lunes, 5 de enero de 2015

Compartir.:::.María ~ Os vengo a llamar a la Redención del alma.:::. ¿Qué es el cáncer? II

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María ~ Os vengo a llamar a la Redención del alma


Yo Soy MARÍA, Reina de los Cielos y de la Tierra. Yo Soy el Átomo de Amor Divino que reside en cada uno de Mis hijos. Hoy os vengo a bendecir con Mi Presencia, con vuestra presencia, reconociéndoos como Hijos Divinos, reconociéndoos los unos a los otros en la Filiación Divina, en la Raíz del Espíritu.

Hoy pues, acompañando la llegada del Fuego Mikaélico, la polaridad femenina, de la Madre, viene a confortar, viene a dar forma y calor al Templo, haciéndolo permeable y aceptable para las vibraciones del Nuevo Fuego, de las nuevas frecuencias de la 5ª dimensión que ahora despiertan aquí en la superficie de la Tierra.

Os vengo a llamar a la Redención del alma, os vengo a pedir la sinceridad y la honestidad de vuestro Amor hacia el Padre, hacia los hermanos, hacia toda la Creación. Os vengo a llamar a este Abandono total de cualquier astucia, estrategia que podría significar o representar una oportunidad para vosotros.

Os vengo a llamar a la pequeñez y a la grandeza. A la pequeñez del yo, de la personalidad, a la desaparición de la ilusión de controlar vuestra vida, de poner límites a vuestra experiencia. A la grandeza de vuestro Espíritu, la grandeza de vuestro Amor y la expansión sin límites del Don de Gracia que es cada Corazón abierto a su y a Mi Presencia, no haciendo más que Una Sola Presencia. De madre a hijo, de hijo a madre, olvidando todos los conceptos familiares que tengáis, pues esta es una filiación Divina del Espíritu que incluye también el Planeta Tierra en donde estáis ahora encarnados.

Vuestra Tierra que es vuestro cuerpo, y la Tierra, el Planeta Tierra, están ahora recuperando en totalidad su filiación, su vínculo con los Seres Creadores y Originales, con los Elohim que pusieron las bases Unitarias para esta experiencia en la Tierra Gaia.

Así pues vuestra Tierra y en la Tierra, tenéis todos los signos de que ahora está Resucitando, de que ahora se está liberando, de que se está devolviendo a la Fuente Padre, y de que se está devolviendo a la Madre Divina. Todo aquello de lo que os habéis apropiado, es ahora momento de devolverlo a las Fuentes Infinitas, a las Fuentes Creadoras. Pues estas Fuentes son el Origen, y son las que se deben a la Gracia que se deposita en cada parcela, en cada chispa de Luz.

Por lo tanto pues, retornaréis a la Fuente Padre/Madre, a la Madre Divina Creadora, aquello de lo que os habéis apropiado, de aquello que os habéis creído con derecho de distribuir o de controlar. Devolvedlo a la Fuente para convertiros con toda naturalidad en los canales y la encarnación misma de estos Dones Liberados, liberados de nuevo como un regalo que se hace a la Creación Ella misma.

Aceptad la llamada que os hago en lo más íntimo de vuestro ser. Esta llamada es ahora un Grito, un grito que os conduce a mirar, a observar y a recuperar lo que es vuestro estado natural, vuestro Femenino Sagrado, vuestra Tierra de Amor que permite acoger el Fuego del Espíritu, el Fuego de CRISTO-MIKAËL.

Mi llamado resonará pues con mucha, mucha fuerza en estos tiempos, en estas semanas. Yo Soy y Seré en la medida en que lo permitáis, que aceptéis dar y devolver a la FUENTE abriendo vuestro Corazón, derramando en vosotros el Manto Azul de la Gracia, permitiendo la compañía de las Estrellas y de otros hermanos que participan con este proceso aquí en Gaia.

Sed libres hijos, siempre lo habéis sido, solo la apariencia de los intercambios aquí en esta dimensión en donde habéis experimentado la separación os ha hecho creer otra cosa; os ha hecho creer ser víctimas, os ha hecho creer ser los dominadores, pero nada de esto es real en vuestro Espíritu.

Os llamo al Amor Divino que ahora y aquí trasciende toda historia efímera. Toda situación por dolorosa que os pueda parecer corresponde a vuestra proyección de separación, y a la validez que habéis dado a vuestras creencias de separación.

Así pues los Frutos que ahora recogéis son exactamente lo que habéis sembrado. Sin ninguna culpa, sin ninguna reserva recoged los Frutos, pues Yo Soy en vosotros, aportando la dulzura, la dulzura del Espíritu en las cosechas que os pueden llegar un poco amargas. Sabed que vosotros igualmente no sois nada de todo esto.

Recoged e integrad todo lo que ahora se presente a vosotros, cada hermano y hermana a vuestro alrededor no son más que una faceta del Uno, una faceta de vosotros mismos. Os piden que Unifiquéis, que integréis a cada uno en el Uno que sois, en el Uno que es cada uno de vosotros.

Os invitamos con las Estrellas a realizar unos instantes de comunión con el Manto Azul de la Gracia, en el Canto Cristalino de Sirius, activando y resucitando cada célula en la Luz del Padre.



...Acogida del Manto Azul de la Gracia y en el Canto Cristalino de Sirius...



Estimados Hijos e Hijas, sois bendecidos por toda la Eternidad. La grandeza del Espíritu, este Gozo silencioso toma vuestro Corazón, toma vuestro Templo, a medida que dejáis el espacio, a medida que el Espíritu toma todo el lugar, convirtiendo el Templo en una hoguera de Fuego, en una pasión serena y recta en el Amor del CRISTO.

Abríos Hijos pues más que nunca al llamamiento de la Redención que resuena para toda la Humanidad. Los brazos están abiertos, nuestros brazos están totalmente abiertos para acoger allí en donde cada uno de vosotros os permitáis situaros en toda Libertad.

Yo Soy MARÍA, Reina de los Cielos y de la Tierra.




El Vacío.

“La palabra “vacío” se entiende corrientemente (especialmente en la cultura occidental) como ‘ausencia’ de cosas y objetos en un espacio determinado, pero en lugar de ser entendido como “ausencia” también puede ser entendido como una “presencia”: la Presencia del silencio, la Presencia de la quietud, la Presencia de la nada... Por lo tanto, espiritualmente, el “Vacío” no es una ‘ausencia’ sino una inagotable e infinita “Presencia”.

Del libro: “Tao, Los Tres Tesoros”. Osho.

Transmitido por Sijah Sirius.
http://www.cordefoc.net/
Traducción al español Lucía Montaño Ferrer
http://corazondefuego555.blogspot.com.es/
Del Colectivo de los Niños de la Ley del Uno.
Original en catalán
http://www.cordefoc.net/#!maria---9-de-desembre-2014/c1bm9
Traducción al español: Lucía Montaño Ferrer.
http://yosoylucialaluzdelmundo.blogspot.com/2014/12/maria-os-vengo-...
Audio.
https://www.yakitome.com/tts?a=T&b=1262465&c=FKfqZWHaQnWZ





Pag. Anterior: María - No estamos completos sin Ustedes.
http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/index.php?ndx=3555


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¿Qué es el cáncer?

 I

Muy lejos del concepto e imagen que el fenómeno cáncer ha sembrado en el seno de la masa social en todo el planeta, profunda e íntimamente ligado con la falta de esperanza de vida y etiquetado como una de las enfermedades más devastadoras que jamás se haya conocido, esta sintomatología del cuerpo físico obedece principalmente a un proceso natural de preservación del propio organismo humano ante una serie de comportamientos y efectos adversos, desajustados y poco saludables, realizados y producidos por el mismo individuo, como poco a poco se va a ir explicando y desgranando en este apartado.

En la condición esencial del cuerpo físico de tender siempre al mayor estado de equilibrio y compensación de todos sus procesos que le facilite la mayor estabilidad en cada instante, como así mismo ocurre en toda la Creación, en el Universo, y, como si de un microcosmos se tratase, también en el cuerpo humano, el fenómeno que es conocido como cáncer viene a desempeñar una función de absorción y amortiguamiento en las partes del propio cuerpo que, por unas causas o por otras, están o han sido sometidas a cierta decadencia, degradación u hostilidad por determinadas actitudes o acciones del ser humano.

Podría afirmarse, así, que el cáncer puede ser producto o secuela de diversos condicionantes:

- Emociones de bloqueo, desequilibras o desajustadas.

- Actitudes y conductas con cierta alteración o distorsión.

- Adicciones y hábitos perjudiciales, y, en particular, por ejemplo, la ingesta de sustancias que representen un daño para el cuerpo físico.

- Incluso de la propia acción de energías o entidades espirituales distorsionantes que hayan tenido acceso a la persona por distintos medios o motivos y que pueden generar, solo por sí mismas, una dolencia. Sobre esta causa y su naturaleza se profundizará, pero no ha de soslayarse que estos entes, a su vez, han podido ser atraídos por actitudes, acciones y aspectos no armonizados del mismo ser humano.


Estos supuestos, estados y hábitos, se caracterizan por su correspondiente frecuencia vibratoria específica que, por otra parte, es asimilada e integrada por los cuerpos, tanto el físico como los energéticos, como realidades que son experimentadas y asumidas por el propio individuo.

Resulta más que evidente indicar que, si se ingieren alimentos, productos y sustancias de los que es conocida su condición tóxica o nociva, o que, simplemente, basta con que sea reconocido que no tienen una repercusión favorable, bien por su composición, bien por las propias particularidades o debilidades del sujeto, estos van a crear un perjuicio y una involución en la persona no solo a nivel físico, sino también en ciertos planos y grados de su ser energético y multidimensional.

Sobra también explicar que una persona que daña o castiga su cuerpo difícilmente puede activar sus chakras, aumentar su flujo de energía y abrir el canal que lo conecte con la Fuente de Vida, Dios, ya que estos logros y ascensiones parciales pertenecen, sencillamente, a una plano vibratorio de mayor frecuencia que los actos y realizaciones que ahora se están mencionando, que, por otro lado, contienen una frecuencia vibratoria baja, densa y espesa, tal y como sucede con el caso del aporte físico y energético de sustancias conocidamente perjudiciales, aparte de que si el organismos recibe algún trato dañino de este tipo, con consentimiento o por la acción directa del propio sujeto, este tiende, por lo general, a experimentar una reacción de contracción, reclusión o encogimiento y no de expansión, desarrollo o activación.

Es condición indispensable la erradicación y supresión, terminantemente, de este tipo de prácticas, sucesos o hábitos para alcanzar la ascensión y la elevación personal que cualquier ser humano en la actualidad decida conscientemente conseguir y que precisa, asimismo, de un incremento de la vibración energética en los cuerpos, como suma de todas las realizaciones e iniciativas.

También se viene a exponer en ciertos mensajes canalizados cómo la enfermedad física, siempre y sin excepción, tiene su origen de desequilibrio, previamente, en el cuerpo o campo emocional o astral, es decir, que, antes de que se manifieste la dolencia en el plano físico, la distorsión ya venía residiendo con anterioridad en el campo de las emociones o astral, y que por su persistencia o acrecentamiento acabó reflejándose en la realidad física, pasando finalmente a esta.

Este no es más que otro ejemplo de manifestación por atracción de potenciales, se produzca de forma consciente, en estado de alerta, o inconscientemente. Se recuerda que todo potencial antes de fraguar su aparición en la fisicalidad ya habitaba como posibilidad viva y latente en el plano astral, preámbulo seguro e ineludible antes de cualquier materialización, según indican las canalizaciones.

De hecho, y por citar algún caso, el bloqueo de emociones desalineadas a la altura del plexo solar o tercer chakra, relativas a actitudes de control, resistencia, no aceptación o abuso de poder, que no terminan de ser liberadas y trascendidas, pueden provocar dolencias en esta zona del estómago y esófago, o la atracción de desajustes en estos órganos, tal vez, en forma de virus o bacterias que resuenen justamente con esta baja vibración emocional.

Lo mismo se podría referir con respecto a actitudes, conductas y comportamientos que generen alteración y distorsión, energías que son recibidas y absorbidas al momento por las células del organismo, exponiéndolas a toda realidad o escenario afín con estas vibraciones de baja frecuencia.

Será, entonces, cuando estas rutinas y patrones se prolonguen lo suficiente en el tiempo, que estos síntomas lleguen a alcanzar cierta magnitud o tamaño y la persona los empiece, de esta manera, a notar en forma de molestias o dolor físico.

Por ello, este proceso orgánico puede venir afectando a zonas del organismo desde hace, incluso, bastantes años, permitiéndose, dentro de este modo de vida, la realización, simultáneamente, de las funciones del cuerpo con la mayor normalidad posible y sin que la persona llegue a percibirlo en absoluto o en poca medida, quizás durante largo período de tiempo, ejerciendo estos procesos internos, a la misma vez, de focos físicos de absorción de energías desajustadas en las que el ser humano incurre, puede que con asiduidad, y que le permiten seguir con sus experiencias en encarnación en este mundo.

Sin embargo, cuando la acumulación del daño alcanza ciertas cotas de consideración, el cuerpo físico comienza como a protestar presentando algún tipo de trastorno o padecimiento, que, urgentemente, suele ser tratado, en gran cantidad de casos de diagnósticos de cáncer, despertando las alarmas en el propio individuo, en su entorno y también en los médicos que lo atienden, y en cuyas manos suele acabar depositando su dolencia y también, en este tipo de tesituras, su propio destino.

Pasados los primeros compases de dicho diagnóstico, con la mayor rapidez se comienzan a desplegar una serie de medios de los que la medicina actual dispone, que comprenden desde cirugías y trasplantes de órganos hasta tratamientos de cierta duración, todos y cualquiera de ellos caracterizados por condiciones de una tremenda agresividad hacia lo que supone la integridad del organismo, tal y como los mismos médicos y doctores reconocen y afirman.

Estas reacciones suscitadas, tan conocidas por otra parte, se deben, como una muestra más, a la impronta humana de la 3D de procurar, sea como sea, eliminar y liquidar todo aspecto y realidad incómoda, molesta, desagradable o no deseada, que represente expectativas de futuro incierto, y mucho más aún cuando existe la consideración o pronóstico de alto riesgo o peligro hacia lo que concierne a la actividad más básica de vida.

El miedo emocional se erige, simplemente, como el impulsor que desencadena estos mecanismos de decisión y actuación llevados a cabo con mucha premura y dureza. El miedo, como ya se sabe, se asienta en estas situaciones amparado por el enfoque de no tener, de no llegar a tener, de perder o de estar perdiendo, en este caso, la vida, o sea, surge de una contemplación de limitación o apreciación limitante, por lo que, si el enfoque, como ya se ha citado en muchas ocasiones, da forma a la realidad física, este puede acabar atrayendo más de lo mismo, es decir, más limitación y carencia, en sentido opuesto de lo que realmente se pretende por encima de cualquier otra preferencia, que no es otra cosa que la curación.

Por tanto, el miedo se convierte en el factor principal y determinante que desde su inicio o aparición activa cierta predisposición, y, con ella, los respectivos procedimientos e intervenciones que desde su base y enfoque están incitando y atrayendo potenciales y manifestaciones de bloqueo y limitación.

A esto se le une la naturaleza de los recursos científicos y técnicos empleados en estos casos, que vienen a tener como objeto, en su modo de acción, la supresión, extirpación y erradicación de las zonas que se consideren afectadas en el cuerpo, procediendo para ello con los medios que fueran precisos para conseguirlo.

Si se hace hincapié en que el verdadero poder del ser humano, con respecto a la capacidad de atraer de manera consciente los potenciales que él mismo decida crear, se fundamenta, en un principio, en la percepción de los aspectos internos, emociones y pensamientos, que aporta el estado de quietud, y, asimismo, de las realidades que estos mismos atraen, prestándoles la permisividad incondicional que todos ellos necesitan para manifestarse y expresarse libremente, de modo que consigan ser trasmutados, equilibrados y sanados, y así liberados, bien espontáneamente y por sí solos, bien por las vías por las que accedan las soluciones válidas para una sanación verdadera y certera, y en el plazo de tiempo que estas precisen para su manifestación, a través de estos aportes de energías de amor y aceptación com), no debería parecer extraña la indicación de que toda acción de represión, rechazo, censura o eliminación de estos aspectos con sus correspondientes escenarios y circunstancias físicas puede provocar una respuesta magnificada de mayores dimensiones de los mismos, debido a que se actuaría partiendo de una emoción desbordante del ego para paliar los efectos que, en cierta medida, el mismo ego ha contribuido para su generación, avivando aún más las repercusiones y desequilibrios, consecuencias seguir nutriendo y sustentando su dinámica y su visión de limitación.

Todavía se agrava más si los medios utilizados se encuentran representados y delimitados por intervenciones dotadas de una dosis considerable de agresividad y hostilidad en su concepción y ejercicio en el campo del cuerpo humano. Entonces, las energías que estas acciones conllevan y aportan, con su distorsionada y quebrantadora frecuencia de vibración, que son aplicadas al cuerpo, quedando integradas en los cuerpos energéticos, tendrán, en su momento, que ser, de nuevo, recuperadas para, así, ser abordadas y encaradas debido al desequilibrio que representan, con objeto de que puedan alcanzar la transmutación y la compensación que van a requerir para su sanación y la de la propia persona, tal y como suele suceder en cualquier proceso de transmutación, saliendo de nuevo a la superficie consciente del individuo para ser percibidas, sentidas y, así, liberadas, apareciendo, por otro lado, realidades físicas en las que estas se pueden ver reflejadas o a través de la cuales las respectivas emociones lleguen a ser apreciadas para la liberación de ese dolor o daño interior, físico o emocional.

Téngase en cuenta que, si una persona permite y acepta la realización de ciertas actuaciones, aunque sean aportadas por terceros, hacia ella misma, es responsable conscientemente de todo lo que le sea aplicado, reciba o integre, porque todo se realizó con su consentimiento, por lo que, por tanto, si incorpora un daño o un desequilibrio, las formas energéticas implícitas en estas actuaciones tendrán que ser, en su momento, refinadas y liberadas como mejor se disponga para ello, probablemente, con la atracción de posibles escenarios en los que este proceso se pueda llevar a buen fin, pudiéndose dar, incluso, la repetición de situaciones similares en las que la persona contará de nuevo con la oportunidad de poder acceder a la comprensión, que con anterioridad no obtuvo, de la naturaleza de estos procesos y del trato que estos, en verdad, puedan necesitar para alcanzar sanación.

En base a lo expuesto, podrían explicarse estados y reacciones del cuerpo físico con posterioridad a estas prácticas a las que se viene sometiendo tras diagnósticos de distintos tipos de cáncer. En definitiva, magnificación de las situaciones iniciales.

Insistiendo en el mismo asunto y para la compresión de lo que se está argumentando, se establece la relación que existe entre lo que recibe el cuerpo, como causa, y los repercusiones que inevitablemente muchas veces sobrevienen, como efecto asociado. Si se aplica energía distorsionante y hostil, esa misma energía, que ha sido absorbida por el cuerpo, permanece viva en los campos de energía del ser humano y, antes o después, reclamará ser equilibrada y purificada, saliendo, para ello, de nuevo, hacia el estado consciente en el que pueda ser percibida, sentida, comprendida y liberada.

Este proceso transmutador es posible que no esté exento de estar aquejado de efectos físicos producidos por la propia energía que está demandando ser alineada. Será, en cierto modo, como si el organismo devolviera, como reacción, una agresión parecida a la que le fue practicada, siendo padecida, tal vez, por el propio individuo que fue quien la admitió y la consintió. El cuerpo, a su vez, mediante este proceso de desconstrucción o reforma, se puede también liberar de acciones recibidas para proceder con nuevos procesos de activación, regeneración y desarrollo, que sin ese paso previo puede que no fueran asumibles o abordables.

Lo que parece distinguirse con claridad es que, ante un conjunto de factores, enfoques, hábitos, elecciones y medidas encaminadas en una determinada dirección, los potenciales comenzarán a decantar por sus respectivas probabilidades de manifestación, en un sentido o en otro, según se opte. La premisa de que el ser humano manifiesta en cada instante lo que ha atraído momentos antes es estrictamente cierta y, por este principio, situaciones que se antojen irrevocables o irreversibles pueden quedar desbloqueadas y abiertas a otras alternativas, lo cual no quita que, si se saturan o colapsan ciertas realidades con las decisiones y determinaciones que se lleguen a adoptar, estas acaben propiciando y fijando cierto tipo de desenlaces y situaciones con poco margen de cambio o mejora.

En todo este ciclón de realidades que pueden llegar a constituir y envolver la experiencia de vida en este planeta y, en concreto, las relacionadas en lo que respecta a la salud del cuerpo físico, la nueva energía plantea un nuevo modo de actuar, de concebir y de abordar los escenarios que puedan ser atraídos y que, a su vez, sean susceptibles de modificación o variación por parte del interesado. El estado de salud física no va a suponer en este sentido ninguna salvedad con respecto a las nuevas pautas de vida que se están estableciendo para todo clase de realidades en una nueva dimensión que se está instaurando y emergiendo en este mundo.


Extracto de 21 PREGUNTAS
LIBRO DE LA AUTOMAESTRIA
AUTOR: RAFAEL MONTAÑO CARMONA





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 ¿Qué es el cáncer? 

II


La nueva energía muestra, en cambio, un camino de quietud y de percepción en el que la prisa, la celeridad y la impaciencia van a ser cuestionadas por sus nefastos resultados con miras a la consecución de los objetivos deseados y, por tanto, acabarán algún día por ser descartadas como actitudes fiables que garanticen la culminación de dichos potenciales.

El camino de la nueva energía del Amor está apuntando hacia otro lado. La percepción de las emociones y de las partes del cuerpo, que están advirtiendo que hay alguna cuestión en el conjunto de aspectos y comportamientos de la persona que no guarda equilibrio y sí desarmonía, atraerá e implantará una nueva visión que transcurrirá, ineludiblemente, por sentir y permitir la libre expresión y la manifestación total e incondicional de los aspectos mentales y emocionales, y también de los mismos tejidos del cuerpo que presenten algún deterioro o trastorno para que, en ambos niveles, se comience a recibir las energías del amor incondicional que van asociada a esta actitud y a esta atención, que todo componente del ser, que muestra algún desajuste, reclama, necesita y requiere para equilibrarse y encontrar sanación.

Este novedoso cambio debe pasar por la revisión, no en profundo análisis mental, sino con simple percepción, de todas las emociones y pensamientos, de toda clase de rutinas, hábitos, actitudes, conductas y comportamientos adquiridos, y, por supuesto, por soltar, dejar ir, prescindir o no continuar, voluntariamente, con todos los que de esta guisa representen causa de distorsión y alteración, o agudicen desfases o desórdenes de cualquier índole.

En el momento en el que una persona que presenta o padece algún tumor, o cualquier otro tipo de dolencia física:


* Abandona, aparta y libera ciertos enfoques, talantes, inercias y acciones que lo descentren de su estado de mayor equilibrio.

* Mira con el amor que da la verdadera compasión, sin reproches y sin culpas, todo su recorrido por este mundo hasta el momento actual, cuyo periplo, ante todo, es sagrado como experiencia permitida en libertad y para la evolución del alma por parte de Dios, por tanto, sin juicio alguno sobre uno mismo, sean cuales fueren las vivencias acaecidas, que, en definitiva, le han acabado dotando de un entendimiento, una conciencia y un bagaje de vida que son, en verdad, en cualquiera de los casos y sin salvedad, muy valiosos.

* Se da la oportunidad de sentir y escuchar, percibiendo únicamente, sin más esfuerzo, fijación o enfoque, su estado emocional, su cuerpo físico y, en particular, las células de los órganos o músculos afectados, favoreciendo, así, que el desequilibrio acumulado en los cuerpos, físico y energéticos, salga hacia fuera y sea sentido para que, solo con esto, pueda ser liberado, sin represión, censura, rechazo, resistencia o no aceptación sobre estas emociones y las sensaciones y síntomas que muestren las diferentes partes del cuerpo físico.

* Encuentra espacios de tiempo de dedicación diaria en lugares tranquilos que le ofrezcan intimidad y relajación, en los que pueda practicar la oración con el pensamiento, en silencio, y también la meditación que le ayuden a soltar cualquier ritmo o inercia, causa de ajetreo en su vida, y poderse adentrar, así, en estados de abandono en la Luz de Dios y en la nueva energía para que estas penetren el cuerpo y bañen todas sus partes y células, reparando con amor las zonas que son percibidas y sentidas con durezas y resistencias, y adquiriendo, paulatinamente, las dosis de percepción necesaria para la liberación de estos bloqueos.

* Habla en silencio y con el pensamiento a sus células y órganos, sobre todo, con aquellos que presenten desorden o daño, agradeciéndoles cuanto le han aportado y ofrecido en su experiencia de vida, sintiendo el dolor que muestren, comunicándoles, desde ya, que tienen total libertad para expresarse, que se van a atender todas sus manifestaciones con la mayor prontitud, de corazón y con todo amor, e indicándoles que siempre van a ser escuchados y atendidos, plena y totalmente, en cada momento en que así lo necesiten y requieran.


Desde este nivel de conciencia, los procesos de desequilibrio comienzan a detenerse, pudiendo paralizarse y hasta revertirse hacia nuevos estados de estabilización y también de sanación. Lo que es seguro es que, en este nuevo rango de conciencia y vibración energética, los potenciales de curación pueden empezar a manifestarse con mayor facilidad y las vías de acceso de soluciones óptimas pueden llegar a aparecer con mayor celeridad.

Así es como el cuerpo físico puede activar también todos sus recursos innatos, por los cuales todo organismo tiende a alcanzar su mayor y mejor sanación y equilibrio, y él mismo empieza a propiciar su propia cura, o, en su defecto, emprender la atracción de las soluciones externas que otorguen la mejor de las recuperaciones.

Es posible que las curaciones no tengan porque llegar en momento y forma, según se haya dictado desde ciertas expectativas creadas. Puede que los desajustes se paralicen y, simplemente, no vayan a más; puede que tarden un tiempo en desaparecer, o, por el contrario, tal vez pueda persistir algún rastro durante cierto tiempo, que puede ser hasta indefinido, pero sin tener porque presentar mayores complicaciones o tener por qué ir a más, pudiendo coexistir con ello en perfecta normalidad y armonía.

Sobre esto no se puede saber a ciencia cierta hasta que los mismos potenciales van presentándose, pero ya se advierte que tampoco son necesarias estas garantías en este nuevo nivel de conciencia. Estos planteamientos o requisitos no deben ser, ni muchos menos, prioritarios ya que más bien pertenecen al plano de las seguridades y del control por inseguridad y descontrol en dualidad. Lo primordial va a radicar, en verdad, en que todo se ha a permitir y percibir dejando que el equilibrio y sus soluciones lleguen de forma automática por la atracción que ofrece la sincronicidad cósmica y universal.

Estas mismas enseñanzas destacan por su relevancia dentro de las informaciones que recogen los Mensajes Canalizados. En el amor y aceptación de los aspectos internos y de los estados físicos y externos comienzan a generarse los auténticos procesos de equilibrio y sanación.

Estos van a llegar de la forma más rápida y factible en la que sea posible su manifestación. Estas claves de puesta en práctica son las que verdaderamente van a requerir un adiestramiento consciente por parte de los seres humanos encarnados que quieran asumir su poder y su divinidad, y que aspiren a la Automaestría, como medios para comprobar y contrastar la auténtica naturaleza y acción de esta nueva energía del Amor.

No se ha hecho mayor alusión a la temática de la predisposición genética al cáncer como posible causa de la aparición de esta dolencia porque, en parte, esta premisa podría desembocar en un lapso de dejadez y resignación ante un devenir que podría catalogarse como inexorable de cara al desarrollo de los tumores, cuestión que adolece de consistencia en este nuevo paradigma dimensional.

La nueva energía no solo actúa considerando este tipo de consideraciones genéticas, sino que obra procurando que el individuo restablezca su equilibrio, incluso, a nivel de sus genes, reforzando toda debilidad o fragilidad que haya podido contraer por herencia de nacimiento, dejándola saldada para que, a su vez, no sea traspasada a nuevas generaciones, y revirtiendo una valiosa aportación, por este logro y avance, a la conciencia colectiva del planeta, iluminando conciencias en otros seres humanos activos y despiertos, para que estas afecciones acaben, así, desapareciendo del todo en esta dimensión, bien por sí mismas, bien por la concreción de hallazgos o descubrimientos que garanticen medios eficientes y verdaderos para la disolución de estas taras y limitaciones.

La pregunta que muchos pueden estar empezando a hacerse, llegados a esta parte de la exposición, apunta directamente a la ciencia en general, a laboratorios y doctores, que en la actualidad están aplicando una serie de tratamientos, prácticas y pruebas que, por una cuestión de números y simple estadística, parece obvio que están dando resultados nefastos o poco favorables y, aún así, siguen siendo ejercidas y realizadas como si se tuviera total convencimiento acerca de ellas.

Tal vez, en un futuro no muy lejano, un mayor esclarecimiento sobre el fundamento y el ejercicio de estos preceptos, protocolos e intervenciones, que parten, en gran medida, desde un interés, en buena parte económico, de las industrias farmacéuticas y, por tanto, parece que también de los propios gobiernos, pasando por prácticas secretas que se están realizando en laboratorios y por la soltura con la que algunas de ellas son comercializadas y aplicadas a las personas en hospitales y centros de salud, puede acabar confluyendo en una desconfianza sobre estos métodos que hasta ahora han tenido vigencia y reconocimiento, y sobre los profesionales que los han ejercido y los acometen.

Prueba de ello es la controversia que se ha suscitado con relación a otra dolencia de orden y consideración mundial como es el sida. Hay ya médicos que manifiestan abiertamente en los medios públicos de comunicación que el sida no precisa ser combatido con los medicamentos que se están suministrando en los centros médicos convencionales para su curación.

Muy por el contrario, aseveran que el empleo de estos fármacos acaban llevando al paciente, tarde o temprano, estadísticamente, a la muerte, especificando que sin estos tratamientos caros, agresivos y dolorosos, y con un estilo de vida saludable y sin miedos que hagan entrar en severo pánico al paciente que propicie la atracción de potenciales críticos, el virus del sida no tendrá efectos nocivos.

Además, queda cuestionado todo lo que se ha difundido y divulgado acerca de las vías y modos de contagio de este virus, como supuesta información incierta e infundada. Estas informaciones y publicaciones están disponibles con más extensión, desarrollo y detalle, por supuesto, en documentos, reportajes y vídeos publicados en Internet.


Extracto de 21 PREGUNTAS
LIBRO DE LA AUTOMAESTRIA
AUTOR: RAFAEL MONTAÑO CARMONA


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