martes, 5 de julio de 2016

Kryon ~ Ante la hermandad femenina lemuriana. 14.15.16.17

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Kryon ~ Ante la hermandad femenina lemuriana. 14.





Saludos, queridas damas, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.




En estas sesiones mi socio se hace a un lado y permanece así. Oye lo que dice por primera vez cuando trabaja técnicamente el audio; no se le permite quedarse y escuchar. Y esto es diferente, entonces hasta más tarde él no sabe qué se ha dicho. Es para honrar al género de quienes están en el salón, que deben ser primeras en oírlo.



Quiero hablar sobre el género. Queridas, Dios no es un hombre. Ya lo dije antes: no dejen que esta voz masculina las engañe. No hay género en el otro lado del velo; Dios no es mujer. La gran Fuente Creadora es energía que no tiene género; es energía de creación. El alma de ustedes no tiene género: su alma ha estado en ambos géneros terrestres. Ha experimentado todo lo que experimentan los hombres y todo lo que experimentan las mujeres, con objeto de obtener equilibrio. Pero esta voz que ahora oyen no tiene género. La voz que oyen ahora sabe quiénes son ustedes. También sabe lo que solo las mujeres saben.


Quiero dejar esto bien en claro: Las probabilidades de que sean lemurianas, de estar aquí, de estar en esta época, si fueran a tirar los dados, hay muchas probabilidades de que todas en el salón hayan estado en esas condiciones, de modo que pueden celebrar la Hermandad Femenina Lemuriana para recordar tal vez sus épocas juntas. Y aquí están, y yo les digo que todas en este salón estuvieron allí.

Ahora bien; esta es una sincronicidad de las almas antiguas que te ha puesto en el lugar correcto en el momento correcto. ¿Cómo sabes que eres lemuriana? Si no puedes sentirlo, simplemente cree en lo que digo. Ahora bien, ser lemuriana también puede significar ser alguien de alguna de esas islas que se desarrollaron a partir de la isla original, y hubo muchas. La Hermandad Femenina acompañó a las lemurianas; se practicó muchos, muchos años después de Lemuria. Entonces, no estamos hablando necesariamente del grupo central que estuvo con Melli-ha; hablamos de la energía implicada en un sistema que honra a la mujer de manera sagrada; un sistema que hoy en día no existe. Ni siquiera hay algo parecido; ni siquiera es un promedio, no realmente. Realmente no.

Quiero llevarlas hacia atrás nuevamente; otra vez. Quiero pintarles otro cuadro. Repasamos para quienes no han oído esto antes: El pequeño continente de Lemuria que luego se transformó en las islas de Hawái, se originó en un punto caliente del planeta, que estaba debajo y creció empujando a la montaña de Hawái muy alto hacia el cielo, quedando totalmente expuesta y creando un pequeño continente.

En el planeta hay otros puntos calientes que originaron cosas similares. Tan alto creció, que incluso desarrolló glaciares. Esto es típico del planeta, no es inusual. Hawái todavía es un punto caliente. Eventualmente, como ha sucedido en otros puntos calientes del planeta, con el tiempo se hundió. Se descargó con el tiempo. Ese pequeño continente de Lemuria comenzó a hundirse en el océano, y los que estaban en él no sabían si iría a desaparecer. Fueron tiempos de gran temor. Se detuvo en las cimas; las puntas de las montañas quedaron como islas. Pero los lemurianos no sabían eso; no sabían cuánto iba a hundirse.

Pero no son esas las épocas que celebramos, sino las épocas en que ustedes estuvieron juntas en todo su brillo, en este mini continente, y en que ustedes condujeron esa humanidad que estaba allí. Lo que ustedes hicieron, cómo se sentían, cómo era. Algunas estuvieron allí; no todas juntas. Fueron muchos, muchos años, en los que ustedes pasaban una vida y participaban de lo que hablamos. Eso es lo que les resuena verdadero; no la cosa en común que sentían con las otras mujeres, no. Es lo que sienten con respecto a sí mismas y a la experiencia: eso es lo que las reúne. Era muy distinto.

Hay algo que quiero que sepan, y que solo las mujeres lo saben. En primer lugar, todas ustedes en este salón han dado a luz, todas. Tal vez no en esta vida. Todas han tenido esa experiencia especial de tener una vida creciendo dentro de sí. Toda mujer conoce esto; sabe que esa experiencia no es mera biología. Que cuando una tiene una vida creciendo en su interior, su consciencia aumenta. No es simplemente biológico; no es solo femenino; no solo porque tenemos el equipo. Hay una fuerza de vida que se posa sobre nosotros como mujeres. Y en tanto va creciendo, se descubren llorando de alegría por poder participar en algo tan hermoso. ¡No es solo biología! ¡Ustedes lo saben! ¡Yo lo sé! ¡Qué cosa tan grandiosa es esta!

En aquellos días, todos lo sabían. Es lo que las distingue: dadoras de vida, contenedoras de vida, las que dan a luz a la humanidad. De ustedes proceden los hombres y las mujeres. Y en ese proceso de llevar un bebé adentro todos esos meses, somos nutridas. Las mujeres saben esto, nosotros sabemos esto. Ustedes sueñan distinto; las mujeres saben esto. No es solamente que cambia la química; es la consciencia lo que está cambiando esta vez, toda ella.

Es sobre la consciencia que estamos hablando, porque esto es distinto en ustedes como mujeres. Las prepara con un equipo y conocimiento espiritual que está mucho más allá de lo normal. Son las que están entonces en total conexión con la Fuente.

En los hombres, la conexión siempre ha sido primero y principalmente con Gaia. Su responsabilidad era comunicarse con la Tierra. La de ustedes era comunicarse con el cielo (se ríe). Incluso hoy los indígenas ven, de algún modo, la conexión de género muy distinta con el cielo y con la tierra. Los hombres pescaban; en otros lugares cazaban; se conectaban con la tierra, pero necesitaban de ustedes.

Ustedes están aquí para una ceremonia; les contaré sobre una ceremonia de la que aún no les he hablado. Tenía lugar una vez al año en Lemuria para el solsticio de invierno. Ahora, Melli-ha, tú ya la imitaste y ahora te damos mérito; no tenías idea de lo que estabas haciendo.

El 21 de diciembre de 2012, en Lemuria, tenías una reunión de hombres y mujeres y la llamaste Hermandad Femenina, y los hombres pidieron asistir. Podrías haber puesto a los hombres donde se te hubiera ocurrido. Elegiste ubicarlos en la parte de afuera del grupo. Si hubieran sido suficientes, o si lo hubieras armado en forma distinta, tal vez hasta hubieras creado un círculo con las mujeres en el interior y los hombres rodeándolas. Eso es lo que hacías en Lemuria en cada solsticio de invierno. Era una celebración de la vida, pero en gran parte era una celebración que los hombres hacían para ustedes.

Y esto es lo que hacían: En primer lugar, el círculo tenía que estar completo. Las mujeres tenían que estar en el interior, como el centro de una flor. Los hombres las circundaban totalmente, sin interrupción. Las rodeaban completamente y luego les cantaban. ¿Alguna vez han oído la belleza de un coro de hombres? Un coro completo de hombres cantando juntos. No fuerte, no con brío, sino dulcemente, en lo que hoy a veces llaman cánticos hawaianos, que tienen armonía; canciones que todos ellos sabían para celebrarlas a ustedes.

Ustedes creen que esto se trata de hombres y mujeres; no es así. ¡No es así! Se trata del equilibrio. Hoy ustedes se reúnen como mujeres, sin los hombres, comenzando un regreso a algo que fue hermoso, que necesitan re-encender, apreciar y comprender, y saber. En aquel entonces, ellos sabían: las mujeres llevaban la fuerza de vida. Entonces es diferente para ustedes - para nosotras; y ellos les cantaban.

Las canciones que les cantaban eran hermosas y las hacían llorar; agradecían la guía que ustedes les daban a lo largo del año de los lugares donde pescar, de adónde iban los cardúmenes, de un lugar a otro. Y ustedes les decían, con su guía, a dónde ir, a veces día por día. Y ellos se daban cuenta del poder que ustedes tenían para comunicarse tan rápido y tan fácilmente con la Fuente Creadora, que ellos no tenían. Su conexión era firme con Gaia. Ellos cuidaban de Gaia para ustedes. Conseguían el alimento. Pero sabían quiénes eran ustedes.

Esto es lo que la celebración significa y el potencial en el planeta; no es el regreso a aquel sistema, sino al honor y al conocimiento de para qué están ustedes aquí realmente, qué pueden hacer realmente, y qué buenas que son haciéndolo.

Somos suaves, somos gentiles y somos dadoras de vida, somos compasivas. Eso es quiénes son ustedes, quiénes somos nosotras, como mujeres. Y ellos lo sabían, los hombres lo sabían. Oír sus voces elevarse en el canto a su alrededor, voces masculinas en un coro. Ustedes lo esperaban todo el año, ¡era hermoso! Y cuando había terminado, ustedes no podían ni dormir esa noche.

¡Eso es equilibrio! Es parte de la Hermandad Femenina.

Procedan.


Y así es.

Kryon




Traducción del Audio de la Canalización de Kryon por Lee Carroll
Phoenix, Arizona, Enero de 2016
www.kryon.com
Lee Carroll http://amberwolfphd.com/wp-content/uploads/2014/03/Phoenix-sisterhood-1.mp3
Traducción: M. Cristina Cáffaro
www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar





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Ante la hermandad femenina lemuriana. 15.





Saludos, queridas damas, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.



Esta canalización es diferente. El tema de la Hermandad Femenina y todo lo relacionado con ella es diferente para mi socio. Él se hace a un lado y permanece aparte; oye esto por primera vez cuando verifica la grabación. Esto no es lo típico; durante todos estos años, él se hacía a un lado y escuchaba, pero esta vez está bloqueado; los que son para la Hermandad Femenina están bloqueados.

Ya lo dijimos, si han escuchado los mensajes; lo diremos otra vez: no dejen que el timbre de voz de mi socio las engañe porque en este momento vemos energía femenina pura, y en este tiempo con ustedes, yo soy sin género. Es importante para la pureza del mensaje, por simple que pueda ser. La pureza de la compasión de la dadora de vida femenina es importante cuando les hablo. Tan importante que yo lo pongo a él a un lado, por incómodo que le resulte.

Esta es la Hermandad Femenina; la premisa siempre ha sido la misma: que en Lemuria hubo algo llamado la Hermandad Femenina; era la guía divina de las mujeres la que cuidaba de los hombres. Con acuerdo de los hombres, las mujeres eran las guías espirituales de todo lo que había, y si le preguntaban a cualquier hombre, en esa sociedad en aquel tiempo, por qué era así, él las hubiera mirado con curiosidad como si le hubieran preguntado por qué las mujeres eran las que daban a luz (se ríe). La respuesta hubiera sido - la mejor de que disponían - porque ellas estaban equipadas para ser las guías espirituales. Tenían la intuición, era normal, era natural; y los hombres les hubieran preguntado: ¿Es que acaso no es así en todas partes?

De modo que había una lógica y había supuestos que exigían que las mujeres cuidaran de lo que era espiritual. Ustedes estaban equipadas para eso, tenían la intuición para eso. Yo estaba allí. Hemos hablado tantas veces sobre las antiguas costumbres, lo que ustedes hacían, hemos discutido ya cuáles serían las probabilidades de que ustedes hayan estado allí y hayan sido mujeres. Y no tiene nada que ver con probabilidades; queridas, no hay error aquí. Esta vez, en esta vida, en la nueva energía, otra vez son femeninas, y tenía que ser así porque las que estuvieron en Lemuria en aquellos tiempos antiguos lo llevan en su akash. El equipo todavía está allí, para hablar con el Espíritu de maneras que tienen sabiduría; ustedes podían sentirlo. ¡Nosotros podíamos sentirlo! ¿No lo pueden sentir realmente? Cuando miran hacia adentro, profundamente, ¿no dirían "Sé mucho sobre el amor y la compasión"? "Estoy bien equipada para hablar al Espíritu en nombre de otros, para sostener la luz para otros." Las mujeres siempre han sido las cuidadoras, siempre, ¡siempre! ¿Pueden ver el cuidado como espiritual, así como mantener todo unido, ayudar a los otros de la tribu, de la cultura, a entender las cosas? Porque ustedes sabían.

Y aquí estás, hoy con un pie en una antigua tierra llamada Lemuria, reconociendo lo que fue la Hermandad Femenina, espiritual, adecuada y hermosa. Y al mismo tiempo eres la mujer moderna del año.

En este planeta ciertas cosas nunca cambian. Una de ellas es quiénes son ustedes. Quiénes son para sus familias: las que cuidan. Ustedes dan a luz los niños; toda la Tierra pasa a través de ustedes, ¡toda! Ya sean otras mujeres o los guerreros de la tierra, todos pasan a través de ustedes. Hay algo que ha de decirse en cuanto al hecho de que la primera cosa que ve el bebé es una energía femenina. La primera voz que se oye, muy cerca del oído del niño, es femenina, así como los besos que recibe, ya sea niña o varón. ¿No tiene sentido que esto se traslade a aquellas cosas que son espirituales, a la guía que necesitan para su vida? Es lo que ustedes hacían, y es lo que todavía hacen.

Quiero hablar de algo que nunca dije: Hay poder en el akash colectivo. Déjenme explicar esto. Si es verdad que la mayoría de ustedes, si no todas, llevan en su akash cosas que son antiguas y datan de tanto tiempo, estas cosas que llamamos la Hermandad Femenina, ustedes en algún nivel se dan cuenta de lo que estoy diciendo. Estuvieron allí, participaron. Sabían respecto al cuidado, conocían su papel, sabían cómo ayudaban a otros con su guía espiritual; sabían que los otros las escuchaban buscando guía. Sabían que eran respetadas; eso está en su Akash.

Hay una frase que dice, "Cuando dos o más se reúnen, hay más poder." Tal vez la oración recibe respuesta más rápida a causa de la asamblea numerosa de personas de mentes afines, pero ¿qué pasa con el akash colectivo? ¿Qué pasa si todas ustedes tienen una cierta memoria akáshica? No necesariamente estuvieron juntas, porque Lemuria duró muchos años, pero todas participaron en la misma acción en esa misma energía - ¡todas ustedes!

Ahora lo están trayendo al presente. Esta es la concentración de la Hermandad Femenina, la capacidad de creerlo, de traerla hacia aquí, de verlo, de reconocerlo. Y lo primero, el primer desafío, es ver el valor que tiene. Es importante que vean eso, porque es importante para un planeta que lo necesita ahora de parte de ustedes.

Las mujeres han preguntado, han dicho: ¿Cuándo va a cambiar esta época? Y tal vez regresar a ese lugar en que toda la humanidad verá lo que están diciendo, y estará cómoda con lo que dicen. Un regreso a una guía femenina verdaderamente compasiva para una Tierra espiritual. Les diré esto: Más tiempo del que ustedes querrían. Sin embargo, eso no debe obstruir esto en absoluto, porque ustedes tienen un akash colectivo, y habrá mucho poder en el hecho de que han estado allí y hecho todo eso, y allí está presente en su akash, y ustedes pueden traerlo ahora mismo, y escúchenme: Pueden empezar con su guía desde este mismo momento, como mujeres modernas que son. Sin que nadie necesite aprobarlo; sin que nadie lo note, no se necesita. Porque el poder que tienen en la guía espiritual para esta cultura y para el planeta sigue siendo suyo. En otras palabras: pueden afectar las cosas ya mismo, porque lo llevan en su akash y saben cómo hacerlo.

Y si el resto del planeta las ve o no, si las admira, o siquiera admite que están aquí, es irrelevante. Porque esta es la clase de poder que ustedes tienen: atraviesa las cosas, marca una diferencia; ustedes son las cuidadoras. Y la energía del planeta lo reconocerá: Gaia las seguirá, cooperará con lo que ustedes están haciendo. La energía de este día cooperará y seguirá lo que ustedes están haciendo.

Tal vez es hora para la mujer moderna de pensar en formas antiguas y empezar a ayudar. Ayudar a la cultura, ayudar a los hombres, aun cuando ellos no se den cuenta; realmente penetra toda la energía porque ustedes son como centrales eléctricas. Cuidadoras espirituales, todas ustedes. Eso es potente, realmente lo es. Debiera sonarles verdadero; realmente sonar verdadero.

Entonces, como la mujer moderna que eres, y con las antiguas costumbres que portas, estás hoy bien equipada para seguir con lo que hacías.

Aquí lo dejaremos por ahora.

Y así es.

Kryon



Lee Carroll http://amberwolfphd.com/wp-content/uploads/2014/03/SanAntonio-Sisterhood.mp3
Traducción: M. Cristina Cáffaro
www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar
San Antonio, Texas, 23 Enero de 2016





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Kryon ~ Ante la hermandad femenina lemuriana. 16.





Saludos, queridas damas, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.



Mi socio se hace a un lado, lejos. Y como dijimos antes, en estos mensajes no se le permite asistir; no es porque aquí haya secretos, ya que más tarde los escuchará, como lo hará el público. La razón es esta: ustedes están celebrando el género; él no es de su género, de modo que para honrar eso, lo apartamos. La voz que ustedes oyen es masculina, pero él se ha apartado y la consciencia masculina también. Ustedes escuchan a quien no es de un género ni del otro: yo soy Kryon, y ahora saben por qué es como es. La reunión es para honrar a las mujeres, y eso hacemos. No se dejen engañar por la voz.

Es el Día de San Valentín. Dije eso hoy más temprano, tal vez no aquí, pero en algún lado. Y tal vez sea hora de revelar un poco sobre hombres y mujeres en Lemuria. Puede que estas cosas les interesen, porque eran distintas de como son hoy, o quizás de como ustedes podrían pensar que serían. Y ustedes participaron en todo eso.

Aquí hablo a un grupo de mujeres que son dadoras de vida; no todas pero casi todas. Lo diré otra vez: han venido aquí, a este lugar, a este salón, en este día, a través de todos esos miles de años y muchas encarnaciones en ambos géneros, y decimos nuevamente: ¿Cuáles serían las probabilidades de que hayas sido mujer en aquel entonces y mujer ahora? Les diría que 100%. No es por accidente, querida alma antigua, que esta vez, en esta nueva energía, querida alma antigua, viniste otra vez como mujer.

Su Akasha les servirá muy bien para recordar lo que fue Lemuria para ustedes, que fueron dadoras de vida así como dadoras del espíritu, fueron las chamanas de la aldea, las que sostenían la antorcha. Y aquí están otra vez. Saber esto les sirve. Les ayuda a sentir la autoestima de quiénes son, de quiénes han sido, y cómo pueden hoy ayudar al planeta así como lo hicieron antes. Por medio de la Hermandad Femenina ustedes recuerdan las piezas y partes que son ustedes, aliándose especialmente a una época de Lemuria.

¿Cuáles son las probabilidades de que hayan estado en Lemuria en algún momento del tiempo a lo largo de esos miles de años? ¿Cuáles son las probabilidades? 100%. La sincronicidad las trae a este lugar. Hay hombres que desearían poder sentarse aquí, porque lo recuerdan de modo distinto. Quiero hablarles de eso; quiero contarles sobre las relaciones, sobre lo que tal vez nunca hablamos antes y que sería de interés para ustedes. ¿Cómo era la vida allá? Además de lo que ya hablamos, los círculos sagrados de las mujeres, lo que ustedes hacían por los hombres, lo que hacían por ese pequeño continente llamado Lemuria.

Si han escuchado estas canalizaciones, conocen su misterio, saben quiénes han sido ustedes. Sabían que los hombres contaban con ello; querían esto por parte de ustedes, era natural. Es natural que la dadora de vida en este planeta sea la que está conectada en primer lugar con la Fuente Creadora, y ustedes lo estaban.

Entonces, ¿qué pasaba con los hombres y las mujeres? ¿Les gustaría saber algo sobre el matrimonio? No había matrimonio. Había ceremonia; diferente de lo que podrían imaginar, e involucraba a todos. Ustedes no tenían una sociedad que se iba a casa a unas chozas. Era distinto; un comienzo, un verdadero comienzo, una consciencia inmadura en lo que concierne a la sociedad, así era Lemuria. Más tarde se volvió más sofisticada, pero al principio era más comunitaria, y lo que quiero decir es que vivían los tiempos y los lugares todos juntos. Ustedes solo tomaban un esposo por vez, pero muchos vivían juntos, no se vivía aislado como hoy, que se van a una vivienda y cierran la puerta.

El matrimonio era sagrado. No era arreglado; ustedes podían elegir - todas las mujeres tenían elección. Lo interesante de esto es que las mujeres elegían primero (se ríe). Lo triste de esto - ahora se los cuento - es que los hombres solo se podían casar después de los cincuenta años. La expectativa de vida para todos en Lemuria era mucho mayor que la de ahora. Es solo una cuestión de sentido común: tenían una sociedad aislada, un mini-continente, y no tenían las enfermedades de los continentes grandes; no tenían visitantes desde ellos. Era casi una sociedad encapsulada, donde podían cultivar sus propias curas medicinales para cualquier cosa que les aquejara, y el ADN era más puro que lo que es ahora. Vivían una vida larga, vivían vidas saludables también. Una de las razones es que todo lo que comían era super fresco. La mayoría de las cosas que comían, el 90% o más, provenía del océano. Sus esposos y sus familiares, todos los hombres, pescaban. Eso es lo que hacían. Les contamos antes: parte de su trabajo, queridas mujeres, en los círculos sagrados en que estaban, además de que casi todos los meses alguna daba a luz, y el círculo, parte de su trabajo era bendecir la pesca. Muy temprano cada mañana les decían a los hombres, en otra ceremonia, adónde ir para encontrar peces ese día. Ya ven cómo ellos contaban con ustedes. ¿Cómo podían ustedes saber estas cosas? Todo lo que les diré es que esto, otra vez, tiene que ver con potenciales, tiene que ver con la sabiduría; con saber cosas que otros tal vez no saben. Se trata de la conexión con el otro lado del velo. ¿Pueden ver el valor que ustedes representaban para toda la sociedad?

Los hombres recién podían casarse después de los cincuenta. Había un respeto por la edad. Las mujeres podían casarse tan pronto como pudieran concebir; los hombres solo se podían casar después de los cincuenta. Ahora bien; esto puede parecerles raro; ellos tenían un sistema. No era un sistema ligado al calendario en absoluto. Tenía que ver más bien con las estrellas, con el clima - en gran medida con el clima - con los vientos, y cómo variaban, cuándo recibían ciertas clases de cosas. Había ceremonias, épocas para casarse - aunque no había matrimonios - había simplemente una ceremonia de uno con el otro. Les dije que las mujeres elegían. Cuando los hombres pasaban de los cincuenta, eran elegidos (se ríe) por las mujeres. Ellos no elegían; elegían las mujeres.

Por cierto, esto era un honor, y al hombre de más de cincuenta no le importaba mucho (se ríe) porque recibía una esposa joven. Luego sucedía una cosa interesante. Si la mujer lo sobrevivía, y casi siempre lo hacía, la esposa tenía entonces la opción de a cuál hermano de él dirigirse, de modo que casi todas las mujeres tenían eventualmente dos esposos como linaje, porque uno eventualmente fallecía. Si ese hermano moría, entonces la mujer era viuda y podía elegir nuevamente otro hombre de cincuenta años. Si lo deseaba; la mayoría no lo hacía.

Pero era una cultura interesante, y la forma en que funcionaba y por qué funcionaba. Ellos tenían una sociedad y reglas, igual que ahora. Hombres y mujeres tenían algunos problemas igual que ahora. Los humanos son humanos. Pero quiero decirles algo. Les quiero contar sobre un tiempo especial - llamémoslo así - en el año. No duraba más de tres días, pero una vez al año, cuando el viento soplaba de cierta manera, se hacía otra clase de homenaje: es lo más cercano que puedan encontrar a un día de San Valentín.

Podría ser de interés para ustedes saber que el trabajo se compartía de una forma interesante que ustedes no conocen. No se lo hemos contado, ustedes simplemente supusieron, porque las mujeres se quedaban en casa, hacían las tareas domésticas, cocinaban las comidas, cuidaban a los niños, y en esta sociedad peculiar también eran las chamanas; ¡estaban ocupadas! Pero no es eso necesariamente lo que hacían.

En primer lugar, hubiera sido inaceptable que una mujer cocinara los peces que habían pescado los hombres. Los hombres cocinaban los peces. ¿No tiene sentido? Ellos salían, ellos pescaban, ellos traían la pesca, decían hola (se ríe), ¡el pez moría en sus manos y ellos lo cocinaban! ¡Realmente tenían una ceremonia para eso! Todos los hombres cocinaban los peces. Ciertamente era una cocina comunitaria. No todos habían pescado lo que querían, de modo que juntaban todo. Cada uno se beneficiaba del alimento de otros. ¿No tiene sentido? Las mujeres no cocinaban, pero sí cosechaban vegetales en la isla; el trópico era maravilloso para que creciera toda clase de cosas, de modo que, en lugar de cocinar, ustedes estaban cosechando y cuidando a los niños.

Todos hicimos eso, queridas; todos los lemurianos. Las mujeres no cocinaban. ¿Qué les parece hasta aquí? (se ríe)

Ahora bien, este era un momento especial en el año. Es difícil describir a una sociedad que no usaba relojes, realmente. Ustedes lo sentían, sabían qué hacer. Los ciclos eran los ciclos. Lo mismo sucedía con los ciclos de los nacimientos; nunca cambiaban. Pero en lo que concernía a ciertos tipos de celebraciones, la que determinaba cuándo era la fecha era Gaia. Había una celebración de tres días: se celebraba a las mujeres. A los hombres les encantaba. Ellos se disfrazaban (se ríe); se ponían colores especiales - no se rían - los colores que usaban las mujeres; se vestían como mujeres. Era en honor de las mujeres durante tres días, y lo que hacían era cambiar sus roles durante tres días con los niños; los hombres cuidaban a los niños. El día de San Valentín era un tiempo en que ellos le agradecían a las mujeres; tomaban la carga de los niños, e incluso todavía cocinaban - ¡imaginen eso! (se ríe). Era un honor.

Se reverenciaba a una mujer mayor, generalmente la que tenía más nietos. Ellas se sentaban adelante. Cuando quiera que había una ceremonia, ellas se sentaban adelante; las mujeres mayores eran consideradas casi como dioses, porque habían estado más tiempo en la Hermandad Femenina Lemuriana, porque se habían comunicado con el Espíritu y habían guiado a los hombres hacia los peces durante tanto tiempo, eran las que habían ayudado tanto a esta civilización a sobrevivir, y ellas se sentaban adelante. Ustedes podrían preguntar: "Bueno, dónde se sentaban los ancianos de la tribu?" (se ríe) ¡Adelante! Porque ellas eran los ancianos de la tribu. ¿No les dije eso? Las mujeres mayores; a los hombres les encantaba, durante tres días se vestían como ustedes, con sus colores, cuidaban a los niños, era una forma de decir ¡Amamos a nuestras mujeres! ¡Esas eran ustedes! Eso es un Día de San Valentín al estilo lemuriano.

Es suficiente por ahora.

Y así es.

Kryon



Lee Carroll http://amberwolfphd.com/wp-content/uploads/2016/02/Toronto-sat-sisterhood-16.mp3
Traducción: M. Cristina Cáffaro
www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar
Traducción del Audio de la Canalización de Kryon por Lee Carroll
Toronto, Cánada, 13 Febrero de 2016
www.kryon.com





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Kryon ~ Ante la hermandad femenina lemuriana. 17.





Saludos, queridas damas, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Por si no lo oyeron antes: el Espíritu no tiene género. Sucede que mi socio, en esta vida, es un varón. Él se hace a un lado en estas canalizaciones; está en un lugar donde yo le bloqueo lo que se está diciendo. La primera vez que sucedió, él pensó que algo estaba muy mal, porque él siempre podía escuchar el contenido. Es parte de nuestro acuerdo. Aquí no hay nada secreto que ocultarle a un varón. La razón por la que él no está incluido, aun ahora, la razón por la que tiene que ir y escuchar la grabación para saber qué se dijo, aun ahora, es para honrar la femineidad que está aquí. Esto es una Hermandad Femenina, entonces él no está aquí.

Quiero que comprendan esto. No hay forma de presentar esto sin género; somos una cosa o la otra, los humanos son una cosa o la otra. En el lado del velo que es el Creador no hay partes biológicas en absoluto: solo hay amor. Y entonces les repetimos: no se dejen engañar por la voz.

Al hablar de cosas femeninas, al repasar con ustedes esa parte de ustedes que las trae aquí, hemos hablado muchas veces de la Hermandad Femenina, para que vean que fue real. Incluso en el lenguaje de aquel tiempo, el nombre significaba hermandad femenina. Significaba un grupo de mujeres unidas y relacionadas como familia; la mejor denominación sería "hermana". En Lemuria, la palabra era "familia" pero quería decir familia femenina. Y con esa palabra venía otro significado, porque sencillamente se asumía y se comprendía que la energía femenina también era la que cuidaba de las sociedades en lo espiritual. Cuidaba de ellas. Las mujeres siempre, siempre, han sido cuidadoras. Era tan intuitivo en todas las sociedades de Lemuria - y había muchas, era un lugar grande - había siempre un entendimiento de que las mujeres eran las que cuidaban de todas las cosas espirituales. Era tan intuitivo, que era como preguntar; ¿Quién debe encargarse de cuidar de los niños? Ustedes tienen los hijos,, ustedes los cuidan; ustedes también cuidan de las cosas espirituales de la sociedad. Era natural; era de ustedes.

Pero también depositaban en ustedes la responsabilidad, y algunos la llamaban poder; algunos incluso la llamaban el poder del divino femenino, y tendrían razón, totalmente.

También quiero repetir, como siempre lo hago, que no había división de género. No era como sucede hoy; ni siquiera se reconocía qué le tocaba hacer a las mujeres y qué a los hombres; no había división, no había separación en cuanto a que si se traspasaba una línea se hacía algo mal. Se asumía lo que resultaba intuitivo. Incluso en el pasado lo hablamos, la última vez que estuvimos aquí: ¿quiénes cocinaban los peces que los hombres pescaban? La respuesta era: ¡Naturalmente, los hombres! Ellos cocinaban su pesca; las mujeres cuidaban de los niños, ellas tenían los niños, ellas los cuidaban, era parte de lo que ellas hacían. Los hombres tenían los peces, ellos los pescaban, ellos los cocinaban; absolutamente intuitivo. Se honraban maravillosamente unos a otros.

También hemos hablado antes del homenaje a las mujeres; se honraban con el equivalente de un día de San Valentín, cuando los hombres se encargaban de los niños por un corto período y dejaban descansar a las mujeres. Era una camaradería de respeto; esto es el divino poder de lo femenino.

Si pudieran retroceder y realmente ver lo que de verdad era el poder, era el poder de ser respetadas, era el poder de conocer su lugar de responsabilidad, de guiar en el Espíritu a quienes las rodeaban. ¡Y eso es un poder asombroso! Está regresando. Ahora bien: no se equivoquen en pensar que es bueno por tener otra vez una Hermandad Femenina; no realmente. Lo que está regresando es que habrá un reconocimiento de su lugar y su sagrado poder femenino de guiar.

Es interesante: al mirar al mundo metafísico que los rodea, ven que la mayoría de quienes se dicen sanadores y lectores, son femeninas. Es total y completamente natural; es intuitivo que así sea. Toman su lugar, tal como lo hicieron antes; toman su poder.

Si hoy ustedes tuvieran que tomar su poder divino femenino, ¿qué harían? ¿Qué significa eso? ¿Cómo se sentiría? Les hablo de una manera que es sin género, y les digo: Está llegando. No necesariamente como ustedes lo piensan, pero un lento cambio en ciertas sociedades se considerará elegante y sabio, cuando empiecen a reverenciarlas otra vez por lo que es la guía. Cuando se reconozca que las mujeres pueden guiar mejor porque tienen mejores herramientas intuitivas, pueden guiar mejor espiritualmente, entonces ustedes estarán tomando, recuperando, ese sabio femenino divino.

Tomar su poder no significa blandir una espada; tomar su poder no es oponerse con más fuerza a cualquier otra cosa. Tomar su poder es prepararse para guiar sabia, hermosa y divinamente a las familias, a hombres y mujeres, que las mirarán y dirán: "Entendemos que tú lo tienes; usémoslo."

Los hombres, inclinándose ante ustedes a su manera, como varones, a su manera, no con condescendencia. De una manera dulce que dice: "Esto es lo que ustedes deben hacer, lo vemos. ¿Por qué no se vuelven nuestra guía?" Habrá más y más pastoras mujeres; eventualmente - un predicción - una forma de sacerdote femenino. Tiene que ser así, tiene que venir, y vendrá.

El verdadero poder de la divina femineidad es la guía sabia. Así como guían a sus hijos, así guiarán a la Tierra.



Y así es.

Kryon


Lee Carroll http://amberwolfphd.com/wp-content/uploads/2016/02/Jacksonville-sisterhood-16.mp3
Traducción: M. Cristina Cáffaro
www.traduccionesparaelcamino.blogspot.com.ar
Traducción del Audio de la Canalización de Kryon por Lee Carroll
Jacksonville, Florida, 21 Febrero de 2016
www.kryon.com


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