lunes, 15 de agosto de 2016

El apego a la muerte.

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El apego a la muerte.





Nos parece el titulo más adecuado mirándolo desde el gran culto a la muerte existente en todas las áreas de lo que hemos llamado vida en la 3D. La muerte siempre ha estado de moda. Y a lo que la mayoría de seres aun llaman muerte, sentimos que se refieren al final de la vida, al ya se termina todo, al no hay nada más. Se acabó. Por tanto, observamos que muchas personas han decidido intentar alejar a la muerte por medio de las llamadas peticiones: ENVÍEN LUZ. Envíen luz para sanar a mi familiar querido, a mi gato, mi perro fue operado y necesita luz, mucha luz porque si no vendrá la muerte. Y qué será de mí, sin mi perro, sin mi gato o mi familiar querido. Sentimos que nadie llora por aquel que desencarna, por aquel que sigue su evolución en la vida, sino por sí mismo. Nadie llora por el que se va, sino por el que se queda. Porque el que se queda, dice que se queda sólo e interviene de nuevo la ilusión de la soledad.

La ilusión de que somos esta vida y este cuerpo, que no hay nada más y que no volveremos a ver a esos seres que tanto amamos. La llamada muerte nos conforta con nuestro propio vacío. Pocos comprenden que no necesitamos enviar luz a nadie, sencillamente cada uno de nosotros es un Ser de Luz eterna y al desencarnar regresamos a esa forma original de luz. Así que, por qué pedir luz si es lo que somos. ¿No valdría más que cada uno se hiciera responsable de su propia luz? Y por otra parte debemos respetar la experiencia que está viviendo el ser a desencarnar ya que así él mismo lo decidió antes de nacer aquí. Es obvio el dolor que se pueda sentir, sin embargo el apego a los seres amados detiene nuestra evolución y nos hace creer que existe lo que llamamos muerte. La muerte no es más que, dejar el cuerpo físico, no es nada más que eso, la luz continúa. Quienes somos continua siempre, por los ahora de los ahora en un eterno presente, ya sea para encarnar de nuevo o regresar al Hogar.

En la vida nada se pierde, todo se renueva, todo se recicla, todo continúa su proceso. Seguir “sufriendo” es solo cuestión de apego enfermizo. No podemos hacer nada mejor. Qué más le puedes desear a un ser querido que respetar el regreso a su Ser original. Sentimos que no hay nada mejor. Es evidente que no nos educan para entender este proceso, sin embargo ya es hora de dejar atrás todo este innecesario dolor y comprender quienes somos realmente. Ni la religión ni nadie nos va a decir quiénes somos, sólo cada uno puede verlo si se lo quiere permitir ya que todas las respuestas están dentro del corazón de cada uno. Y está bien que así sea por tratarse de un descubrimiento personal. Pasamos ya por el proceso de observar la marcha de un ser querido y pudimos verlo desde un enfoque muy diferente, y, os invitamos (llegado el caso), a que probéis la experiencia de no caer en la confusión, auto-compasión, incredulidad.

Resaltamos también el gran apego a la forma humana de vida que hemos ido llevando, donde hemos dado fuerza a ese miedo que crece por dentro a la llamada muerte de cuanto poseemos, y en tantas ocasiones es un miedo a perder muchísimas cosas que hemos coleccionado como si fueran insustituibles. El miedo a perder (cosas, personas, lugares...) se hace tan intrínsecamente llamativo, que nos perdemos la vida por temer a la muerte.



LA VERDAD
Leticia R. Villaseñor & Javier G. Delgado





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