jueves, 21 de enero de 2016

Compartir3 - Seth ~ El dormir, los sueños y la consciencia. I - II - III

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Seth ~ El dormir, los sueños y la consciencia. I





21.24 MIÉRCOLES

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

No todas las personas necesitan la misma cantidad de sueño, y no existe píldora alguna que pueda eximir del sueño, pues se hace mucho trabajo en ese estado. Sin embargo, éste podría hacerse mucho más eficazmente si, en lugar de un período de sueño, se tuvieran dos de menor duración.

Dos períodos de tres horas cada uno serían más que suficientes para la mayoría de las personas, si antes de dormir se dieran a sí mismas las indicaciones apropiadas para asegurar la completa recuperación del cuerpo. En la mayoría de los casos, diez horas de sueño, por ejemplo, son bastante perjudiciales, pues producen pereza de cuerpo y mente. En este caso ocurre sencillamente que el espíritu ha estado fuera del cuerpo durante un período demasiado largo, y se produce una pérdida de flexibilidad muscular.

(El ritmo de Jane era bastante rápido ahora, y así continuó a lo largo de la sesión.)

Así como tomar varios tentempiés es mucho más beneficioso que hacer tres comidas grandes al día, es más efectivo hacer pequeñas siestas en lugar de dormir un período muy extenso de sueño. De esa forma se obtendrían otros beneficios. El “yo” consciente recordaría mejor sus aventuras en los sueños como algo natural, y gradualmente el ego las añadiría a la totalidad de su experiencia tal y como él la comprende.

También conseguiríais picos más altos de enfoque de consciencia, como resultado de períodos de sueño más cortos y frecuentes, al igual que una renovación más estable de la actividad física y psíquica. No existiría una división tan definida entre las distintas áreas o niveles del “yo”, y habría un uso más económico de la energía y de los nutrientes. La consciencia, tal como la conocéis vosotros, también se volvería mucho más móvil y flexible.

Esto no causaría una consciencia o un enfoque menos claros; por el contrario, esa mayor flexibilidad permitiría un enfoque de la consciencia más perfecto. La aparente división que existe entre el “yo” despierto y el “yo” dormido, es, en gran parte, resultado de la división que existe en sus funciones, pues ambos están mucho tiempo separados, ya que a uno se le ha asignado un período de tiempo, y al otro uno aún mayor. Por tanto, los mantenéis separados debido al uso que hacéis del tiempo.

(21.36.) En un principio vuestra vida consciente seguía la luz del día. Hoy en día, y gracias a la luz artificial, no es necesario que eso sea así. Existen, pues, oportunidades que se derivan de vuestra tecnología, de las que no os estáis beneficiando en el presente. Dormir durante todo el día y trabajar toda la noche no es ni mucho menos la respuesta; eso sería sencillamente la inversión de vuestros hábitos actuales. En cambio, sería mucho más efectivo y eficiente dividir el período de veinticuatro horas de una manera diferente.

De hecho, hay distintas posibilidades que serían preferibles a vuestro sistema actual. Lo ideal sería dormir un período de cinco horas para obtener el máximo beneficio; cualquier período superior no es realmente provechoso. Los que necesiten más sueño, podrían hacer, digamos, una siesta de dos horas. Para otros un período de sueño de cuatro horas y dos siestas sería altamente beneficioso. Si se le dan indicaciones claras, el cuerpo se puede recuperar en la mitad de tiempo que dedicáis ahora al sueño. En cualquier caso, es mucho más vigorizante y eficiente que el cuerpo físico esté activo en lugar de mantenerlo inactivo durante un período, digamos, de ocho a diez horas.

Habéis entrenado a vuestra consciencia para seguir ciertos patrones que no le son necesariamente naturales, y esos patrones aumentan la sensación de alejamiento entre el “yo” despierto y el “yo” que sueña. En cierta manera drogáis al cuerpo con vuestras indicaciones, y éste cree que debe dormir cierta cantidad de tiempo en un solo período. Los animales duermen cuando están cansados, y luego se despiertan de una manera mucho más natural.

Recordaríais mucho más vuestras experiencias subjetivas y vuestro cuerpo estaría más saludable, si cambiaseis esos patrones de sueño. De seis a ocho horas de sueño en total serían más que suficientes con las siestas antes indicadas. Incluso aquellos que piensan que necesitan más cantidad de sueño de la indicada descubrirán que no es así, si no concentran todo el tiempo en un solo período. Todos los sistemas, el físico, el mental y el psíquico resultarían beneficiados.

Las divisiones entre el “yo” no serían tan grandes. El trabajo mental y físico sería más fácil, y el cuerpo obtendría para sí mismo períodos estables de estímulo y descanso. Ahora, por regla general y sea cual sea su condición, debe esperar por lo menos dieciséis horas. Por otras razones que tienen que ver con las reacciones químicas que se producen en el estado de sueño, también mejoraría la salud del cuerpo. Este horario particular sería de ayuda para la esquizofrenia y, generalmente, también para las personas con problemas de depresión o de inestabilidad mental.

(21.52.) Además vuestro sentido del tiempo sería menos rígido y riguroso. Las capacidades creativas se acelerarían, y se resolvería el gran problema del insomnio que tienen muchas personas, ya que lo que les asusta es a menudo el largo período de tiempo en que la consciencia, como ellos la conciben, parece estar extinguida.

En ese caso se tomarían pequeñas comidas o refrigerios.

Este método de comer y dormir serviría de gran ayuda para muchas dificultades metabólicas, y también para el desarrollo de la capacidad espiritual y psíquica. Por diferentes razones, la actividad física durante la noche tiene un efecto diferente en el cuerpo que la actividad física durante el día, y lo ideal sería obtener ambos efectos.

En ciertos momentos de la noche, los iones negativos del aire son mucho más fuertes o numerosos que durante el día, por ejemplo; en consecuencia, la actividad durante ese período, especialmente un paseo o cualquier actividad al aire libre, sería altamente beneficiosa para la salud.

El período anterior al alba representa a menudo un punto crítico para las personas seriamente enfermas. La consciencia ha estado ausente del cuerpo durante un período demasiado largo y, cuando vuelve, encuentra dificultades al tener que vérselas con el mecanismo de un cuerpo enfermo. Por ello, la práctica corriente en los hospitales de dar medicinas a los pacientes para que duerman toda la noche es perjudicial. En muchos casos es demasiado grande el esfuerzo que debe hacer la consciencia que retorna para hacerse cargo de nuevo del mecanismo debilitado.

Ese tipo de medicamentos a menudo impide ciertos ciclos de sueños necesarios que pueden ayudar a la recuperación del cuerpo, y eso hace que la consciencia resulte enormemente desorientada. Algunas de las divisiones entre las distintas partes del ser, por tanto, no son realmente necesarias sino que obedecen a la costumbre y a la conveniencia.

En tiempos pasados, y a pesar de que no había luz eléctrica, los períodos nocturnos de sueño no eran largos y continuados, pues los refugios no eran muy seguros. El hombre de las cavernas, por ejemplo, tenía que estar alerta mientras dormía, debido a los depredadores. Los aspectos misteriosos de la noche que reinaba en el exterior lo mantenían parcialmente alerta. Se despertaba a menudo, y vigilaba la tierra cercana y también su lugar de refugio.

(22.04.) No dormía durante largos períodos, como hacéis vosotros. Por el contrario, sus períodos de sueño eran de dos o tres horas a lo largo de la noche desde el atardecer hasta el alba, pero alternados con períodos de intensa actividad, despierto y alerta. También se deslizaba fuera para buscar comida cuando creía que los depredadores estaban dormidos.

Eso desencadenaba una movilidad de consciencia que aseguraba verdaderamente su supervivencia física, y, cuando estaba despierto, le permitía recordar aquellas intuiciones que le aparecían en estado de sueño y beneficiarse de ellas.

La causa de muchas enfermedades es sólo esa división vuestra y ese largo período de inactividad corporal, y el prolongado enfoque de la consciencia, "ya sea" en la realidad del sueño o en la del despertar. Vuestra consciencia normal se puede beneficiar de las excursiones a esos otros campos de realidad en los que se entra en los sueños, y la llamada consciencia del sueño se beneficiará también de excursiones frecuentes al estado de vigilia. Podéis tomaros un descanso.

(22.10. El trance de Jane había sido profundo, y su ritmo rápido a lo largo de la sesión. A pesar de ello recordaba parte del material, cosa que no es frecuente. No había leído nada sobre los sueños últimamente. «Todo esto me sobrepasa –dijo–. No me había parado a pensar este tipo de cosas, al menos conscientemente.» Continuamos de la misma manera a las 22.22.)

Traigo a colación estos asuntos aquí, porque tales cambios en los patrones habituales tendrían como resultado un entendimiento mayor de la naturaleza del ser. Las partes internas de la personalidad que sueñan os resultan extrañas, no sólo por la diferencia esencial de enfoque, sino porque dedicáis claramente partes opuestas del ciclo de veinticuatro horas a esas áreas del ser.

Vosotros las separáis lo más posible y, de ese modo, dividís limpiamente vuestras capacidades intuitivas, creativas y psíquicas de vuestras capacidades físicas, manipuladoras y objetivas. No importa cuántas horas de sueño consideréis necesarias: os sentiríais mucho mejor durmiendo durante varios períodos de tiempo más cortos, y realmente necesitaríais dormir menos tiempo. El período de sueño de mayor duración debería ser durante la noche; pero, repito, la eficacia del sueño disminuye después de seis u ocho horas de inactividad física; y hay también otras desventajas.

Las funciones de las hormonas y de las sustancias químicas, y en especial los procesos suprarrenales, serían más eficaces con estos períodos alternos de actividades que he mencionado. El desgaste natural del cuerpo se minimizaría, mientras que, a su vez, los poderes regenerativos funcionarían al máximo. Y se beneficiarían por igual las personas con metabolismo alto y bajo.

Los centros psíquicos se activarían más frecuentemente, y la identidad total de la personalidad estaría mejor mantenida y más fortalecida. La movilidad y flexibilidad de consciencia resultantes redundarían en una mayor concentración de consciencia, y los niveles de fatiga permanecerían siempre por debajo de los picos peligrosos. También se conseguiría un mayor equilibrio mental y físico.

Estos horarios se pueden adoptar con bastante facilidad. Aquellos que tengan un horario de trabajo partido podrían dormir cuatro o seis horas durante la noche, según las necesidades individuales, y hacer una siesta después de la comida. Un período superior a seis u ocho horas de sueño continuo trabaja en contra vuestra, y uno de diez horas puede ser bastante perjudicial. Cuando os levantáis en ese caso, no os sentís descansados, sino vacíos de energía.

Si no comprendéis que durante los períodos de sueño vuestra consciencia normal abandona realmente vuestro cuerpo, todo lo que he dicho no tiene significado alguno. Vuestra consciencia vuelve a veces para comprobar los mecanismos físicos, y la simple consciencia de átomos y células –la consciencia del cuerpo permanece siempre con el cuerpo para que éste no quede vacío. Pero las partes del ser altamente creativas dejan el cuerpo durante largos períodos de tiempo, cuando dormís–.

(22.39.) Muchos casos de comportamiento neurótico son resultado de vuestros hábitos de sueño actuales. También el sonambulismo está conectado en cierta manera a estos hábitos. La consciencia quiere volver al cuerpo, pero ha sido hipnotizada con la idea de que el cuerpo no se debe despertar. Entonces aparece un exceso de energía nerviosa que pone los músculos en actividad, pues el cuerpo sabe que ha estado demasiado tiempo inactivo y que de ello resultarán fuertes calambres musculares.

Lo mismo sucede con vuestros hábitos alimentarios. Alternadamente, atiborráis de comida los tejidos o les hacéis pasar hambre, lo cual tiene claros efectos sobre la naturaleza de vuestra consciencia, vuestra creatividad y vuestro grado de concentración. De igual manera, matáis de hambre al cuerpo durante la noche, y así "aumentáis" el proceso de envejecimiento de vuestro cuerpo, negándole la comida durante todas esas largas horas. Todo esto se refleja en la fortaleza y naturaleza de vuestra consciencia.

Deberíais dividir los alimentos que tomáis a lo largo del período de veinticuatro horas, y no solamente durante el período que permanecéis despiertos; si cambiáis los patrones de sueño como os he sugerido, también comeríais durante la noche. Tendríais que comer mucho menos a las «horas de comida» habituales. Tomar pequeñas cantidades de comida más frecuentemente sería mucho más beneficioso que vuestras costumbres actuales, tanto desde un punto de vista físico como mental y psíquico.

El cambio de los patrones de sueño haría cambiar automáticamente los patrones de alimentación. Descubriríais que sois una identidad más unida, seríais mucho más conscientes de vuestras capacidades de clarividencia y telepatía, por citar algunas, y no sentiríais la profunda separación que ahora percibís entre el “yo” despierto y el “yo” dormido. Esta sensación de alejamiento se desvanecería en grado sumo.

También aumentaría vuestro disfrute de la naturaleza, pues por lo general no estáis muy familiarizados con la noche. Podríais sacar muchas más ventajas del conocimiento intuitivo que ocurre en el momento de los sueños, y vuestro humor no sufriría altibajos tan marcados como ahora. Os sentiríais más seguros en todas las áreas de vuestra existencia.

Los problemas de senilidad se reducirían también, ya que los estímulos no se minimizarían durante un período tan largo de tiempo. Y la consciencia, al tener una mayor flexibilidad, entraría más en contacto con el sentido de la alegría que le es propio.

Podéis tomaros un descanso. (Repentinamente en voz más alta:) Y si vosotros no probáis todo esto, ¿cómo podéis esperar que lo hagan los demás?

(Bromeando: –No tengo ni idea.)

También vuestros períodos de trabajo creativo serían más efectivos y eficientes si siguierais los consejos que os he dado.

(–Bien. Veremos lo que podemos hacer.)

(22.53. De nuevo el trance de Jane había sido profundo y su ritmo rápido. La verdad es que su velocidad me había dejado la mano casi entumecida. Esta pausa resultó ser el final de la sesión.)

(A continuación, y por segunda vez en poco tiempo, Seth y yo tuvimos una charla placentera sin que yo tomara notas. Me explicó más detalladamente cómo con el nuevo patrón de sueño mejoraría considerable-mente mi pintura. Después que hubo terminado, lamenté no haber tomado notas de la conversación, pues contenía mucha información que se podría haber aplicado también a los demás. Jane terminó la sesión diciendo que ella «esta noche ni siquiera tenía ganas de tener la sesión».)

(Desde esta sesión –hoy, cuando la estoy pasando a máquina, es día uno de junio– Jane y yo hemos estado experimentando los nuevos patrones de sueño, y debo decir que la sugerencia de Seth resultó ser fácilmente practicable. Después de un período nocturno de sueño más corto, no tenemos ninguna dificultad en despertarnos con facilidad, alerta y preparados para ponernos en marcha. Completamos este patrón con uno o dos períodos de descanso durante el día. Este sistema nos da una desacostumbrada agudeza de apreciación en todas nuestras actividades.)



SESIÓN 532, 27 DE MAYO DE 1970 -
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS





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Seth ~ El dormir, los sueños y la consciencia. II





21.20 LUNES

(Seth nos transmitió cinco páginas de datos personales para Jane y para mí, antes del material que sigue. Continuó con el dictado del capítulo ocho de su libro después de una pausa a las 22.10.)

(Divertido:) Dictado.

(–Muy bien.)

Es bien conocido que en el estado de sueño hay fluctuaciones de consciencia y lucidez. Algunos períodos de actividad de los sueños "reemplazan" verdaderamente algunos estados de vigilia. Pero también existen fluctuaciones en la consciencia normal cuando se está despierto, ritmos de intensa actividad de consciencia seguidos de períodos mucho menos activos.

Algunos estados de vigilia son, por supuesto, muy parecidos a los estados de sueño. A veces uno se funde con el otro y así el ritmo pasa desapercibido. Estas gradaciones de consciencia están acompañadas de cambios en el organismo físico. En los períodos más indolentes de la consciencia despierta hay una falta de concentración, un mayor o menor aislamiento de los estímulos, un aumento de accidentes y, por lo general, un descenso del ritmo corporal.

(22.28.) Debido a vuestra costumbre de dormir durante un período largo de tiempo, seguido de un largo período despiertos, no podéis beneficiaros de estos ritmos de la consciencia. Los puntos máximos se suavizan hasta cierto punto, e incluso pasan desapercibidos. Los contrastes agudos y la eficacia natural de la consciencia despierta se utilizan muy raramente.

Bien. Os doy este material ahora, porque os ayudará a comprender y usar vuestras capacidades presentes. Le estáis exigiendo demasiado a vuestra consciencia normal de la vigilia, ya que suavizáis sus altibajos de actividad y a veces le pedís que vaya adelante a toda marcha cuando está en un período de baja actividad, con lo que os negáis a vosotros mismos esa posibilidad de gran movilidad que posee.

(22.33.) Las sugerencias que os he dado anteriormente en este capítulo sobre vuestros hábitos de dormir traerán consigo el uso natural de esos ritmos. Podréis experimentar más frecuentemente el apogeo de la consciencia, con lo que aumentará la concentración, se verán los problemas con mayor claridad, y se utilizará mejor la capacidad de aprender.

(Con anterioridad, durante el día, yo había comentado con Jane que el adverbio «mucho» estaba apareciendo en el texto del material con bastante frecuencia. En ese momento Seth–Jane se inclinó hacia adelante y sonrió burlonamente.)

Iba a decir: «y se utilizará mucho mejor.»

(–Sí.) Ese largo período que tiene la consciencia en estado de vigilia sin períodos de descanso desarrolla sustancias químicas en la sangre que luego se eliminan durante el sueño. Pero, mientras permanecen en el cuerpo, le producen indolencia y bajan el nivel de concentración consciente. En consecuencia, el período largo de sueño al que estáis acostumbrados resulta necesario. Entonces se entra en un círculo vicioso. Esto fuerza a la sobreestimulación durante la noche, aumenta el trabajo del cuerpo, y lo obliga a realizar constantemente durante largos períodos purificaciones físicas que podrían realizarse perfectamente en períodos de descanso más breves. El ego se siente amenazado por la larga «ausencia» que debe soportar, se vuelve receloso del sueño, y pone barreras a los sueños. Gran parte de todo este proceso es muy artificial.

(22.42.) El resultado es una aparente dualidad y la desconfianza de una parte del ser hacia la otra. Durante este proceso se pierde mucho material creativo de gran valor práctico. Los procedimientos mencionados permitirían un mayor acceso a esa información, y el “yo” despierto se sentiría más descansado. El simbolismo de los sueños aparecería con más claridad, en lugar de perderse, como ahora, en las muchas horas dedicadas al sueño.

La fuerza muscular resultaría beneficiada. La sangre haría una limpieza más eficaz que cuando el cuerpo permanece postrado durante tanto tiempo. Y, sobre todo, habría –si me lo permitís– mucha mejor comunicación entre las capas subjetivas del ser, una mayor sensación de seguridad y, particularmente en los niños, aparecerían más tempranamente signos de habilidades creativas.

Ahora podéis tomar un descanso o terminar la sesión, como prefiráis.

(–Nos tomaremos un descanso. De 22. 50 a 23. 04.)

Una consciencia clara, ordenada, brillante y poderosa necesita períodos frecuentes de descanso si quiere mantener su eficacia e "interpretar correctamente la realidad". De lo contrario distorsiona todo lo que percibe.

Las curas de sueño o de descanso –períodos muy extensos de sueño– resultan de ayuda como terapia en algunos casos, no porque el dormir durante un largo período sea beneficioso, sino porque la persona ha creado tantas toxinas que necesita dormir durante esos largos períodos. Los procesos de aprendizaje resultan claramente obstaculizados con vuestros hábitos cotidianos, ya que hay ciertos períodos en los que la consciencia está sintonizada con el aprendizaje, y en cambio vosotros forzáis el aprendizaje durante períodos mínimos no reconocidos. Las capacidades psíquicas y creativas resultan postergadas a causa de esta división artificial, lo cual trae consigo dualidades que afectan todas vuestras actividades.

En algunos casos, literalmente os forzáis a dormir cuando vuestra consciencia podría estar en un punto de máximo rendimiento. Esto sucede, casualmente, en el período anterior al alba. Por el contrario, en ciertos momentos de la tarde la consciencia baja y necesita un descanso que le es negado.

Si los estados de consciencia despierta se examinasen como se examinan actualmente los estados de sueño, advertiríais que hay un rango de actividad mucho mayor de lo que podríais suponer. Ciertos estados de transición se pasan totalmente por alto. Podría decirse que la consciencia realmente parpadea y varía su intensidad; no es, por ejemplo, un rayo de luz continua.

Ahora terminaré el dictado. Mis más cariñosos saludos a ambos.

(–Lo mismo para, ti, Seth. Gracias.)

(23.15. Cuando Jane salió del trance quedó sorprendida del rápido final de la sesión.)



SESIÓN 533, 1 DE JUNIO DE 1970
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS





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Seth ~ El dormir, los sueños y la consciencia. III





21.05 LUNES

(No tuvimos la sesión del pasado miércoles 3 de junio.)

(A las 20.30 de esta tarde Jane y yo hablábamos de los progresos de Seth en su libro. Jane estaba algo preocupada. Ahora no leía el libro, pero se daba cuenta de que Seth no estaba siguiendo fielmente el esquema que nos había dado antes de empezar el dictado capítulo a capítulo. Le dije que, en mi opinión, Seth lo estaba presentando tal como él quería que quedara; estuvo de acuerdo en que ella debía limitarse a relajarse y dejar que continuase.)

(Quisiera describir ahora dos episodios que nos sucedieron a Jane y a mí antes de que diese comienzo la sesión. Además, mi experiencia se transformó en otra después de empezar la sesión. Pero ya lo relataré mas adelante.)

(1. Cuando estábamos sentados esperando que comenzase la sesión. Jane me dijo que la cara de Joseph, en mi viejo retrato al óleo de Ruburt y Joseph,3 le estaba sonriendo desde su lugar en la pared del cuarto de estar. Cuando Jane se dio cuenta de la sonrisa, apartó la mirada del cuadro y luego volvió a mirarlo rápidamente. La sonrisa seguía allí, dijo ella; duró aproximadamente dos minutos, justo hasta antes de comenzar la sesión a las nueve.)

(Jane estaba frente al cuadro, sentada en su mecedora Kennedy, pero yo le daba la espalda debido a mi posición en el sofá. Las distintas veces que me volví para mirarlo, no noté nada fuera de lo normal. Jane me dijo que Joseph, que representa a mi propia entidad, le estaba sonriendo ampliamente, algo que la pintura no muestra. Primero le había cambiado la expresión de los ojos, y desde allí la sonrisa se extendió hasta su boca. La frente no se movió. Era como si la pintura hubiese cobrado vida repentinamente, a pesar de que la cara de Ruburt en el cuadro no había cambiado.)

(A Jane no le gusta mucho el cuadro y nunca había visto ese cambio hasta ahora.)

(2. En cuanto a mí, el efecto a que me refiero consiste en una interferencia en mi visión, sin llegar realmente a perder la vista. No tuvo ningún efecto posterior esa noche, ni tampoco los había tenido en años anteriores, a excepción de un ligero dolor de cabeza. Esa noche no tuve dolor de cabeza. Aunque parezca extraño, nunca me ha alarmado este fenómeno. Como mi naturaleza es algo reservada, no he sentido la necesidad, ni siquiera cuando era niño, de contárselo a mis padres o de acudir al médico. Probablemente la ausencia de efectos secundarios y la continua claridad de mis procesos mentales, me deben de haber tranquilizado.)

(La experiencia, que siempre me recuerda a un espejismo, comenzó con una pequeña luz brillante en forma de diente de sierra, justo a la derecha de mi línea central de visión. Al rememorar entonces episodios casi olvidados, supe que este dibujo brillante y trémulo podía extenderse de tal manera que, si yo miraba a un objeto, éste se borraría aunque yo conservara la visión periférica.)

(A veces la interferencia había cubierto un área lo suficientemente vasta para producirme dificultades en ver, por ejemplo, el papel de dibujo que tenía ante mí, o el lápiz que tenía en la mano. El resplandor solía variar en intensidad. En una ocasión me tendí y cerré los ojos, porque eso era lo mejor que podía hacer. Tales efectos solían durar como máximo una hora, a veces menos.)

(Esta vez me cuestioné de nuevo mi tranquilidad respecto a este fenómeno a lo largo de mi vida, respecto a algo cuyos orígenes estaban más allá de mi conocimiento. Cuando la interferencia había sido lo bastante grande para cubrir la mayor parte de mi campo visual, había experimentado una sensación peculiar de oscuridad y luz a la vez, mientras el mundo objetivo se volvía indistinguible dentro de lo que sólo puedo describir como un campo de dibujos alternados de luz y oscuridad que poseían un fondo aterciopelado.)

(La experiencia de esa noche no había sido tan intensa. Empecé a notar sus efectos alrededor de las 20.50, e inmediatamente comencé a darme indicaciones para minimizarlos, porque no quería alarmar a Jane retrasando la sesión. En ese momento Jane comenzó a describirme la sonrisa que percibía en el cuadro; cuando me pidió que lo comprobase, pude ver el cuadro bastante bien, aunque el efecto de mi visión estaba en progreso. Mis indicaciones para reducirlo resultaron acertadas, sin embargo, y a la hora de comenzar la sesión, las 11. 05, me di cuenta de que no sólo mi experiencia ya había llegado tan lejos como le era posible, sino que ya había comenzado a retirarse. A las 21.15 sus últimos vestigios se habían ido y mi visión era normal.)

(Aún hay más, pues cuando el efecto hubo desaparecido, fue reemplazado por un evento de otra índole, el cual me resultaba nuevo y muy interesante. Las notas que siguen, y también el propio Seth, explican lo que ocurrió a medida que avanzaba la sesión. Debo añadir que el nuevo efecto incluyó la pérdida gradual, primero de mi habilidad para deletrear, y luego para escribir...)

(Jane comenzó a hablar por Seth a un ritmo bastante lento que contrastaba con el ritmo rápido de las últimas sesiones. Cuando empezó la sesión tuve que esforzarme un tanto para ver claramente la página y poder escribir.)

Buenas noches.

(–Buenas noches, Seth.)

(Justo antes de la sesión yo había comentado que la tarde era muy apacible y calurosa.)

Espero no quebrantar vuestra paz.

(–No.)

Continuaremos con el dictado. (Pausa, una de las muchas que hubo.) La consciencia tiene muchas características, algunas de las cuales conocéis, por supuesto. No obstante, muchas de las características de la consciencia no son tan evidentes, ya que generalmente utilizáis vuestra consciencia de tal forma que sus percepciones distan mucho de aparecer de una manera «natural». En otras palabras, sois conscientes de vuestra propia consciencia por intermedio de vuestro propio mecanismo físico. No sois tan conscientes de vuestra propia consciencia cuando no está operando de una manera primaria a través de la mediación del cuerpo, como hace durante las experiencias fuera del cuerpo y en otras condiciones de disociación.

(Cuando escribí la última frase ya me estaba dando cuenta –y, repito, sin llegar a preocuparme– de que me estaba costando más de lo normal hacer mis abreviaturas o símbolos para palabras tan corrientes como «hace», «como» e «incluso», algo que debería haber sido automático. Pero, en cambio, la interferencia visual estaba desapareciendo.)

(A las 21.12 empecé a deletrear algunas palabras incorrectamente. Para clarificar lo que estaba pasando incluyo entre paréntesis, después de la palabra corregida, algunas de las faltas que había en mis notas.)

Las características de la consciencia son las mismas (mesmas), esté o no dentro de un cuerpo. Los altibajos de la consciencia que he mencionado existen hasta cierto punto en todas las consciencias, independientemente de la forma que adopten (adepten) después de la muerte (morte). La naturaleza de vuestra consciencia no es esencialmente (ecencailmente) diferente de lo que es ahora, a pesar de que quizá no seáis conscientes de todas sus características.

(Me di cuenta de que estaba omitiendo la palabra «no» de la última frase y ahora ya era bastante consciente de que algo estaba ocurriendo. Cada vez tenía que hacer un esfuerzo mayor para conseguir tomar las notas correctamente. En el texto que sigue, no podía acordarme de algunos de los símbolos que uso y tuve que escribir las palabras completas.)

Vuestra consciencia es, por ejemplo, telepática y clarividente aunque vosotros no os deis cuenta. En sueños, cuando (cuandor) a menudo presuponéis que sois inconscientes (inconcientes), podéis ser mucho más conscientes de lo que lo sois ahora;

Lo que sucede es que estáis utilizando facultades de la consciencia que no aceptáis como reales o válidas (váledas) en vuestra vida despiertos (destiertos). Por esta razón las excluís (excluím) de vuestra experiencia (experienca) consciente. La consciencia, la mía y la vuestra, es bastante independiente tanto (panto) del espacio como del tiempo. Y, después de la muerte, lo que sucede es que sois conscientes de los grandes poderes de la consciencia que existen en vuestro interior todo el tiempo.

(21.21. Tuve muchos problemas para poder escribir las frases que siguen. Muchas de las palabras estaban mal escritas, algunas tan mal que las tachaba e intentaba escribirlas otra vez, con el cómico resultado de que las correcciones también tenían errores. Mi visión era ahora muy clara.)

(Por primera vez reconocí que, quizás, debería pedir a Seth que fuese más despacio, a pesar de que me daba cuenta de que su ritmo era lento. No le pregunté qué era lo que pasaba. Él me contemplaba a través de los ojos de Jane sin mostrar el menor signo de que algo fuera de lo común estuviese sucediendo en la sesión...)

Como ellos existen realmente, ahora podéis descubrirlos y aprender a usarlos. Eso os ayudará directamente (dreactamente) en vuestra experiencia después (descues) de la muerte. No os asombraréis tanto de la naturaleza de vuestras reacciones (reac–conse) si, por ejemplo, comprendéis de antemano que vuestra consciencia no sólo no está encarcelada en vuestro cuerpo físico, sino (simo) que puede crear otras partes a su voluntad. Aquellos que «sobreidentifiquen» a su consciencia con su cuerpo sufren sin razón alguna un tormento (tortmento) que ellos mismos han creado al permanecer atados al cuerpo. En efecto, serán como almas desamparadas que piensan que no tienen adónde ir.

(En el párrafo anterior, en lugar de «antemano» escribí «ainsemouna»; luego lo taché y lo tuve que intentar dos veces más. En ese momento hice un esfuerzo deliberado, para deletrear correctamente y escribir claro, y eso me ayudó. Fue como salir de un sueño profundo e inmediatamente hacer un gran esfuerzo para concentrarme en la realidad física.)

Como he dicho antes, ahora sois un espíritu, y este espíritu posee consciencia. Por tanto, la consciencia pertenece al espíritu, pero ambos no son lo mismo. El espíritu puede apagar y encender la consciencia. La consciencia puede parpadear y fluctuar por naturaleza, pero el espíritu no lo hace.

A mí no me gusta especialmente la palabra «espíritu» debido a las distintas implicaciones que tiene, pero ella (elli) sirve a nuestro propósito en el sentido de que implica independencia del cuerpo físico.

La consciencia no descansa durante el sueño: simplemente está sintonizada en otra dirección. Por tanto, la consciencia no duerme y, aunque pueda apagarse, no es igual a una luz.

(21.28. La dificultad que estaba teniendo para deletrear las palabras volvió repentinamente y con mayor intensidad. Además de deletrear mal y tachar las palabras, tenía que esforzarme simplemente para seguir el lento ritmo de Seth. Por primera vez pensé pedir un descanso, aunque aún no estaba preocupado. Tuve problemas con todo el párrafo.)

Cuando se la apaga no se extingue (expetgutri) tal como desaparece una luz (lis) al utilizar el interruptor. Siguiendo con la analogía (anelogis), si la consciencia fuese (fuerse) como (cemo) una luz que os perteneciese (pirtenecies), incluso cuando la apagaseis habría una especie de crepúsculo, pero no oscuridad (oscurda) total.

(Ahora estaba sentado muy tenso en el borde del sofá, inclinado sobre el cuaderno que estaba en la mesita ante mí. Esa es una posición que raramente uso; quizá, pensé, me ayudará a vencer esta experiencia. Le pedí a Seth que esperase un minuto.)

Sin embargo, el espíritu no permanece nunca en la nada, con la consciencia extinguida. Es por tanto, muy importante que se comprenda esto, ya que...

(El resto de la frase es ininteligible en mis notas.)

(Bastante consternado volví a pedir a Seth que esperase un momento. Aquí perdí un par de frases, y estuve apunto de dejar de tomar notas. A pesar de todo, pensé que podía intentarlo otra vez. Jane, como Seth, estaba sentada y aguardaba en silencio, con los ojos abiertos.)

Es muy importante comprender que la consciencia nunca se extingue...

(21.35. Otra vez perdí el hilo del dictado. Cuando advertí que había escrito «ichstantale»por «extingue», le pedí a Seth que hiciéramos una pausa, y eso hicimos. Yo estaba perplejo. Tenía la mente completamente despejada, pero era incapaz de seguir tomando notas. Aún así, no estaba alarmado.)

(Cuando empecé a explicarle a Jane por qué había tenido que detenerme, descubrí que, además, tenía problemas para hablar coherentemente. Seth volvió entonces por un momento y me sonrió. Recuerdo que me dijo lo siguiente:)

Has estado poniendo en práctica el material esta noche, Joseph...

(De inmediato comprendí lo que pasaba, aunque el efecto no desapareció tan rápidamente. Cometí muchas faltas al hablar con Jane, pero la dificultad del habla no era tan grande como la de la escritura. Al principio Jane se preocupó mucho por mis experiencias previas a la sesión y en su transcurso; más tarde me dijo que en ese punto estuvo a punto de no continuar la sesión. Finalmente creyó mis promesas tranquilizadoras y comprobó que yo me encontraba bien físicamente.)

(Seth suspendió el dictado de su libro a petición mía, pero durante un pequeño intervalo sugirió que mandase a Jane encender el resto de las luces de la habitación cuando saliese del trance. Entonces yo debería imaginar que mi consciencia se hacia más y más brillante hasta llenar la habitación como si fuese una luz; comprobaría así que recuperaba todas mis facultades. No pude recordar parte de la información posterior.)

(Así es que yo había experimentado esa noche estados alterados de la vista, la escritura y la palabra: evidentemente, todos ellos aspectos de mis medios físicos de comunicación. Sentado en el fulgor de la habitación totalmente iluminada, le conté a Jane con todo detalle lo que había pasado, incluyendo mis sucesos con la vista de años anteriores. Ella se preguntaba si mi pérdida de la capacidad de comunicación no tendría algo que ver con la senilidad de mi padre y su retiro físico. Yo lo ignoraba. Recientemente no me había pasado nada extraño que tuviese relación con él.)

(Poco a poco comencé a trabajar en mis notas. Estaba muy deseoso de que Seth me lo explicase todo. Y tenía razón, pues a las 22.30 ya me sentía mejor. Finalmente conseguí poner en orden mis notas, y le dije a Jane que estaba listo para que continuase la sesión. A partir de aquí recibimos el material más interesante de todos, relacionado con mi curiosa falta de alarma por los incidentes de la noche. Continuamos a ritmo más rápido a las 22.47.)

Bien. En la demostración en la que Joseph nos ha ayudado tan amablemente, hemos demostrado varios puntos para ampliar el material recién dado.

Antes dije que sólo os son familiares aquellas características de vuestra consciencia que utilizáis a través de la mediación de vuestro cuerpo. Confiáis en el cuerpo para expresar las percepciones de vuestra consciencia. Tenéis tendencia, repito, a identificar la expresión de vuestra consciencia con el cuerpo.

En nuestra demostración, para la que indudablemente Joseph dio su permiso, él permitió que su consciencia se retirara, y luego cortó parcialmente su expresión física. Él no fue consciente de este permiso, sencillamente porque este tipo de demostraciones no pueden tener lugar si la consciencia del estado normal despierto lo sabe. Automáticamente le hubiera entrado el pánico. Mientras yo hablaba de la reducción de la consciencia, Joseph la experimentó.

(22. 55. Éste puede ser o no un punto conflictivo. Seth empleó la palabra «reducción». No cabe duda de que mis facultades de expresión física se habían reducido considerablemente, pero mi mente se mantuvo clara y alerta y, contrariamente a mi costumbre, profundamente ocupada tratando de usarlas... Tampoco había me había dado cuenta de ningún tipo de consciencia acrecentada, o de repentinos poderes telepáticos o de clarividencia.)

(Ahora ya no tenía problemas al tomar notas.)

Eso fue en realidad un ejercicio de manipulación de la consciencia. En momentos cercanos a la muerte sucede algo similar aunque en distintos grados, cuando la consciencia se da cuenta de que ya no puede expresarse a través de la mediación del cuerpo. Si el moribundo está demasiado identificado con su cuerpo, puede fácilmente ser presa del pánico al advertir que se ha interrumpido toda expresión y, por tanto, que su consciencia está a punto de extinguirse.

Ese tipo de creencias sobre la extinción, esa certeza de que la identidad será borrada el próximo minuto, es una experiencia psicológica muy dura que puede producir reacciones desafortunadas. Por el contrario, lo que sucede es que encontraréis la consciencia intacta y su expresión mucho menos limitada de lo que estaba anteriormente. Joseph escogió subconscientemente interrumpir los medios de expresión que estaba usando en aquel momento, simplemente para que la interferencia llamara la atención.

Habiendo dado todo este material introductorio por considerarlo conveniente, continuaremos con unos capítulos sobre la naturaleza de la existencia después de la muerte física y en el momento de la muerte, y sobre la muerte física definitiva al final del ciclo de reencarnaciones. Era necesario que comprendieseis algo sobre la naturaleza y comportamiento de vuestra propia consciencia antes de que pudiéramos empezar.

Podéis tomaros un descanso.

(23.06. Esta vez el ritmo de Jane había sido considerablemente más rápido. En el último párrafo, tuve alguna dificultad para escribir un par de palabras. Continuamos más lentamente a las 23.20.)

Tú también adquiriste algún conocimiento, Joseph, en nuestra experiencia pasada, cuando tu función motriz quedó dañada en tu enfermedad terminal. Eso fue en Dinamarca. Esto último es una nota colateral, más que dictado estricto.

(Según Seth, nosotros tres estuvimos relacionados en Dinamarca en el 1600. Yo era propietario de tierras. Jane era mi hijo, y Seth un mercader de especias.)

Ahora terminaré este capítulo y con él pondremos fin a la primera parte del libro. Concedednos un momento... y fin del dictado.

(Pero Seth aún no había terminado con su libro. El texto que sigue muestra la relación entre lo sucedido a mi visión y los acontecimientos de la sesión. Es muy interesante el hecho de que yo hubiese escogido esa noche precisamente para tratar de conseguir datos visuales, si bien en los últimos días yo había estado buscando mentalmente temas para mi próximo cuadro. No había comentado nada de esto con Jane.)

Estas recientes experiencias de visión fueron intentos preliminares fallidos a un nivel inconsciente para escoger imágenes de modelos para tus cuadros. Los modelos habrían aparecido en la parte oscura borrosa. ¿Me entiendes?

(–Sí)

Las áreas borrosas representaban una confusión de vibraciones. No pudiste obtener el material en un nivel físico visual, a pesar de que lo intentaste, pero en aquel momento tampoco pudiste recibirlo como visión interna. En lugar de ello llegaste a hacer casi una sustitución. Había siempre una sensación de movimiento en el fondo que fue interpretada visualmente como inestabilidad, una concentración de borrones.

Vosotros disteis la aprobación para nuestro experimento temprano en la noche, cuando Ruburt y tú hablasteis en la mesa (durante la cena). Ruburt conocía telepáticamente el convenio, aunque no conscientemente. En cierta manera la sonrisa del retrato que vio Jane fue obra tuya. Ruburt conocía el convenio para la demostración, pero también estaba un poco asustada por cómo podrías interpretar la experiencia. Lo de la sonrisa del retrato era para darle seguridad, más bien a Jane que a Ruburt. Tú le transmitiste seguridad. Ruburt se dejó tranquilizar por Joseph. ¿Me sigues?

(–Sí–.Y pensé que era un método muy efectivo.)

Bien. Ahora voy a terminar por esta noche.

(–Ha sido muy interesante.)

Te agradezco tu ayuda, Un cariñoso deseo de que paséis buena noche.

(23.36. –Buenas noches, Seth. –De nuevo tuve algún problema para escribir dos o tres palabras después del último descanso. Y eso fue todo.)



SESIÓN 534, 8 DE JUNIO DE 1970
Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS





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