían atraídos por un drama religioso semejante y podrían encontrar en él ecos profundos de sus sentimientos subjetivos.

Sin embargo, Cristo "conocía" por clarividencia que estos acontecimientos iban a ocurrir de una manera u otra, y los dramas probables que resultarían de él. El hombre implicado no pudo ser desviado de su decisión subjetiva; se iba a sacrificar para que las antiguas profecías judías se volvieran realidad, y no se le pudo disuadir.

(22.10.) Cuando Cristo dijo en la Ultima Cena «Éste es mi cuerpo, y ésta es mi sangre», quería mostrar que dentro de toda materia hay un espíritu, interconectado y sin embargo aparte; que su propio espíritu era independiente de su cuerpo, y también sugerir a su manera que ya no debía ser identificado con su cuerpo, pues sabía que ese cadáver no sería el suyo propio.

Todo esto se malinterpretó. Luego Cristo cambió su comportamiento y se apareció a sus seguidores con bastante frecuencia en estado de viaje astral. (Véanse Juan 20 y 21; Mateo 28, y Lucas 24.) Antes no había hecho esto hasta ese punto. Intentó decirles que no estaba muerto, y ellos decidieron interpretarlo simbólicamente. (Pausa de un minuto.)

Su presencia física ya no era necesaria, y resultaba incluso embarazosa, teniendo en cuenta las circunstancias. Él se limitó a apartarse. Ahora podéis tomaros un descanso. (—Gracias. Es muy interesante.) (22.17. «¡Vaya! -dijo Jane cuando salió del trance-. A nadie le va a gustar esto. Pero yo intenté relajarme y dejarlo salir, porque yo misma tenía muchas preguntas sobre esos tiempos.») (Le pregunté a Jane si había retenido alguna imagen, pero no tenía nada para añadir al material recién transmitido. La corta entrega que sigue contesta a algunos de los puntos que discutimos durante el descanso. Continuamos a las 22.28.) Bien. Él sabía que sin las heridas no iban a creer que él era quien era, porque estaban absolutamente seguros de que él había muerto por esas heridas. (Véase Juan 20.) Tenían que servir como método de identificación, del cual prescindiría cuando explicara las verdaderas circunstancias de lo ocurrido. Por ejemplo, comió para probar que seguía vivo (Juan 21, Lucas 24, etc.), pero ellos pensaron que esto quería decir que el espíritu podía compartir la comida. Ellos querían creer que él había sido crucificado y había resucitado.

Bien, terminaré la sesión por esta noche. Os deseo que paséis buena noche. (-Muy bien. Gracias.) Dile a Ruburt que va a haber más libros. Te agradezco mucho tu ayuda, tu cooperación y tu paciencia. (—He estado encantado de hacerlo.) El próximo día será una sesión privada. (—De acuerdo. Buenas noches y gracias. —Terminamos a las 22.30.) (En los dos últimos capítulos Seth nos contestó casi todas las preguntas que quedaban de la lista que habíamos preparado en principio para el capítulo nueve.) (Nota: más allá de las coincidencias aparentes, existen muchas diferencias en los detalles de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Por ejemplo, en Juan 19 se dice que Cristo cargó con su propia cruz; en Lucas 23, se nombra a Simón de Cire-nea como el que cargó la cruz de Cristo. Se ha discutido mucho sobre los distintos aspectos de los evangelios: si se basaron en la tradición oral y la antigua literatura vulgar o en fuentes documentales; si alguno de ellos incorpora un testimonio ocular de la vida de Cristo [se ha dicho recientemente que el evangelio de Marcos fue escrito sólo algunos años después de su muerte, por ejemplo]; si habría que considerar a los evangelios como fruto de una sola tradición que expresa el hecho y el ambiente de Cristo, sin tener en cuenta ninguna otra cosa, etc.) (Con mucha expectación y bastante nerviosismo, Jane ha comenzado a leer el libro de Seth desde el principio. Está muy sorprendida.)


Extracto de Habla Seth II
La eterna validez del alma a través de Jane Roberts





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