sábado, 21 de marzo de 2015

compartir.:::. V.B. Anglada ~ La Sensibilidad. II - III .:::. ¿Qué significa “karma”?

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¿Qué significa “karma”?


Es una palabra de origen oriental que equivale a decir “deuda espiritual”.

Pero parece que ciertas pruebas son extremadamente dolorosas como para que el espíritu pueda sacar una enseñanza, aparte de que la vida es un valle de lágrimas.

Porque juzgáis sin conocimiento de causa. A muchos que sólo ven la primera parte de la historia, es decir, cuando se cometen los actos delictivos impunemente, les parece injusto que se queden sin condena. 

Si esos mismos ven sólo la segunda parte de la historia, es decir, la de saldar las cuentas, ya en otra vida posterior, les parece injusto que alguien pueda sufrir semejantes atrocidades, porque no comprenden de dónde viene ni porqué una desgracia de tal calibre. 

Sin embargo, si conocieran el pasado criminal del espíritu, muchos de ellos ni siquiera le hubieran dado una segunda oportunidad. 

En el mundo espiritual siempre hay una segunda oportunidad, o mejor dicho, existen oportunidades infinitas de rectificación.

Si en el mundo espiritual existen en realidad infinitas oportunidades de rectificar, ¿de dónde viene la creencia en las penas o castigos eternos para los malos que, por ejemplo, tiene la doctrina cristiana?

La creencia en castigos eternos no tiene origen divino. Carece de fundamento, no se corresponde con la realidad espiritual y no es más que otra falacia que las castas sacerdotales introdujeron con la intención de controlar a la gente a través del miedo irracional. 

Es lamentable que los que se erigen en guías espirituales, que supuestamente deben ayudar a los demás a encontrar su camino espiritual, lejos de hacerlo, lo entorpezcan todavía más confundiendo y manipulando las mentes, aprovechando sus debilidades para ensalzarse ellos mismos, contribuyendo a entorpecer un camino ya de por sí suficientemente cargado de circunstancias difíciles.

¿Y por qué ocurre que mucha gente tiene la impresión de que los sucesos penosos de su vida son una circunstancia que se les ha impuesto sin habérsele consultado?

Porque es una elección que se toma antes de encarnar y el olvido del pasado espiritual que se produce al encarnar le hace creer que no ha tomado parte en tal decisión. 

Existen muchos espíritus que han decidido dar el paso de avanzar y, por tanto, de enfrentarse a circunstancias enormemente difíciles e incomprensibles para aquellos que desconocen las leyes espirituales. 

Mucha gente no puede entender que una buena persona tenga que hacer frente a tantas penosas y desgraciadas situaciones que no ha buscado, sino que le vienen como por una especie de fatalidad del destino. Y es entonces cuando concluyen que no puede existir justicia verdadera si las buenas personas han de sufrir tan atrozmente. 

Pero si pudieran echar un vistazo al pasado espiritual de esa persona encontrarían el porqué. Y es porque el espíritu está comenzando a reparar el daño que hizo antes de sentirse afín con las leyes espirituales. 

Por lo tanto, alegraos de encontrar personas así, primero porque se trata de espíritus que ya han hecho un cambio profundo y positivo hacia su regeneración, y segundo porque el hecho de enfrentarse a pruebas de ese calibre significa que han conseguido llegar a un nivel de evolución bastante avanzado, que les permite afrontar con posibilidades de éxito una intensa reparación de su deuda.

¿Entonces debo entender que todas las circunstancias negativas a las que se enfrenta el espíritu son consecuencias de los actos del pasado?

No. 
Muchas son la consecuencia directa de los actos de la vida actual, y hay otras que son inherentes al nivel evolutivo del planeta en que se encarna.

¿Quieres decir que un espíritu que no tiene deudas puede pasar por circunstancias negativas que no le corresponden por expiación?

Sí, ocurre muy a menudo. Pero es una elección libre del espíritu el hacerlo.

¿Y esto qué sentido tiene? ¡Parece masoquismo!

No creáis que el espíritu decide tomar este camino porque disfruta sufriendo. Y si ese sufrimiento fuera completamente estéril y no se derivara de él ningún progreso espiritual, tampoco tendría sentido. Pero si de ello resulta un avance espiritual en el aprendizaje del amor y, por tanto, en un acercamiento a la felicidad verdadera, una vez las circunstancias penosas son superadas con éxito y quedan atrás, concluiremos que ha merecido la pena, al igual que al corredor de fondo le merece la pena el esfuerzo de la carrera si consigue llegar a la meta habiendo batido su marca personal. 

Esta elección es propia de espíritus avanzados que, por un acto de amor hacia sus hermanos de menor evolución, encarnan para ayudarles, para enseñarles el camino del amor y, al mismo tiempo, les sirve a ellos para progresar más rápidamente, porque se ponen a prueba en su capacidad de amar incondicionalmente, debido a que tendrán que soportar multitud de ingratitudes e injusticias de espíritus menos avanzados.

Aunque me digas que las circunstancias negativas sirven para evolucionar y que muchas son consecuencia de los actos del pasado, existen hechos que, independientemente de lo que se ha hecho en vidas anteriores, me parece que son tan injustos, inhumanos e intolerables -te pongo como ejemplo el hambre, la miseria, las guerras - que no se deben permitir. Sin embargo, aunque hay un supuesto ser o muchos seres superbuenos y superpoderosos, no hacen nada por cambiar el lamentable rumbo de la humanidad. ¿Qué me puedes contestar a esto?

Ciertamente existen multitud de hechos que son inhumanos e intolerables, pero son los espíritus que encarnan en la Tierra los que los han creado, y es a ellos a quienes corresponde tomar conciencia de ello, y trabajar para erradicarlos de la faz del planeta, porque deben y porque pueden hacerlo. Como ya he dicho, la progresión espiritual sólo se produce cuando es elegida e internalizada por libre voluntad y por esfuerzo propio del espíritu, sin ningún tipo de coacción o imposición. Esto es una ley espiritual, la ley del libre albedrío, que es respetada por todos los seres espiritualmente avanzados. Esta es la razón de no ver a Dios o a los seres superiores arreglando las injusticias del mundo. Seguro que si apareciera un ser todopoderoso en el mundo que viniera a arreglar determinados asuntos, seguramente los mismos terrestres, que antes reclamaban la presencia de un Salvador, se quejarían de falta de libertad, ya que seguramente las decisiones que ese ser tomara nunca serían del gusto de todos. Siempre habría disconformes que se sentirían perjudicados por determinadas decisiones, porque hay poca gente en vuestro mundo que esté dispuesta a renunciar al egoísmo, poca gente dispuesta a compartir lo que creen suyo con los que tienen menos que ellos.

Por ello se deja a los humanos que experimenten en el mundo físico el uso del libre albedrío, sin cortapisas, y que hagan frente a las circunstancias que ellos mismos han creado. Que sean ellos los que lleguen a la conclusión de que los males que padecen son fruto del egoísmo y que mientras el egoísmo reine en el corazón de los seres humanos, seguirá habiendo guerras, hambre, miseria e injusticia. Que la única manera de erradicar todos esos males es erradicar el egoísmo de todos y cada uno de los corazones y que el único antídoto que existe para el veneno del egoísmo es el amor. No esperéis de brazos cruzados a que vengan a salvaros. Actuad y se os ayudará, porque los espíritus avanzados y seguidores de la ley del amor siempre están ahí para ayudaros, muy sutilmente. Pero ha de ser iniciativa vuestra, por decisión de vuestra voluntad, y no en contra de vuestra voluntad. Es como si alguien que acaba de caer a un río pidiera que le rescataran, pero él mismo no intentara mover los brazos para nadar y mantenerse a flote. Vosotros tenéis el poder, si así lo decidís, de cambiar el rumbo de vuestro destino, porque ¿de qué otro modo podríais evolucionar, si a cada paso que dierais en falso acudiera vuestro padre a socorreros? Necesitáis experimentar el efecto de vuestras decisiones para aprender, y necesitáis tener liberad de acción para decidir si queréis tomar un camino u otro.

¿Y por qué los mundos más avanzados espiritualmente no envían a su gente para mostrar lo que es la espiritualidad superior?

Ya les gustaría pero, como ya he dicho una y mil veces, no pueden interferir en vuestro libre albedrío. A nivel colectivo, las humanidades de los mundos físicos más avanzados no pueden interferir en la evolución de los mundos menos evolucionados sin la voluntad y el consentimiento de éstos. Por ello, las ayudas se hacen con encarnaciones de humanos de mayor evolución que van al planeta a dar ejemplo, sin ningún tipo de alarde, y no con un ejército desembarcado, para que el que se quiera quedar con la enseñanza que llevan lo haga por afinidad de sentimiento y de pensamiento, y no lo haga porque ha quedado deslumbrado por la magia de la tecnología que poseen. Cuando se ha dado este último caso se trata de civilizaciones que no han respetado la ley del libre albedrío y los efectos son catastróficos, ya que estos pueblos se vuelven dependientes de la civilización avanzada y cuando ésta los deja, el supuesto avance que habían logrado se va rápidamente al traste, porque al no ser fruto del esfuerzo propio, se olvida rápidamente. También recibís ayuda constante y de forma sutil del plano espiritual de los guías y de los seres queridos que no están encarnados en ese momento. Ya hemos hablado ampliamente de cómo se contacta con el mundo espiritual para recibir ayuda. Pero para recibir esta ayuda hay que querer recibirla. Porque al que quiere estar solo y aislado del mundo, o al que no quiere avanzar, se le respeta su deseo. A nadie se le puede obligar a avanzar en el amor, ya que si el avance no es elegido por propia voluntad no sirve de nada y es, además, una vulneración de la ley del libre albedrío.

Hay gente que justifica las guerras diciendo que son necesarias para evitar un mal mayor, para preservar la paz o la democracia. ¿Qué opinas al respecto?

Pues que si realmente son amantes de la paz y de la libertad, que no hagan lo contrario de lo que predican. Porque si uno en los medios contradice el fin, está siendo un mentiroso, un hipócrita. El fin no justifica los medios, porque los medios han de estar en la misma sintonía que el fin que se persigue. No se puede conseguir la paz a través de la guerra, ni la libertad a través de la imposición, ni la justicia a través de la injusticia.

¿Pero no ocurre que las guerras son decisión de unos pocos que ostentan el poder, mientras que el resto preferiría vivir en paz?

¿Pues entonces por qué les dais el poder a aquellos que hacen lo contrario de lo que queréis? Si cuando los malintencionados gobernantes de vuestro mundo llaman a sus pueblos a la guerra se encontraran con que no hay nadie dispuesto a empuñar un fusil, ni hay nadie que obligue a los demás a empuñar un fusil, ni nadie para fabricar armas, por muy malvados que fueran, no podrían hacer nada. Si lo consiguen es porque saben estimular el egoísmo que existe entre vosotros. Saben arrastrar al matadero a las ovejas porque han convencido a las ovejas de que ellas son los matarifes de otras ovejas. Por lo tanto, el problema lo tiene aquel que cree que tiene el derecho de quitar la vida a otros como él, exponiéndose por tanto a que otros le quiten la vida a él mismo.

El espíritu que ha interiorizado las leyes espirituales, cuando está encarnado, jamás participará en ninguna guerra, porque tiene muy claro que la vida es sagrada y que actuar voluntariamente para producir la muerte de otras personas por el motivo que sea es un acto que va en contra de la ley del amor y contra la ley del libre albedrío.

¿Y si alguien es atacado, y, por actuar en defensa propia, acaba por matar al atacante? O, por ejemplo, ¿en el caso de que el atacante intentara hacer daño a unos niños y la única manera de protegerlos fuera matar al agresor?

Mirad, en el mundo espiritual no son tan importantes los hechos en sí, sino la intención con la que se hacen. El que no tiene intención de matar sino de evitar que el agresor mate, no puede ser juzgado igual que aquel que desde el principio tiene intención de matar. Ya hará lo posible para evitar el daño sin provocar él un daño mayor. Pero este no es el caso de las personas que van a la guerra. Cuando uno va a una guerra, sabe perfectamente que en algún momento estará en disposición de matar a otro ser humano y de morir. Un seguidor de la ley del amor que dice ser creyente en Dios, jamás se alistará voluntario en un ejército para ir a matar a sus hermanos encarnados del bando contrario, porque no hay ninguna idea, ninguna creencia, lo suficientemente noble que justifique matar a otros hermanos.

Pero también es cierto que muchas personas son reclutadas y obligadas a ir al frente en contra de su voluntad. ¿Qué dirías en este caso?

Pues que es una prueba bastante grande para el espíritu en cuestión, porque se le pone entre la espada y la pared. Pero sabed que estas circunstancias no ocurren por casualidad, y el que se ve en esta tesitura seguramente es porque en otra vida indujo a otros a pasar por esa misma circunstancia. Es una prueba muy dura, en la cual sus convicciones a favor del amor se ponen a prueba, porque hay que elegir entre matar y exponerse a ser asesinado, torturado o herido por el bando enemigo, o la cárcel, la tortura e incluso la pena de muerte por su propio bando, el supuesto bando “amigo”, si se declara desertor o insumiso. Todo esto será tenido en cuenta como atenuante. Y también será tenido en cuenta como agravante para los que obligan a ir a la gente a las guerras, a morir y matar, porque son los mayores responsables.

En vuestro mundo, un soldado que ha matado a los del bando contrario, exponiendo su propia vida, es un héroe. Mientras, el que expone su vida para no matar a nadie del bando contrario es un cobarde. Sin embargo, en el mundo espiritual, las cosas son a la inversa. El valiente es el pacifista, el desertor, el insumiso, el objetor de conciencia, que lo es porque está en contra de asesinar, y que es valiente porque arriesga su vida para preservar la vida de los demás, de personas desconocidas, posiblemente de otra creencia o ideología, sabiendo que los de su propio bando le perseguirán quizás hasta la muerte. Mientras, el que expone su vida para quitar la vida de los demás por el temor a que alguno de los dos bandos se la quite primero, está muy lejos de ser un valiente. En cualquier caso, que decida el espíritu qué prefiere, el sufrimiento terrenal temporal, causado por los seres egoístas, que le represaliarán por negarse a matar a sus hermanos, pero la recompensa del mundo espiritual, o la recompensa terrenal del héroe de guerra pero el subsiguiente sufrimiento en el mundo espiritual, por haber actuado en contra de sus hermanos.

Entonces, si existe algún país o fuerza con la intención de invadir el resto de países, ¿qué se supone que deben hacer el resto de países para impedir ser atacados o invadidos por el país agresor, quedarse cruzados de brazos mientras les destruyen? Se me ocurre el caso de la Alemania nazi. ¿Tendrían Europa o América que haber dejado que el nazismo conquistara el mundo a través de su poder militar?

El conocimiento sobre la historia de la humanidad al que vosotros tenéis acceso está grandemente manipulado. Muchos todavía creéis que en cada guerra hay un bando bueno, que es siempre en el que uno está y al que Dios apoya, y un bando malo, al que debe apoyar el demonio. Pero resulta que en el bando contrario opinan exactamente lo mismo, que ellos son los buenos, que Dios les apoya, y que en el otro bando están los malos, apoyados por el demonio. Una guerra como la que mencionas no se improvisa de la noche a la mañana. La realidad es que las guerras se fraguan mucho antes de que empiecen los conflictos armados y resulta lamentable observar cómo los futuros bandos contrarios cooperan previamente para armarse mutuamente y luego se enemistan para destruirse. Las ideologías extremas y violentas forjan su crecimiento en la penuria moral y económica de los pueblos. Las mayores guerras han venido después de crisis económicas muy profundas, en las que los pueblos han llegado a situaciones extremas de miseria. Y esas crisis económicas no han ocurrido por azar, sino que han sido provocadas intencionadamente por un grupo muy reducido de gente con gran poder económico y político, que tienen la intención de enriquecerse y adquirir mayores cotas de poder a costa de la desgracia y el sufrimiento de los demás, encargándose con sus medios de propaganda de fomentar las ideologías extremas, para convencer a la gente de que los culpables de esos males son aquellos que son diferentes, por motivos de raza, religión, creencia, cultura, etc. Pero si lo consiguen es porque logran estimular vuestro egoísmo, el mismo que os impide ver en el otro ser humano a un hermano.

Un autentico creyente en el amor jamás irá a una guerra a matar a sus hermanos, porque cualquier humano es vuestro hermano. ¿Acaso no tenéis hijos? ¿Os gustaría que sufrieran una guerra, que los hirieran o los mataran, que pasaran hambre y sufrimiento? ¿Os gustaría que destruyeran vuestras casas, vuestros pueblos o ciudades? Pues entonces pensad que en el otro bando sucede lo mismo, que si vosotros vais a la guerra causaréis el mismo sufrimiento, muerte, dolor y destrucción que no queréis para vosotros. Porque los del bando contrario también tienen hijos que sufrirán, niños que padecerán miseria, hambre, dolor, sufrimiento, destrucción y muerte. Ciertamente os digo que todo aquello que no queráis para vuestros hijos, no lo causéis a los hijos de los demás, porque realmente lo que hacéis a los hijos de los demás, por la ley de la justicia espiritual, lo estáis haciendo a vuestros hijos del futuro.

Por lo que cuentas, los principales instigadores de las guerras son unos pocos mientras el resto, motivados por su propio egoísmo, se dejan arrastrar por ellos ¿no?

Así es.

Entonces esos responsables de las guerras quedarán enormemente endeudados espiritualmente, ya que acaban por provocar sufrimiento y destrucción a gran cantidad de seres.

Efectivamente. Tengo un mensaje que darles a los “poderosos” del mundo material, por si les sirve para reflexionar y que empiecen a cambiar sus actitudes, antes de que se endeuden todavía más consigo mismos. Puesto que no tienen ningún reparo en organizar invasiones y guerras, en sembrar la discordia y el odio entre los pueblos, y además tienen la desfachatez de hacerlo en nombre de Dios, de la democracia y la libertad, o de otro valor noble que con sus métodos se encargan de difamar, que sepan que están sembrando una macabra semilla cuyo abundante y amargo fruto tendrán que recoger inexorablemente en las vidas siguientes, encarnando como niños lisiados del país que ordenaron sembrar de minas, o como niños hambrientos del país que ordenaron matar de hambre. Su condición de poderosos en el mundo material es sólo una circunstancia pasajera que no tendrán en el mundo espiritual, donde la posición no depende del dinero, el poder y las influencias que tengan, sino sólo de la capacidad de amar que hayan podido desarrollar.

¡Qué chasco se van a llevar aquellos que se creyeron los amos del mundo cuando pasen al mundo espiritual y vean la realidad tal y como es, y vean que todos aquellos que murieron y sufrieron por su causa están por encima de ellos en el escalafón espiritual! No habrá ninguna entrada triunfal con honores de jefe de estado. Pero sí estarán esperándole una multitud de seres poco evolucionados, ansiosos por resarcirse del mal que se les hizo. ¡Cuanto sufrimiento creado, cuando sufrimiento para recibir!

¿Y qué se le puede decir a las víctimas de los conflictos armados, los que han sufrido mutilaciones, miseria, hambre y todo tipo de penurias y vejaciones como consecuencia?

Que no os importe perder lo material, que no os importe perder hasta la vida del cuerpo, porque todo eso pasará. Recordad, nadie os puede matar porque sois inmortales, y cuando volváis al mundo espiritual, a vuestra auténtica vida, ya nada de eso importará. Allí seréis reconfortados de todos vuestros sufrimientos y todas vuestras heridas serán curadas. Allí el amor es lo único que importa. Si todas las desgracias que habéis vivido os han servido para sensibilizaros con el sufrimiento de vuestros hermanos, hasta el punto de que habéis llegado a la conclusión de que ya no deseáis que ningún ser pase por las circunstancias que vosotros habéis pasado, en definitiva, si habéis conseguido llegar a amar, aunque sea un poquito, habrá merecido la pena.


LAS LEYES ESPIRITUALES
Vicent Guillem
http://lasleyesespirituales.blogspot.com


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V.B. Anglada ~ La Sensibilidad. II

Conferencia
... Yo creo que, más o menos, el aspecto sensibilidad, tal como aparece ante mi visión, ha sido hasta cierto punto comprendido, y no quisiera atraer más la atención sobre este punto porque estoy seguro de que ustedes con sus preguntas ahora, me permitirán ahondar algo más sobre la sensibilidad. Quisiera que fuesen ustedes ahora los que preguntasen algo sobre esto que acabamos de decir o, si alguna idea se les ha sugerido a través de esta conversación o de este argumento.

Pregunta. — En referencia a la sensibilidad. Esta sensibilidad que se siente a cierto nivel, ¿hay un proceso que uno quisiera llegar a descubrir dentro, a recibir y entonces me pregunto ¿puedo yo por asalto, como a veces se dice, o es un momento astrológico o de qué depende, porque uno se esfuerza en esta sensibilidad para descubrir el secreto o el recuerdo?

Vicente. — Yo diría que depende del esfuerzo, porque usted sabe que esotéricamente y astrológicamente se dice que los astros inclinan hacia determinadas situaciones conflictivas o no conflictivas, pero, que en definitiva es el hombre el que determina su actuación. También tenemos, y esto lo hemos definido algunas veces, como Pablo de Tarso había dicho ya, que el Reino de los Cielos puede ser arrebatado por la violencia, lo cual significa que dos personas de la misma calidad espiritual en un momento dado, avanzarán más o menos, individualmente, dependiendo del propósito fuerte, estructurado, profundo, que hayan logrado adquirir; naturalmente, que el propósito de ser y de realizar es el que crea las grandes avenidas hacia los arquetipos superiores.

Así que no podemos hablar del aspirante espiritual, del discípulo en probación o el discípulo aceptado o el iniciado o el Maestro de Compasión y Sabiduría o hablar de Cristo, el Maestro de Ángeles y de hombres, sin ver el tremendo esfuerzo que la naturaleza ha producido dentro de estos seres para poder llegar a esta estatura espiritual. Vemos personas que caen en la indiferencia en todas las cosas, que hay que sacudirlas para que comprendan el valor de un argumento o el dolor conflictivo de una situación social, entonces, ¿qué es lo que debe hacer la persona que comprende?: tratar de sacudir. Naturalmente, no vamos a hacer sufrir físicamente a una persona, pero sí podemos ser radioactivos y, entonces, con el esfuerzo que estemos constantemente desarrollando en pro del arquetipo, estamos creando las condiciones propicias para que se desarrolle y progrese el arquetipo dormido en aquellas personas que intentamos sacudir, esto se define técnicamente también como el cumplimiento de una función social.

Yo me pregunto, hasta qué punto nos damos cuenta de cuál es nuestra función social, aquella función que podemos desarrollar de inmediato partiendo del presente y empezando ya, porque estamos dentro de un proceso conflictivo dentro de la humanidad, con unas situaciones sociales que no están de acuerdo con la era técnica que estamos viviendo, que el tremendo avance científico de los últimos tiempos no está a la altura del valor moral o que el valor moral no está a la altura de la sensibilidad exquisita de la ciencia; entonces, tienen que surgir, lógicamente, por parte de la naturaleza, que es sabia en todas sus cosas, nuevas expresiones sensibles para que la gente que está dormitando se dé cuenta de que existe algo más que lo inmediato, y aquí vemos el caso de la parapsicología, el caso de los poderes psíquicos, el caso de aquello que está más allá de la ilusión de los sentidos, pero que quizá yace dentro de las emociones del mundo emocional, pero, al menos se da cuenta de que existen fuerzas en la naturaleza que nos dan noción de otras dimensiones, que es lo que hemos discutido muchas veces, la eterna pregunta que debemos formularnos de ¿qué es lo que hay entre ustedes y yo, o entre ustedes y ustedes?.

¿Qué es lo que llena este vacío inmenso que va de un hombre a otro hombre, o del hombre a Dios, o de un planeta a otro planeta dentro del Cosmos absoluto? Esto es lo que hay que preguntarse: ¿Qué es lo que hay allí? Naturalmente, como que la humanidad se está preguntando constantemente estas cosas y, el hombre está siguiendo fielmente el dictado esotérico de: “Llamad y se os abrirá, pedid y se os dará”, entonces, tiene que haber una réplica por parte de Dios, digamos así y, entonces, vienen hombres con poderes para que la gente se dé cuenta de que existen otras fuerzas en la naturaleza que las simples formas de vida que conocemos habitualmente. ¿Es que quiere significar esto que debemos apegarnos a las nuevas formas o dimensiones o energías que están surgiendo? Yo digo que esto es el sacudir divino a los hombres que están todavía en somnolencia. Me acuerdo que Ramakrishna había dicho en cierta ocasión, cuando un discípulo estaba alabando a otro ser de su ashrama, que estaba admirado porque había visto que un peregrino andaba por las aguas del Ganges, porque no tenía dinero para pagar la barca que valía dos o tres rupias, y no tenía dinero, entonces, el hombre estaba desesperado, pero se pone en oración y se siente revestido del poder y va a afirmarse por encima de las aguas y llega a la otra orilla antes aún que la barca que conducía a los viandantes y, cuando Ramakrishna le pregunta: ¿qué es lo que más te admiró de todos tus viajes, de todas tus experiencias?, y es que “he visto un hombre andando por encima de las aguas, no le habían dado lugar en la barca, entonces, él había andado gracias a la gloria divina” y, entonces, Ramakrishna le preguntó cuánto valía el pasaje de la barca, dice: “Dos rupias Maestro mío”.

“Pues entonces este milagro vale exactamente dos rupias”. ¿Se dan cuenta que los Maestros no dan importancia a los poderes, sino que dan importancia a lo esencial? Además, ¿qué es lo que había dicho Cristo? “Vosotros haréis cosas más grandes que las que yo he realizado” y, Él, había andado por encima de las aguas, según se nos dice, había curado los leprosos, había curado ciegos, había repartido con sólo dos panes y dos peces a toda la multitud, pero esto son cosas que el yoghi entrenado lo puede realizar hoy día, por esto dijo Cristo: “¿Poderes? Vosotros tendréis más poderes que yo”, porque Él está en el Monte Tabor de la Revelación y, por lo tanto, esas cosas para Él son... porque nosotros vemos jugar a los chiquillos, pero, me refiero a esto, en el sentido de que es necesario que cíclicamente la humanidad se sienta sacudida y, si no se sacude por las buenas, vienen los elementos geológicos que crean los terremotos, que crean los volcanes, que crean todas esas cosas, que en un momento están asolando la faz de la Tierra, o si extremamos esto, puede ocurrir una bomba atómica, que entra quizás en los planes del arquetipo de la naturaleza. ¿Qué sabemos nosotros? Pero, desde un punto de vista de sensibilidad es horrible, profundamente horrible, porque demuestra todavía violencia en el corazón del hombre.

Pregunta. — ¿Cuál es el significado de arrebatar el Reino por la violencia? El cristianismo al no predicar, eso que esotéricamente se llama la reencarnación y el karma, todos sabemos que dio un gran énfasis a hacer las cosas, o el máximo posible de cosas en esta sola vida, en el hecho de que no hay más que una vida, hay prisa, démonos prisa,... a aspirar a la santidad. Yo me pregunto, como que todo en este mundo tiene la cara y la cruz, ¿no habrá producido el cristianismo con dar énfasis a esa prisa por conquistar el Reino del Cielo con los dientes y las uñas mucha gente distorsionada, muchas personalidades grotescas, porque les ha inducido... a crecer, cuando todavía no estaban preparados obviamente para crecer. Yo confieso que mi método particular, personal, personalísimo, de ir creciendo espiritualmente es, pasito a paso, yo me considero que no soy lo suficientemente héroe para quemar etapas, no me siento capaz de quemar etapas, y a esta naturaleza inferior que se me revela cuando quiero hacer un esfuerzo demasiado prolongado o demasiado fuerte, señores les confieso con toda franqueza y tristeza, que le doy un caramelito para apaciguarla, y luego... otra experiencia Por lo tanto, yo pregunto: ¿no es posible que con toda la buena fe se obligue, se fuerce el crecimiento de personas que no están lo suficientemente evolucionadas, en las clausuras, en los monasterios, en los monacatos, etc., etc.?, ¿no se creen gentes como sometidas en un lecho, que para obligarlas a crecer, el uno estira las piernas y el otro le estira la cabeza con una cadena a ver si pierde un sentimiento más?

Vicente. — Bueno, eso depende mucho de la situación espiritual de la persona, porque también en los Evangelios, en la Biblia, tenemos el ejemplo de la escalera de Jacob, parece ser que la escalera de Jacob va desde lo más ignoto del mundo mineral hasta los mundos celestiales y, dice, por él suben y bajan los ángeles. Pero, en definitiva ¿qué es el hombre sino un ángel en esencia? En su pura esencia es un ángel, por lo tanto, cada cual se define por el lugar exacto que ocupa dentro de esa escalera inmortal de la vida. No puede pasar de un nivel determinado, pero, lo que sí que puede hacer es esforzarse en aquel nivel, lo cual no hacemos, porque tenemos un círculo infranqueable que nos separa de un nivel al cual no podemos acceder, porque nos falta la fuerza y nos falta la estabilidad y nos falta equilibrio. Por lo tanto, las palabras de Pablo, el Apóstol, pueden ser significativas para la persona que, en cierta manera y hasta cierto punto, esté cercano ya a las fronteras de este círculo infranqueable de su propia conciencia y, cuando pasa este círculo es que ha entrado realmente en la corriente, entonces, ya no puede paralizarse.

El esfuerzo siempre se realiza en los primeros peldaños donde la materia es más densa y donde el ánimo está más embargado por la influencia de las cosas, de las personas y, aún, de la idea de sí mismo No hay peligro, solamente el peligro a mi entender existe, cuando habiendo alcanzado ciertas etapas dentro de la sensibilidad de sí mismo, aspira a algo que no le corresponde, entonces sí que hay peligro, es como la persona que quiere educar ciertos aspectos, digamos, psíquicos en sí mismo, sin tener una mente ampliamente cualificada, ampliamente dinámica, revulsiva en el sentido espiritual, que pueda provocar una verdadera catarsis dentro de sí mismo, pues, entonces, toda aquella energía va contra él, porque le faltan fuerzas, argumentos o armas, para luchar contra aquella avalancha de fuerza. Un caso del aprendiz de brujo, que ha sido relatado místicamente como ejemplo, que quiere monopolizar los poderes del Maestro sin ser todavía un discípulo, entonces, el poder ígneo, la fuerza, el Fohat del Maestro, puede realmente destruirle.

Naturalmente, no hablaba Pablo, el Apóstol, para ese tipo de personas, hablaba para un tipo de personas que, como él y, como otros muchos místicos, veían la meta y eran conscientes al mismo tiempo de sus propias limitaciones. Cuando la persona ve la meta definida firme allá en lontananza, puede orientar sus actitudes hacia allí, puede esforzarse, pero, si no tenemos ninguna meta ante nosotros ¿por dónde vamos avanzar como ciegos, a tientas y, cayendo a cada paso? Entonces, yo creo, que la regla para situarse en el sendero, para situarse en el camino de la propia sensibilidad, es estar muy atentos al fluir de la vida y de los acontecimientos, porque si estamos atentos fuera de nosotros, si dejamos de pensar en demasía en la propia estructura personal que nos condiciona, es posible que nos situemos en (la)sensibilidad y veamos la meta, aunque sea lejana, porque, entonces, en aquella noche oscura, viendo una luz allá a lo lejos, sabemos que podemos marchar, porque allá está el hogar del Padre, allá está el arquetipo que nos está atrayendo, allí está la fuerza y allí está la síntesis de nuestra vida.

Pregunta. — ¿Cuando un hombre desarrolla la radioactividad es cuando el átomo físico permanente vibra para ponerse en contacto con el éter espiritual?

Vicente. — Sí, cuando físicamente la persona se ha vuelto radioactiva, es magnética, tiene un carisma que no es simplemente físico, sino que el físico permite que la vida de Dios se manifieste a través de cada uno de los átomos de su ser, pero esto viene porque el átomo permanente físico, que alberga la sabiduría, la experiencia física no sólo de sí mismo sino de la raza como un todo, con todas las experiencias raciales de todos los tiempos, al ponerse en vibración, al hacerse radioactivo, al hacerse sagrado, comunica (a) toda la estructura física aquella esencia de inmortalidad y, entonces, parece incluso que la persona irradia de sí mismo como proyección de la Divinidad y, (se) pone en incandescencia, está moviendo a los demás, a los que están a su inmediato alrededor, de aquellos que de una u otra manera se ponen en contacto con su aura magnética. Pero, esto no sólo en el mundo físico, porque tenemos el átomo permanente emocional, tenemos el átomo permanente mental, el búdico, el átmico y el monádico; por lo tanto, la sensibilidad física viene porque ha habido previamente una sensibilidad emocional y no se puede ser sensible en lo emocional si el átomo permanente del mundo mental no se ha hecho expansivo, radioactivo y, sagrado, que es lo que ocurre a escala macrocósmica cuando un planeta se vuelve sagrado, ¿por qué?, porque desde la misma manera que el hombre tiene siete centros o chakras, en el interior del cuerpo bioplásmico o del cuerpo etérico, en el Universo sucede lo mismo, que nosotros estamos evolucionando porque aquel Ser en el cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser, está sujeto también a un proceso de karma y, por lo tanto, de evolución o, de encarnación; y que un planeta muere como muere un individuo cuando ha terminado su ciclo de vida kármica, entonces, esto lo podemos llevar, según el principio de analogía hermética, al Cosmos absoluto, porque todo cuanto sucede en el corazón del hombre sucede en el corazón de la Divinidad y, viceversa.

Todo cuanto sucede en la Divinidad se manifiesta en el hombre, porque el hombre está sujeto a crisis y dificultades, parecerá una herejía, porque Dios está luchando también en su propio nivel, porque desde el momento en que un ser necesita un universo o, un cuerpo para manifestarse, es que todavía no ha realizado el arquetipo de perfección señalado allá en las alturas inconmensurables de lo cósmico. Hay que ver en todo la analogía, por lo tanto, hablamos de reencarnación, hablamos de karma, como un ajuste estrictamente del mundo individual, sin saber que el karma, la reencarnación, el arquetipo, síntesis y todo cuanto puedan ustedes añadir correspondiente al ser humano, se realiza en no importa qué nivel de la naturaleza, en no importa qué reino o dimensión del espacio, en no importa qué ignorado rincón del Cosmos; es lo mismo, está reproduciéndose incesantemente este fluir y, después este abrir y cerrar los ojos, la entidad cósmica que llamamos Dios. Por lo tanto, todo es lo mismo, varía solamente la capacidad, la medida, la sutilidad, la sensibilidad, pero, en esencia, el hombre tiene la misión de crear y, cuando el hombre esté integrado en todas sus funciones, sabrá lo que es crear y creará por el poder divino porque no hará la resistencia a toda la programática divina, entonces, habrá, no seres humanos, habrá en manifestación, si usted me lo permiten, ángeles y arquetipos, dándose las manos y restableciendo en la Tierra el reinado de la justicia, que nos viene legado seguramente del principio de los tiempos.

Interlocutor. — ¿En realidad el ser el Alma eterna comporta en sí el aspecto reencarnación o no hay necesidad de este aspecto, solamente eternidad?

Vicente. — No, es que el Alma... suponiendo nosotros que siendo una chispa divina, siendo una emanación de la propia Divinidad, parece un contrasentido que como almas estemos sujetos al yugo del Karma o al movimiento de lo que se llama Reencarnación, entonces esto produce una cierta confusión, porque si tenemos la misión de reflejar un arquetipo y la mínima fracción de tiempo que nos brinda una sola vida humana es imposible realizar este arquetipo, esta perfección innata como almas. Entonces, tenemos que alargar este proceso en el tiempo para que las cualidades vayan registrándose a través de los vehículos que utilizamos y adquiramos grados de sensibilidad cada vez más profunda y sutil. Esto es lo más correcto; pero, el hecho de que se programe al individuo para una sola vida también puede significar que haya sido una tergiversación de las escrituras o una traducción inexacta de que los primeros que iniciaron los libros sagrados habían puesto como normas de vida y como metas de evolución, porque también se nos dice que el Universo se creó en siete días, o el mundo, pero en el momento que decimos que cada día, singularmente un día de Brahma que equivale a millones de años, entonces sí que es posible que asignemos a cada día un estado de evolución, o un Manvántara o un Pralaya dentro del cual suceden muchos Yugas, o muchas edades del tiempo.

Entonces, sí, técnicamente hay una razón, pero como pasa con todas las cosas de la vida, no se puede hablar al hombre como se habla al niño, porque también, refiriéndome a San Pablo, al hombre se alimenta con carne y al niño se le da leche solamente porque no puede admitir más que aquello. Entonces, quizá, en el principio de los tiempos hubo una pequeña tergiversación para evitar dar demasiados misterios al ser humano que todavía no era capaz de contenerlos. Esto pasa en el mundo esotérico que las verdades se comunican de la boca del Maestro al oído del discípulo, y se le dice “no tienes que decir nada porque esto pertenece solamente a ti porque estás en este punto de la Escalera de Jacob, y no puedes pasar de aquí y no puedes comunicarlo a otro porque le haría más daño que bien”. Yo creo que puede ser motivado en parte el que se asigne a la existencia del hombre a un solo estadio de vida terrestre que puede ser muy limitado, pues aunque sea cien años, y ya es un plazo muy largo, el hombre no tiene tiempo de darse cuenta, luego está sumergido dentro de un mundo de ilusiones, dentro de un mundo de sensaciones y dentro de un mundo de espejismos e ilusiones mentales, ¿y cómo puede en una sola vida quitarse de encima todo aquel peso? Solamente los ángeles pueden volar, en el hombre en este caso es un hombre, un compendio de espíritu, de un cuerpo físico atado a la materia más un Alma que es la que debe llevar adelante el proceso de la vida, que es el karma de reencarnación y de todas las cosas que sabemos, sea por la Biblia, por el Bhagavad Gita o por el esoterismo, lo sabemos esto constantemente.

Hay un lenguaje para los niños y hay un lenguaje para los hombres, entonces, ahí está la dificultad. Cuando el hombre analiza lo que se dice a los niños, dice “es un error”, pero es que el niño (no) está capacitado para saber lo que se dice a los hombres. Es un cosa natural. Por lo tanto, suspendo el juicio en este particular y siempre digo: puede haber una tergiversación de los primitivos significados, porque todos los que estamos aquí estamos seguros de que para realizar un arquetipo no basta una sola vida, por larga que esta vida sea, porque si hay una igualdad de principios, si todos tal como técnicamente se dice nacemos desnudos, es lógico que en un principio de los tiempos todos seremos iguales, ¿y por qué hay estas diferencias ahora?, porque unos se han esforzado más seguramente que otros. A eso se llama oleadas de vida divina que se van manifestando a través de las razas de los tiempos y de las civilizaciones, pero, en definitiva, nos están hablando de un poder que se está desarrollando constantemente en el hombre, y que penetra en dimensiones del espacio que ya no son las del cuerpo meramente físico; entonces ha venido la ciencia parapsicológica, ha venido la ciencia de la sensibilidad psíquica, han venido las reglas ocultas iniciáticas y el esoterismo que nos hablan de verdades más allá de lo que se dice a los niños, y entonces habrá que decir: “soy niño”, “soy hombre” y qué es lo que voy a decidir, o utilizando la metáfora del principio, puedo admitir la verdad más allá del libre albedrío que puede inducirme a error.

Ahí está, somos capaces de decidir correctamente, esta corrección de vida o esta libre y correcta elección es la que debe definirnos como seres realmente integrados.

Interlocutor. — Hablando de la resurrección de la carne, por un lado niega la reencarnación y por otro tiene una frase que es completamente horrorosa...

Vicente. — Bueno, pero es que ahora no estamos discutiendo lo que dice una religión determinada, pero yo digo que la reencarnación de la carne no es más que la reencarnación del espíritu porque todavía parece ser que se trafica con masa y no se trafica con valores humanos, por lo tanto, será resurrección del espíritu. ¿De dónde resurrecciona el espíritu? Del interior de la materia que condiciona su vida. Ahí sí, que al traducir, para unos será resurrección de la carne porque están en ese nivel; pero, para otros será resurrección de la vida o del espíritu, y para estos está la Gloria del Cielo.

Solamente es esto. Es un cambio de actividad, un cambio de nivel, una situación mental, quizá los albores de la fe nos lleve a situaciones conflictivas en ese mundo, pero evidentemente, lo que estamos traficando actualmente son valores sociales, valores humanos, y siempre he dicho, y repetiré siempre, que lo que define al santo del hombre ignorante, o del hombre común o corriente, es la capacidad de sacrificio en bien de los demás. Entonces aquí se define ya el camino que conduce directamente al corazón de la Divinidad, empezando por un proceso selectivo de valores interiores y terminando con el proceso de redención de todo su contenido físico, emocional y mental, porque todos tenemos este deber de redimirnos sin intermediarios, porque si Dios está en nosotros, en nosotros está el germen de todos los misterios y de todos los sacramentos, y de todas las liturgias, siendo la liturgia el acto cotidiano de la relación y el amor a los demás, dándonos cuenta que somos sacerdotes en todo momento. No hay que estar ordenados sacerdotes para practicar el amor de Dios, hay que sentirlo simplemente. El que nos ordene un obispo no nos da santidad, solamente la vida activa a favor de los demás, una conciencia social y un espíritu de síntesis puede darnos esta oportunidad de ser sacerdotes, de ser hermanos de los demás, cumpliendo los sacrificios y desarrollando los misterios y proclamando los sacramentos.


Conferencia de Vicente Beltrán Anglada - En Barcelona, el 13 de Septiembre de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 2 de Marzo de 2007


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V.B. Anglada ~ La Sensibilidad. III


Vicente. — Decir que cuando hemos sido sensibles viene un momento en el cual parece ser que dejamos de serlo, yo diría que es una buena cosa, y lo explicaré, porque entre la sensibilidad a una cosa y la sensibilidad a otra cosa superior hay lo que se llama la Noche del Alma, en el cual el Alma se hace insensible a todo pero virtualmente está despierta, está buscando aquello superior, entonces ingresa, si no entra en zona conflictiva y si no argumenta demasiado sobre su estado, en zonas de superior armonía. Todas aquellas personas sensibles en el mundo emocional, en el mundo psíquico, en el mundo invisible, y que a través del esfuerzo meditativo, a través de su comprensión natural de las cosas están entrando en zonas de alta selectividad mental, automáticamente pierden los poderes, pierden la sensibilidad astral, y es que han perdido su hegemonía espiritual, no están ganándola. Dense cuenta que muchos de los poderes psíquicos que tanto habla el vulgo, los estamos compartiendo con los animalitos, que los animales son psíquicos, que ven, oyen y programan el mundo astral, y son ciertamente conscientes de aquel momento.

Y no vamos a decir que somos menos sensibles que los animales porque hemos perdido esta sensibilidad, hemos ganado otro tipo de sensibilidad que en sus primeras fases se manifiesta como insensibilidad, entramos en un punto digamos de síntesis y lo que antes era agradable y nos causaba gozo y alegría, se convierte en una muralla de bronce, y entonces ¿qué vamos a hacer? Yo diría que todas las personas que se hayan en ese estado estén contentas, porque es una prueba de que están adquiriendo otro tipo de sensibilidad superior, están saliendo del ritmo de lo psíquico o emocional o astral, o como ustedes quieran llamarlo y están entrando en zonas de alta selectividad espiritual. Lo mismo sucede cuando el Alma entra en el momento de la crucifixión, cuando pasa del estado de superior armonía en el Monte de la Transfiguración, cuando parece ser que ha ganado a todo el mundo y que todo está a sus pies, desde el Monte Tabor de la Conciencia, e inopinadamente queda frío, insensible, cuando entra en la etapa de la crucifixión y, entonces, parece ser que todo te ha abandonado, y a este estado extremo de misticismo superior, a la cual se sometió Cristo, se llama la Noche Oscura del Alma, en el cual no existe sensibilidad alguna, la ley se muestra sin peso, no existe nada que pueda inclinar la balanza hacia Dios ni hacia los hombres, no hay nada, hay un sufrimiento horrendo y, ese sufrimiento solamente es Dios, ¿quién puede resolverlo?...

“En tus manos encomiendo mi Espíritu”... su herencia, aquella fe pequeñita en el corazón que aún subsiste, es la que da la clave del último tramo del sendero y el hombre asciende entonces en la cruz a los cielos. Y esto nos pasa cada día, cada día tenemos un nacimiento cuando nos levantamos, tenemos un bautismo en cada uno de los actos del día, nos transfiguramos en cada nueva idea que surge en la mente, o en cada acto en bondad en sacrificio de los demás, nos crucifica la prueba diaria porque estamos sufriendo cada día por algo, especialmente al acostarnos será bueno que nos demos cuenta que podemos ascender hacia él, donde está reposando siempre nuestra integridad espiritual.

Sra. — Me permite una pregunta que quiero que me aclare. A través de... cuando entres en la corriente de los iniciados, el cuerpo ha trascendido este nivel de la cantera, y ha de surgir del retorno... pero se borran tras ella las huellas de... ¿Es correcto así?

Vicente. — La persona que entra místicamente en lo que se llama corriente espiritual, ya no puede volver hacia atrás; esto es como la persona que empieza a cavar un túnel y, empieza a andar y va tirando tierra atrás, al llegar a cierto punto puede volver porque aún puede desandar, pero cuando llega a cierto punto hay más tierra que la que necesita para avanzar y, entonces, la vida le obliga a avanzar. Pero, es raro el caso de la persona que en estos puntos álgidos del sendero quiera retroceder, porque tiene la experiencia de las edades de su corazón, no puede retornar, se le abre el camino sin retorno para entrar en la gran corriente iniciática en la cual el individuo realiza el arquetipo, se convierte en un Ángel, ahí está. Por lo tanto, es correcto lo que usted dice del..., no se puede volver atrás, afortunadamente. El esfuerzo siempre va hacia adelante, siempre la vista hacia la meta, no hagamos como la mujer de Lot que volvió la vista hacia atrás, cuando Sodoma y Gomorra, que es simbólico naturalmente, “No volváis la vista atrás”, pero, las mujeres curiosas miraron hacia atrás y quedaron convertidas en estatuas de sal. Eso es simbólico, tendrá su aspecto también científico, pero, es bonito recordar que cuando se ha entrado en el camino espiritual no se debe volver la vista hacia atrás, porque también se dice que el gran iniciado asciende a las alturas apoyándose en los cadáveres de sus yos muertos, muere cada momento del día y atraviesa o pisa su cadáver y asciende así sobre sus cadáveres, sus yos vencidos en la etapa de cada día, para llegar un día en que ve la vista más lejana y escucha el grito lejano, a lo cual se refiere Mabel Collins en “Luz en el Sendero”. Es decir, que todo cuanto estamos diciendo no es más que repetir de otra forma todo cuanto ustedes saben. Quizá algunos digan que... todavía, pero yo no soy quien va a sacudir, cada cual debe saber dónde hay que hay que sacudir del árbol para que caiga la fruta madura.

Pregunta. — De todas formas, en la curiosidad de la pregunta de la señora, es necesario, es un catalizador para elevarse un poco más, para acceder a otros horizontes, lo que se ha vivido en la televisión de hoy es muy significativo, porque como no hay fraternidad de pareceres, que es lo que debería de haber, entonces, claro, siempre tienen razón. Pero si hubiese esa curiosidad, que es menester, catalizaría la conciencia colectiva, y se elevaría un poco más, como ha sido catalizador también ese famoso chico de veintiséis años que yo he tenido el gusto de hablar anteayer, es un gran catalizador, porque los tibios sobre las energías cósmicas, las energías siderales, pues, han visto otra cosa, que había otra cosa, se han entusiasmado, y de ahí viene el pensar, el escudriñar y el estudio, y todo esto es problema de cultura de... del hombre ¿no te parece?

Vicente. — Sí, estoy de acuerdo, completamente, ya he dicho antes que cuando la persona necesita ser sacudida, tiene los elementos aparte de la misma, que le obligan a avizorar nuevas perspectivas, eso es muy natural, pero, dense cuenta, y esto lo remarco mucho, que cuando estamos hablando de un sentido crítico en lo que respecta al aspecto social, religioso, político o, como sea, que hay que escudriñar muy profundamente al corazón, para ver en qué medida estamos contribuyendo a la gran ilusión social. Ahí está no sólo el tipo de curiosidad que tiene que darnos, como decía el amigo Solá, nuevas perspectivas de visión, sino que la curiosidad debe traspasar las barreras de lo simplemente circunstancial, lo que nos rodea, para buscar las causas más profundas. ¿Cuál es la causa que motiva un estado social determinado o, político o, religioso?¿Qué podemos hacer cuando en un país la persona no se decide a escudriñarse, ni siente curiosidad, ni interés alguno por nada que no sea lo inmediato? Naturalmente, es lógico, pero, cuando se llega a un poder establecido que debe estar conduciendo aquel tipo de individuos en un momento histórico determinado, que tenga en cuenta el gran porcentaje de personas aparte de nosotros que nos están ciertamente escuchando o hablando sobre algo trascendental, algo espiritual, que se refiere a sensibilidad humana, sino que está divirtiéndose sin pensar más que lo inmediato, sin pensar en soluciones radicales al problema social, económico, político o religioso. Se piensa en sí mismo demasiado para poder transformar un país. Naturalmente, yo digo siempre, las personas que vienen aquí están transformando el país, hasta cierta manera y, hasta cierto punto también, todos somos catalizadores y estamos creando una nueva ósmosis en el cuerpo de la sociedad, esta catarsis inmensa que estamos produciendo estoy seguro que producirá sus efectos, que para ser revolucionario no hay que coger un arma, sino que tener un aura pura y radiante, porque es esto, esta aura pura y radiante la que destruye el germen de la destrucción, el germen de la ignorancia y el germen de todo cuanto está establecido de incorrecto en el mundo que nos rodea. Así que seamos autocríticos, y si vemos algo que no nos gusta, debemos pensar inmediatamente que debemos continuar luchando, con una sonrisa a flor de labio como siempre y, pensando en la gran masa a la cual tenemos el deber de ayudar, desde aquí, desde la actividad cotidiana, a esto se llama revolución, es la revolución que nace del corazón y se transforma en frutos de bondad, en los dones del Espíritu Santo. Y si hacemos esto me parece que habremos conseguido una obra inmensa y habremos logrado los frutos de una acción correcta y, quizás algún día, como dice el verso, podremos llamarnos hombres con toda la extensión de la palabra.


- LA VERDAD HA DE PRESENTARSE DE TAL MANERA, QUE CONVENZA SIN ATAR Y QUE ATRAIGA AUN SIN CONVENCER. ESTO SOLO PUEDE REALIZARLO EL LENGUAJE DEL CORAZÓN -

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