jueves, 14 de abril de 2016

compartir3- A+ - La memoria en las células.- La curación.- Hilarión ~ Cambios en las energías de la Tierra y en ustedes.

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La memoria en las células.

“Cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un circuito hormonal que tendrá impacto en las 5 trillones de células que forman un organismo”

La mente racional –con todos sus pensamientos y sus opiniones sobre nosotros mismos y sobre la vida en general– tiene el poder de mover poderosas energías en nosotros. La mente racional es una creación milagrosa y merece ser tratada como tal.

La mente está continuamente disparando sensaciones y sentimientos en nuestro cuerpo. Nuestra manera de pensar condiciona nuestras sensaciones y, por ende, nuestro campo de energía en el que estamos.

El campo energético es muy dinámico y experimenta permanentes cambios que, la mayoría de las veces, empiezan con nuestros pensamientos.


* El sistema de creencias

La ciencia moderna compara el cerebro humano con un extraordinario centro de comandos que procesa datos e instrucciones recibidas desde diversas localizaciones del organismo.

En nuestro cerebro se alojan trillones de células llamadas neuronas; se dice que en el sistema nervioso hay tantas neuronas como estrellas hay en nuestra galaxia.

Esas neuronas se unen formando las cadenas neuronales y todas las cadenas neuronales integran la red neuronal.

Ahora bien, la red neuronal es activada por impulsos eléctrico-químicos generados en el cerebro. Este flujo cargado de información, que recorre de una punta a la otra el sistema nervioso, es llamado info-energía y viaja de una célula a la otra a una altísima velocidad. La info-energía está constituida, entre otros elementos, por los neurotransmisores.

En realidad, los neurotransmisores actúan como mensajeros eléctrico-químicos que las neuronas “usan” para comunicarse unas con otras. Así, un simple pensamiento puede disparar enormes cantidades de neurotransmisores.

Cuando una neurona envía sus neurotransmisores a las otras neuronas con las que está conectada, se genera una experiencia interna en forma de sensaciones y emociones, y la relación entre esas neuronas crea lo que llamamos cadena neuronal.

En síntesis, cuando un pensamiento se presenta, la red neuronal se activa y sucede internamente una experiencia en forma de emoción o de sensación.

Pero, si el mismo estímulo, con la misma calidad de info-energía, es enviado una y otra vez, las cadenas neuronales desarrollan una relación muy cercana e íntima que se mantiene a través del tiempo.

Las dendritas y el axón, que son como brazos que poseen las neuronas, se extienden tratando de conectar más y más neuronas vecinas, de modo que la cadena neuronal se fortalece.

Todas las adicciones y compulsiones conocidas se ajustan a este patrón neuro-energético y es esto precisamente lo que resulta en una resonancia electromagnética.

Una resonancia es un patrón inconsciente en acción, que manifiesta externamente la realidad con la que está resonando internamente.

Cuando diariamente se usan los mismos patrones de pensamiento, esas relaciones internas son reforzadas, y así se reproduce la misma reacción emocional. Como consecuencia, atraemos externamente las frecuencias que están resonando internamente.

A partir de la repetición de los mismos patrones se construye la imagen de sí, que, como sabemos, es una reacción a heridas emocionales o físicas sufridas en el pasado. Es simplemente una imagen y como tal, no es real, nunca fue real y nunca lo será.

Ego, yo inferior, falsa personalidad, falso yo o máscara son otras denominaciones que se usan para definir el mismo concepto.

Trabajando con la memoria celular, se descubre que debajo de todo estado negativo se esconde una motivación positiva. Esto es así aun en el caso de esos dolores físicos o emocionales que desearíamos poder erradicar de nuestras vidas. ?


* La memoria celular


La experiencia humana es multidimensional. Esa separación por nombres es virtual. No es real. Cada punto dentro de la memoria celular, contiene la información completa del todo holístico.

Esta información es infinitamente accesible a todas y cada una de las células del cuerpo. Si reducimos una célula hasta el nivel del átomo, veríamos que está conformada por haces sutiles de lo que se ha llamado "info-energía." Esta info-energía incluye la información física, mental, emocional y espiritual que proviene de toda la experiencia de vida, herencia genética y generaciones pasadas.

Nada de lo que experimentamos, escapa de quedar impreso y grabado dentro del holograma celular, en la forma de memoria. Lo que comúnmente llamamos "memoria celular" es el campo energético celular colectivo, generado por estas memorias celulares individuales.

La información guardada en la memoria celular nos condiciona de tal manera, que nos predispone a percibir y comportarnos de una cierta, determinada manera.

Para usar la analogía de una computadora, el ser holístico sería el disco duro. La memoria celular es la base de datos de ese disco. Los archivos dentro de la base de datos, son las memorias celulares.

Todas las cosas que alguna vez nos han pasado, están grabadas en las células de nuestro cuerpo, en forma similar a los archivos que han sido guardados en una computadora. De esta manera, lo que esta guardado allí, influencia nuestras relaciones con cada una y todas las cosas, que nos estén sucediendo. Esto afecta la forma en que nosotros realizamos nuestras tareas rutinarias y el modo en que reaccionamos al stress y de como manejamos los desafíos emocionales en nuestras vidas.

Dentro de la memoria celular, están almacenados todas las improntas concientes e inconscientes de comportamientos improductivos, que no nos permiten sentirnos felices, saludables, alcanzar nuestros objetivos despertando a nuestro potencial. De esta manera, nuestros cuerpos han sido diseñados para auto curarse.

Pero si nuestros cuerpos han sido creados para mantener la salud, armonía y conexión entre sus partes; cual es la razón por la que las enfermedades se vuelven crónicas?

Si nuestros cuerpos están diseñados para mantener la vitalidad y la salud, por qué ello no sucede naturalmente?

La respuesta más simple en nuestra experiencia de estos últimos veinte años, es que nuestros cuerpos por naturaleza son hechos de CEP (Carga Emocional Positiva). La CEP es la energía vital que esta fluyendo constantemente e influenciando en forma saludable el estado de nuestra mente y de nuestro cuerpo. Todas las funciones físicas, mentales y emocionales requieren de esta fuerza para su acción.

La CEP viene con el derecho de nacimiento de todo ser humano. Estas cargas pueden ser descriptas como un campo energético que está fluyendo libremente, expandiendo paz, confianza, amor y libertad en nosotros.

CEP es lo que abunda en los bebes y niños pequeños. También lo encontramos en la naturaleza y en los animales. La naturaleza de la CEP es la de fluir y moverse. A este campo energético le llamamos el "Cuerpo de luz".

Por el contrario, CEN (Carga Emocional Negativa), es el nombre que le damos a la misma energía cundo se halla estancada. Hoy día, es una parte muy importante de la condición humana. Puede ser descripta como el campo energético contraído y restringido de nuestra energía vital, y es creado por experiencias dolorosas o traumáticas vividas en el pasado que no han sido procesadas o digeridas.

Esto determina decisiones y creencias negativas acerca de nosotros mismos y otras personas, ansiedad, temor y cualquier emoción derivada de temores tales como culpa, vergüenza, incomodidad, resentimiento, ira, etc.

La acumulación en el sistema cuerpo-mente de CEN crea una resonancia energética que denominamos "Cuerpo del dolor."

Cuando la CEN es altamente desproporcionada con respecto a la CEP, se llega a una disfunción masiva en el sistema humano cuerpo – mente.

Candace Pert, Jefa del Área de Bioquímica Cerebral de la Clínica de Neurociencia del National Institute of Mental Health en los Estados Unidos, estudia como la neuro-química influencia la salud humana. Ella expresó recientemente, que "reprimir las emociones negativas pueden ser causales de enfermedades. El no expresarlas apropiadamente, nos provoca 'cocernos en nuestra propia salsa." ?
Día tras día, esta inmersión crónica en la negatividad, produce influencias dañosas para nuestra salud. La clave según Pert, está en unas moléculas complejas llamadas 'neuropéptidos'. El cerebro contiene cerca de 60 diferentes neuropéptidos, incluyendo endorfinas. Estos neuropéptidos son los condicionantes por los cuales, todas las células en tu cuerpo se comunican unas con otras. Esto incluye mensajes cerebro a cerebro, cerebro a cuerpo, cuerpo a cuerpo y cuerpo a cerebro.

Las células individuales incluyendo las células cerebrales, células inmunitarias y otras células del cuerpo, tienen receptores que reciben neuropéptidos. Las diferentes clases de neuropéptidos disponibles para las células, están cambiando constantemente, reflejando variaciones en tus emociones durante el día. La clase y número de emociones, conectadas con los neuropéptidos disponibles en los receptores de las células, influencian tus probabilidades de sentirte bien o sentirte enfermo.

Los virus usan estos mismos receptores para entrar a las células, y dependiendo de cuanto péptido natural haya para ese receptor, al virus le resultará más o menos difícil entrar en la célula.

Candace dice, "Los químicos que circulan en nuestro cuerpo y cerebro son los mismos químicos que están involucrados en las emociones. Conviene entonces que le prestemos más atención a las emociones con respecto a la salud. Bajo la influencia de cantidades masivas de contracciones, nuestras células comienzan a funcionar ineficientemente."

La carga emocional resultante de la acumulación de CEN, impide que los receptores de tus células reciban el mensaje de mantener las funciones básicas.

Ellas no pueden realizar en adelante, tareas rutinarias de la producción de proteínas, que es una tarea básica para mantener al cuerpo en un perfecto estado de salud.

No es que las células crean la enfermedad y los desequilibrios, es la ausencia de equilibrio, lo que lo crea.

Aún con una dieta "estricta", "correcta", o "ideal", los nutrientes no pueden ser asimilados eficientemente dentro del cuerpo. Este es un hecho interesante, ya que se ha puesto mucho énfasis en la importancia de la dieta y el ejercicio, para eliminar y prevenir la toxicidad dentro del cuerpo.

En muchas prácticas alternativas, hubo siempre credibilidad y aceptación de que hay un nexo común entre la emoción reprimida y el lugar del cuerpo donde se manifiesta la enfermedad o desequilibrio.

De acuerdo a la Medicina Oriental, cada órgano o glándula tiene una o más emociones que la influencian.

Frecuentemente, el trauma emocional comienza a manifestar su desequilibrio en el órgano o glándula correspondiente. Con toda esta sabiduría antigua e investigación científica moderna como evidencia de respaldo, no podemos ignorar por más tiempo el hecho de que la toxicidad emocional juega un rol igual o quizás más dominante en conseguir una óptima salud.

Eckhart Tolle, el autor del libro The Power of Now (El Poder del Ahora), llama a estos estratos de energía acumulada, "Cuerpo del Dolor" (Pain-Body) y lo describe "como casi una entidad con su propia agenda" que se aloja en nosotros y usa nuestra fuerza vital. Cuando esto sucede, las células de nuestro cuerpo que guardan el dolor físico o emocional del pasado, funcionan en un modelo de supervivencia que “no es real para nadie mas excepto para la persona que lo mantiene”.

Cuando hay dolores no resueltos, esto causa estancamiento de energía en algún lugar del campo electromagnético humano e impide el flujo de la fuerza vital. Con frecuencia esto ocurre en el órgano, la articulación o el músculo mas relacionado con dicha área del campo energético.

Hemos observado también que la energía estancada literalmente parte y subdivide al campo electromagnético humano en compartimientos estancos sin posible comunicación entre ellos, creando un estado interno de fragmentación que genera en si mismo mucha incomodidad. Cuando los dolores del pasado no son transformados en forma conciente, si saberlo, estamos permitiendo que se acumulen mas estratos de CEN haciendo la situación todavía mas difícil y compleja.

Por ejemplo: “te sientes enojado y frustrado contigo mismo después de lastimarte el tobillo cuando te apurabas tratando de llegar a tiempo a tu trabajo. Te enojas por no poner mas atención a tu caminar y quizás te culpas diciéndote cosas como; Siempre estas atrasado. Te lo mereces por idiota!, siempre haces lo mismo!, te acuestas tarde y después no te puedes levantar a tiempo."

Ahora no solo sientes el dolor físico que es real sino también le agregas el enojo, la culpa, el miedo, el juicio y la auto condenación. Así, este proceso puede seguir interminablemente!

Tapas Fleming, (acupunturista) en su libro "Puedes Curarte Ya", dice que en el momento en que ocurre un trauma (físico, mental o emocional), podemos tener la sensación que la vida es insoportable y le decimos que NO a cualquier cosa que nos este pasando.

Algunas variaciones son- "Esto no puede estar pasándome a mi", o "porque a mi?", o "Esto es demasiado para que yo lo soporte", o "Si esto ocurre, no lo sobreviviré".

La implicación interna es "me encargare de esto mas tarde. Lo enfrentare cuando me sienta capaz o cuando no me sienta tan amenazado/a".

Generalmente, dejamos a un lado lo que no queremos enfrentar ahora y la energía del dolor irresuelto se queda con nosotros. Podemos tratar de distanciarnos de lo ocurrido pero la experiencia actual con la CEN esta detenida e irresuelta en nuestro campo electromagnético. ?

Otro modo de responder es el de negar que el trauma sucedió. "entre mi madre y yo todo esta bien, no hay ningún problema", o "fue una pavada, cosa de chicos".

Sin embargo, cuanto mas tratamos de mantener la CEN encerrada en el pasado más nos fragmentamos y mas tratamos de contactamos con ella.

Cuantas más situaciones de dolor o trauma se mantienen irresueltas en nosotros, mas limitaciones vamos a encontrar en nuestras vidas.

Las contracciones energéticas sofocan y reducen la carga emocional positiva/CEP proveniente del cuerpo de luz. Esto resulta en severa disfunción física o emocional.

La disparidad entre la CEP y el cuerpo del dolor es tal que las actividades naturales se afectan profundamente.

Piensa por un momento en la cantidad de energía vital que lleva mantener esas cargas guardadas en las células todo el tiempo! Imagina por un momento como te sentirías trasformándola y haciéndola disponible para simplemente vivir tu vida tal como se presenta, sintiéndote en paz, libre y saludable!

Cuando transformamos la información guardada en la memoria celular no borramos la memoria. Lo que se transforma es la carga que no se procesó en el momento en que el trauma o dolor ocurrió, dejando así que la energía vital de las células sea utilizarla en la sanación y transformación necesaria.


Por Luís Díaz (La Memoria Celular)

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Hilarión ~ Cambios en las energías de la Tierra y en ustedes.




Amados,




Se ha producido un cambio en las energías de la Tierra y en ustedes. Se han mantenido en el umbral de dos mundos, y han hecho su elección. Se han reafirmado en su compromiso al crecimiento y evolución de sus almas, y ??esto les ha llevado a las mayores frecuencias que ahora los envuelven. Hay un nuevo aspecto de su ser que ahora está saliendo a la superficie. Muchos de ustedes todavía están en pleno proceso de purificación, la purificación de los cuatro cuerpos inferiores, y continuarán experimentando los efectos de este proceso de limpieza. Algunos de ustedes están a veces sorprendidos por las palabras y los pensamientos que entran en su conciencia... esta es su mente egoica tratando de regresarlos a su control a través del intento de distraer su renovado compromiso consigo mismos. La buena noticia es que ahora reconocen lo que está ocurriendo y son capaces de contrarrestarlo cambiando esos pensamientos a medida que ocurren. Se están realmente convirtiendo en alquimistas, cambiando el liderazgo de las dimensiones inferiores de la experiencia de vida en el oro purificado de su Santo Ser Crístico.




Amar a los demás es una parte integral de su ser espiritual. A veces, sus palabras y acciones pueden parecerles que son bastante extremas, pero luego se sorprenden por el efecto positivo que estas producen en otros. Esto son ustedes expresando su verdad, sin calor, en total desapego, y están siendo escuchados. Para algunos de ustedes, ser escuchado y visto por los que les rodean en el reino físico es una nueva experiencia. Este es el resultado directo de darse amor y bondad a sí mismos, sabiendo que son valiosos. Cuando uno se ama a sí mismo sin ser egoísta, sólo lo bueno puede salir de ahí. Al equilibrar las energías de la dualidad en todas las facetas de su ser interior y exterior, están creando un nuevo yo. Al abrazar la luz y los aspectos oscuros que componen el ser espiritual que son, y aceptarlos equilibradamente, están logrando la maestría de las dimensiones inferiores y pasando así a la siguiente fase de crecimiento en su viaje evolutivo espiritual de vuelta a la unidad con la Fuente.




Hay un elemento milagroso en las energías que los envuelven ahora. Cada momento está lleno de infinitas posibilidades cuando expanden la magia que yace dentro de ustedes. Están yendo hacia dentro para entrar en nuevos reinos de jubilosa creación y se llenan con la anticipación de logros victoriosos. Hay una sensación de que algo maravilloso y totalmente inesperado está a punto de suceder. A medida que vayan hacia dentro diariamente, den gracias y reconocimiento por los innumerables milagros y bendiciones que ahora se manifiestan en sus vidas. Al escuchar los susurros de su cuerpo físico y su guía superior, mientras permiten que se produzca el descanso profundo y la relajación, según sea necesario, se logra la sanación, y esto los renueva y le da fuerza al proceso de manifestación de sus sueños más profundos. Los aspectos más elevados de su ser traen la sabiduría de su alma y ven el mundo desde una perspectiva más elevada.




Hay un continuo cambio en las frecuencias más elevadas que se producen en su interior y, mientras esto está ocurriendo, se obtienen nuevos niveles de percepción; esto ayudará a lograr una comprensión más profunda de las situaciones actuales que se manifiestan en su vida y ustedes estarán en mejores condiciones y equipados para tratar con ellas. Hay una unión de todos los aspectos de su ser y esto eventualmente los asistirá en su retorno a la unidad con la Fuente. Ustedes han estado aprendiendo que con el fin de crear, hay que participar en la experiencia de una manera personal. Ahora se elevan por encima de las realidades mundanas de su cotidianidad para ver lo que se requiere por su parte para superarlos. Ahora utilizan las energías que fluyen a través de ustedes como una expresión auténtica de su alma. Están encontrando la alegría en este proceso de rendirse a los trabajos más altos de su propósito de vida y dándose cuenta de que su alma y ser superior desean de corazón su mayor bendición y bienestar.




A medida que avanza en la dirección del gran potencial que yace dentro de ustedes, ganan conciencia sobre la manera en que permiten que este proceso se desarrolle. Ustedes saben que no pueden permanecer en el mismo lugar de comodidad por más tiempo y que deben permitir que el crecimiento interior que han experimentado se expanda hacia el exterior en todas las facetas de su vida. Todo lo que era ahora está siendo cambiado y transformado en su camino de vida. Estén en paz con este proceso, ya que es parte de su plan divino y es un reflejo exterior del compromiso interno que han elegido conscientemente para el crecimiento de sí mismos. Sosténganse en su verdad de esta perspectiva y avancen en la nueva dirección hacia el logro de sus más altos potenciales. Tienen siempre disponible todo lo que necesitan dentro de sí. Tienen toda la sabiduría de las edades en su interior, la que su alma ha recogido y aprendido a lo largo de sus muchas experiencias en la Tierra y en el Cosmos. ¡Sigan firmemente su propia estrella mientras relumbra cada vez más brillante en este planeta!




Hasta la próxima semana...







YO SOY HILARION






2009-2014 Marlene Swetlishoff

Mensaje Semanal del Maestro Ascendido Hilarión

por Marlene Swetlishoff

http://www.therainbowscribe.com

Traducción: Esther Abreu



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La curación.



Nací con las manos vacías,

moriré con las manos vacías.

He visto la vida en su máxima expresión,

con las manos vacías.




MARZO MORGAN

Se acercaba la estación de las lluvias. Ese día divisamos una nube que se mantuvo a la vista durante un corto período de tiempo. Fue una imagen que valoramos por su rareza.




Ocasionalmente incluso pudimos caminar bajo su gran sombra, desde donde teníamos la misma visión que posiblemente tenga una hormiga de la suela de una bota. Era una delicia hallarse entre gente adulta que no había perdido el sentido infantil de la diversión, tan importante siempre. Echaban a correr hacia el sol alejándose de la nube y mofándose de ella por la lentitud con que se movía. Luego volvían a refugiarse bajo su sombra y me decían que el aire fresco era un regalo maravilloso de la Divina Unidad. Resultó un día muy alegre y juguetón. Sin embargo, al caer de la tarde se desató la tragedia, o al menos lo que a mí me pareció una tragedia en ese momento.




En el grupo había un hombre de treinta y tantos años que se llamaba Gran Rastreador de Piedras. Su talento consistía en hallar piedras preciosas. Recientemente se había añadido el «Gran», porque a lo largo de los años había desarrollado una habilidad especial para encontrar unos maravillosos y enormes ópalos e incluso pepitas de oro en las zonas mineras, después de que las compañías explotadoras hubieran abandonado las minas. Los Auténticos creían al principio que los metales preciosos eran superfluos. No se podían comer, y en una nación sin mercados no servían para comprar alimentos. Se valoraban tan sólo por su belleza y por el uso que se les pudiera dar. No obstante, con el tiempo los nativos descubrieron que eran muy apreciados por el hombre blanco, lo cual resultaba más extraño aún que su extraña creencia de que podían ser amos de las tierras y venderlas. La tribu utiliza las gemas para financiar los gastos del explorador de la tribu, que periódicamente va a la ciudad y luego regresa con su información.

Gran Rastreador de Piedras no se aventura jamás por las cercanías de una mina que siga en funcionamiento porque a los aborígenes les persigue el recuerdo de aquellos antepasados obligados a trabajar en las explotaciones mineras que entraban un lunes y no volvían a salir hasta el fin de semana. Cuatro de cada cinco morían. Habitualmente se les acusaba de algún crimen y eran condenados a trabajos forzados. También tenían que satisfacer ciertas cuotas, y muchas veces se obligaba a la mujer y a los hijos a trabajar con el reo; unas tres personas podían cumplir la cuota establecida para un individuo. Al parecer era muy fácil hallar alguna infracción para alargar las condenas. No había escapatoria posible. Por supuesto, aquella degradación de las vidas humanas era muy legal.




Aquel día en particular, Gran Rastreador de Piedras caminaba por el borde de un terraplén cuando cedió la tierra y él fue a caer por el risco hacia la superficie rocosa, seis metros más abajo. El terreno por el que caminábamos estaba formado por grandes capas de granito pulido natural, de láminas de roca y extensiones pedregosas.




Por entonces yo tenía unos buenos callos en las plantas de los pies, parecidos a aquella especie de pezuñas de mis compañeros, pero ni siquiera esa capa de piel muerta bastaba para caminar cómodamente sobre las piedras. Tenía el pensamiento puesto en los pies. Recordaba un armario que tenía en casa, lleno de zapatos, donde no faltaban botas de excursionista y zapatillas deportivas. Oí el grito de Gran Rastreador de Piedras cuando ya volaba por los aires. Corrimos todos hasta el borde y miramos hacia abajo. Parecía un guiñapo, y se veía ya un charco oscuro de sangre. Varios miembros de la tribu corrieron cuesta abajo hasta la garganta y lo subieron en un santiamén haciendo uso de un sistema de relevos. Dudo que hubiera tardado menos si hubiera subido flotando. Las manos que lo transportaban parecían la oruga de una línea de montaje.




Cuando lo depositaron sobre la pulimentada roca de la cima, la herida quedó a la vista.




Era una fractura complicada y muy grave entre la rodilla y el tobillo. El hueso sobresalía unos cinco centímetros, como enorme y feo colmillo, a través de la piel de color chocolate con leche. Inmediatamente alguien se quitó una cinta del pelo e hizo un torniquete con ella alrededor del muslo. Hombre Medicina y Mujer que Cura se hallaban a cada lado del herido.




Otros miembros de la tribu empezaron a prepararlo todo para acampar allí aquella noche.




Yo me acerqué poco a poco hasta quedar junto a la figura postrada.




-¿Puedo mirar? -pregunté.




Hombre Medicina pasaba las manos por la pierna herida a unos dos centímetros de la piel con un suave movimiento deslizante, primero en paralelo y luego con una de arriba abajo y la otra al revés. Mujer que Cura me sonrió y habló a Outa, quien me tradujo su mensaje:




-Esto es para ti. Nos han dicho que tu talento, entre tu gente, es el de mujer que cura. -




Bueno, supongo -respondí.




Nunca me había gustado la idea de que la curación de un enfermo dependa de los médicos o de sus trucos, porque años atrás, cuando tuve que enfrentarme con la polio, había aprendido que la curación tiene una única fuente. Los médicos ayudan al cuerpo eliminando partículas extrañas, inyectando sustancias químicas o devolviendo huesos a su sitio, pero eso no significa que el cuerpo vaya a curarse. De hecho, estoy convencida de que jamás ningún médico en ningún lugar de ningún país y en ninguna época de la historia ha curado a nadie.




Cada persona lleva la curación en su interior. Los médicos son como mucho unas personas que han reconocido en sí mismas un talento individual, lo han desarrollado y tienen el privilegio de servir a la comunidad haciendo lo que mejor se les da y más les gusta. Pero no era aquél el momento más adecuado para una discusión a fondo. Acepté los términos que Outa había decidido utilizar y convine con los nativos en que también yo, en mi sociedad, era considerada una mujer que curaba.




Según me explicaron, el movimiento de las manos a lo largo de la pierna sobre la zona herida, sin tocarla, era un método para devolver la antigua forma de la pierna sana y para eliminar la hinchazón. Hombre Medicina le refrescaba la memoria al hueso para que reconociera la auténtica naturaleza de su estado sano. Con esto se eliminaba el impacto provocado al partirse en dos y abandonar la posición desarrollada durante más de treinta años.




Lo que hacían era «hablarle» al hueso.




A continuación los tres personajes principales del drama, Hombre Medicina a los pies, Mujer que Cura arrodillada a un lado y el paciente tumbado de espaldas sobre la tierra, empezaron a hablar con un sonsonete de plegaria. Hombre Medicina colocó las manos alrededor del tobillo. En realidad no parecía que tocara ni tirara del pie. Mujer que Cura hizo lo propio con la rodilla. Hablaban en forma de cánticos, cada uno de ellos diferente. En un momento dado alzaron la voz al unísono y gritaron algo. Debieron de utilizar un método de tracción, pero yo no fui capaz de verlo. Sencillamente, el hueso volvió a meterse por el agujero del que asomaba. Hombre Medicina juntó los dos bordes de piel e hizo una seña a Mujer que Cura, que desató el extraño y largo tubo que siempre llevaba consigo.




Unas semanas antes le había preguntado a Mujer que Cura qué hacían las mujeres cuando tenían la menstruación, y ella me había mostrado unas compresas hechas de juncos, paja y finas plumas de pájaros. Después, de vez en cuando, observaba que una mujer abandonaba el grupo para internarse en el desierto y ocuparse de sus necesidades. Enterraban la pieza sucia igual que enterrábamos nuestros excrementos diarios, como hacen los gatos.




Ocasionalmente, sin embargo, había advertido que una mujer volvía del desierto con algo en la palma de la mano, que llevaba a Mujer que Cura. Esta abría el extremo superior de su largo tubo. Observé que estaba forrado de las hojas de plantas que usaron para curarme los pies llagados y las quemaduras del sol. Mujer que Cura metió dentro el enigmático objeto. Las pocas veces que me acerqué, me llegó un insoportable hedor. Finalmente descubrí lo que guardaban en secreto: grandes coágulos de sangre expulsados por las mujeres.




Aquel día Mujer que Cura no abrió el extremo superior del tubo, sino el inferior. No salió ningún tufo. No desprendía ningún mal olor. La mujer apretó el tubo con la mano y surgió una brea negra, espesa y reluciente, que utilizó para unir los bordes desiguales de la herida. Literalmente los alquitranó, untando la sustancia por toda la superficie de la herida.




No hubo vendaje, ataduras, entablillado, muletas ni suturas.




Pronto se olvidó el accidente y nos ocupamos de la comida. Por la noche se hicieron turnos para colocar la cabeza de Gran Rastreador de Piedras sobre el regazo, de modo que viera mejor desde el lugar en que reposaba. También yo hice un turno. Quería tocarle la frente y comprobar si tenía fiebre. Además quería tocar y estar cerca de una persona que, al parecer, había aceptado ser demostración viviente de sus métodos de curación en mi honor. Cuando tenía su cabeza en mi regazo, alzó la vista hacia mí y me guiñó un ojo.




A la mañana siguiente, Gran Rastreador de Piedras se levantó y caminó con nosotros. No cojeaba en absoluto. Me habían dicho que el ritual practicado reduciría el trauma óseo y evitaría que se inflamara la pierna. Era cierto. Durante varios días la examiné de cerca y observé cómo se secaba la negra sustancia natural y empezaba a desprenderse. Al cabo de cinco días había desaparecido; sólo quedaban unas delgadas cicatrices en el sitio por donde había salido el hueso. ¿Cómo podía aquel hombre, que pesaba unos sesenta y cinco kilos, apoyarse en aquel hueso completamente partido, sin muleta y sin que le volviera a salir de sopetón por el agujero? Estaba maravillada. Sabía que los miembros de la tribu gozaban de muy buena salud en general, pero además parecían poseer un talento especial para resolver las urgencias.




Los que poseían talento para curar no habían estudiado nunca bioquímica ni patología, pero poseían las credenciales de la verdad, la intención y el compromiso con el bienestar físico.




Mujer que Cura me preguntó: -¿Comprendes cuánto tiempo implica «para siempre»?




-Sí -repliqué-. Lo comprendo.




-¿Estás segura?




-Sí, estoy segura.




-Entonces podemos decirte algo más. Todos los humanos son espíritus que sólo están de paso en este mundo. Todos los espíritus son seres que existen para siempre. Todos los encuentros con otras personas son experiencias y todas las experiencias son relaciones para siempre. Los Auténticos cierran el círculo de cada experiencia. No dejamos cabos sueltos como los Mutantes. Si te alejas con malos sentimientos en el corazón hacia otra persona y ese círculo no se cierra, se repetirá más adelante. No lo sufrirás una sola vez sino una y otra hasta que aprendas. Es bueno observar, aprender y almacenar la experiencia para ser más sabios. Es bueno dar las gracias, dejarlo bendecido, como vosotros decís, y alejarse luego en paz.




Yo no sé si el hueso de la pierna de aquel hombre se curó rápidamente o no. No tenía rayos X a mano para examinarlo antes y después, y él no era un superhombre, pero a mí no me importó. No sufrió. No le quedaron secuelas, y en lo que concernía a los demás, la experiencia había terminado. Nos alejamos en paz, y era de esperar que un poco más sabios.




El círculo se había cerrado. No se gastaron más energías, tiempo ni atención en él.




Outa me dijo que ellos no habían provocado el accidente. Sólo habían pedido que, si era por el supremo bien de la vida en todas partes, estaban abiertos a una experiencia con la que yo pudiera aprender en la práctica sus métodos de curación. No sabían si se presentaría la oportunidad ni a quién podría tocarle, pero estaban dispuestos a ofrecérmela como experiencia. Cuando se produjo, se sintieron agradecidos una vez más por el don que habían podido compartir con la Mutante foránea.




También yo estaba agradecida aquella noche por la oportunidad de conocer las misteriosas mentes vírgenes de aquellos humanos a los que llamaban incivilizados. Quería aprender más cosas sobre sus técnicas de curación, pero no deseaba la responsabilidad de añadir nuevos retos a sus vidas. Tenía muy claro que la supervivencia en el Outback era un reto más que suficiente.




Tendría que haber comprendido que ellos me leían la mente y que sabían lo que pedía antes de expresarlo. Aquella noche hablamos largo y tendido sobre la relación entre el cuerpo físico, la parte eterna de nuestra existencia y un nuevo aspecto que no habíamos tocado antes: el papel de los sentimientos y las emociones en la salud y el bienestar.




Ellos creen que sólo las emociones tienen una verdadera importancia; se quedan grabadas en cada célula del cuerpo, en el núcleo de personalidad, en la mente y en el ser eterno. Así como ciertas religiones hablan de la necesidad de alimentar al hambriento y dar agua al sediento, aquella tribu decía que el alimento y el líquido que se dan y la persona que los recibe no son esenciales. Lo que cuenta es el sentimiento que se experimenta cuando se entrega uno con sinceridad y afecto. Dar agua a una planta o a un animal moribundos, o dar ánimos a una persona, proporciona tanta sabiduría sobre la vida y nuestro Creador como dar de beber a una persona sedienta. Cada uno de nosotros abandona este plano de la existencia con una tarjeta de puntuación, por así decirlo, en la que se refleja momento a momento el modo en que se han dirigido las propias emociones. Son los sentimientos invisibles e incorpóreos que llenan nuestra parte eterna los que marcan la diferencia entre los buenos y los menos buenos. La acción es tan só

lo un canal mediante el que se permite expresar y experimentar el sentimiento, la intención.




Para devolver el hueso a su sitio, los dos médicos nativos habían enviado pensamientos de perfección al cuerpo. Cabeza y corazón habían desempeñado un papel tan importante como el de las manos. El paciente estaba abierto y receptivo al bienestar y creía en un estado de restablecimiento total e inmediato. Ante mi asombro, lo que para mí era milagroso, desde la perspectiva de la tribu era obviamente normal. Empecé entonces a preguntarme hasta qué punto en Estados Unidos el sufrimiento, debido a enfermedad y experimentado por el paciente, se debía a una predeterminación emocional, no a nivel consciente, por supuesto, sino a cierto nivel del subconsciente.




¿Qué ocurriría en Estados Unidos si los médicos pusieran tanta fe en la capacidad curativa del cuerpo humano como la que tienen en las drogas? Cada vez valoraba más la importancia del vínculo entre médico y paciente. Si el médico no cree que la persona se va a recuperar, esa misma incredulidad puede dar al traste con su trabajo. Aprendí hace mucho tiempo que cuando un médico le dice a un paciente que no tiene cura, lo que en realidad quiere decir es que no tiene información para curarlo. No significa que no exista cura. Si cualquier otra persona ha superado alguna vez esa misma enfermedad, es evidente que el cuerpo humano tiene la capacidad para curarla. En mis largas conversaciones con Hombre Medicina y Mujer que Cura, descubrí una nueva e increíble perspectiva sobre la salud y la enfermedad. «Curar no tiene absolutamente nada que ver con el tiempo -me dijeron-. Tanto la salud como la enfermedad se producen en un instante.» Según yo interpretaba estas palabras, el cuerpo es un conjunto, bueno y saludable a nivel celular, pero de repente se produce el primer desarreglo o anomalía en una parte de una célula. Pueden pasar meses o años antes de que se identifiquen los síntomas o se establezca el diagnóstico. Y la curación es el proceso inverso. Uno está enfermo y su salud va decayendo; según la sociedad en la que viva, recibirá un tipo u otro de tratamiento. En un momento el cuerpo detiene su declive e inicia la primera etapa de su recuperación. La tribu de los Auténticos cree que no somos víctimas al azar de una mala salud, sino que nuestro cuerpo es el único medio que tiene nuestro nivel superior de conciencia para comunicarse con nuestra conciencia personal. Con su declive, el cuerpo nos da la oportunidad de mirar en derredor y analizar las heridas que son realmente importantes y que hemos de reparar: las relaciones en crisis, las brechas abiertas en nuestro sistema de valores, los tumores amurallados del miedo, la fe erosionada en nuestro Creador, las emociones insensibilizadas que impiden el perdón, y tantas otras cosas.




Yo pensé en los médicos norteamericanos que trabajan ahora con las imágenes mentales positivas para tratar a los enfermos de cáncer. En su mayoría no son bien vistos por el resto de sus colegas. Lo que intentan explorar es demasiado «nuevo». Ante mí tenía el ejemplo de los seres humanos más antiguos de la Tierra, que usaban técnicas transmitidas de generación en generación y que me habían demostrado su valor. Sin embargo, nosotros, la llamada sociedad civilizada, no queremos utilizar la transmisión de pensamientos positivos porque tememos que sea tan sólo una moda, y convenimos prudentemente en que sería mejor esperar un tiempo y ver cómo funciona bajo ciertas condiciones. Cuando un Mutante en estado crítico ha recibido ya todos los tratamientos que le puede ofrecer la medicina y está al borde de la muerte, el médico le dice a la familia que ha hecho cuanto estaba a su alcance. Es cierto, cuántas veces habré oído el comentario: «Lo siento, no podemos hacer nada más. Ahora está en manos de Dios». Es curioso que nos suene a cosa del pasado.

No creo que los Auténticos sean superhombres por el modo en que tratan accidentes y enfermedades. Creo sinceramente que todo lo que ellos hacen tiene una explicación científica.

El hecho es que nosotros construimos máquinas para que realicen ciertas técnicas, y los Auténticos son la prueba de que pueden llevarse a cabo sin aparatos eléctricos.

La humanidad explora a la aventura y con gran esfuerzo, pero en el continente australiano se aplican las más refinadas técnicas médicas a unos miles de kilómetros tan sólo de las antiguas prácticas que han salvado vidas desde tiempos inmemoriales. Tal vez un día se unirán y se completará el círculo del conocimiento.

¡Qué día para una celebración mundial!

Extracto de: LAS VOCES DEL DESIERTO - MARLO MORGAN

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