jueves, 28 de mayo de 2015

Compartir.:::.Bienaventurados los afligidos : La fe en el porvenir- Vuestro poder termina donde comienza vuestro miedo.- Las Exigencias de la Nueva Era. I

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Allan Kardec ~ Bienaventurados los afligidos.



- Justicia de las aflicciones

 

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.


 –Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. - 


Bienaventurados los que padecen persecuciones por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.(?)


 (San Mateo, cap. V, v. 5, 6 y 10). 



Y El, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: 

Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.


 - Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque hartos seréis. 


- Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis (San Lucas, cap. VI, v. 20 y 21).

Mas ¡ay de vosotros los ricos, porque tenéis vuestro consuelo!


 - ¡Ay de vosotros los que éstáis hartos, porque tendréis hambre! 


- ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque gemiréis y lloraréis!


 (San Lucas, cap. VI, v. 24 y 25).

La compensación que Jesús promete a los afligidos de la tierra, no puede tener lugar sino en la vida futura; sin la seguridad del porvenir, esas máximas no tendrían sentido, o serían, mejor dicho, un engaño.


 Aun con esta certeza difícilmente se comprende la utilidad de sufrir para ser feliz.


 Se dice que se hace para tener más mérito; pero entonces se pregunta uno: ¿por qué los unos sufren más que los otros?, ¿por qué los unos nacen en la miseria y los otros en la opulencia, sin haber hecho nada para justificar esta posesión?, ¿por qué a los unos nada les sabe bien, mientras a los otros todo parece sonreírles?


 Pero lo que aún se comprende menos es el ver los bienes y los males tan desigualmente distribuidos entre el vicio y la virtud, y ver a los hombres virtuosos sufrir al lado de los malos que prosperan.


 La fe en el porvenir puede consolar y hacer que se tenga paciencia; pero no explica esas anomalías que parecen desmentir la justicia de Dios.


Sin embargo, desde que se admite a Dios no se le puede concebir sin que sea infinito en perfecciones; debe ser todo poder, todo justicia, todo bondad, sin lo cual no seria Dios. Si Dios es soberanamente bueno y justo, no puede obrar por capricho ni con parcialidad.


 "Las vicisitudes de la vida tienen, pues, una causa, y puesto que Dios es justo, esta causa debe ser justa".



 Todos deben penetrarse de esto.

 Dios ha puesto a los hombres en el camino que conduce a esta causa por medio de la enseñanza de Jesús, y juzgándoles hoy en buena disposición para comprenderla, se la revela completa por medio del Espiritismo, es decir, por la "voz de los espíritus".


- Causas actuales de las aflicciones
 

Las vicisitudes de la vida son de dos clases, o si se quiere, tienen dos orígenes muy diferentes que conviene distinguir: las unas tienen la causa en la vida presente, y las otras fuera de esta vida.

Remontándonos al origen de los males terrestres, se reconocerá que muchos son consecuencia natural del carácter y de la conducta de aquellos que los sufren. ¡Cuántos hombres caen por su propia falta! - Cuántos son victimas de su imprevisión, de su orgullo y de su ambición! - ¡Cuántas personas arruinadas por falta de orden, de perseverancia, por no tener conducta o por no haber sabido limitar sus deseos! -¡Cuántas uniones desgraciadas, porque sólo son cálculo del interés o de la vanidad, y en las que para nada entra el corazón! - ¡Cuántas disenciones y querellas funestas se hubieran podido evitar con más moderación y menos susceptibilidad! - ¡Cuántas enfermedades y dolencias son consecuencia de la intemperancia y de los excesos de todas clases! - ¡Cuántos padres son desgraciados por sus hijos porque no combatieron las malas tendencias de éstos en su principio! Por debilidad o indiferencia han dejado desarrollar en ellos los gérmenes del orgullo, del egoísmo y de la torpe vanidad que secan el corazón, y más tarde, recogiendo lo que sembraron, se admiran y se afligen de su falta de deferencia y de su ingratitud. Pregunten fríamente a conciencia todos aquellos que tienen herido el corazón por las vicisitudes y desengaños de la vida; remóntense paso a paso al origen de los males que les afligen, y verán si casi siempre podrán decirse: "Si yo hubiese o no hubiese hecho tal cosa, no me encontraría en tal posición". ¿A quién debe, pues, culparse de todas estas aflicciones, sino a sí mismo? Así es como el hombre, en un gran número de casos, es hacedor de sus propios infortunios, pero en vez de reconocerlo, encuentra más sencillo y menos humillante para su vanidad, acusar a la suerte, a la Providencia, al mal éxito, a su mala estrella, siendo así que su mala estrella es su incuria o su ambición.

Los males de esta clase seguramente forman un contingente muy notable en las vicisitudes de la vida; pero el hombre los evitará cuando trabaje para su mejoramiento moral tanto como para su mejoramiento intelectual.

La ley humana alcanza a ciertas faltas y las castiga; el condenado puede, pues, decir que sufre la consecuencia de lo que ha hecho; pero la ley no alcanza ni puede alcanzar a todas las faltas; castiga más especialmente aquellas que causan perjuicio a la sociedad y no aquellas que dañan a los que las cometen. Sin embargo, Dios quiere el progreso de todas las criaturas; por esto no deja impune ningún desvío del camino recto; no hay una sola falta, por ligera que sea, una sola infracción a su ley, que no tenga consecuencias forzosas e inevitables, más o menos desagradables; de donde se sigue que, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes, el hombre es siempre castigado por donde ha pecado. Los sufrimientos, que son su consecuencia, le advierten de que ha obrado mal, le sirven de experiencia, le hacen sentir la diferencia del bien y del mal y la necesidad de mejorarse para evitar en lo sucesivo lo que ha sido para él origen de pesares; sin esto no hubiera tenido ningún motivo de corregirse; confiando en la impunidad, retardaría su adelanto, y por consiguiente su felicidad futura.

Pero la experiencia viene algunas veces un poco tarde, cuando la vida está gastada y turbada, cuando las fuerzas están debilitadas y cuando el mal no tiene remedio. Exclama el hombre: Si al principio de la vida hubiese sabido lo que sé ahora, ¡cuántos pasos falsos hubiera evitado! ¡"Si tuviera que empezar ahora", me conduciría de muy distinto modo, pero ya no es tiempo! Así como el operario perezoso dice: He perdido mi jornal, él también dice: He perdido mi vida; pero así como para el jornalero el sol sale al día siguiente y empieza un nuevo día que le permite reparar el tiempo perdido, también para él, después de la noche de la tumba, resplandecerá el sol de una nueva vida en la que podrá valerle la experiencia del pasado y sus buenas resoluciones para el porvenir.


- Causas anteriores de las aflicciones

Pero si bien hay males cuya primera causa es el hombre en esta vida, hay otros a los que es extraño enteramente, al menos en apariencia, y que parecen herirle como por una fatalidad. Tal es, por ejemplo, la pérdida de los seres queridos y de los que son el sostén de la familia; tales son también los accidentes que ninguna previsión puede evitar, los reveses de la fortuna que burlan todas las medidas de la prudencia, las plagas naturales, las dolencias de nacimiento, particularmente aquellas que quitan al desgraciado los medios de ganarse la vida con su trabajo, las deformidades, el idiotismo, la imbecilidad, etc. Los que nacen en semejantes condiciones, seguramente no han hecho nada en esta vida para merecer una suerte tan triste, sin compensación y que no podían evitar; que están en a imposibilidad de cambiarla por sí mismos y que les deja a merced de la conmiseración pública. ¿Por qué, pues, tantos seres desgraciados, mientras que a su lado, bajo un mismo techo, en la misma familia, hay otros favorecidos en todos conceptos?

¿Qué diremos, en fin, de esos niños que mueren en edad temprana y no conocieron, de la vida más que los sufrimientos? Problemas que ninguna filosofía ha podido aún resolver, anomalías que ninguna religión ha podido justificar y que serían la negación de la bondad, de la justicia y de la providencia de Dios, en la hipótesis de que el alma es creada al mismo tiempo que el cuerpo, y que su suerte está irrevocablemente fijada después de una estancia de algunos instantes en la tierra. ¿Qué han hecho esas almas que acaban de salir de las manos del Creador para sufrir tantas miserias en este mundo, y para merecer en el porvenir una recompensa o un castigo cualquiera, cuando no han podido hacer ni bien ni mal?

Sin embargo, en virtud del axioma de que "todo efecto tiene una causa", esas miserias son efectos que deben tener una causa; y desde el momento en que admitimos un Dios justo, esa causa debe ser justa, luego, precediendo siempre la causa al efecto, y puesto que aquélla no está en la vida actual, debe ser anterior a esta vida, es decir, pertenecer a una existencia precedente. Por otra parte, no pudiendo Dios castigar por el bien que se ha hecho ni por el mal que no se ha hecho, si somos castigados, es que hemos hecho mal si no lo hemos hecho en esta vida, lo habremos hecho en otra. Esta es una alternativa de la que es imposible evadirse, y en la que la lógica dice de qué parte está la justicia de Dios.

El hombre, pues, no es castigado siempre o completamente castigado, en su existencia presente; pero nunca se evade a las consecuencias de sus faltas. La prosperidad del malo sólo es momentánea, y si no expía hoy, expiará mañana, mientras que el que sufre, sufre por expiación de su pasado. La desgracia que en un principio parece inmerecida, tiene su razón de ser, y el que sufre puede decir siempre: "Perdonadme, Señor, porque he pecado".

Los sufrimientos por causas anteriores, son, a menudo, como los de las faltas actuales; consecuencia natural de la falta cometida; es decir, que por una justicia distributiva rigurosa, el hombre sufre lo que ha hecho sufrir a los otros; si ha sido duro e inhumano, podrá a su vez ser tratado con dureza y con inhumanidad; si ha sido orgulloso, podrá nacer en una condición humillante; si ha sido avaro y egoísta y ha hecho mal uso de su fortuna, podrá carecer de lo necesario; si ha sido mal hijo, los suyos le harán sufrir. Así es como se explican, por la pluralidad de existencias y por el destino de la tierra como mundo expiatorio, las anomalías que presenta la repartición de la felicidad y la desgracia entre los buenos y malos en la tierra; esta anomalía sólo existe en apariencia, porque se toma su punto de vista desde la vida presente; pero si uno se eleva con el pensamiento de modo que pueda abrazar una serie de existencias, verá que a cada uno se le ha dado la parte que merece, sin perjuicio de la que se le señala en el mundo de los espíritus, y que la justicia de Dios jamás se interrumpe.

El hombre nunca debe perder de vista que se halla en un mundo inferior, donde sólo permanece por sus imperfecciones. A cada vicisitud debe decirse que si perteneciera a un mundo más adelantado, no le sucedería esto, y que de él depende el no volver aquí trabajando para su mejoramiento.

Las tribulaciones de la vida pueden ser impuestas a espíritus endurecidos o demasiado ignorantes para hacer una elección con conocimiento de causa; pero son elegidas libremente y aceptadas por los espíritus arrepentidos que quieren reparar el mal que han hecho y acostumbrarse a obrar mejor. Lo mismo sucede con el que, habiendo cumplido mal su tarea, pide que se le deje empezar de nuevo para no perder el beneficio de su trabajo. Estas tribulaciones son, pues, a la vez, expiaciones por el pasado que castigan y prueban para el porvenir que preparan. Demos gracias a Dios porque en su bondad concede al hombre la facultad de la reparación y no le condena irrevocablemente por una primera falta.

Tampoco debe creerse que todo sufrimiento en la tierra sea necesariamente indicio de una falta determinada; a menudo son simples pruebas elegidas por el espíritu para acabar su purificación y activar su adelantamiento. Así es que la expiación sirve siempre de pruebas, pero la prueba no es siempre una expiación; pruebas o expiaciones son siempre señales de una inferioridad relativa, porque el que es perfecto no tiene necesidad de ser probado. Un espíritu puede, pues, haber adquirido cierto grado de elevación, pero queriendo aún adelantar más, solicita una misión, una tarea que cumplir, por lo que será tanto más recompensado si sale victorioso, cuanto más penosa haya sido la lucha.

Tales son, especialmente, esas personas de instintos naturalmente buenos, de alma elevada, de nobles sentimientos innatos, que parece que nada trajeron de malo de su existencia precedente, y que sufren con una resignación muy cristiana los más grandes dolores, pidiendo a Dios sobrellevarlos sin murmurar. Por el contrario, se pueden considerar como expiaciones las aflicciones que excitan la murmuración y conducen al hombre a rebelarse contra Dios.

El sufrimiento que no excita murmuraciones, sin duda puede ser una expiación; pero más bien indica que ha sido escogido voluntariamente y no impuesto, y la prueba de una fuerte resolución es señal de progreso.

Los espíritus no pueden aspirar a la perfecta felicidad, sino cuando son puros; toda mancha les cierra la entrada de los mundos dichosos. Lo mismo sucede a los pasajeros de una embarcación infestada por la peste, a los que les está prohibido entrar en la ciudad hasta que se hayan purificado. Los espíritus se despojan poco a poco de sus imperfecciones en sus diversas existencias corporales. Las pruebas de la vida perfeccionan cuando se sobrellevan bien; como expiaciones, borran las faltas y purifican; es el remedio que limpia la llaga y cura al enfermo; cuanto más grave es el mal, más enérgico debe ser el remedio. El que sufre mucho debe decir que tenía mucho que expiar, y alegrarse de curar bien pronto; depende de él hacer este sufrimiento provechoso con su resignación y no perder el fruto con sus murmuraciones, pues no haciéndolo así, tendría que empezar de nuevo.


- Olvido del pasado

En vano se objeta el olvido como un obstáculo para que se pueda aprovechar de la experiencia de las existencias anteriores. Si Dios ha juzgado conveniente echar un velo sobre el pasado, es porque debe ser útil.

En efecto, este recuerdo tiene inconvenientes muy graves; podría en ciertos casos humillarnos excesivamente, o bien exaltar también nuestro orgullo, y por lo mismo, poner trabas a nuestro libre albedrío; en todos los casos, hubiera ocasionado una perturbación inevitable en las relaciones sociales.

El espíritu renace a mentido en el mismo centro en donde vivió, y se encuentra en relaciones con las mismas personas, a fin de reparar el mal que les ha hecho. Si reconociese en ellas a las que ha odiado, su encono despertaría quizá, y en todos casos, se vería humillado ante los que hubiera ofendido.

Dios nos ha dado para mejorarnos precisamente lo que nos es necesario y puede bastarnos: la voz de la conciencia y nuestras tendencias instintivas y nos quita lo que pudiera dañarnos.

El hombre al nacer trae consigo lo que ha adquirido; nace según ha querido él mismo; cada existencia es para él un nuevo punto de partida; poco le importa saber lo que era; es castigado por el mal que ha hecho; sus actuales tendencias malas son indicio de lo que debe corregir, y sobre esto debe concentrar toda su atención, porque de lo que se ha corregido completamente, no queda ya rastro. Las buenas resoluciones que ha tomado son la voz de la conciencia que le advierte de lo que es bueno o malo, y le da fuerza para resistir a las malas tentaciones. Por lo demás, ese olvido sólo tiene lugar durante la vida corporal. Cuando entra en la vida espiritual, el espíritu recobra el recuerdo del pasado; así, pues, sólo es una interrupción momentánea, como sucede en la vida terrestre durante el sueño, lo que no impide que al día siguiente se acuerde de lo que hizo la vigilia y los días precedentes.

No es sólo después de la muerte cuando el espíritu recobra el recuerdo de su pasado; se puede decir que no lo pierde nunca;. porque la experiencia prueba que en la encarnación, durante el sueño del cuerpo, cuando goza de cierta libertad el espíritu tiene conciencia de sus actos anteriores; sabe por qué sufre y que sufre justamente; el recuerdo sólo se borra durante la vida exterior de relaciones. Pero a falta de un recuerdo preciso que podría serle muy penoso y perjudicarle en sus relaciones sociales, saca nuevas fuerzas en estos instantes de emancipación del alma, si supo aprovecharlos.


- Motivos de resignación

Con estas palabras: "Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados", Jesús indica al mismo tiempo la compensación que espera a los que sufren, y la resignación que hace bendecir el sufrimiento como preludio de la curación.

Estas palabras también pueden traducirse de este modo: Vosotros debéis consideraros felices sufriendo, porque vuestros dolores son deudas de vuestras faltas pasadas, y esos dolores sufridos con paciencia en la tierra os ahorran siglos de sufrimientos en la vida futura. Debéis, pues, teneros por felices, viendo que Dios reduce vuestra deuda, permitiéndoos que la paguéis ahora, lo que os asegurará la tranquilidad para el porvenir.

El hombre que sufre se parece a un deudor que debe una fuerte cantidad y a quien su acreedor dice: "Si hoy mismo me pagáis la centésima parte, os perdono el resto; quedaréis libre; si no la hacéis, os perseguiré hasta que hayáis pagado el último céntimo". ¿No sería feliz el deudor, aun cuando sufriese toda clase de privaciones para librarse, pagando solamente la centésima parte de lo que debe? En vez de quejarse de su acreedor, ¿no le daría las gracias?

Tal es el sentido de estas palabras: "Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados"; son felices porque pagan la deuda, y después de pagar, quedaron libres. Pero si pagando por un lado, se contraen nuevas deudas por el otro, nunca se llegará al saldo. Cada nueva falta aumenta la deuda, porque no hay una sola, cualquiera que sea, que no lleve consigo su castigo forzoso, inevitable; si no es hoy, será mañana, y si no en esta vida, será en otra. Entre estas faltas debería ponerse en primer lugar el defecto de sumisión a la voluntad de Dios; pues si en las aflicciones se murmura si no se aceptan con resignación y como cosa que ha debido merecerse, si se acusa a Dios de injusto, se contrae una deuda nueva que hace perder el beneficio que podría esperarse del sufrimiento; por esto será preciso empezar de nuevo, absolutamente como si a un acreedor que os atormenta, le dais cantidades a cuenta, y cada vez le pedís prestado de nuevo.

A su entrada en el mundo de los espíritus, el hombre es semejante también al obrero que se presenta el día de la paga. A los unos les dice el amo: "Aquí tenéis el precio de vuestros jornales"; a los otros, a los felices de la tierra, a los que hayan vivido en la ociosidad, a los que hayan cifrado su felicidad en la satisfacción del amor propio y los goces mundanos, dirá:

"Nada hay para vosotros, porque habéis recibido vuestro salario en la tierra. Idos y empezad de nuevo vuestra tarea".

El hombre puede aliviar o aumentar las amarguras de sus pruebas según el modo como considere la vida terrestre. Sufre tanto más cuanto más larga ve la duración del sufrimiento; así, pues, el que se coloca en el punto de vista de la vida espiritual, abraza de una sola ojeada la vida corporal; la ve como un punto en el infinito, comprende su corta duración, y dice que ese momento penoso pasa muy pronto; la certeza de un porvenir próximo más feliz le sostiene y le anima, y en lugar de quejarse, da gracias al cielo por los dolores que le hacen adelantar. Para el que sólo ve la vida corporal, por el contrario, ésta le parece interminable, y el dolor pesa sobre él con toda su fuerza. Es resultado de ese modo de considerar la vida el disminuir la importancia de las cosas de este mundo, conducir al hombre a moderar sus deseos y a contentarse con su posición sin envidiar la de los otros; atenuando la impresión moral de los reveses y de los desengaños que experimenta, adquiere una calma y una resignación tan útiles a la salud del cuerpo como a la del alma; mientras que con la envidia, los celos y la ambición, él mismo se pone voluntariamente en el tormento y aumenta de este modo las miserias y las angustias de su corta existencia.


- El suicidio y la locura

La calma y la resignación resultantes de la manera de considerar la vida terrestre y de la fe del porvenir, dan al espíritu una serenidad que es el mejor preservativo contra "la locura y el suicidio".

En efecto, es cierto que la mayor parte de los casos de locura son debidos a la conmoción producida por las vicisitudes que el hombre no tiene fuerza para soportar; si, pues, por la manera como el Espiritismo le hace ver las cosas de este mundo, toma con indiferencia, y aun con alegría, los reveses y los desengaños que le hubieran desesperado en otras circunstancias, es evidente que esa fuerza que le coloca por encima de los acontecimientos, preserva su razón de las sacudidas, que sin esto le hubieran quebrantado.

Lo mismo sucede con el suicidio; si se exceptúan aquellos que tienen lugar por la embriaguez y por la locura y que pueden llamarse inconvenientes, es cierto que, cualesquiera que sean los motivos particulares, siempre hay por causa el descontento; así, pues, aquél que está cierto de que sólo es desgraciado un día y estará mejor los días siguientes, y los toma con gusto y paciencia; no se desespera sino cuando no ve término a sus sufrimientos. ¿Qué es, pues, la vida humana con respecto a la eternidad, sino mucho menos que un día? Pero para el que no cree en la eternidad, que cree que todo acaba en él con la vida, si se abandona a la melancolía por el infortunio, no ve otro término que la muerte; no esperando nada, encuentra muy natural y aun muy lógico el abreviar sus miserias con el suicidio.

La incredulidad, la simple duda acerca del porvenir, las ideas materialistas, en una palabra, son los más grandes excitantes para el suicidio: engendran la "cobardía moral". Y cuando se ven hombres de ciencia apoyarse en la autoridad de su saber para esforzarse en probar a sus oyentes o a sus lectores que nada tienen que esperar después de la muerte, ¿no equivale a conducirles a esta consecuencia, es a saber: que si son desgraciados, nada pueden hacer mejor que matarse? ¿Qué podrían decirles que les desviara de esa idea? ¿Qué compensación pueden ofrecerles? ¿Qué esperanza pueden darles? Nada absolutamente, sino la nada. De donde se sigue, que si la nada es el solo remedio heroico, la sola perspectiva, más vale caer en ella en seguida que más tarde y sufrir de este modo menos tiempo. La propagación de las ideas materialistas es, pues, el veneno que inocula en un gran numero el pensamiento del suicidio, y aquellos que se proclaman sus apóstoles, asumen una grande responsabilidad. No siendo permitida la duda con el Espiritismo, el aspecto de la vida cambia, el creyente sabe que la vida se prolonga indefinidamente más allá de la tumba, pero en diferentes condiciones; de aquí nace la paciencia y la resignación, que naturalmente desvían el pensamiento del suicidio; en una palabra, de aquí viene el "valor moral".

El Espiritismo produce aún, bajo este concepto, otro resultado también muy positivo y quizá más concluyente. Nos presenta a los mismos suicidas que vienen a decirnos su desgraciada posición, y a probarnos que nadie viola impunemente la ley de Dios que prohíbe al hombre el abreviar su vida. Entre los suicidas los hay cuyos sufrimientos, aunque temporales y no eternos, no son menos terribles, y de tal naturaleza, que hacen reflexionar a cualquiera que intentara irse de la tierra antes que Dios lo disponga. El Espiritismo neutraliza, pues, el pensamiento del suicida, por muchos motivos; por la "certeza" de una vida futura en la que "sabe" que será tanto más feliz cuanto más desgraciado y más resignado haya sido en la tierra por la "certeza" de que abreviando su vida justamente obtiene un resultado enteramente diferente del que esperaba; que ha salido de un mal, para caer en otro peor, más largo y más terrible; que se engaña si se cree que matándose irá más pronto al Cielo; que el suicidio es un obstáculo para reunirse en el otro mundo con los seres de su afecto a quienes esperaba encontrar allí; de donde se sigue la consecuencia de que el suicidio, no prometiendo otra cosa que desengaños, es contra sus propios intereses. Así es que el número de los suicidios evitados por el Espiritismo, es considerable, y se puede asegurar que cuando todos los hombres sean espiritistas no habrá suicidas conscientes. Comparando, pues, los resultados de las doctrinas materialista y espiritista bajo el solo punto de vista del suicidio, hallaremos que la lógica de la una conduce a él, mientras que la lógica de la otra lo evita; lo que es confirmado por la experiencia.


Extracto de: EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO - ALLAN KARDEC





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V.B. Anglada ~ Las Exigencias de la Nueva Era. I



Vicente.- Vamos a iniciar estas conversaciones. Tengo un interés especial en decir –como siempre digo- que aquello que la mente no puede comprender en el sentido intelectual lo comprenderá muy fácilmente con la atención, porque cuando la atención es profunda y sostenida se comprende por una parte de nosotros mismos que tiene carácter esencial, (y) me refiero exactamente al corazón. Se comprende con el corazón mejor que se conoce con la mente, y esto es la base de que las conversaciones esotéricas, a pesar de que tengan que ser descritas en un lenguaje algo técnico debido a la tecnología del propio esoterismo, siempre existe la posibilidad de poder hacerlo comprender en un sentido, digamos popular, en un sentido corriente porque el corazón tiene la virtud de comprender todas las cosas. Así que iniciaremos la conversación con algo que está en la mente y en el corazón de todos ustedes y que se refiere, precisamente, a las exigencias de la Nueva Era, esta era que tenemos todos la oportunidad de vivir.

Una era que por un lado muestra la acuciante presión de la técnica con sus inventos maravillosos y fantásticos descubrimientos, con la conquista del espacio y, al parecer también, con la conquista del tiempo. Si añadimos a esto la revelación del mundo oculto, de aquel mundo que está más allá y por encima de la concepción y percepción corrientes, tendremos un cuadro aproximado de situaciones de lo que intento decir con el término “Las exigencias de la Nueva Era”, esta era técnica y al propio tiempo llena de dinamismo creador.

La técnica nos permite establecer relaciones automáticas y con un ritmo de instantaneidad de cualquier hecho que sucede en el planeta, en un momento determinado del tiempo, así, los descubrimientos de la televisión, de la radio, del teléfono, han puesto en manos del hombre aquel poder vital que acerca los continentes, pero con el descubrimiento del mundo oculto, de aquel misterio que existe en los éteres del espacio a medida que vamos penetrando en las fronteras de lo cósmico, (ha surgido una situación que) tiene un valor esencial por el motivo que nos permite ser conscientes de esta oportunidad magnífica de conocernos, no sólo en el aspecto técnico de la personalidad sino también en el aspecto místico del alma, creándose por primera vez en la historia del planeta esta posición de síntesis o de inteligencia creadora que nace cuando la mente y el corazón se equilibran, unifican y expansionan.

Naturalmente, para hablarles de las oportunidades magníficas de la Nueva Era tengo en cuenta –y creo también que ustedes lo verán claro–, que la humanidad como un todo está penetrando en zonas de conciencia profundas y misteriosas como jamás había podido ser realizado en la historia planetaria. De la misma manera que la evolución de la naturaleza ascendiendo de reino en reino, de dimensión en dimensión, de raza en raza, ha llegado al siglo XX con sus inmensas posibilidades técnicas y místicas, así se presenta la opción al cuarto reino de la naturaleza -el reino de los hombres, la raza de los hombres, el reino humano - de penetrar en ese aspecto de la naturaleza que llamamos el quinto reino, el reino de las almas liberadas, el reino de una perfección a la cual podemos acceder por medio y a través del esfuerzo que seamos capaces de desarrollar en ese momento del tiempo y (de la) oportunidad que tenemos la ocasión de vivir.

Hace, según los cálculos esotéricos del tiempo, unos dieciocho millones de años, que, por un proceso alquímico de la naturaleza, el animal que evolucionaba en el tercer reino pudo acceder a la gloria de la mente. El tercer reino (debido a su paso) por el tamiz de aquella individualización o expansión de conciencia que convirtió al ser humano en una mente iluminada proveniente del tercer reino –el reino animal-, abrevió en aquellos tiempos la perspectiva intuitiva de este momento, en el cual todos los seres humanos inteligentes y de buena voluntad pueden, rasgando místicamente los velos del tiempo, penetrar en las fronteras del quinto reino de la naturaleza, convirtiendo la personalidad integrada, hasta cierto punto, en un alma consciente en el quinto plano de la naturaleza. Y esto naturalmente requiere una preparación técnica, pero al propio tiempo debe ser el producto de una evolución de un propósito interior que no todo el mundo es capaz de desarrollar.

Yo creo, sinceramente, que todas las personas que se dan cuenta de la importancia de este momento presente, en el cual por primera vez el avance técnico de la vida o los descubrimientos científicos son avalados oportunamente por la visión interior, es el indicio de que la humanidad como un todo, o al menos la mayoría de seres humanos inteligentes y con cierta buena voluntad en el corazón, puede penetrar, como digo, en este otro esplendente reino del cual nos han hablado todas las filosofías y todas las grandes religiones de todos los tiempos. Entonces, cuando místicamente se nos habla de reino de los cielos o de “Cristo en ti, esperanza de gloria”, o nos hablan del estado de samadhi, o nos hablan de la inteligencia creadora o de la mente iluminada, o del corazón casto y honesto, se están refiriendo precisamente a todas aquellas individualidades que antaño fueron humanas y que ahora son expresión de este quinto reino de la naturaleza al cual me estoy refiriendo.

Ha sido tal la respuesta de la humanidad, en sus variados niveles, a la impresión de ese momento cósmico, astrológico -es decir, aquel momento en que el ser humano representado en la naturaleza crística se halla en el monte Tabor de su conciencia contemplando a sus pies los tres discípulos dormidos, o sea a la mente, al cuerpo emocional y al cuerpo físico-, (que) entonces, todas aquellas personas que han dado un paso preliminar y han sabido desapegarse, por así decirlo, de todo contenido ambiental, de todo cuanto es y produce la naturaleza y, aun la propia humanidad, y que han perdido, hablando técnicamente, peso, han liberado una porción de luz, si ustedes me permiten, (y) en su aura se ha formado una fosforescencia especial o un dinamismo creador o un magnetismo puro que puede ser contemplado desde estas alturas celestiales a las cuales me estoy refiriendo.

Esto ha motivado que exista un inter-coloquio, que exista una comunicación entre el cuarto reino y el quinto reino de la naturaleza por medio de la mente iluminada, y todas aquellas personas que sienten en su corazón la sed de aquella agua de vida a la cual constantemente se refirió el Maestro de Maestros y que, al propio tiempo, son capaces de crear a su alrededor un hálito de atracción por su conducta, automáticamente y sin que se den cuenta, se hallan vinculados a esta fuerza tremenda de esta Jerarquía espiritual del quinto reino, convirtiéndose, se den o no cuenta de ello, en una avanzada de los misterios que se están gestando en las zonas libres del tiempo, allí donde el proceso de la vida es tan veloz que nuestra mente es incapaz de poder apreciar.

Existe una preparación técnica, pero en el sentido espiritual, para todas aquellas personas que inicialmente han dado un paso, y este paso que ha dado este hombre vinculándose a la Jerarquía planetaria ha quedado automáticamente ligado para siempre a esta hermandad de almas iluminadas, cuya conciencia está más allá y por encima del tiempo y que, por lo tanto, se convierte en un Maestro en el tiempo y en el espacio y puede de esta manera ayudar a aquellos que vivimos forzosamente todavía en tiempo y espacio.

A estas escuelas preliminares se les asigna técnicamente el nombre de ashramas, y para explicarles lo que es técnicamente -(a partir de) nuestros conocimientos corrientes- un ashrama les diré que es una escuela preliminar de los misterios celestes y que toda aquella persona, repito, de buena voluntad, que ha realizado el esfuerzo requerido se halla, lo sepa o no —tengo interés en remarcar este hecho—, unido a alguna de estas escuelas esotéricas o ashramas que son escuelas preliminares donde se enseña a la unidad del cuarto reino para que se prepare para entrar dignamente en el quinto reino de la naturaleza, y pase así del reino humano al reino divino, de la misma manera que el hombre-animal de hace dieciocho millones de años penetró un día, por el misterio iniciático de la individualización, en el cuarto reino de la naturaleza convirtiéndose en un ser humano.

Todo proceso, como verán, si lo analizamos con una mente fría, y no como hacemos constantemente con el corazón ardiendo, que nos crea un espejismo dentro del cuerpo emocional, si miramos las cosas científicamente, tratando de comprobar en nosotros los hechos a los cuales nos estamos refiriendo, tendremos todos una vislumbre de que realmente hay en nuestra vida algo que revela esta fuerza misteriosa del quinto reino en nosotros. (Algo) Que transforma nuestras actitudes, que purifica nuestra mente del contexto habitual, que ordena nuestras emociones siguiendo el estímulo de una creciente estabilidad, y que somos capaces de manifestar un equilibrio en cada una de nuestras acciones. Podemos llegar a la conclusión de que realmente estamos librando aquí, en estos momentos, una de las batallas finales del ser humano para reconstruir en su vida afectiva, mental, familiar y social, todo aquel contexto iniciático que demostró Cristo a través de los grandes misterios, a los cuales estamos habituados si hemos seguido atentamente la evolución del cristianismo esotérico.

Por lo tanto, no estamos diciendo algo que anteriormente no haya sido formulado. Quizás estamos penetrando audazmente, como debe ser, porque el cielo puede ser arrebatado por la violencia, en estas zonas las cuales todos tenemos intuitivamente en nuestro hogar, y empezar a cambiar de esta manera nuestra vida en términos místicos de realización, y eso no pertenece a una individualidad aislada sino que es el patrimonio, es la herencia, de toda la humanidad y, por lo tanto, todo esto está a nuestro alcance ahora y aquí. No hay que esperar que los dones del cielo o del espíritu santo vengan en alas de la brisa o como un aspecto milagroso del tiempo, sino por un esfuerzo que cada cual puede realizar.

Técnicamente, ¿qué es lo que necesita el ser humano? Yo diría que el ser humano tiene mucho peso todavía, tiene el peso físico por su conducta, naturalmente, ya sabemos que existe el maya de los sentidos o el karma, o que sobre él gravita el peso de la Ley, no la ley de los hombres sino la Ley cósmica de la naturaleza, y que estas Leyes de la naturaleza no pueden ser transgredidas sin caer en el riesgo de que el karma caiga sobre su cabeza y le haga sentir el peso de la Ley natural. Pero, en todo caso, la historia nos ha demostrado, si estamos atentos y vemos la historia en su aspecto más esotérico y místico, que en todos los tiempos ha habido seres humanos que han realizado el esfuerzo, han contraído, si ustedes me lo permiten, el mérito de llamar a esta puerta de los misterios y penetrar dentro tratando de adueñarse del espíritu creador.

Es decir, que si analizamos la historia en sus puntos sombríos, porque la historia de la humanidad es una historia de hambre, de guerras y de calamidades, siempre existen unos puntos de luz que han dado origen a que (perviva) el misterio iniciático de esa puerta constantemente cerrada para el intelecto -pero nunca para la fuerza expansiva del corazón, (de los) que nos han dado testimonio de aquello que vivieron y de aquello que realizaron. Y todos aquellos seres que realizaron algo en favor de la humanidad, en no importa qué campo filosófico, científico, religioso, pedagógico, psicológico o místico, han sido expresiones de esta fuerza del quinto reino, manifestando ese aspecto de abnegación, de servicio y de sacrificio que ha motivado el que la historia de la humanidad no sea simplemente una secuela horrorosa de crímenes y de desmanes y de miseria por doquier, sino que existe esta parcela de luz que nos da la seguridad de que realmente existe el quinto reino de la naturaleza, y algo más, que podemos hollar el camino y que para todo ser humano esta puerta puede ser abierta constantemente.

Ahí está la cuestión, entonces, ¿cuál es el requisito?, ¿qué es lo que precisa el ser humano para penetrar en ese sagrado recinto? Siempre he tenido intención y me he esforzado en decir que más que estudios filosóficos profundos, que más que una técnica depurada de entendimiento intelectual, lo que precisa el ser humano es, simplemente, relación correcta. El que establezcamos correctas relaciones con los demás es la puerta de entrada más directa a los misterios de la divinidad, (es) por esto que les he dicho antes, por aquel misterio que dice que “es más fácil que penetre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos”, pero esta riqueza ¿es la riqueza de bienes materiales? ¿es la posesión material? ¿es el dinero en el banco?... Esto es muy limitado.

La riqueza puede ser la riqueza intelectual o puede ser la riqueza de un deseo, teniendo en cuenta que no es muy rico el que tiene mucho sino el que se conforma con poco. De ahí que esta elasticidad, esta flexibilidad, esta pureza de principios, que está al alcance de todos, es el pasaporte de entrada a esta frontera que separa al cuarto reino del quinto, que separa a la humanidad de las almas iluminadas, pero hay que ser consecuentes y utilizar la mente solamente como un sistema de analogías de todo cuanto es y representa la historia planetaria.

Desde un buen principio, a partir de las primeras razas, del hombre prehistórico hasta nuestros días, hemos visto un avance constantemente del hombre en un aspecto: siempre ha ido en pos de una realidad trascendente, habida cuenta que cada reino de la naturaleza tiene que descubrir, realizar y materializar un arquetipo. El arquetipo del reino mineral, su puerta de entrada a los misterios, si puede decirse así, es el estado transmutatorio de los materiales que constituyen el mineral, y cuando los esposos Curie llegaron a descubrir el radio, se había demostrado por primera vez en la historia del planeta que el átomo era sustancia de luz y que se podía liberar esa sustancia. Y cuando se descubrió en el reino vegetal que había plantas que tenían una sensibilidad parecida a la del reino animal, entonces se dio cuenta la humanidad también que por aquella puerta pequeñita de la sensibilidad vegetal se podía penetrar fácilmente al reino animal, y que los filamentos nerviosos que constituyen el sistema nervioso de los animales no son más que la estructuración más perfecta de lo que es la estructuración incipiente dentro de la planta sensitiva, que ha ido evolucionando a través del tiempo.

Y cuando el animal ha organizado todo cuanto es, cuanto expresa como entidad de un reino, cuando ha creado un sistema nervioso completo, sanguíneo también y digestivo, y cuando ya todo está realizado, entonces viene la individualización y, si además, añadimos a todo el contexto de cuanto había realizado primeramente el reino animal, anteriormente el vegetal, iniciándose en el mineral, un ser humano que posee un cuerpo que participa de todos los demás reinos de la naturaleza, (acabará todo) convirtiéndose (este) por esta magia de la evolución en el punto de paso de los reinos subhumanos hacia el reino super-humano. Entonces, la puerta de misterios no es tampoco una exclusiva del ser humano ni tampoco una exclusiva de los seres divinos del quinto reino que tendrán ante sí otra meta más luminosa y más profunda, porque la evolución no termina jamás ¿Por qué?, porque siempre hay algo más, este algo más es el misterio místico de la evolución, aquello que decía Darwin con muy buena visión: “Cuando llego aquí solamente percibo algo que no puede ser descrito”.

La especie no termina jamás. Termina la historia y continúa la especie, y termina la historia porque no somos capaces de reconducir aquellos hechos históricos que suceden en niveles allende nuestra razón. Todo el proceso de la vida, el que va de un reino a otro o, si ustedes me lo permiten también, (el problema que va) de dimensión en dimensión y de iniciación en iniciación, pues siempre es lo mismo, no es más que la trayectoria del espíritu a través de cárceles de materia cada vez más sublimes, llegando finalmente a descubrir que materia y espíritu son la misma cosa bajo distinta vibración, bajo diferente densidad. Todo cuanto produce el espíritu humano tendrá que manifestarse constantemente a través de la materia, de no ser así no existiría el universo.

Penetren ustedes en este misterio, dense cuenta que la divinidad, pese a su magnificencia, no puede existir sin nosotros, somos parte de la divinidad, y por ser parte de la divinidad tenemos entrada y participamos de los misterios de la divinidad, porque somos la esencia de la propia divinidad y utilizamos la materia que forma parte de la divinidad. Ahora bien, ¿cuál es el cometido del ser humano? ¿Qué es lo que debe realizar? ¿Cómo debe reaccionar ante la vida para penetrar en el santuario donde existe el Maestro de los Maestros o en el Sancta Santorum del corazón? ¿O cómo puede realizar esa tremenda alquimia de purificar cada uno de los átomos del cuerpo, convirtiéndolos en el oro del espíritu? Este proceso, aparentemente sin sentido para algunas mentes intelectuales, es lo que estamos realizando cada vez que utilizando la mente y el corazón equilibrados tratamos de conducir la nave de nuestra vida por el mar de la liberación, y nunca podemos dejar de actuar de acuerdo con el principio de la ética o de la moral, porque la moral y la ética son consecuencia de que una parte iluminada de nuestro ser continúa vibrando más allá y por encima del entendimiento natural o normal.

Así que ustedes deben fijarse siempre en algo muy importante, y es que la vida es un árbol tremendo, un árbol que da frutos de santidad, del cual el Adepto, el Maestro de Compasión y de Sabiduría, o de un ciudadano del 5º Reino de la Naturaleza, es la expresión magnificente hasta donde nuestra mente puede llegar a alcanzarlo. Pero es que el árbol gigantesco de la humanidad que produce los frutos de sabiduría no tendría su razón de ser si no existiesen las raíces hundidas en el lodo. Entonces, el árbol de la vida en secciones nos demuestra el estado de la humanidad en un momento dado, desde el nivel de percepción que guía la mirada de un Adepto de la Buena Ley o de un Alma liberada. Y es mirando este árbol gigantesco y viendo los puntitos de luz, de amor y de poder que surgen en cada uno de los niveles, que sabe este Maestro dónde hay un discípulo en ciernes o en preparación, y son esos puntitos de luz de esos discípulos en cada uno de los reinos dentro del propio reino humano, que pueden ser entresacados, educados y preparados todos aquellos seres humanos que están suspirando ardientemente por la liberación y que, por lo tanto, son seres que sufren mucho porque están sujetos, como todos los seres humanos, a la fricción del karma colectivo.

No podemos liberar al discípulo del karma colectivo, (porque este) constituye una parte de este karma, pero no en un sentido de participar activamente en la perpetuación de este karma o fruto amargo del tiempo, sino que por su propia ley va extinguiendo el karma de los demás, y ahí está el punto donde es considerado este ser: que en los confines de cualquier nivel psicológico del ser humano, o de la humanidad, puede ser entresacada la persona preparada, la persona que en un momento determinado será un portavoz de la Jerarquía Planetaria, o de esto que místicamente llamamos el Cristo y su Iglesia. No me refiero a la Iglesia como cuerpo organizado sino al cuerpo de la Iglesia de Cristo en el 5º Reino de la Naturaleza o el Reino de los Cielos, y esto naturalmente lo tenemos todos aquí dentro del corazón, no se trata de algo externo que tengamos nosotros que buscar.

En todo caso la búsqueda es hacia dentro y no hacia fuera, hacia fuera revelamos los frutos de la acción pero hacia dentro estamos descubriendo los Misterios del Reino, que, como místicamente se dice, tiene siete llaves, siendo cada una de las llaves el plano, dimensión o nivel que cada cual ha logrado superar o nivelar dentro de su propio status quo, de su propia organización psicológica. Así que todo el proceso es, desde este punto de vista, científico por excelencia, y (está abierto a) todos los seres humanos que se dan cuenta de esta particularidad y, volviendo al principio, se dan cuenta de la oportunidad que nos ofrece la constelación de Acuario iluminando una franja de los cielos que recorreremos durante dos mil trescientos cincuenta años. Hay una esperanza de gloria en este devenir incesante, cuando vemos que Piscis se va alejando progresivamente aunque produciendo todavía cataclismos de todo orden, pero existe la esperanza de ver que el presente va siendo constantemente iluminado y que la persona en este momento no responde ni mucho menos a las exigencias que respondían nuestros antepasados del siglo XX cuando se inició, sino que hemos progresado hasta un punto en que todo cuanto pertenezca al siglo XXI nos parece familiar y hasta lo estamos revelando en el presente.

Y, para mí, esto constituye la garantía solemne de que muchos de nosotros hemos penetrado ya en conciencia en el 5º Reino de la Naturaleza, y que desde allí estamos trabajando, sin darnos cuenta quizás. Pero (por otra parte) no por no saberlo no trataremos el asunto con menos actividad (porque sirve) para ayudar a reconstruir dentro del aparente caos aquella unidad de vida que es la que debe hacer que cada unidad separada de conciencia pueda unificarse con las otras, cesando finalmente aquello que Madame Blavatsky definió como la gran herejía de la separatividad humana. Y esto solamente puede ser realizado siguiendo el triple sendero de amor al bien, de buena voluntad y correcta relación.

Esto que parece una cosa muy difícil de apreciar lo estamos realizando, porque todos tenemos una diferenciación mental que hace que podamos ver cómo nos comportamos en sociedad y cómo reaccionamos socialmente para tratar de establecer, dentro de la sociedad que nos rodea, aquel aspecto fundamental de la psicología divina que llamamos amor al bien. La buena voluntad es natural, no exige esfuerzo; a medida que nos vamos liberando de capas de egoísmo la buena voluntad surge espontáneamente, no hay esfuerzo en este cometido. Es un devenir dentro de la conciencia, una aventura que finalmente desembocará en la relación correcta con los seres que nos rodean, iniciando así aquella era de equilibrio individual que se proyecta a lo familiar, al campo profesional o social y que (hace que), finalmente, la persona será aparentemente como las demás pero en realidad es lo que se llama un Alma Bendita del Señor, que está tratando constantemente con su irradiación de mantener el statu quo divino en la naturaleza. Que trata que todo peregrino pueda participar de la gloria de aquello que él participa y que pueda finalmente solamente con la influencia de su aura magnética de crear las requeridas condiciones para que dentro de la humanidad surjan los fermentos redentores y, finalmente, que todos los seres humanos puedan ver claro que tienen ante sí una meta divina y que ahora, en este momento, ya pueden empezar a proyectarla con toda devoción, con toda energía y con todo entendimiento.


Extracto de la Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, 1 de Diciembre de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) el 11 de Marzo de 2007





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Pleyadianos ~ Vuestro poder termina donde comienza vuestro miedo.



Mientras se van abriendo cada vez más puertas para aumentar la inteligencia, debéis vivir en paz con vuestro cuerpo físico para sentiros bien y beneficiaros del proceso. ¿Qué armario debéis limpiar para lograr este estado?

¿Practicáis la autohipnosis con vuestras creencias limitantes favoritas? «No tengo ningún control sobre la situación. Siempre seré pobre. Tener dinero es muy difícil. La vida es una batalla continua. El dinero es la raiz de lodos los males. No hay nada que yo pueda hacer. Las cosas son así. Yo siempre he hecho las cosas de esta manera. No hay forma de salir de esta situación. No sé. Nunca podría. Me olvido. No lo vi.» ¿Cuántas veces os metéis en semejante trance para quedaros justo donde estáis? ¿Cuántas veces recurrís el sarcasmo? La comodidad de una vieja y familiar rutina mental os ancla a los viejos escenarios. Nosotros planteamos esas preguntas para despertaros y para ayudaros a que os deis cuenta y toméis nota de cómo estructurar vuestros pensamientos. El eslabón referente a la mente y a la materia es una lección esencial que tenéis que aprender. Tenéis que modificar vuestras creencias más enraizadas para ver un cambio en el mundo exterior. Es posible modificar estos comandos limitantes y reemplazarlos por pensamientos de poder y valor. Las limitaciones surgen en vuestra mente. y tomar la decisión de liberar todas las creencias demasiado: estáis repletos de un nuevo sentido de libertad y alivio.

Mientras la intensa ola de energía cósmica aumenta, vuestro planeta va creciendo y es necesario utilizar la forma física con sabiduría, salud y relajación. Para ubicar y aprender de estas energías dinámicas, tenéis que ir más lentos y advertir cuándo tenéis demasiado estrés. Puede que incluso seáis adictos al estrés y llenéis las horas del día con innecesarias rutinas metódicas porque no estáis a gusto con los momentos vacíos. En los tiempos modernos, el silencio lamentablemente ha perdido su valor. La mente necesita descanso para ver con claridad y para poder integrar las cosas; además, cuando se observa el silencio durante períodos regulares, los beneficios ayudan a agudizar vuestra mente y a equilibrar vuestra vida. Debéis buscar y planear momentos dominados por la paz. en lugar de ofrecer cualquier excusa del mundo, y, a veces, con gran indignación, porque estáis demasiado ocupados. Os habéis hipnotizado a vosotros mismos hasta creer que ser productivo y estar ocupado todo el día es un logro noble. Puede que seáis unos necios nobles, pero si queréis saber si es vuestro caso, sólo tenéis que observar vuestro cuerpo, ya que siempre os dirá la verdad. Cuando buscáis a propósito el conocimiento espiritual, repetidamente se os escapa el mensaje porque no sabéis cuándo cambiar la marcha de vuestras percepciones y vuestra falta de flexibilidad crea un estrés no manifiesto. La flexibilidad es la clave para cambiar vuestras creencias. Sois, debido a vuestro diseño, seres mullí focales y multidimensionales, y practicar la agilidad mental, por medio del sentido común, os hace desarrollar una mayor aprehensión de la realidad sin perder el control sobre una visión mientras pasáis a la siguiente. Recordad que el mundo material es tan sólo una parle de la realidad. Los reinos invisibles y espirituales, junto con otros planos de la existencia, también intentan entrar y participar en este periodo de tiempo de energía acelerada. Sea lo que sea lo que estéis aprendiendo, confiad en que puede ser tan sólo una parte de una lección multidimensional mucho más compleja.

Cuando creéis en vuestro propio valor dentro de ese gran plano de existencias, un propósito más amplio entra siempre en juego para, a veces, revelar escenarios que aparentemente están más allá de vuestra actual comprensión.

La existencia se basa en una cooperación sutil de energías que tiene múltiples capas, es multidimensional y está dominada por un simbolismo que refleja vuestras creencias y expectativas de la vida. Vuestras percepciones se desarrollan y maduran de acuerdo con la habilidad de comprender el mundo interactivo de los símbolos e interpretar esos símbolos basados en el estímulo y la sensación que tenéis. En otras palabras, el significado que dais a un evento determina el desenlace que experimentáis. Claro está, cuanto más miedo tenéis, más limitadas serán vuestras interpretaciones. Vuestro poder termina donde comienza vuestro miedo. Actuáis siempre en vuestra propia esfera de influencia, y ejercéis vuestro poder donde vais, al mismo tiempo que aportáis vuestras ideas de manera bastante efectiva a la conciencia colectiva del planeta. Cuando potenciáis una visión del mundo sana y segura, vuestros sentimientos os llevan inevitablemente a esa experiencia. No obstante. debéis desarrollar un profundo respeto por vuestros sentimientos al reconocerlos como barómetro de vuestros pensamientos. Cuanto más abiertos estéis a cambiar vuestra manera de pensar y a despojaros de vuestras creencias, más percibiréis y más conoceréis este entorno de la experiencia terrenal.

Una fuerza muy potente de inquietud social y cultural está apareciendo rápidamente en respuesta a una recién descubierta pasión por la libertad.

El nivel de corrupción entre la gente, relacionado con la decadencia y la avaricia, además de diversas dificultades y una inestabilidad general en los sectores políticos, religiosos, científicos, militares, médicos, medioambientales y económicos constituye una clara señal de que se está desenmascarando todo a lo grande. Una fuerza muy potente de inquietud social y cultural está apareciendo rápidamente en respuesta a una recién descubierta pasión por la libertad; no obstante, los medios de comunicación controlados. con su lema de «todo como siempre», continúan ignorando los asuntos de insatisfacción y descontento. Como respuesta muy directa a la distorsión de estos medios, vuestra intuición puede estar muy activa y enviaros señales a través de los sueños o sentimientos, asi como a través de símbolos poco usuales. Prestad mucha atención a vuestro estado mental cuando abrís la puerta a la comunicación con realidades no comunes y permaneced centrados v muy claros. Las autoridades médicas del mundo actual etiquetan con frecuencia ese tipo de contacto como esquizofrenia y lo consideran un estado disfuncional de la mente con respecto a aquello que va más allá de las fronteras de la versión oficial de la realidad. Dentro del campo de las creencias limitantes que definen la mente y su manera de funcionar, la incapacidad de poder distinguir entre lo que es real y lo que no lo es se clasifica como psicosis, una forma severa de una enfermedad mental. Esas etiquetas sirven como mecanismo de temor y proporcionan una creencia básica de que el cuerpo es defectuoso y uno no se puede fiar de él. Esta es una creencia muy limitante y demuestra un intento por parte de los controladores de la mente de desacreditar la multidimensionalidad y la naturaleza psíquica de la experiencia humana.

Vuestras células leen y se mueven continuamente con la energía de vuestro entorno y conforme vais ampliando vuestra percepción os volvéis mucho más sensibles con respecto a lo que os rodea. Mientras va aumentando el desarrollo de vuestras facultades psíquicas c intuitivas, vuestro sistema nervioso, que controla y coordina a todos los órganos y estructuras del cuerpo, debe ser fortalecido. Vuestras células están en continuo contacto telepático con todas las posibilidades y, a nivel físico, vuestro sistema nervioso es el mecanismo a través del cual se transmiten estas comunicaciones de forma más eficaz. Todas estas actividades suceden sin que vuestra mente sea consciente de ese proceso. Debéis recordar que estáis en medio de un importante despertar global, una revolución de la conciencia que está ocurriendo a muchos niveles de la realidad y que abre la puerta al hecho de que sois verdaderamente seres muy especiales capaces de producir literalmente un número infinito de versiones de la realidad. Vosotros constantemente condicionáis la energía de la existencia; la organizáis y luego la proyectáis hacia el exterior sin ni siquiera daros cuenta. Este es el proceso mediante el cual se manifiestan creaciones individuales y acuerdos colectivos.

Cuando la calidad de vida se torna inestable para cualquier especie, cuando no existe el innato valor del amor. el orden natural de una expresión espontánea se encuentra amenazado. La realidad que actualmente estáis abrazando parece estar desvaneciéndose, debido a escándalos de hechos chocantes que van aumentando dia a día como la hierba crece gracias a la lluvia veraniega. La pedofilia se ha convertido hoy en dia en una palabra conocida debido a los testimonios inquietantes que recorren las salas de la cristiandad y otros centros importantes de poder mostrando un patrón siniestro. Mucha más gente famosa más allá de los rangos religiosos está cayendo en desgracia. Cuando los que ostentan el poder dan la espalda a la integridad, ignorando su papel de protectores de la gente, abusan y usan mal su poder. ¿Y quién les da la autorización para abusar del poder? ¿Cuántos niños más serán marcados por el abuso sexual hasta que la voz de la exasperación y la rabia sea escuchada? Por muy poco agradable que parezca, todo forma parte de un proceso de cambio con respecto a creencias obsoletas que están enquistadas en la mente colectiva. La creencia masiva en el poder de autoridades externas está firmemente enraizada en vuestra psique; son creencias fuertes y muy antiguas, pero, al igual que un bosque de madera roja, también ellos pueden ser talados tan rápidamente que aparezcan muchas preguntas respecto a la verdad de quiénes sois y por qué depositáis vuestra confianza más allá de vosotros mismos.

El increíble abuso del dinero y de los recursos del planeta se está desvelando rápidamente y está conduciendo a un colapso fuera de control.

La presión sobre las fuerzas gubernamentales del mundo está aumentando debido a que millones y millones de personas de países extranjeros protestan y se manifiestan para exigir los derechos básicos de la vida. En las salas y gabinetes de los líderes mundiales, se está luchando por negocios oscuros y tenebrosos, y el nivel de traición ha llegado más lejos que nunca. En Estados Unidos, donde la Constitución se está convirtiendo en una memoria distante, algunas personas prefieren sedarse con drogas de diseño y mediante aparatos electrónicos. ¿Cuáles son las creencias básicas que condicionan y controlan a la gente para llegar a un estado anestesiado y paralizado? Los sucesos que se comentan en los medios de comunicación ocupan el tiempo y la imaginación de muchos millones de personas, al mismo tiempo que demuestran de muchas maneras una fuerte creencia en el poder de las autoridades. Sin embargo, la mayoría de los periódicos están llenos de información falsa. Las noticias no son lo que parecen ser, ya que muchas veces están codificadas, e incluso periodistas de renombre admiten que si contasen la verdad se quedarían sin trabajo.

Esto hace seguir la cuestión de las creencias de la gente respecto a su trabajo y lo que piensan que tienen que hacer para ganarse la vida. Las estadísticas dicen que una persona no puede acceder a un trabajo de alto nivel en cualquier Gobierno sin haberse comprometido antes: esto parece una afirmación válida para todo el mundo. El increíble abuso de los bienes de la gente y de los recursos del planeta se está desvelando rápidamente y está conduciendo a una especulación escandalosa y a un colapso fuera de control y muy radical. El deterioro controlado del Gobierno se está desmigajando y se crean nuevas historias en primer plano para encubrir las deficiencias. No obstante, por otra parte, al otro lado de la gran división, hay un fabuloso despertar de la mente que está ganando terreno. Cuando vuestras percepciones sean cada vez más precisas, muchas cosas serán más aparentes, y abandonar las viejas creencias puede considerarse una experiencia liberadora. Cuando cambien vuestras creencias, permitiros enfrentaros al chocante descubrimiento de que nada es exactamente lo que parece. Esa revelación debe ser integrada a nivel físico para poder profundizar en el poder de vuestras creencias y la atracción que ejerce sobre vosotros. Desde un punto de vista más amplio, siempre hay en juego un plan. Al igual que un escenario está preparado para una obra de teatro, vuestro mundo se está adecuando para una interacción multidimensional con otras formas de inteligencia.

Ser fiel a la verdad tiene que ser algo que prevalezca en cualquier tipo de liderazgo, particularmente cuando todos aprendéis a confiar más en vosotros mismos. Se trata de un momento importantísimo para la conciencia que procede del corazón humano y debe ser reconocido y aplicado como una herramienta natural y perfecta para activar el cambio. Mientras dormís y soñáis estáis conectados con toda la gente de este mundo, pero también con otras dimensiones de la existencia, y es ahí donde elaboráis vuestras respuestas y soluciones potenciales para manejaros en las arenas movedizas del cambio. Cuando creáis que conocéis la verdad, respirad e incidid en el centro del corazón para comprobar su mérito. Cuando concentráis vuestra atención en el centro cardíaco, esa conexión os permite caminar con compasión por el lado sombrío de la vida, sabiendo que la verdad es segura. Confiar en vosotros mismos en medio de un mundo que parece haberse vuelto loco es un sabio uso de la intención.

El «marketing» de una visión errónea del mundo basado en límites y miedo es un uso creativo de la imaginación: no obstante, tenéis que aprenderá distinguir entre las ideas saludables y las que no lo son. En este punto de vuestro desarrollo tenéis que ser capaces de diferenciar entre una información genuina y la propaganda sin fin que intentan crear las creencias de la opinión pública. Discernir significa elegir sabiamente y, teniendo esto en mente. tenéis que aprender a reconocer y a aceptar que vuestros sentimientos y sensaciones forman parte de vuestro radar corporal. Al evaluar cualquier situación, las creencias determinarán vuestra apreciación. Dejad claro lo que estáis dispuestos a vivir y desarrollad la compasión para otros y que elijan cualquiera de los caminos que les parezca. Los habitantes del mundo entero están inquietos, lo que constituye una señal de que los tiempos y las creencias están cambiando.

Tenéis la libertad absoluta para hacer lo que deseéis con vuestra inquietud, aunque lo mejor seria recordar que la inquietud es una señal de que la energía se mueve. Para manejar vuestros miedos y creencias limitantes, observadlos como atributos que habéis adjudicado a la realidad (algo en lo que estáis atascados, con lo que habéis crecido y os habéis hipnotizado para creerlo). Podéis aprender a retirar vuestra atención de las viejas ideas dejando que desaparezcan; sin vuestra constante atención, las ideas se pierden como globos en el viento. Desarrollad una clara intención respecto a lo que queréis. Las creencias son como un cultivo que habéis elegido plantar en vuestro jardín y que estáis cuidando como corresponde a un buen jardinero; sin embargo. debéis abrir vuestros sentidos para verdaderamente ver las profundas raices de vuestras creencias más invisibles. Hay creencias colectivas que mantienen vuestra vista focalizada en ciertos aspectos del espectro de luz. pero no hacen otra cosa que restringir lo que veis, mientras otras realidades están funcionando continuamente en vuestro entorno. Vivir una vida bien organizada, tranquila y centrada, sin interferencias por parte de la televisión u otros aparatos electrónicos, y con mucho tiempo para disfrutar de la naturaleza, mantendrá vuestro sistema nervioso alerta y funcionando pausadamente, pero, al mismo tiempo, de manera intensa.

Cuando vuestro sistema nervioso esté bien equilibrado, seréis capaces de ver las terribles y limitantes creencias por lo que son, y, cuando aparezcan, reconocer su existencia. Con justicia debéis valorar el papel que han jugado en vuestra vida y luego dejar que desaparezcan. Utilizad el presente para reemplazar un concepto limitador de vosotros mismos por uno que refuerce vuestra vida. Para cambiar el mundo exterior, tenéis que cambiar primero vosotros. Debéis estar dispuestos a abandonar vuestras interpretaciones limitantes del pasado para dejar de verlo como causa de los fallos que percibís en vosotros actualmente. No alberguéis resentimiento o enfado, ya que el victimismo es una creencia muy poderosa que destruye el proceso natural de la creatividad. Cultivad una perspectiva sana y fortaleced vuestra voluntad aceptando la responsabilidad de vuestra vida. Es esencial desarrollar ideas positivas y creencias saludables y establecer vuestro libre albedrío y vuestra creatividad. Es posible vivir la vida y todas sus maravillosas ofertas de alegría, seguridad y armonía. Se trata de una creencia que os beneficia.


Extracto del libro "Recuperar El Poder".
Sabiduría Pleyadiana para un mundo en caos.
Barbara Marciniak



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