viernes, 25 de noviembre de 2016

AAA+++ - El apego al dolor

Carl Jung:
"No soy lo que me pasó, yo soy lo que yo quiero llegar a ser."

Carl Jung

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El apego al dolor.





Niños que ¨desaparecen¨ (en tu cabeza no los veremos más), aviones que se “estrellan” (tu mente se centra en el desastre), madres y padres que ¨mueren¨ y dejan hijos (la pena se retroalimenta en tu cabeza), “accidentes” de carretera (tu enfoque sólo ve muertos), terremotos que suceden y otros que esperas (creas la imagen de verte entre ellos). La lista de desastres humanos es muy larga en tu cabeza y ya estás preparado/a para comprender que eso mismo en lo que te enfocas, es lo que estás llamando para que venga a tu vida. Decimos que estás preparado/a para comprenderlo porque sueles decir que esta vida es un teatro. Que eso ya lo comprendiste porque si no, qué sentido iba a tener todo esto. Y que tú eres el observador. Lo vemos a menudo en letras grandes en las redes sociales. ¿El observador de lo de fuera que llamas desastres? Y cuando te topas con la verdad de estas cosas, das marcha atrás al menos por un momento y recapacitas en tu incongruencia.

Y no quieres que lo noten los demás y lo intentas tapar (sin compartir para que salga fuera de ti) y ya tienes el montaje perfecto de otro desastre que ese no puedes ver porque éste sí es real. O si lo ves, lo dejas para más adelante. Y te dices, es verdad, no va a volver a ocurrir. Sentimos deciros que es así como volverá a ocurrir la incongruencia. ¿Por qué? Porque ya has creado la lucha dentro de ti otra vez. Acabas de ponerte en contra tuya sin saberlo y te dices además que es así. Que luchas contra ti dada tu incongruencia. O sea, por esta regla de muchos, cada vez que veas un desastre..., ¿no tendrías que luchar contra él en el mismo lugar físico donde ocurra?, buscar allí la caja negra que buscas... Porque me da la sensación de que luchando contra él, luchas contra ti mismo. ¿Puedes releer esta última frase? ¿No te resuena esa sensación?

Si seguimos tu actitud, tal vez se te ocurra ir a eso que sigues llamando desastre, y cuando ha ocurrido uno de ellos, meterte no sé de qué manera para ponerte en guardia con él. No dije esta vez contra él, dije con él para que puedas ver otra incongruencia. Dije con él para que tengas la oportunidad de permitirte ver que estás (sin saberlo) con el desastre. ¿Estoy diciendo que en tu mira telescópica que tienes en tu cabeza, estas a favor del desastre? Sí, literalmente digo eso. Es una forma que utilizas para amparar al desastre, para amparar tu apego al dolor: verdadero desastre. Sabemos que lo haces inconscientemente, cierto, pero no es menos cierto lo que afirmamos. Sí, ya sabemos que lo que estamos afirmando ahora, no lo quieres ver, e incluso un poco tu mente podría ahora mismo intentar tratarme como un enemigo tuyo. Los pensamientos enfermos también ya sabes, ya, que son capaces de lo que sea por tal de salirse con la suya. Que es una forma de apoyar el desastre cuando te enfocas en él.

Es lo que estamos afirmando. Lo decimos así de simple porque sé que tú sabes que el desastre es tu alimento cuando decides ver desastres. Dije VER desastres. Y si ves desastres, eso tienes, ¿No? ¿Sí? ¿Ni sí ni no? ¿Parece? ¿No parece? ¿CUANDO APARECE EL VERDADERO/A TÚ? Bien, entonces tal vez vayas comprendiendo que es eso mismo lo que haces: luchar contra el desastre que inventa tu cabeza. Si te digo que lo inventa tu cabeza, te dices que ya no es un teatro la vida, que el desastre ha ocurrido, que lo has leído aquí o allá, qué importa, el tema es que los titulares destacaban. Pero esa carta te la guardas, por si acaso, te dices. Bien, yo simplemente te observo. Y tú observas tu lucha interna. Y eso está bien, que hayas visto tu lucha interna. ¿Qué haces con la lucha interna ahora? ¿La guardas junto a otro próximo desastre? Si crees que estoy riéndome de ti, ya tienes otro desastre. Fíjate qué sencilla es la labor de crearlos...

Pero claro, te dices que ese es muy pequeño, y además, estás tan habituado/a a no querer ver la importancia que tienen las cosas pequeñas... ¿Te cuento otra incongruencia? Dices a menudo que en las cosas pequeñas están las grandes. También te oí decir que lo grande empieza en lo pequeño. Sí, es cierto. ¿Tu lucha interna participa también de esto? ¿Ahora te estoy liando, te dices? ¿No será que te lías tú mismo/a por no querer ver la caja negra de tu mente? Tal vez no esté en el avión estrellado. Yo puedo seguir así por mucho rato y me saldrían solos muchos más sentires válidos para que veas más formas que tienes de crear desastres sin que tu verdadero Ser pueda hacer nada, ya que él no lucha contra nada. Pero tu mente sigue buscando desastres fuera de ti, y yo te amo. ¿Desastre o incongruencia? No puede resultarte más fácil ver la base de todo esto porque la base decides no querer verla.

Aquí puedes ver una pequeña diferencia: para mí, eso no es un desastre, forma parte de las experiencias que has elegido tener, al igual que todos los desastres que me contáis, salgan o no en las noticias. Pero si ves esto como otro amparo para retrasar más tu avance, el desastre aquí no va conmigo, no va con nada fuera de ti. O bien, por alguna extraña razón que desconocemos, ésta es la forma de alimentar más el verdadero desastre como lo que es: todo un virus de apego al dolor que recorre todo tu cuerpo cuando vuelves a la noticia y a volver a convencerte que lo que estás viendo son desastres. Desaparece de nuevo tu conocimiento del teatro. Por ahora no vale, no compagina con tu apego al dolor. Y tu cabeza aprovecha y te vuelve a engañar diciéndote que todo eso es de verdad. Pero te recuerdo que tú dices que esta vida es un teatro. Que eso ya lo aprendiste.

Mientras no te hagas responsable de tu apego al dolor, no llegará la verdadera compasión porque antepones el juicio del desastre a la compasión. El apego al dolor y la compasión son cosas distintas. Una va contra ti; la otra es sanadora.

TÚ DECIDES



LA VERDAD por
Leticia R. Villaseñor & Javier G. Delgado





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