viernes, 30 de octubre de 2015

Compartir - K+_El salto cuántico - Los agujeros negros dentro de nosotros. - Todo está como debiera ser, ¿o no?.

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Los agujeros negros dentro de nosotros.





Muchas personas se bombardean continuamente con pensamientos negativos: “no puedo hacer esto, esto no es para mí, soy débil, debo esconderme porque quien soy es malo, el mundo no es un lugar seguro, probablemente esto saldrá mal”, etcétera.

¿Cómo sucedió esto? ¿Por qué hacemos esto? La razón de esta conducta auto destructiva es que todos nosotros tenemos en algún punto, sea en esta vida o en otra pasada, un trauma. Los traumas son experiencias negativas que son tan intensas que nuestra personalidad no puede manejarlas; una parte de nuestra percepción se ‘congela’ y se mantiene atascada en el tiempo.

Tomen por ejemplo alguien quien en una vida pasada experimentó la ocupación de su país por una guerra. La gente era arrestada en las calles y súbitamente desaparecía. Había una amenaza continua de violencia y nadie se sentía seguro. La personalidad de esa vida pasada sufrió intensamente del temor aplastante y no podía reconciliarse con la situación por el resto de su vida. Una parte de esta persona se traumatizó y quedó atascada en el tiempo, atascada en la realidad de la guerra y le sigue enviando mensajes a la personalidad actual como si estuviese todavía en la guerra: ‘la vida es peligrosa, hay mucha violencia allá fuera, no puedes confiar en nadie, eres impotente’. La personalidad actual no comprende que estos pensamientos persistentes se relacionan con una realidad muy diferente, él simplemente cree en los mensajes y se acostumbra a ver la vida a través de los ojos de la personalidad de la vida pasada traumatizada. Los extraños son vistas con suspicacia, hay una sensación de tragedia y un temor a la violencia siempre de fondo, y la creencia de que es mejor encerrarse en la casa, porque si sales es posible que no regreses.


* El trauma actúa como un agujero negro

La parte traumatizada de nosotros es la mayor fuente de temores que sufrimos. Noten que el temor siempre nos dice que hay algo allá fuera que es peligroso, hostil y dañino. El temor les hace enfocarse en el mundo exterior como la fuente de sus problemas, y no en el propio trauma. Cuando alguien que le tiene terror a los perros está en la misma habitación con un perro, toda su atención estará enfocada en el perro, excluyendo todo lo demás. Pero la mayor parte del tiempo el perro no es el problema, el asunto real es su temor a los perros. Si se mantienen enfocados en lo externo a ustedes, su percepción se distorsiona. Se enfocan en aquello a lo que temen y por tanto tienden a verlo en todas partes, su temor exagera el peligro real y ustedes consumen gran cantidad de energía tratando de evitarlo.

Este patrón reactivo crea un círculo vicioso: el temor limita su percepción de la realidad de tal forma que la realidad parece confirmar y justificar sus temores aún más. Cuando leen el periódico atraen su atención automáticamente a las noticias sobre perros que atacan a las personas o que expanden enfermedades contagiosas. Cuando caminan por la calle, los perros les parecen amenazadores, listos para saltar sobre ustedes. Este círculo mantiene prisionera la parte traumatizada de ustedes y esa parte de ustedes no se puede liberar hasta que el círculo se rompa. Una parte traumatizada de la personalidad, atrapada en un círculo vicioso, puede ser vista como un agujero negro dentro de nosotros. Chupa la energía, chupa la luz y nos revierte al pasado, a momentos en el tiempo donde nuestra percepción se congeló y atascó.

Yo tengo un temor innato a viajar. Cuando fui a Francia este verano sentí constantemente que el coche se rompería y vi señales de esto en todas partes. Justo antes de partir el cinturón de mis pantalones se rompió, una señal aciaga, pensé. Por el camino noté coches apartados de la carretera por todas partes. Cuando estábamos descansando en un lugar de parqueo pensé que veía trazas de aceite bajo nuestro coche. En la pizarra del coche apareció una luz que nos decía que debíamos entrar a un garaje a cambiar el aceite de la caja de cambios (luego se vio que era un error de la computadora en la pizarra). En otro momento noté algunas herramientas en la parte trasera lo que entendí como señal de que el coche necesitaba reparación. Etcétera.

Durante el viaje decidí ir a mi hueco negro interior. Vi a un hombre tendido a un lado en la carretera y solamente podía ver su espalda. Al acercarme me sorprendí: vi su cara y sus ojos habían sido acuchillados. Él estaba lejos de su hogar y la gente allí no confiaba en él y le habían hecho esto. El murió pensando en su hogar queriendo no haberlo abandonado nunca.

En el pasado casi no viajaba ni manejaba un coche. Pensé que tenía buenas razones para este comportamiento, pero era inconsciente del hueco negro dentro de mí. Ahora viajo a menudo y los muchos viajes que damos me traen mucha alegría. Por todo el mundo tenemos maravillosos encuentros con personas de pensamiento similar al nuestro y visitamos lugares hermosos.

Discutir con personas que están en un agujero negro, esto es, que tienen una percepción limitada y basada en el temor de un asunto en particular es casi imposible. Cuando tratan, ellos inmediatamente señalan las ‘razones’ innumerables que sostienen su visión. Ellos se niegan a abrirse a la posibilidad de que su temor – y no el mundo exterior – sea realmente el problema. Están convencidos de su temor es provocado por amenazas reales en el mundo exterior y que por tanto es razonable y justificado. Si ustedes no concuerdan con ellos, son ustedes los que están siendo ingenuos: ustedes se niegan a ver lo obvio bajo su nariz. Mientras mayor el temor, más rígidas y firmes las creencias. Muchos sitios Web en Internet que están llenos de predicciones desastrosas y teorías de conspiración, se originan en agujeros negros a nivel interno.

Los agujeros negros pueden ser tan poderosos que chupan la personalidad en su totalidad: en tales casos surgirá la paranoia (sospecha extrema).Todo lo que las personas digan o hagan se interpreta de forma negativa lo cual hace imposible la comunicación normal. Se percibe que la amenaza y la conspiración están en todas partes. Los amigos y familiares que tratan de romper el conjuro de sus obsesiones se consideran bajo la influencia de fuerzas malévolas. La persona paranoica se ha aislado y encarcelado dentro de su propia mente.

Hasta cierto punto todos sufrimos de paranoia. Casi todos tenemos un agujero negro respecto a cuestiones particulares que distorsionan nuestra percepción y nuestra relación con los demás.


* ¿Qué podemos hacer?

- Comprender que hay un agujero negro dentro de ustedes

El primer paso y el más importante es reconocer que una parte de ustedes se ha traumatizado y les está enviando mensajes que no son los correctos. Cada vez que se den cuenta que sus pensamientos son particularmente negativos, o cuando se sientan desproporcionadamente atemorizados esperando lo peor, prepárense para ir a su interior, al agujero negro y enfrentar la parte traumatizada.

Háganse las siguientes preguntas: “¿pudiese ser que hay un agujero negro en mi interior? ¿Pudiese ser que hay una parte mía traumatizada que distorsiona toda mi visión de la realidad, una parte que me desconecta de todas las cosas buenas y positivas que suceden a mi alrededor? ¿Está mi visión de la realidad y mi actitud hacia la gente basada en el temor y no en el amor?’

- Entren al agujero negro

Entren al agujero negro no para sufrir, sino para traer luz y amor a esta parte de ustedes. Imaginen la parte traumatizada. Imaginen por ejemplo que es un niño perdido y entiendan que necesita mucho amor y cuidado. Conéctense con este niño, miren a sus ojos y sientan que es lo que necesita para liberar gradualmente el temor.

Cada vez que se encuentren albergando pensamientos negativos, sentimientos oscuros o temores irracionales respecto a la vida, a la gente o a la sociedad, anímense a ir a su interior. Busquen el agujero negro dentro de ustedes: la prisión de la parte traumatizada. Estén presentes como un ángel amoroso, llévenle consuelo, seguridad y luz.

- Díganse la verdad a sí mismos

El evangelio de Juan dice: “la verdad os hará libres”. Las palabras que son ciertas transmiten enorme poder. La verdad se origina a partir del amor, no del temor. Sientan el amor que está disponible en el universo, sientan el amor de la madre Tierra por la humanidad, sientan el amor dentro de ustedes y enfrenten la parte traumatizada de ustedes desde este amor. Desde esa fuente, formulen un grupo de oraciones breves y repítanlas en voz alta:

Por ejemplo:

- La vida es buena conmigo.

- La Tierra ama a la humanidad y nos ayuda.

- La humanidad está despertando y volviéndose más consciente de esta unidad, esta unidad comienza a manifestarse en todas partes.

Decir este tipo de mensajes se convierte en un instrumento poderoso cuando desean liberarse de pensamientos basados en el temor.

Hoy en día hay mucha literatura sobre el ‘pensamiento positivo’. La gente se para delante del espejo y comienza a repetirse mensajes positivos: afirmaciones. Esto tiene sentido solamente si los mensajes son ciertos y son ciertos cuando se basan en el amor.

Algunos se repiten a sí mismos: ‘soy rico, soy rico’, esperando que esa realidad de vida a su intención. ¿Pero está basada esa afirmación en amor, o en temor a la carencia, el temor de que el universo no cuide de ellos? Si ese fuese el caso, la afirmación no funcionará.

Antes de comenzar a repetir afirmaciones incansablemente, regresen a la Fuente. Conéctense con el amor dentro de su corazón, y vean qué mensajes surgen de ese pozo. Empiecen por amar y abrazar esa parte traumatizada de ustedes. Las afirmaciones basadas en el temor no funcionan.

Si la afirmación es correcta, no es esencial que la repitan a menudo. ¿Alguna vez han experimentado que alguien ha dicho algo que a ustedes les suena verdaderamente cierto? ¿Fue necesario que este mensaje se les repitiera todo el tiempo? Probablemente no. Si una oración que realmente les parece verdadera se dice en voz alta con la intensidad correcta, no tienen que repetirla. Una vez al día es suficiente.

Sin embargo el primer paso y el más importante en este proceso de tres pasos es el de enfrentar honestamente el agujero negro dentro de nosotros. Tan pronto comprendan que el temor distorsiona su percepción, pueden comenzar a abrazar ese temor con amor, y desde ese amor encontrar afirmaciones que sean verdaderas y efectivas.


Gerrit Gielen -www.jeshua.net
Sitio en español: www.jeshua.net/esp





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Todo está como debiera ser, ¿o no?.





“Esto tenía que suceder”, “debe haber un propósito más elevado detrás de esto”, “todo es exactamente como se supone que sea”. Expresiones hechas fácilmente entre los de inclinación espiritual. A menudo, expresiones como éstas se hacen frente a situaciones o eventos que parecen sin sentido, trágicos o crueles. Accidentes, enfermedades, contratiempos graves que ponen a prueba nuestro sentido de justicia. ¿Por qué esto me sucede a mí, por qué esto tenía que suceder? La noción de que para todo lo que ocurre debe existir un orden superior, una mano divina que quiere nuestro bien, es reconfortante. ¿Pero es cierto?

La idea de que todo ocurre como debiera, es una noción determinista: expresa que hay un poder superior que predetermina lo que va a suceder en nuestras vidas terrenales. Este poder superior puede ser Dios, o el alma de ustedes o su yo superior. Sea lo que sea, el poder creativo no les pertenece a ustedes, sino a esta fuente superior. La idea de que nosotros como seres humanos tenemos libre albedrío y podemos elegir libremente, se ve por tanto seriamente cuestionada.

Por tanto surge una paradoja: viéndolo desde un enfoque espiritual del mundo, la mayoría de las personas consideran que su poder para hacer elecciones y asumir la responsabilidad en sus vidas es esencial a quienes son. De no ser por ese poder, toda la noción de crecimiento interno y transformación sería obsoleta. A la vez, hay una expresión que a veces suena como una invocación, de que “todo es como debiera ser”, o como otros dicen “todo está en orden divino”.

Esta “marea bienaventurada” de que todo realmente es como debiera ser, me molesta y me asombra. Primeramente, hay un sufrimiento masivo en la tierra, que resulta obvio al echar una mirada al azar a la prensa en cualquier día. Hay intenso sufrimiento a nivel físico, emocional y espiritual para muchos, muchos seres humanos al igual que para la naturaleza. Así que ¿Cómo es que todo está como debe ser? Segundo, está la paradoja anterior de que el libre albedrío y la predestinación no van bien juntas. Este es un punto que merece consideración cuando surge la idea de que todo está bien y en orden divino. Tercero, he notado que estas palabras se acompañan de una nota típica de pena, un tipo de condescendencia espiritual, que implica cosas como: “Ah, criatura, veo que no entiendes todavía, atrapada como estas en tus pensamientos, emociones y estados de ánimo demasiado humanos, pero hay realmente un significado superior detrás de todo lo que está ocurriendo, y un día también lo verás”. La gente a menudo quiere nuestro bien, estoy segura, pero de todas formas…….

Cuando recién había sanado de una depresión severa con episodios sicóticos en 2010, y todavía luchaba con esta experiencia horrenda, alguien me dijo “está claro que tenías que experimentar esto, y que el propósito era capacitarte para ayudar ahora a otros con aflicciones similares”. No pude responder a esta sugerencia mientras trataba de reponerme, pero luego entendí que de hecho se habían hecho de manera implícita tres sugerencias: 1. La depresión era predeterminada y yo no podía haberla evitado. 2. La misma sucedió para mi propio bien aunque me sentía muy mal. 3. El propósito espiritual detrás de ello era hacerme una mejor maestra y sanadora para los demás. La última sugerencia instantáneamente me llevó al martirologio. Lo que realmente había ocurrido era que yo me había sacrificado y había sufrido todo ese infierno para la salvación de los demás. Oh Dios, es muy halagador el colocarme en un pedestal de esa manera; pero sospecho que hay bastante poco equilibrio allá arriba.

Lo que subyace de las tres sugerencias es la gran brecha entre la forma en que me sentí respecto a lo que había sucedido y la verdad espiritual “real”. Lo que sentí resumidamente mal era “realmente” algo bueno, lo que quería evitar más que nada había sido predeterminado “realmente” y lo que experimenté como mi prueba personal durante la depresión era “realmente” algo que asumí para convertirme en mejor maestra para los demás. La ira, tristeza y abatimiento que sentí después respecto a lo que me había ocurrido eran simplemente el deambular de mi ego que no se podía rendir al orden superior de las cosas. Este ejemplo muestra una línea general de razonamiento que se puede aplicar a muchas situaciones diferentes. La tendencia general es mirar a un evento o situación que al inicio parece terrible, trágica o absurda y entonces suavizarla con la ayuda de la tesis espiritual de que “las cosas siempre son como debieran ser”, o que “hay un orden divino que gobierna los eventos de manera que a un nivel más profundo todo está bien”.

¿Qué hacer con este enfoque típico de suavizar? La noción de que todo está predeterminado y que se manifiesta según la voluntad divina, no se puede refutar sobre bases lógicas. Es un reclamo metafísico irrefutable, que no se puede falsificar (ni confirmar) mediante evidencia empírica. Sin embargo, de hecho entra en conflicto con nuestro sentido profundo de que somos capaces de influir en nuestras vidas, de que tenemos libre albedrío y el poder de elegir. La noción de “que todo está bien como está”, o “todo está como se supone que esté” está en conflicto con cómo nos sentimos en nuestra vida cotidiana. Cuando una tesis espiritual está flagrantemente en oposición con el sentido común, con nuestra intuición diaria, esto me enciende una luz roja. Es más, creo que es a través de nuestra naturaleza sentiente que nos conectamos con nuestra alma. Más que la mente y las ideologías que ésta desarrolla, es el corazón, el centro de nuestros sentimientos e intuiciones, lo que constituye la puerta de entrada a la verdad espiritual. Cuando hay una gran brecha entre lo que se siente genuinamente bien para ustedes y lo que plantea una enseñanza espiritual como algo bueno y verdadero, siempre elijo a favor del sentimiento humano como lo apropiado. El aire de superioridad y de complacencia con la cual se hacen los reclamos espirituales supuestamente intuitivos tampoco ayuda.

¿Y entonces qué? Si las cosas no están predeterminadas, si no hay un significado mayor detrás de todo lo que ocurre, es la vida entonces un simple juego de coincidencias? ¿No hay una historia mayor, ni un propósito? Y si todo está libre y abierto y ustedes todavía creen en Dios, ¿Por qué Dios permite tanto dolor y sufrimiento; cuál sería la explicación? Quisiera plantear que hay razones con sentido espiritual para que las cosas ocurran como lo hacen, pero eso no significa que lo que sucede esté bien y sea bueno. Hay una razón para todo, pero eso no implica que debía haber ocurrido. Mi enfoque es que hay una diferencia entre reconocer una lógica espiritual detrás del evento que ocurre, y creer en la predestinación. Hay de hecho leyes espirituales que funcionan en nuestras vidas, pero no están en oposición con nuestro libre albedrío.

Para aclarar lo que quiero decir apliquémoslo al ejemplo anterior. Mi depresión era provocada evidentemente por mis temores y creencias negativas. Creo que pertenece al propósito de mi alma el traer estos temores y creencias negativas a la superficie de mi percepción en algún punto, para que puedan sanar. Pero eso no significa que las cosas tengan que ocurrir exactamente como lo hicieron, o que yo no tuviese elección respecto a lo que sucedía en mi vida. Recuerdo claramente que antes que la depresión se adueñara de mí (y terminé en el hospital), recibí varias señales, especialmente de mi cuerpo que me mostraban que estaba muy estresada y debía aplicar los frenos. No lo hice y eso no estaba predeterminado. Hay una explicación para el hecho de que no actué de acuerdo a mi intuición y señales de mi cuerpo: tenía temor de fallar, temor de decirle ‘no’ a la gente, porque valoraba su reconocimiento y temía al rechazo. Esto explica por qué no apliqué los frenos a tiempo, sin embargo aunque había razones definidas, era mi elección. El mismo hecho de que estuviese consciente de esas señales e intuiciones, muestra que había espacio para la elección.

Así que en retrospectiva hice algunas elecciones incorrectas. Ahora no cabe culparse a uno mismo interminablemente respecto a las elecciones desafortunadas que uno ha hecho en el pasado. Recriminarse de forma áspera hace surgir sentimientos de culpa que son destructivos y contraproducentes (hablo desde mi propia experiencia aquí). Enjuiciarse uno mismo no es muy útil. Sin embargo, decir que no podía evitarlo porque se supone que sucediera es como ir al otro extremo, esto es pura negación. No hay manera de evitar el hecho de que podía haber elegido otra cosa. La mejor manera de abordar esto es con una visión de compasión y cariño. Al ser compasivo con uno mismo, reconocemos que somos humanos que podemos fallar, y hace mucho más fácil aprender de nuestros errores. Si somos capaces de perdonarnos, podemos ver las adversidades del pasado como lecciones con sentido que nos han permitido ganar en introspección para hacer mejores elecciones en el futuro. En esa forma, las situaciones trágicas se convierten en significativas y con un propósito, no porque sean intrínsecamente apropiadas o deseadas (normalmente no lo son) sino porque uno está preparado para aprender de ellas y hasta transformarse a partir de las mismas. Por tanto, el que algo tenga sentido espiritualmente no está determinado por los eventos objetivos en sí mismos, sino por la forma en que los interpretamos y experimentamos.

De esta forma, el libre albedrío y un cierto grado de predeterminación pueden reconciliarse. Imaginen que su alma quisiera vivir a través de ciertas experiencias en esta vida. Esa es la razón por la cual su alma eligió confrontar ciertos desafíos, que eran pre-programados en su vida. Ciertas personas que encuentran, diferentes oportunidades o desaciertos que vienen hacia ustedes, pueden de hecho haberse prestablecido de antemano. La cuestión aquí, sin embargo, es cómo ustedes, el humano con libre elección, responderá a estos encuentros y situaciones, y en qué grado pueden ustedes detectar el propósito y significado de lo que les sucede. Esto no es algo inamovible, y el propósito final de su alma es abrazar las lecciones inherentes en los desafíos con amor y aceptación. De esa forma, ustedes harán diferentes elecciones en el futuro y atraerán encuentros y situaciones más positivas, eliminando la necesidad de enfrentar el mismo desafío una y otra vez.

A veces es difícil responder a los desafíos más graves con confianza y aceptación. Es por eso que yo digo que es el objetivo final de su alma. A veces es una inmensa lucha para reconocer el valor de las experiencias profundas de pérdida o dolor o rechazo. La resistencia y la desesperación son normales y muy humanas. No obstante creo que esta es la invitación profunda de nuestra alma para abrazar aun la parte más oscura de nuestras vidas y de nosotros mismos con entendimiento y cariño, no porque ‘esté bien así’, sino porque aceptar y trabajar con ello es la única salida. Es la única vía hacia la luz.

Cuando estaba en medio de mi depresión sicótica, no experimenté ningún sentido ni significado en lo que me estaba sucediendo. Mis seres queridos también sufrieron la pesadilla. Eventualmente fui hospitalizada en una sala siquiátrica contra mi voluntad. Mi recuperación comenzó allí. Después de recuperarme entendí como se siente cuando un sufrimiento profundo rinde frutos. En cuanto me viré hacia la luz y quise vivir de nuevo, experimenté gran alegría y noté la abundancia en mi vida como nunca antes. Lo que daba por sentado antes, se convirtió en fuente de maravilla y profunda gratitud. A menudo me detenía frente a mi hogar, regresando del mercado y me maravillaba ante el hecho de que existiera un lugar para mí en la tierra, donde podía vivir con las dos personas que más amaba, mi esposo e hija. Me asombraba el apoyo genuino y el cuidado de las personas que me rodeaban, los que eran conocidos antes se convirtieron en amigos íntimos. No sólo este total abatimiento que trae la psicosis me dio una nueva apreciación de lo que antes daba por sentado, sino que también me aportó percepciones duraderas que ahora me ayudan a vivir mi vida con menos temor y mayor plenitud. Unos cuantos años después, escribí un libro sobre mi oscura noche del alma, que me ayudó a integrar toda la experiencia más plenamente y con el beneficio de la retrospección. Después de publicar este libro (en holandés, espero publicarlo en inglés para fines de año) recibí cartas de personas que se reconocían en mi historia y se sentían apoyadas y reconfortadas con ella. Por tanto mi noche oscura del alma ganó en sentido. Gradualmente, esta horrenda experiencia aparece en una luz diferente, la luz de sanación y sentido. Sin embargo, esto no significa que se ‘suponía que sucediera’ o que ‘realmente’ era algo bueno.

¿Es todo como debiera ser? ¿Es la única forma en que puede ser? ¡No!. Hay mucho sufrimiento y tragedia en la tierra. Yo creo que atraemos algunas situaciones negativas a nuestras vidas para que seamos conscientes de la negatividad dentro de nosotros (ira, temor, desconfianza). Estas situaciones pueden estar prestablecidas en parte. Pero el propósito detrás de esos desafíos es que hagamos elecciones diferentes en el futuro para que podamos liberarnos de la negatividad y dejemos de atraerla a nuestras vidas. Un evento doloroso o trágico no es intrínsecamente bueno o valioso, será así solamente cuando los humanos tengan el coraje y la claridad de mente de encontrar sentido en el mismo y permitir que los transforme. Tenemos una elección en cómo respondemos a ‘lo que es’. Tenemos el potencial de transformar la negatividad y el dolor mediante nuestra actitud interna y de hacer la vida más ligera y alegre para nosotros y los demás. Este es el propósito de la espiritualidad. El orden superior que buscamos tan desesperadamente detrás de los eventos externos en nuestras vidas, no está fuera de nosotros. Necesitamos crearlo nosotros mismos: esa es nuestra misión como hijos libres de Dios.



www.jeshua.net
Pamela Kribbe
Sitio en español: www.jeshua.net/esp
Traducción: Fara González





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El salto cuántico





Cuando una persona se inicia en el estudio espiritual se dice que da un salto cuántico, porque sale de la Matrix, porque despierta a su verdadero ser y deja de hacer algunas cosas que pertenecen al mundo de la ilusión y limitación. Entonces empieza a responderse las eternas preguntas, ¿realmente quién soy yo? Que estoy haciendo aquí? Hacia dónde voy? Puedo cambiar mi vida? Una vez entrando al estudio espiritual se va dando cuenta que puede lograr muchas cosas porque no es solo un cuerpo físico, es un espíritu teniendo una experiencia humana.

Después de iniciarse en los estudios espirituales la persona da otro salto cuántico, entra a la maravillosa práctica de la meditación, entonces empieza a experimentar su verdadera naturaleza espiritual, accede a las dimensiones superiores, contacta con ángeles y maestros Ascendidos que la ayudan a incorporar más enseñanza y más Luz, en ese nivel comprende y experimenta lo que es ser una Presencia Yo Soy o Espíritu.

Después de un tiempo de meditación y estudio la persona inicia la sanación kármica a través de poderosas meditaciones para limpiar el karma de vidas pasadas y de la vida presente, debido a estas sanaciones los cuerpos del ser quedan con espacios vacíos por la liberación de cargas de energía negativa, mismos que pueden llenarse con más Luz, con el apoyo de los maestros ascendidos y Ángeles, esto es también otro salto cuántico.

El último salto cuántico y más importante es cuando se alcanza la ascensión, para lograr cumplir esta meta divina, el ser debe pasar por una serie de iniciaciones o pruebas en las que va demostrando su maestría reflejando y experimentando la misericordia divina, el amor divino, la comprensión hacia los demás, el respeto por toda vida y lo más difícil de mantener una consciencia de 5ta. Dimensión manifestada en el mundo de 3ra. Dimensión.

Debemos respetar el escalón espiritual en que se encuentra cada uno, no debemos juzgar lo que hacen los otros para su evolución, todos los caminos de Luz son diferentes, pero la meta es la misma, la Ascensión, no importa cómo le llamen ni por qué camino lleguen, lo único que interesa es que lo logren.

Los diferentes caminos que llevan a la Ascension sirven para que la humanidad seleccione el que más se afina a su especial forma de ser, ninguno es mejor que otro, ni menor que otro, como podría ser eso si todos son caminos de Dios, entonces dejemos a cada quien en el suyo y compartamos los regalos que la Fuente Divina nos envía.

Lo más importante en el camino espiritual es el enfoque en el corazón, no interesa en que escalón espiritual te encuentres, lo que interesa es la actitud y enfoque en tu corazón, esa es la clave para alcanzar la Ascensión, pensar con el corazón y sentir con el cerebro, unificar los dos hemisferios cerebrales.

No es tu deber ni obligación tratar de cambiar al mundo, lo que sí es tu obligación una vez que te has iniciado en el estudio espiritual, es cambiar tu propio mundo, solo así se cambiará al mundo, ya que tus seres queridos y amigos en algunos casos se asombrarán con tus cambios al haber despertado a la Luz, e intentarán seguir tus pasos.


Contacto: heliosroche7@hotmail.com
Por Helios Roche





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