miércoles, 3 de febrero de 2016

compartir - Seth ~ La experiencia de la muerte. I - II - III

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Seth ~ La experiencia de la muerte. I





21.00 MIÉRCOLES

(Las sesiones programadas normalmente para el 10 y el 17 de junio no tuvieron lugar para que Jane pudiera descansar. Sin embargo, durante mi visita al dentista hicimos por nuestra cuenta un experimento relacionado con la hipnosis con bastante éxito; anoche le tocaba a Jane su clase de percepción extrasensorial, pero no hubo sesión.)

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Comenzamos la segunda parte capítulo nueve y lo titularemos: «La experiencia de la muerte.» ¿Qué sucede en el momento de la muerte? Es una pregunta más fácil de formular que de contestar. Esencialmente no existe un momento concreto de la muerte, ni siquiera en caso de accidente repentino. No obstante, intentaré daros una respuesta práctica sobre lo que vosotros creéis respecto a esta pregunta. Lo que la pregunta significa realmente para muchas personas es lo siguiente: ¿Qué pasará cuando yo ya no esté vivo físicamente? ¿Qué sentiré entonces? ¿Seguiré siendo yo mismo? ¿Seguirán impulsándome las mismas emociones que sentí durante la vida? ¿Existen el cielo y el infierno? ¿Vendrán a recibirme dioses o demonios, enemigos o personas queridas? Casi todas estas preguntas quieren decir: cuando esté muerto, ¿seguiré siendo el que soy ahora, recordaré a aquellos que amo ahora?

Contestaré, pues, a las preguntas también en esos términos; pero, antes de hacerlo, hay algunas consideraciones aparentemente poco prácticas relativas a la naturaleza de la vida y la muerte que debemos tratar.

Antes que nada, consideremos el hecho que acabamos de mencionar. No existe un momento separado, indivisible y específico de la muerte. La vida es un estado de transformación, y la muerte forma parte de ese proceso de transformación. Vosotros estáis vivos ahora, sois una consciencia que se conoce a sí misma, chispeante de conocimiento en medio de los restos de células moribundas y células muertas; estáis vivos mientras los átomos y las moléculas de vuestro cuerpo mueren y renacen. Por consiguiente, estáis vivos en medio de pequeñas muertes; porciones de vuestra propia imagen se desmigajan momento a momento para ser luego reemplazadas, y vosotros apenas le dedicáis un pensamiento a ese hecho. Así que, en cierta manera, estáis vivos en medio de vuestra propia muerte; estáis vivos a pesar de las numerosas muertes y renacimientos que ocurren físicamente en vuestros cuerpos, y gracias a ellos.

Si las células no muriesen y no fueran reemplazadas, la imagen física no podría seguir existiendo, así que, en vuestra actual existencia, vuestra consciencia parpadea alrededor de vuestra imagen corporal siempre cambiante.

En cierta manera, vuestra consciencia –tal y como la conocéis vosotros– se podría comparar con una luciérnaga, porque, aunque a vosotros os parece que es continua, no es ése el caso. También parpadea encendiéndose y apagándose, si bien, como dijimos anteriormente, nunca se extingue por completo. Sin embargo, su enfoque no es tan constante como pensáis vosotros. Así que, mientras permanecéis vivos en medio de vuestras numerosas pequeñas muertes, y aunque no os deis cuenta, a menudo estáis «muertos», incluso en medio de la brillante vida de vuestra propia consciencia.

Aquí estoy usando vuestros términos. Por tanto, cuando digo «muerto», lo que quiero decir es apartado por completo de la realidad física. Bien. Diciéndolo de una manera simple, vuestra consciencia no está físicamente viva, físicamente orientada, durante todo el tiempo que está físicamente viva y orientada.

(Cuando pasaba esto a máquina el 22 de junio, me pregunté si habría transcripto correctamente lo que Seth había dictado. Jane y yo decidimos que sí... y verdaderamente tiene sentido.) Esto puede parecer confuso, pero confío en poder aclararlo. Existen pulsaciones de la consciencia, aunque, repito, a veces nos sois conscientes de ellas.

Considerad esta analogía. Durante un instante, vuestra consciencia está «viva», enfocada en la realidad física. En el instante siguiente está enfocada en un lugar completamente distinto, en un sistema de realidad diferente. Está no viva o «muerta» según vuestra manera de pensar. El siguiente instante está «viva» otra vez, enfocada en vuestra realidad, pero vosotros no sois conscientes de ese instante intermedio en que no estuvo viva. Vuestro sentido de la continuidad, por tanto, está basado totalmente en una pulsación sí y otra no de la consciencia. ¿Os queda esto claro?

(–Sí.– Pausa a las 21.25.)

Recordad que esto es una analogía, así que la palabra «instante» no debería tomarse muy literalmente. Por consiguiente, existe lo que podríamos llamar «el otro lado de la consciencia». Bien. De la misma manera, los átomos y las moléculas existen pero están «muertos» o inactivos en vuestro sistema, y luego vivos o activos, pero vosotros no podéis percibir el instante en el que no existen. Teniendo en cuenta que vuestros cuerpos y todo vuestro universo están compuestos de átomos y moléculas, os estoy diciendo que la estructura total existe de esta manera. En otras palabras, se enciende y se apaga con un cierto ritmo, igual que, digamos, el ritmo de la respiración.

Hay ritmos globales, y dentro de ellos una infinidad de variaciones individuales, casi como un metabolismo cósmico. Lo que vosotros llamáis muerte es sencillamente la inserción de una duración más larga de esa pulsación de la que no sois conscientes, una larga pausa en esa otra dimensión, por así decirlo.

La muerte del tejido físico es simplemente una parte del proceso de vida tal como lo conocéis en vuestro sistema, una parte del proceso de transformación. Y, como ya sabéis, nueva vida brotará de esos tejidos.

La consciencia humana no depende de los tejidos, pero no existe materia física que haya llegado al estado de ser sin intervención de una porción de consciencia. Por ejemplo, cuando vuestra consciencia individual ha dejado el cuerpo, en una manera que pronto explicaré, la consciencia simple de átomos y moléculas permanece y no queda anulada.

Podéis tomar un descanso y luego continuaremos.

(–¿Tienes título para la primera parte del libro?)

No lo tengo todavía. El título que os he dado es para el capítulo nueve. Como nos estamos metiendo en materias específicas, titularé los capítulos individualmente.

(21.40. Jane salió del trance con facilidad. Continuamos a las 21.57.)

En vuestra situación presente, consideráis arbitrariamente que dependéis de una imagen física dada: os identificáis a vosotros mismos con vuestro cuerpo.

Como hemos dicho antes, partes de ese cuerpo mueren a lo largo de vuestra vida, y el cuerpo que tenéis ahora no contiene ni una partícula de materia física de las que tenía, digamos, hace diez años. Así que vuestro cuerpo es ahora completamente diferente de como era hace diez años. El cuerpo que teníais hace diez años, queridos lectores, está muerto. Sin embargo, no cabe duda de que vosotros no os sentís muertos, y sois capaces de leer este libro con esos ojos que están completamente compuestos de materia nueva.

Ese proceso sucede tan suavemente que no os dais cuenta. Las pulsaciones que hemos mencionado son tan cortas que vuestra consciencia las pasa por alto alegremente, pero vuestra percepción física no parece ser capaz de salvar el vacío cuando ocurre el ritmo de pulsación más largo. Y ése es el tiempo que vosotros percibís como la muerte. Lo que es necesario que conozcáis, por tanto, es lo que pasa cuando vuestra consciencia está separada de la realidad física, y cuando momentáneamente parece que no tiene una imagen que ponerse.

En la práctica, no hay una sola respuesta, ya que cada uno de vosotros es un individuo distinto. Hablando en general, por supuesto que existe una respuesta que abarca los principales aspectos de esta experiencia, pero el tipo de muerte tiene mucho que ver con la experiencia por la que pasa la consciencia. También influye el desarrollo de la consciencia en sí misma, y el conjunto de sus métodos característicos para manejar la experiencia.

Vuestras creencias respecto a la naturaleza de la realidad alterarán en gran medida vuestras experiencias, ya que las interpretaréis de acuerdo con vuestros conocimientos, al igual que ahora interpretáis la vida diaria de acuerdo con vuestras creencias de lo que es o no posible. Vuestra consciencia puede abandonar vuestro cuerpo despacio o de prisa, dependiendo de distintas variantes.

(Pausa a las 22.11.) En muchos casos de senilidad, por ejemplo, las partes de la personalidad que están muy organizadas ya han abandonado el cuerpo y afrontan las nuevas circunstancias. El miedo a la muerte puede causar un pánico psicológico tal que, debido al sentido de autoconservación y defensa, bajáis el nivel de consciencia hasta llegar al estado de coma, del que necesitáis algún tiempo para recobraros.

La creencia en las llamas del infierno puede causaros alucinaciones sobre las condiciones del averno. La creencia en un cielo estereotipado también puede dar como resultado una alucinación sobre las condiciones del cielo. Siempre creáis vuestra realidad de acuerdo con vuestras creencias y expectativas: tal es la naturaleza de la consciencia en cualquier realidad que se encuentre. Pero os aseguro que esas alucinaciones son temporales.

La consciencia debe usar sus talentos. El aburrimiento y el estancamiento de un cielo estereotipado no contentarán a una afanada consciencia durante mucho tiempo. Hay maestros que explican estas condiciones y circunstancias; así pues, no se os deja solos en medio de un laberinto de alucinaciones. Puede que no os deis cuenta inmediatamente de que estáis físicamente muertos.

(22.20.) Os encontraréis con que tenéis otra forma; será una imagen que os parecerá bastante física, siempre que no tratéis de manipular con ella dentro del sistema físico, en cuyo caso las diferencias entre ella y el cuerpo físico resultarán obvias.

Si creéis firmemente que vuestra consciencia es producto del cuerpo físico, trataréis de agarraros a él. De todas formas, hay una serie de personalidades, una guardia de honor, por así decirlo, que están siempre preparadas para prestar ayuda y asistencia.

Bien. Esta guardia de honor está formada por personas tanto vivas como muertas. Aquellas que viven en vuestro sistema de realidad cumplen con estas actividades en experiencias «fuera del cuerpo» mientras el cuerpo físico duerme. Conocen la proyección de la consciencia y las sensaciones que esto acarrea, y ayudan a orientarse a aquellos que no van a volver al cuerpo físico.

(22.26.) Estas personas sirven de gran ayuda porque todavía están involucradas en la realidad física y tienen una comprensión más directa de los sentimientos y emociones implícitos en vuestro final. Es posible que estas personas no recuerden sus actividades nocturnas. Las experiencias de proyección de consciencia y el conocimiento de la movilidad de la consciencia son, pues, muy convenientes como preparación para la muerte. Podéis experimentar por adelantado, por así decirlo, el entorno que encontraréis después de la muerte y conocer sus condiciones.

Por cierto, ésta no es necesariamente una tarea sombría, como tampoco son nada sombríos los entornos que hay después de la muerte. Por el contrario, son mucho más intensos y alegres que la realidad que conocéis.

Simplemente estaréis aprendiendo a operar en un nuevo entorno en el que se aplican nuevas leyes, y esas leyes son mucho menos restrictivas que las físicas con que operáis ahora. En otras palabras, deberéis aprender a entender y usar nuevas libertades.

Pero incluso estas experiencias variarán, y éste es además un estado de transformación, ya que muchos continuarán con otras vidas físicas. Otros existirán y desarrollarán sus capacidades en otros sistemas de realidades completamente distintas, y por tanto permanecerán durante un tiempo en ese estado «intermedio».

Ahora podéis tomaros vuestro descanso.

(De 22.35 a 22.48.)

(Un poco divertido:) Bien. A aquellos de vosotros que sois perezosos no puedo ofreceros esperanza alguna: la muerte no os va a ofrecer un eterno lugar de descanso. Podéis descansar, si eso es lo que deseáis, durante un período. Aún así, no sólo debéis usar vuestras capacidades después de la muerte, sino que deberéis dar la cara por aquellas que no usasteis durante vuestra existencia anterior.

Aquellos de vosotros que creéis en la vida después de la muerte encontraréis que os acostumbráis más fácilmente a las nuevas circunstancias. Aquellos de vosotros que no tenéis esa fe podéis obtenerla de una manera diferente, siguiendo los ejercicios que os daré más tarde en este libro; ellos os permitirán aumentar vuestra percepción de esas otras capas de la realidad si sois persistentes y resueltos y tenéis ilusión.

La consciencia que "conocéis vosotros" está acostumbrada a estos breves vacíos de no existencia física que hemos mencionado anteriormente. Los períodos más largos la desorientan en distintos grados, pero no son infrecuentes. Cuando el cuerpo físico duerme, la consciencia abandona a menudo el sistema físico durante períodos de tiempo bastante largos, hablando en vuestros términos. Pero, debido a que la consciencia no está en el estado físico normal despierto, no se da cuenta de estos vacíos y está relativamente despreocupada al respecto.

(22.50.) Si la consciencia abandonara el cuerpo durante un período de tiempo semejante en el estado físico normal despierto, creería estar muerta, pues no podría racionalizar ese vacío de dimensión y de experiencia. Por tanto, cada uno de vosotros ha sufrido en estado de sueño –hasta cierto punto– el mismo tipo de ausencia de la realidad física de la consciencia que experimentaréis durante la muerte.

En estos casos volvéis al cuerpo, pero habéis traspasado muchas veces el umbral a esas otras existencias, así que no os serán tan desconocidas como suponéis ahora. Los experimentos de recordar los sueños y otras disciplinas mentales que mencionaremos más adelante ayudarán a aclarar este punto a todos aquellos que emprendan esos ejercicios que sugerimos.

Puede suceder que seáis recibidos por parientes o amigos inmediatamente después de la muerte o no. Como siempre, esto es un asunto personal. Tal vez estéis mucho más interesados en personas que habéis conocido en vidas pasadas, que en esos otros más cercanos a vosotros en la presente.

(23.03.) Vuestros verdaderos sentimientos hacia los parientes que también están muertos serán conocidos por ellos y por vosotros. No hay hipocresía. No fingiréis que amáis a un padre que no supo ganarse vuestro respeto o cariño. La telepatía opera sin distorsiones en este período de después de la muerte, así que deberéis hacer frente a las verdaderas relaciones que existen entre vosotros y los parientes y amigos que hayan acudido a esperaros.

Por ejemplo, podríais descubrir que alguien a quien considerabais vuestro enemigo realmente merecía vuestro cariño y respeto, y así lo trataréis. Las razones que han motivado vuestras acciones os resultarán claras como el agua, pero aún así reaccionaréis ante ello a vuestra manera. No os volveréis inmediatamente sabios si no lo erais antes, pero tampoco podréis esconderos de vuestros propios sentimientos, emociones y motivaciones. Que aceptéis o no vuestras motivaciones de índole inferior o que aprendáis de ellas será elección vuestra. Las oportunidades de desarrollo y crecimiento son muy ricas, desde luego, y los métodos de aprendizaje que están a vuestra disposición son muy eficaces.

Examinaréis el entretejido de la existencia que habéis dejado, y aprenderéis a comprender cómo vuestras experiencias fueron el resultado de vuestros pensamientos y emociones y cómo éstos afectaron a otros. Hasta que hayáis concluido este examen, no podréis ser conscientes de las partes mayores de vuestra propia identidad. Cuando entendáis el significado y el sentido de la vida que acabáis de dejar, estaréis preparados para el conocimiento consciente de otras existencias.

Entonces os volveréis conscientes de la consciencia expandida. Lo que sois empezará a incluir lo que habéis sido en otras vidas, y comenzaréis a hacer planes para vuestra siguiente existencia física, en caso de que decidáis tenerla. Podréis también entrar en otro nivel de realidad, y luego volver a la existencia física si así lo escogéis.

(23.15.) Bien. Éste es el final del dictado. Podéis hacerme preguntas o finalizar la sesión, como prefiráis.

(Yo tenía preparadas un montón de preguntas sobrepintara, así que la sesión no terminó hasta las 23.26.)



SESIÓN 535, 17 DE JUNIO DE 1970
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS





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Seth ~ La experiencia de la muerte. II





21.18 LUNES

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

Bien. Continuemos el dictado.

Vuestra consciencia, tal y como vosotros la concebís, puede dejar totalmente vuestro cuerpo antes de vuestra muerte física. (Como se dijo antes, "no hay" un momento preciso de la muerte, pero estoy hablando como si lo hubiera en consideración a vosotros.)

Vuestro ser consciente... Podéis hacer una pausa y atender vuestras tareas.

(Yo ya había soltado mi cuaderno. Rooney, nuestro gato negro, estaba rascando la puerta del salón. Jane esperaba en estado de semitrance –con una sensación que luego describió como «rara»– mientras yo seguía al gato por el vestíbulo. Antes de que volviera a entrar en el apartamento llegó el chico de los recados;

Cuando terminé de pagarle. Jane había salido del trance. Finalmente continuamos a las 21.27.)

Vuestra consciencia abandona el organismo físico de distintas maneras dependiendo de las circunstancias. En algunos casos el organismo puede seguir funcionando hasta cierto punto, aunque sin la dirección y la organización que tenía antes. La consciencia simple de los átomos, las células y los órganos continúa existiendo durante algún tiempo después de que la consciencia principal ha partido.

Podéis quedaros desorientados o no, según vuestras creencias y desarrollo, y no me refiero necesariamente al desarrollo intelectual. El intelecto debería ir a la par con las emociones e intuiciones; pero, si éste empuja con demasiada fuerza en su contra, pueden surgir dificultades si la consciencia recién liberada se aferra a sus ideas sobre la realidad después de la muerte, en lugar de enfrentarse a la realidad particular en la que se encuentra. Puede, en otras palabras, negar sus sentimientos e incluso intentar persuadirse de que su estado actual de independencia del cuerpo no es real.

(21.32.) Repito lo que mencioné anteriormente: un individuo puede estar tan seguro de que la muerte es el final de todo, que puede llegar al olvido total, aunque sólo temporalmente. Por supuesto, también hay muchos casos en los que inmediatamente después de dejar el cuerpo hay asombro y un reconocimiento de la situación. Es posible contemplar el propio cuerpo, y muchos funerales tienen un invitado de honor entre los asistentes, y no hay ninguno que observe el rostro del cadáver con tanta curiosidad y admiración como él.

En este punto hay varias clases de comportamiento, que dependen siempre de la formación, conocimientos y costumbres del individuo. Los ambientes con que se encuentran los muertos varían a menudo. Las alucinaciones vívidas pueden crear experiencias tan reales como cualquiera de la vida mortal. Os he dicho que los pensamientos y las emociones crean la realidad física, y también crean la experiencia después de la muerte. Eso no quiere decir que esas experiencias no sean válidas, como tampoco quiere decir que la vida física no sea válida.

Se han usado ciertas imágenes para simbolizar la transición de una existencia a la otra, y muchas de ellas son extremadamente valiosas ya que nos dotan de un marco de referencia comprensible. El cruce de la laguna Estigia es una de ellas. Los moribundos esperaban que ocurriesen ciertos trámites en determinado orden. El lugar se conocía de antemano y, en el momento de la muerte, la consciencia tenía vívidas alucinaciones sobre el río. Los parientes y amigos ya muertos entraban en el ritual, que era una ceremonia muy profunda también por su parte. El río era tan real como cualquiera que vosotros conozcáis, e igual de traicionero para un viajero solitario sin el conocimiento apropiado. Siempre había guías en el río para ayudar a cruzar a esos viajeros.

Eso no quiere decir que ese río sea una ilusión. El símbolo es realidad, ¿sabéis? El camino había sido proyectado, pero esa imagen en particular ya no está en uso generalmente. Los vivos no saben cómo leerla. El cristianismo ha creído en el cielo y en el infierno, en el purgatorio y en el ajuste de cuentas; y, por eso, en el momento de la muerte de aquellos que creen en esos símbolos se representa otra ceremonia en la que los guías se disfrazan de las figuras queridas de los santos y los héroes cristianos.

(Pausa a las 21.48.) Y luego, dentro de ese marco y en términos que esos individuos puedan comprender, se les cuenta la verdadera situación. Los movimientos religiosos de masas han cumplido con ese propósito durante siglos, dotando al hombre de un plan para seguir. Poco importaba que el plan más tarde pareciese una cartilla infantil o un libro de instrucciones lleno de cuentos pintorescos, ya que se cumplía el propósito principal y se evitaba la desorientación.

En períodos en que las masas no tienen esas creencias hay mucha más desorientación, y el problema aumenta cuando los individuos niegan completamente la vida después de la muerte. Desde luego, también hay muchos que están encantados de encontrarse todavía conscientes. Otros tienen que aprender otra vez ciertas leyes de comportamiento, pues no se dan cuenta de la potencia creativa de sus pensamientos y emociones.

Un individuo así puede, por ejemplo, encontrarse en diez entornos distintos en el tiempo de un parpadeo, sin tener ni idea del motivo de tal situación. No verá la continuidad en absoluto y se encontrará lanzado sin razón aparente de una experiencia a otra, sin darse nunca cuenta de que son literalmente sus propios pensamientos los que lo han propulsado.

(21.55.) Estoy hablando ahora de los acontecimientos que siguen inmediatamente a la muerte, ya que existen también otros estados. Hay guías que amablemente formarán parte de vuestras alucinaciones, para poder ayudaros a salir de ellas, pero antes que nada deben conseguir vuestra confianza.

Una vez –hablando en vuestros términos– actué como uno de esos guías; Ruburt sigue ahora ese mismo camino en estado de sueño. La situación es bastante difícil para el guía, ya que se debe proceder con la máxima discreción. La imagen de Moisés que pueda tener un hombre, como pude descubrir, no es la misma imagen que pueda tener otro. Yo he sido un Moisés bastante creíble en varias ocasiones, y una vez, aunque resulte difícil de creer, para un árabe.

(22.00.) El árabe era un personaje muy interesante, por cierto, y para ilustrar algunas de las dificultades del caso, os hablaré de él. Odiaba a los judíos, pero de alguna manera estaba obsesionado con la idea de que Moisés era más poderoso que Alá, y durante años éste había sido el pecado secreto que pesaba sobre su consciencia. Había pasado cierto tiempo en Constantinopla en la época de las cruzadas. Fue capturado y terminó con un grupo de turcos condenados a ser ejecutados por los cristianos, y en este caso de una manera espantosa. Lo obligaron a abrir la boca y se la llenaron de carbones encendidos. Imploró a Alá y luego, en el colmo de la desesperación, a Moisés; y, cuando su consciencia dejó su cuerpo. Moisés estaba allí.

Él creía en Moisés más de lo que creía en Alá, y yo no supe hasta el último momento qué forma debería asumir. Era un tipo muy simpático, y en esas circunstancias no me importó el hecho de que él esperara que se librara una batalla por su alma. Moisés y Alá tendrían que luchar por él. Él no podía liberarse del concepto de fuerza, aunque había muerto por la fuerza, y nada podía persuadirlo a aceptar ningún tipo de paz, de satisfacción o de descanso hasta que se librase alguna batalla.

Un amigo mío y yo, junto con algunos otros, representamos la ceremonia, y desde nubes opuestas en el cielo Alá y yo gritamos reclamando su alma, mientras él, pobre hombre, estaba postrado entre nosotros muerto de terror. Aunque yo os cuente esta historia en clave de humor, deberéis entender que fueron las creencias del hombre las que la produjeron; por eso, para que fuese libre, nosotros la desarrollamos.

Yo invoqué a Jehová, pero sin resultado, ya que nuestro árabe no conocía a Jehová –sólo a Moisés– y era en Moisés en quien había puesto su fe. Alá empuñó una espada cósmica, y yo le prendí fuego hasta que la tuvo que tirar. Cayó en tierra, y ésta se prendió fuego. Nuestro árabe seguía implorando. Él veía una gran cantidad de seguidores detrás de Alá, así que una gran cantidad de seguidores apareció también detrás de mí. Nuestro amigo estaba convencido de que uno de nosotros tres debería ser destruido, y temía en grado sumo que él fuera la víctima.

Finalmente las nubes opuestas en que habíamos aparecido se acercaron. Yo llevaba en mi mano una tabla que decía: «No matarás.» Alá llevaba una espada. Cuando nos acercamos más, intercambiamos estos artículos y nuestros seguidores se fusionaron. Nos juntamos y formamos la imagen de un sol y dijimos:

«Ambos somos uno.»

Estas dos ideas diametralmente opuestas tenían que fundirse o ese hombre nunca hallaría la paz, y sólo cuando los opuestos estuviesen unidos podíamos empezar a explicarle su situación.

Podéis tomaros un descanso.

(22.20. El trance de Jane había sido profundo, pero a pesar de ello recordaba parte de la aventura de Seth. Dijo que tenía una serie de imágenes paralelas al material, aunque no podía describirlas en aquel momento.)

(Las Cruzadas fueron una serie de expediciones militares enviadas por las fuerzas cristianas durante los siglos XI, XII y XIII para recuperar los Santos Lugares, que estaban en poder de los musulmanes. Mientras Seth transmitía la historia. Jane se había preguntado qué haría un árabe en la Constantinopla turca de aquellos días. Yo le expliqué la geografía de la región. Presumiblemente ese viajero podría haber alcanzado Constantinopla [hoy en día Estambul] por tierra, atravesando Turquía –que está al norte de Arabia–, o por mar, rodeando Turquía por el Mediterráneo y cruzando los Dardanelos. Las distancias no eran tan largas como creemos en la Edad Media.)

(Jane no tiene mucho sentido de la geografía o de la distancia, hecho que sin darse cuenta le ha servido de ayuda en las sesiones. En cambio, tiene un inequívoco sentido de la orientación local, y puede indicar los puntos cardinales mucho mejor que yo. Continuamos a las 22.43.)

Para ser un guía así se requiere una gran disciplina y preparación.

Antes del acontecimiento que he relatado, yo había pasado muchas vidas actuando como guía bajo la tutoría de otro guía, en mis estados de sueño diarios.

Puede suceder, por ejemplo, que uno se pierda momentáneamente en las alucinaciones que se forman, y en tal caso se necesita la ayuda de otro profesor. Es necesaria una investigación delicada de los procesos psicológicos, y la variedad de alucinaciones en que uno se puede ver envuelto es infinita. Así, quizá haya que tomar la forma de una mascota muerta tiernamente amada por la persona.

Toda esta actividad alucinatoria tiene lugar normalmente durante un corto período de tiempo inmediatamente después de la muerte. Sin embargo, muchas personas son totalmente conscientes de sus circunstancias, debido a que tienen formación y desarrollo previo, y después de un descanso están preparadas para progresar, si así lo desean, hacia otros estados.

Tal vez sean conscientes de sus seres reencarnados y reconozcan con facilidad a personalidades que conocieron en otras vidas, suponiendo que esas personalidades no estén ocupadas en otro asunto. También podrían tener alucinaciones voluntarias, o «revivir» ciertas partes de sus vidas pasadas si así lo escogen. Luego viene un período de autoexamen, de rendimiento de cuentas, por así decirlo, en el que pueden revisar la totalidad de su actuación, sus capacidades y sus puntos débiles, y decidir si volverán a no a la existencia física.

(22.55.) Todas las personas pueden experimentar cualquiera de estos estados, si bien, a excepción del autoexamen, muchos de ellos pueden evitarse. Como las emociones son muy importantes, resulta muy beneficioso si los amigos están esperando al que muere. Sin embargo, en muchos casos los amigos han progresado a otros estados de actividad, y muchas veces un guía se disfraza de amigo durante un tiempo para que os sintáis confiados.

Por supuesto, si no tenéis experiencias conscientes frecuentes fuera del cuerpo en el transcurso de la vida es porque soléis creer que no podéis abandonar el cuerpo. Ese tipo de experiencias os familiarizarían mucho más que las palabras con la comprensión de la circunstancia que vais a encontrar.

Recordad que, de cierta manera, vuestra existencia física es el resultado de una alucinación de masas. Existen grandes abismos entre la realidad de un hombre y la de otro. Después de la muerte, la experiencia tiene casi tanta organización, intrincada y comprometida, como la que conocéis en la actualidad. Ahora tenéis alucinaciones privadas, sólo que no os dais cuenta de que lo son. Este tipo de alucinaciones o intensos encuentros simbólicos de que os he estado hablando pueden ocurrir también en vuestros estados de sueño, cuando la personalidad está en un momento de grandes cambios, o cuando debe unificar conceptos opuestos, o cuando una idea debe transformarse en otra. Son acontecimientos significativos psíquicos y psicológicos, dotados de una gran carga, ya sucedan antes o después de la muerte.

(23.05.) Si ocurren en estado de sueño pueden cambiar el curso de una civilización. Después de su muerte, un individuo puede visualizar su vida (física inmediata anterior) como un animal con el que debe ponerse de acuerdo, y esa batalla o encuentro tiene consecuencias de gran alcance, ya que ese hombre debe ponerse de acuerdo con todas sus partes. En ese caso, según que la alucinación termine con él montado sobre el animal, o haciéndose su amigo, o domesticándolo, o matándolo, o muriendo entre sus garras, cada alternativa... (Jane tosió; luego hizo una pausa y tomó un sorbo de cerveza) es sopesada cuidadosamente, y el resultado tendrá mucho que ver con su futuro desarrollo.

Sería mejor que hicieseis un descanso en consideración a Ruburt.

(–Está. bien.– La voz de Jane se había vuelto ronca y débil; creo que en unos minutos habría tenido que parar forzosamente. Esta es una de las pocas veces, después de siete años de sesiones, en las que ha tenido interferencias en la voz.}

(23.11. Leí a Jane los dos últimos párrafos del material, pero no encontró conexiones emocionales que pudiesen explicar el problema de la voz, ni y o tampoco. Jane ama los animales de una manera poco frecuente. Quizá el ejemplo de Seth había causado la reacción, pensé, pero ella tampoco pareció estar influida por esto. Continuamos a las 23.30, con voz más firme, pero más ronca de lo normal.)

Bien. Pronto terminaremos la sesión.

Aquellos que no dedicaron mucho tiempo al autoexamen durante su vida podrían adoptar esta «representación simbólica de la vida» como parte del proceso de autoexamen. En ella el individuo representa su vida en una imagen, y luego se enfrenta con ella. No todos utilizan este método, y a veces son necesarias varias series de estos episodios...

Este es el fin del dictado. Mis más cariñosos saludos para vosotros dos y para el querido monstruo que tenéis al lado.

(–Buenas noches, Seth, y gracias.– Nuestro gato Willy estaba dormitando tendido junto a mí en el sofá. 23.25. Jane pronto recobró su voz normal.)



SESIÓN 536, 22 DE JUNIO DE 1970
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS





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Seth ~ La experiencia de la muerte. III






21.24 MIÉRCOLES

(John Barclay, un empresario en viaje de negocios, estuvo presente en la sesión. Trajo una cinta magnetofónica como había prometido. En ella había resumido los datos que Seth le había dado sobre su vida profesional a lo largo de un período de varios años, y las razones por las que ésta había funcionado o no. Los resultados eran buenos.)

(Como suele hacer a menudo cuando hay testigos presentes, Jane empezó a transmitir con ritmo rápido y animado. Tenía los ojos completamente abiertos, muy oscuros, y la voz más fuerte de lo normal. Parecía como si sacara energía extra de John y la pusiera a trabajar enseguida.)

Buenas noches.

(John y yo. –Buenas noches, Seth.)

Buenas noches al amigo presente. Espero que me disculpes si sigo con el dictado de mi libro. Tengo que aprovecharlo (señalándome) cuando puedo conseguirlo, si quiero terminar mi libro.

(De muy buen humor:) Estamos escribiendo una larga historia. Continuemos con el dictado, pues.

Uno de los alumnos de Ruburt se preguntaba si había algún tipo de organización en las experiencias inmediatas a la muerte. Debido a que ésta es una pregunta que muchos se plantearán, la voy a tratar aquí.

Antes que nada, después de lo que he dicho hasta ahora, debería ser obvio que no hay una sola realidad después de la muerte, sino que cada experiencia es distinta. Aún así, estas experiencias individuales ocurren en determinadas dimensiones. Por ejemplo, hay un estado inicial para aquellos que continúan muy enfocados en la realidad física y para aquellos que necesitan un período de recuperación y descanso. En ese nivel habría hospitales y casas de retiro para los pacientes que aún no se han dado cuenta de que no hay absolutamente nada de malo en ellos.

En algunos casos el concepto de enfermedad está tan asumido, que sus días en la Tierra se han basado en este centro psicológico. Proyectan las condiciones de la enfermedad sobre el nuevo cuerpo al igual que lo hacían con el viejo. A estas personas se les aplican diversas clases de tratamientos de naturaleza psíquica, y se les dice que la naturaleza de sus creencias es la que ocasiona esas condiciones a su cuerpo.

(21.32.) Muchos individuos no necesitan pasar por ese período en particular. Huelga decir que los hospitales y centros de aprendizaje no son físicos; de hecho, a menudo se mantienen gracias al conjunto de guías que llevan a cabo los planes necesarios. Podéis llamar a esto alucinación colectiva, si así os lo parece; pero, para aquellos que se encuentran en esa realidad, los acontecimientos son bastantes reales.

También hay centros de aprendizaje. En ellos se explica la naturaleza de la realidad según la capacidad individual para entenderla y percibirla. Con algunos habrá que usar las parábolas conocidas, al menos inicialmente, y luego se los irá apartando gradualmente de ellas. En esos centros hay ciertas clases en las que la instrucción se da en provecho de aquellos que escogen volver al entorno físico.

En otras palabras, se les enseñan métodos que les permiten traducir las emociones y los pensamientos a la realidad física. No existe el retraso que forzosamente se produce en el sistema tridimensional entre el inicio de tales pensamientos y su materialización.

Todo esto ocurre más o menos a un nivel, aunque debéis comprender que aquí estoy simplificando el asunto hasta cierto punto. Por ejemplo, hay individuos que no tienen que someterse a esos períodos, pues, debido al desarrollo y progreso en vidas pasadas, están listos para empezar programas más ambiciosos.

Bien. Ya he mencionado ese desarrollo otras veces. Algunos de mis lectores que no son conscientes de poseer habilidades psíquicas podrían pensar que necesitarán un período largo y prolongado de aprendizaje después de la muerte. Permitidme que me apresure a deciros que tal capacidad no tiene que ser necesariamente consciente, y que gran parte de ella se desarrolla en los sueños, cuando sencillamente no sois conscientes de ello.

Ahora os sugiero un descanso y después continuaremos.

(–Espero que así sea– dije bromeando.)

Siempre lo hago. No os podréis librar de mí fácilmente.

(–De acuerdo.– De 21.42 a 21.58.) Bien. Puede que después de la muerte os neguéis a creer que estáis muertos, y continuéis enfocando vuestra energía emocional en aquellos que conocíais en vida.

Si estabais obsesionados con un proyecto particular, por ejemplo, podríais querer intentar finalizarlo. Siempre hay guías para ayudaros a entender vuestra situación, pero puede ocurrir que estéis tan absortos que no les prestéis atención.

En este capítulo no hablaré de los fantasmas, porque prefiero hacerlo separadamente. Bastará con decir que una excesiva concentración emocional en la realidad física puede frenar el desarrollo posterior.

Por supuesto, cuando la consciencia deja el cuerpo y está alejada durante cierto tiempo, la conexión se rompe, mientras que en las experiencias fuera del cuerpo la conexión se mantiene. Es posible que un individuo que ha muerto malinterprete totalmente la experiencia e intente reentrar en el cadáver. Esto puede suceder en el caso de que la personalidad se haya identificado casi exclusivamente con la imagen física.

Aunque no es muy frecuente, en ciertas circunstancias esos individuos intentarán reactivar los mecanismos físicos y se aterrorizarán aún más al descubrir en qué condiciones está el cuerpo. Otros han llorado sobre su cadáver después de que se hubieran ido los dolientes, sin darse cuenta de que están completamente enteros aún cuando el cuerpo haya estado enfermo o con los órganos dañados sin remedio.

Son como un perro cuidando su hueso. Aquellos que no hayan identificado por completo su consciencia con el cuerpo encontrarán que les es más fácil dejarlo. Los que hayan odiado su cuerpo descubrirán justo después de la muerte, aunque os parezca raro, que están muy apegados a él.

(22.07.) Todas estas circunstancias pueden ocurrir o no dependiendo del individuo de que se trate. Sin embargo, inmediatamente después de abandonar el cuerpo físico, os encontraréis dentro de otro, el cual tiene la misma forma que utilizáis cuando viajáis en las proyecciones fuera del cuerpo (y permitidme recordar de nuevo a mis lectores que cada uno de vosotros deja su cuerpo durante algún tiempo cada noche cuando duerme).

Esta forma parecerá física, aunque por lo general no podrá ser vista por aquellos que aún continúan en el cuerpo físico. Puede hacer cualquier cosa de las que vosotros hacéis ahora en los sueños: volar, pasar a través de objetos sólidos, y moverse según vuestros deseos para elevaros, digamos, de un lugar a otro a medida que pensáis en ellos.

Si a alguien le intriga saber qué puede estar haciendo, digamos, una tía que vive lejos, se encontrará allí. Sin embargo, "como norma" no podréis manipular objetos físicos. No podréis coger una lámpara o tirar un plato. Ese cuerpo es vuestro instantáneamente, pero no es la única forma que tendréis. A propósito: esa imagen no es nueva; ahora existe entretejida con vuestro cuerpo físico, pero vosotros no lo percibís. Después de la muerte, será el único cuerpo del que seréis conscientes durante algún tiempo.

(Pausa a las 22.15.) Más adelante y en muchos otros niveles, acabaréis por aprender a tomar conscientemente las distintas formas que escojáis. En cierta manera, podríamos decir que eso lo hacéis ahora, cuando convertís vuestra experiencia psicológica –vuestros pensamientos y emociones– bastante fielmente, aunque de un modo inconsciente, en objetos físicos. Podría suceder que, si después de la muerte os imagináis a vosotros mismos como niños, adquirierais de repente la forma del niño que fuisteis. Por tanto, durante cierto período de tiempo podéis manipular esa forma para que tome cualquier apariencia de las que tuvo cuando estaba conectada a vuestra forma física, en la vida física inmediatamente anterior. Podríais haber muerto a los ochenta años y después de la muerte imaginaros con la juventud y vitalidad que teníais a los veinte años, y encontrar que vuestra forma cambia para corresponder a esa imagen interna.

La mayoría de los individuos escogen después de la muerte una imagen más madura que normalmente corresponde al punto más alto de las capacidades físicas, sin tener en cuenta la edad en que se alcanzó ese punto. Otros, en cambio, escogen adoptar la forma que tenían en el momento justo en que alcanzaron el máximo desarrollo mental o emocional, sin tener en cuenta la belleza o edad que caracterizaba esa forma. ¿Me seguís?

(–Sí.)

Sea cual sea la forma que escojáis, os encontraréis cómodos con ella y normalmente la usaréis cuando queráis comunicaros con alguien que habéis conocido; aunque, para esas comunicaciones con los vivos, también podéis adoptar la forma que teníais cuando conocíais al individuo con el que queréis contactar.

Ahora podéis tomaros un descanso y yo contactaré de nuevo con vosotros.

(Jane, como Seth, apuntó a John Barclay, que estaba sentado a mi lado en el sofá. John había asistido esa tarde a una reunión de negocios en la que se había servido champaña, y ahora estaba somnoliento...)

Ahora está en estado de sueño.

(–Así parece.)

(John dijo sonriendo: –Sólo trataba de seguirte, Seth. Ve despacio.)

(De las 22.25 a las 22.37. Finalmente Seth interrumpió la larga conversación que Jane, John y yo teníamos durante el descanso.)

Bien. ¿Puedo continuar con el dictado?

Estos entornos de después de la muerte no necesariamente existen en otros planetas. No ocupan espacio alguno, así que la pregunta de dónde pasa todo eso básicamente no tiene ningún significado.

Tal pregunta obedece a vuestra errónea interpretación de la naturaleza de la realidad. De hecho, no es un lugar ni tiene una ubicación específica. Esos entornos existen en medio del mundo físico que conocéis, sin que los percibáis. Vuestros mecanismos de percepción simplemente no os permiten sintonizar sus frecuencias, ya que reaccionáis a un campo altamente específico aunque limitado. Como dije antes, otras realidades coexisten con la que os es propia; lo único que ocurre es que, en la muerte, os despojáis de la parafernalia física, sintonizáis otros campos y reaccionáis a otros presupuestos.

(22.43.) Desde ese otro punto de vista, podéis percibir la realidad física hasta cierto punto, pero hay campos de energía que la separan. Todos vuestros conceptos del espacio están tan distorsionados que resulta extremadamente difícil dar una explicación verdadera. Dadnos un momento. (Pausa.)

Por ejemplo, como vuestros mecanismos perceptivos dicen que los objetos son sólidos, insisten también en que el espacio existe. Bien. Lo que vuestros sentidos os dicen sobre la naturaleza de la materia es totalmente erróneo, y lo que os dicen sobre el espacio está igualmente equivocado, equivocado en cuanto a la realidad básica, pero bastante acertado por supuesto con respecto a los conceptos tridimensionales. (Con sentido del humor:)

En las experiencias fuera del cuerpo que tenéis cuando estáis vivos, os tropezáis con muchos problemas referidos al espacio, que luego encontraréis después de la muerte. La verdadera naturaleza del tiempo y del espacio resulta más evidente en esos episodios. Por ejemplo, después de la muerte no se necesita tiempo para poder ir a través del espacio. El espacio no existe como distancia: eso es una ilusión. Existen barreras, pero son barreras mentales o psíquicas. Así, hay intensidades de experiencia que en vuestra realidad son interpretadas como distancia en kilómetros.

Después de la muerte podéis encontraros en un centro de aprendizaje. "Teóricamente", ese centro podría estar en medio de vuestro actual salón, en el espacio físico, pero la distancia que habría entre vosotros y los miembros de vuestra familia que aún vivieran –que quizá estarían sentados pensando en vosotros o leyendo el periódico– no tendría nada que ver con el espacio tal y como lo conocéis vosotros. Estaríais más separados de ellos que si estuvierais, digamos, en la Luna.

Tal vez podríais dejar de enfocar vuestra atención en el centro y ver toda la habitación y sus habitantes; pero, aún así, esta distancia, que no tiene nada que ver con los kilómetros, seguiría existiendo entre vosotros.

(22.55.) Fin del dictado. Me temo que he mandado a dormir al amigo que está ahí. (Jane, como Seth, señaló a John. Éste rió.)

(John: –Siento haberte dado esa impresión, Seth.)

Fue una impresión real.

(John: –Esta noche me merezco una regañina.)

Bien. ¿Tienes alguna pregunta?

(John: –Sólo generales. Nada específico...– John y Seth se enredaron en una breve conversación, y la sesión terminó a las 23.04.)

(Mis notas originales de esta sesión incluían la larga transmisión de Seth en la clase de percepción extrasensorial de Jane de la pasada noche del 23 de junio de 1970. Seth también se refirió a la organización en esa sesión, pero a la organización tanto de nuestra realidad como la de otras. Como esa sesión contesta a preguntas que Jane y yo nos hemos hecho a menudo, la hemos incluido casi por completo en el apéndice de este libro.)



SESIÓN 537, 24 DE JUNIO DE 1970
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS





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