lunes, 11 de diciembre de 2017

Krishnamurti ~ Lo creativo es la comprensión, no la memoria, no el recuerdo

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Krishnamurti ~ Lo creativo es la comprensión, no la memoria, no el recuerdo




Tal vez algunos de ustedes estén interesados en lo que he estado diciendo acerca de la envidia. No uso la palabra "recuerdan" porque, como lo he explicado, recordar meramente palabras o frases embota la mente, la vuelve apática, pesada, carente de creatividad. Es muy destructivo el mero recordar. Lo importante, especialmente mientras son jóvenes, es comprender antes que cultivar la memoria, porque la comprensión libera la mente, despierta la facultad crítica del análisis. Les capacita para ver la significación del hecho, no sólo para racionalizarlo. Cuando meramente recuerdan ciertas frases, sentencias o ideas acerca de la envidia, por ejemplo, esa recordación les impide mirar el hecho de la envidia. Pero si ven y comprenden la envidia que se esconde detrás de la fachada de las buenas obras, de la filantropía, de la religión y detrás de sus propios deseos de ser grandes, de ser virtuosos, si realmente ven y comprenden esto por sí mismos, entonces descubrirán qué libertad extraordinaria hay respecto de la envidia, de los celos.




Por lo tanto es muy importante comprender, porque el recuerdo es una cosa muerta; y quizá sea ésta una de las causas principales del deterioro humano. Somos muy propensos a imitar, a copiar, a seguir ideales, a seguir los héroes. ¿Qué es lo que ocurre, entonces? Se pierde poco a poco la llama de la creatividad y sólo queda la representación, el símbolo, la palabra, sin que haya nada detrás. Se nos enseña a memorizar y esto, obviamente, no es creativo. No hay comprensión en el mero recordar cosas que han leído en los libros o que les han enseñado; y cuando a lo largo de la vida sólo se cultiva la memoria, se destruye gradualmente la verdadera comprensión.




Por favor, escuchen cuidadosamente porque es esencial que esto se comprenda. Lo creativo es la comprensión, no la memoria, no el recuerdo. La comprensión es el factor liberador, no las cosas que han acumulado en la mente. Y la comprensión no se encuentra en el futuro. El mero cultivo de la memoria da origen a la idea del futuro; pero si comprenden directamente, o sea, si ven algo claramente por sí mismos, entonces no hay problema. Un problema existe sólo cuando no vemos claramente.




Lo importante, pues, no es lo que ustedes conocen, no es el conocimiento o la experiencia que han adquirido, sino ver las cosas como son y comprenderlas inmediatamente; porque la comprensión es inmediata, no está en el futuro. Cuando la experiencia y el conocimiento toman el lugar de la comprensión, se vuelven factores de deterioro en la vida. Para la mayoría de nosotros, el conocimiento y la experiencia son muy importantes; pero si penetramos detrás de las palabras y vemos la verdadera significación del conocimiento y la experiencia, encontraremos que se convierten en los factores principales del deterioro humano. Esto no quiere decir que el conocimiento no sea correcto en ciertos niveles de nuestra existencia. Es correcto e indispensable para saber cómo plantar un árbol y qué clase de nutrición debe tener, o cómo alimentar a las gallinas, o cómo constituir apropiadamente una familia, o cómo construir un puente, etc. Hay una enorme cantidad de conocimiento científico disponible que puede ser correctamente utilizado. Es correcto, por ejemplo, que sepamos cómo armar una dínamo o un motor. Pero cuando no hay comprensión, entonces el conocimiento, que es meramente memoria, se vuelve muy destructivo; y ustedes encontrarán que la experiencia también se vuelve destructivo, porque la experiencia refuerza el trasfondo de la memoria.




Me pregunto si han notado cuántas personas adultas piensan burocráticamente, como oficinistas. Si son maestros, su pensar está limitado a esa función; no son seres humanos latiendo con la vida. Conocen las reglas de la gramática o las matemáticas o una historia carente de importancia; y a causa de que su pensar se halla circunscrito a esa memoria, a esa experiencia, su conocimiento les está destruyendo. La vida no es una cosa que ustedes puedan aprender de alguien. La vida es algo a lo que prestan atención, algo que comprenden de instante en instante, sin acumular experiencias. Después de todo, ¿qué es lo que tienen cuando han acumulado experiencia? Cuando dicen: "He tenido una cantidad enorme de experiencia", o "conozco el significado de esas palabras", eso es memoria, ¿verdad? Han tenido ciertas experiencias, han aprendido cómo manejar una oficina, cómo construir un edificio o un puente, y conforme a ese trasfondo obtienen más experiencias. Cultivan la experiencia, la cual es memoria; y con esa memoria encaran la vida.




Como el río, la vida corre, es rápida, volátil, nunca está quieta; y cuando ustedes la encaran con la carga pesada de la memoria, es natural que jamás estén en contacto con la vida. Afrontan la vida con el conocimiento y la experiencia que poseen, lo cual no hace sino incrementar la pesada carga de la memoria. Así es como el conocimiento y la experiencia se vuelven gradualmente factores destructivos en la vida.




Espero que estén comprendiendo esto muy profundamente, porque lo que estoy diciendo es muy verdadero; y si lo comprenden usarán el conocimiento en su nivel correcto. Pero si no comprenden y meramente acumulan conocimiento y experiencia como un medio de progresar en la vida, como un medio de fortalecer su posición en el mundo, entonces el conocimiento y la experiencia se volverán muy destructivos, destruirán su iniciativa, su creatividad. Casi todos nosotros estamos tan abrumados por la autoridad, por lo que otras personas han dicho, tan cargados con el Bhagavad Gita, con ideas, que nuestras vidas se han vuelto muy insípidas. Estas cosas son todas recuerdos, reminiscencias; no son cosas que hemos comprendido, no tienen vida. No hay nada nuevo, en tanto estamos cargados de recuerdos; y no podemos comprender la vida, que es perpetuamente nueva. En consecuencia, nuestro vivir es muy tedioso, nos volvemos apáticos, nos desarrollamos mental y físicamente torpes y feos. Es muy importante comprender esto.




La sencillez es libertad de la mente respecto de la experiencia, de la carga de la memoria. Pensamos que la sencillez es una cuestión de no tener sino pocas ropas y una escudilla de mendigo; creemos que una vida sencilla consiste en poseer muy poco externamente. Eso puede estar muy bien. Pero la verdadera sencillez implica estar libre del conocimiento, libre de los recuerdos y de la acumulación de experiencias. ¿No han reparado en las personas que dan mucha importancia al hecho de poseer muy poco y piensan que son muy sencillas? ¿Las han escuchado? Aunque puedan no tener más que un taparrabo y un bastón, están llenas de ideales. internamente son muy complejas, luchando consigo mismas, esforzándose por seguir sus propias proyecciones, sus propias creencias. internamente no son sencillas, están repletas de lo que han recogido de los libros, repletas de ideales, dogmas, temores. Exteriormente podrán poseer sólo un bastón y unas pocas ropas. Pero la verdadera sencillez de la vida es permanecer internamente vacío, inocente, sin acumular conocimientos, sin creencias ni dogmas, sin el miedo a la autoridad; y ese estado de sencillez interna puede nacer sólo cuando comprendemos realmente cada experiencia de instante en instante. Si hemos comprendido una experiencia, entonces esa experiencia se ha terminado, no deja ningún residuo. Es a causa de que no comprendemos la experiencia, de que recordamos su placer o su dolor, que jamás somos internamente sencillos. Aquéllos que tienen una disposición religiosa persiguen las cosas que contribuyen a la sencillez exterior; pero internamente son caóticos, confusos, están agobiados por innumerables anhelos, deseos, conocimientos; tienen miedo de vivir, de experimentar.




Si observan la envidia verán que es una forma profundamente arraigada de recordación que constituye un factor muy deteriorante, muy destructivo en nuestras vidas; y lo mismo ocurre con la experiencia. Esto no quiere decir que deban olvidar los hechos cotidianos o evitar la experiencia. No pueden. Pero el hombre que está lleno de experiencias no es necesariamente un hombre sabio. El que tiene una experiencia y se aferra meramente a esa experiencia, no es un hombre sabio, es como cualquier colegial que lee y acumula información de los libros. Un hombre sabio es inocente, está libre de la experiencia; es internamente sencillo, aunque exteriormente pueda tener todas las cosas de la Tierra o muy pocas.




Interlocutor: La inteligencia, ¿forma el carácter?




K.: ¿Qué entendemos por "carácter"? ¿Y qué entendemos por "inteligencia"? Todos los políticos -ya sean de la variedad de Delhi o el voceador local de ustedes- continuamente usan palabras tales como "carácter", "ideal", "inteligencia", "religión", "Dios". Escuchamos estas palabras con atención absorta porque parecen muy importantes. La mayoría de nosotros vive de palabras; y cuanto más elaboradas y exquisitas son las palabras, más satisfechos nos sentimos. Averigüemos, pues, qué es lo que entendemos por "inteligencia" y qué entendemos por "carácter". No digan que no contesto de una manera definida. Buscar definiciones, conclusiones, es uno de los trucos de la mente y significa que no quieren investigar y comprender, que sólo quieren seguir las palabras.




¿Qué es la inteligencia? Si un hombre está atemorizado, ansioso, si siente envidia, codicia, si su mente copia, imita y está repleta con el conocimiento y las experiencias de otras personas, si su pensar se halla limitado y moldeado por la sociedad, por el miedo, ¿es inteligente un hombre así? No lo es, ¿verdad? ¿Y puede tener carácter un hombre temeroso, no inteligente? -siendo el carácter algo original, no la mera repetición de los tradicionales debes y no debes-. ¿Es carácter la respetabilidad?




¿Entienden lo que significa esa palabra "respetabilidad"? Uno es respetable cuando es estimado, respetado por la mayoría de las personas que lo rodean. ¿Y qué es lo que la mayoría de las personas respetan, qué respetan las personas de la familia, las personas de la masa? Respetan las cosas que ellas mismas desean y que han protegido como una meta, como un ideal; respetan aquello que presumen en contraste con su propio estado inferior. Si uno es rico y poderoso o tiene gran renombre político o ha escrito libros de éxito, es respetado por la mayoría. Lo que uno dice puede ser un completo disparate, pero cuando habla, la gente lo escucha porque lo considera un gran hombre. Y cuando de esa manera te has ganado el respeto de los muchos, el seguimiento de la multitud, eso te da un sentido de respetabilidad, un sentimiento de que has llegado. Pero el así llamado pecador está más cerca de Dios que el hombre respetable, porque el hombre respetable está investido de hipocresía.




¿Es el carácter el resultado de la imitación, de ser controlado por el miedo a lo que la gente dirá o no dirá? ¿Es el mero fortalecimiento de nuestras propias tendencias, de nuestros propios prejuicios? ¿Es el sostenimiento de la tradición, ya sea de la India, de Europa o de América? Eso es lo que generalmente se llama tener carácter: ser una persona fuerte que sostiene la tradición local y así es respetada por los muchos. Pero cuando uno prejuzga, imita, cuando está atado por la tradición, cuando tiene miedo, ¿hay inteligencia, hay carácter? Imitar, seguir, rendir culto, tener ideales... ese camino conduce a la respetabilidad, pero no a la comprensión. Un hombre de ideales es respetable, pero jamás estará cerca de Dios, jamás sabrá lo que es el amor, porque sus ideales son un medio para ocultar su temor, su imitación, su sentimiento de soledad.




Por lo tanto, sin comprendemos a nosotros mismos, sin damos cuenta de todo lo que está operando en nuestra propia mente: cómo pensamos, si estamos imitando, copiando, si tenemos miedo, si estamos buscando el poder, no puede haber inteligencia. Y la que crea el carácter es la inteligencia, no el culto al héroe o la persecución de un ideal. La comprensión de nosotros mismos, de nuestro propio y extraordinariamente complicado yo, es el principio de la inteligencia, la cual revela el carácter.




Interlocutor: ¿Por qué un hombre se siente perturbado cuando otra persona le mira fijamente?




K.: ¿Tú te sientes nervioso cuando alguien te mira?




Cuando un sirviente, un aldeano -alguien a quien consideras inferior- te mira, ni siquiera te enteras de que está ahí, sólo pasas de largo sin hacer caso de él. Pero cuando te miran tu padre, tu madre o tu maestro, te sientes algo ansioso porque ellos saben más que tú y pueden descubrir cosas sobre ti. Yendo un poco más arriba, si algún funcionario del gobierno o algún otro visitante destacado repara en ti eso te complace porque esperas obtener algo de él, un empleo o alguna clase de recompensa. Y si te mira un hombre del cual nada deseas, eres por completo indiferente, ¿verdad? Lo importante, pues, es descubrir qué está operando en tu propia mente cuando alguien te mira, porque la manera como respondes a una mirada o a una sonrisa, significa muchísimo.




Infortunadamente, muy pocos de nosotros nos damos cuenta de todas estas cosas. Jamás reparamos en el mendigo, en la aldeana que lleva su pesada carga, o en el loro que pasa volando. Estamos tan ocupados con nuestros propios pesares, anhelos y temores, con nuestros placeres y rituales, que no somos conscientes de las muchas cosas significativas que hay en la vida.




Interlocutor: ¿No podemos cultivar la comprensión? Cuando constantemente tratamos de comprender, ¿no significa eso que estamos practicando la comprensión?




K.:¿Es cultivable la comprensión? ¿Es algo para practicarse como practicamos el tenis o el piano o el canto o la danza? Podemos leer un libro una y otra vez hasta que estemos completamente familiarizados con él. ¿Es la comprensión como eso, algo para ser aprendido mediante la constante repetición, lo cual es, en realidad, el cultivo de la memoria? ¿Acaso la comprensión no es de instante en instante y, por lo tanto, algo que no puede ser practicado? ¿Cuándo comprendemos? ¿Cuál es el estado de nuestra mente y de nuestro corazón cuando comprendemos algo? Cuando me escuchan decir algo muy verdadero acerca de los celos -que los celos son destructivos, que la envidia es el factor principal de deterioro en la relación humana- ¿cómo responden a ello? ¿Ven instantáneamente la verdad que implica? ¿O comienzan a pensar acerca de los celos, a hablar sobre ellos, a racionalizarlos o analizarlos? ¿Es la comprensión un proceso ya sea de racionalización o de lento análisis? ¿Puede la comprensión ser cultivada como cultivan ustedes un jardín para que produzca frutos o flores? Por cierto, comprender es ver directamente la verdad de algo, sin barrera alguna de palabras, prejuicios o motivos.




Interlocutor: El poder de comprender, ¿es el mismo en todas las personas?




K.: Supongamos que te presentan algo verdadero y ves muy rápidamente la verdad de ello; tu comprensión es inmediata, porque no tiene barreras. No estás lleno de importancia propia, tienes ansia de descubrir, así que percibes instantáneamente. Pero yo tengo muchas barreras, muchos prejuicios, soy celoso, estoy desgarrado por conflictos que se basan en la envidia, estoy lleno de mi propia importancia. He acumulado cosas en la vida y en realidad no deseo ver; por lo tanto, no veo, no comprendo.




Interlocutor: ¿Puede uno eliminar lentamente las barreras por medio del constante intento de comprender?




K.: No. Yo puedo eliminar las barreras, no mediante el intento de comprender, sino solamente cuando siento de verdad la importancia de no tener barreras, lo cual implica que debo estar dispuesto a ver las barreras. Supongamos que tú y yo oímos a alguien decir que la envidia es destructivo. Tú escuchas y comprendes la significación, la verdad de ello y estás libre de ese sentimiento de envidia, de celos. Pero yo no quiero ver la verdad de ello, porque si lo hiciera destruiría toda mi estructura de vida.




Interlocutor: Yo siento la necesidad de eliminar las barreras.




K.: ¿Por qué sientes eso? ¿Quieres eliminar las barreras a causa de las circunstancias? ¿Quieres eliminarlas porque alguien te ha dicho que debes hacerlo? Ciertamente, las barreras son eliminadas sólo cuando ves por ti mismo que tener barreras de cualquier clase crea una mente que se halla en estado de paulatino deterioro. ¿Y cuándo ves eso? ¿Lo ves cuando sufres? ¿Acaso el sufrimiento te despierta a la importancia de eliminar todas las barreras? ¿O por el contrario, te lleva a crear más barreras?




Encontrarás que todas las barreras se derrumban cuando tú mismo estás empezando a escuchar, a observar, a descubrir. No existe una razón para eliminar las barreras; en el momento en que introduces una razón, no las estás eliminando. El milagro, la más grande de las bendiciones, es que des a tu propia percepción interna una oportunidad de eliminar las barreras. Pero cuando dices que las barreras deben ser eliminadas y entonces practicas su eliminación, ésa es la operación de la mente, y la mente no puede eliminar las barreras. Tienes que ver que ningún intento de tu parte puede eliminarlas. Entonces la mente se queda muy quieta, muy silenciosa. Y en este silencio uno descubre aquello que es verdadero.




EL ARTE DE VIVIR

J. Krishnamurti




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Cristo. Maestro de Maestros.


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Cristo. Maestro de Maestros.

Cuando nos referimos al Cristo, como Maestro de Maestros, en su simbólica apreciación espiritual y no simplemente física se lo ha presentado como una estrella de cinco puntas de un brillo azulado intensísimo que se proyecta en lo infinito de los éteres. La estrella de cinco puntas es, desde el punto de vista de nuestro estudio acerca de la Palabra, Verbo o Sonido, un resultado de equilibrar el Verbo Solar OM con el triple sonido AUM, que es una respuesta de los tres reinos inferiores de la Naturaleza, mineral, vegetal y animal, a la voluntad del Hombre espiritual o alma, que los utiliza como vehículos de expresión. También el triple AUM tiene relación con los vehículos periódicos de la personalidad, que utilizan materia de cada uno de los reinos para crear unas estructuras definidas, que servirán de Cáliz, Recipiente o Tabernáculo para la expresión del verbo.




El OM es un Sonido Solar o Verbo del Alma. Participa a la vez de la gloria monádica y del sonido o palabra que se eleva de cada uno de los Reinos. Es un sonido doble que al ser pronunciado correctamente produce integración de los reinos, o en una esfera más reducida integración de los vehículos mental, emocional y físico que utiliza el alma para su evolución en el tiempo.







Un pequeño diagrama aclarará esto:




OM. Sonido de Relación e Integración. La Voz del Alma




A. Mundo mental relacionado con el Reino animal.




U. Mundo emocional relacionado con el Reino vegetal.




M. Mundo físico relacionado con el Reino mineral.







La descripción simbólica de Cristo como una estrella perfecta de cinco puntas indica que Cristo es el verdadero hombre perfecto o Solar y que el AUM o triple sonido de la Naturaleza se manifiesta, a través de cada uno de los cuerpos expresivos del hombre, estando sometidos armoniosamente a la Voluntad superior del OM sagrado. El símbolo de esta armonía por la cual el hombre celeste tiene poder omnipotente sobre sus vehículos y a través de los mismos sobre cada uno de los reinos de la Naturaleza, lo tenemos en su más pura expresión en el gran misterio iniciático de la transfiguración en el Monte Tabor en el que Cristo, radiante de luz, tiene a sus pies tres discípulos dormidos, sometidos a Su voluntad superior; ellos simbolizan los tres cuerpos periódicos de manifestación cíclica que el alma utiliza para su evolución espiritual.




En este cuadro en que presentamos el Verbo Solar OM como alma espiritual y al triple sonido AUM como los tres sonidos que se elevan de cada reino, como un Canto al Padre, está resuelto el gran Misterio de la Creación Universal que si bien se examina no es sino una expresión de la Magia suprema de Dios en relación con la naturaleza entera o Universo solar que le sirve de vehículo y morada.




Mediante el conocimiento que acaban de obtener, comprenderán los reiterados y constantes esfuerzos de los Ashramas y de las auténticas escuelas esotéricas del mundo, para enseñarles a los aspirantes espirituales, las verdades que les servirán para guiar sus pasos por el sendero espiritual; armonizar e integrar sus vehículos inferiores, limpiarlos de todas sus impurezas o sonidos extraños, para poder oír la nota típica de cada uno de los reinos de la Naturaleza e integrarlas por el poder de la mente y la intensidad del propósito interno, ofreciéndolas humildemente a la Voluntad superior para que ésta las utilice como fuerzas bienhechoras de la humanidad.










V.B.Anglada
















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Sitio dedicado al despertar del ser interior y tomar conciencia de uno mismo y el planeta


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~ El rojo y el blanco.


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Omraam M. Aivanhov ~ El rojo y el blanco.



En el primer día de primavera de cada año, es costumbre en casi todos los países eslavos, y particularmente en Bulgaria, llevar en el ojar dos borlas, una roja y otra blanca. Es una costumbre muy antigua, cuyo origen nadie conoce. Pero las bolas rojas y blancas son símbolos alquímicos muy profundos.




En ciertos libros de alquimia encontraréis alusiones al hombre rojo y a la mujer blanca, los cuales también aparecen representados por el sol (el hombre) y la luna (la mujer). Entre los metales, el oro corresponde al sol y la plata a la luna. En los tratados de los alquimistas siempre hay dos puntos que éstos nunca precisaban: la materia a partir de la cual debe realizarse la Gran Obra y el grado de calor. De esta materia, a la que llaman con nombres muy diferentes y a menudo raros - latón, oropimente, hierro, magnesio, escupitajo de la luna, leche virginal, mineral -, sólo nos dicen que se compone de dos elementos y que en el momento en que empiezan a cocer - tampoco dicen a qué grado de temperatura - es cuando hay que comenzar el trabajo.




El inicio de este trabajo de alquimia debe tener lugar en una época bien determinada: cuando el sol entre en la constelación de Aries, es decir, en los primeros días de primavera, y la luna en la constelación de Tauro. Este es el momento propicio para empezar el trabajo alquímico... ¿Por qué? Porque el sol está exaltado en Aries y la luna lo está en Tauro. El sol es masculino y activo, y la luna femenina y pasiva. Al hombre le corresponde el color rojo y a la mujer el blanco. En este caso las borlas roja y blanca son el símbolo de los dos principios masculino y femenino que trabajan en la naturaleza.




Según los alquimistas, este trabajo que hay que empezar al principio de la primavera permite obtener el polvo rojo que trasmuta los metales en oro, y el polvo blanco que los trasmuta en plata.




¿En qué otro lugar encontramos también estas dos borlas? En la sangre: los glóbulos rojos y los glóbulos blancos, y también en el huevo, con una tonalidad ligeramente diferente: el blanco y al amarillo. Ya lo veis, al llevar estas borlas rojas y blancas, vosotros también os convertís en alquimistas, aunque de forma inconsciente, porque todavía no sabéis transformar los metales innobles, que están en vuestro interior, en oro y plata. Sólo mediante el amor y la sabiduría puede hacerse esta transformación. La transmutación de los metales en oro y plata es un proceso de alquimia que tiene que realizarse en los tres mundos, y no sólo en el plano físico. Para transformar los pensamientos en plata hay que utilizar la luz de la sabiduría; y para transformar los sentimientos en oro hay que utilizar el calor de la amistad.




Para los alquimistas, la entrada del sol en la constelación de Aries tiene una importancia capital, porque es la época en que el sol, principio masculino, trabaja sobre el principio femenino, la tierra, que recibe sus rayos, los absorbe y empieza a producir hojas, flores, y frutos. La primavera es, pues, la piedra filosofal, la vida que rejuvenece a toda la naturaleza. El fuego del sol actúa sobre la materia prima - la tierra -, para insuflarle la vida. Este es el símbolo alquímico de la primavera. Durante el invierno la tierra está fría y desierta, pero después de cierto tiempo de «cocción» de la materia, aparecen todos sus tesoros.




Los alquimistas han observado y comprendido cómo trabaja la naturaleza transformando y transfigurando todo lo que estaba muerto; y así lo que era mate y oscuro se convierte en algo vivo, hermoso y coloreado. ¿Por qué se celebra precisamente en primavera la fiesta de la Resurrección? Porque la Pascua también es un símbolo alquímico... En primavera la naturaleza posee una vitalidad acrecentada, todo revive; los eruditos, que han estudiado estas leyes, han descubierto que en el hombre se produce el mismo fenómeno. Porque en el hombre también encontramos el sol, la luna, la vegetación, etc... y todo en él también puede transformarse y revivir como en la Naturaleza, y a veces incluso mucho más rápidamente.




Vuestro propio organismo transforma cada día cantidad de materiales en oro y plata, es decir, en glóbulos rojos y glóbulos blancos. Y, ¿cuál es la materia prima? La encontramos en la naturaleza bajo cuatro formas diferentes: fuego, aire, agua y tierra. Al introducir en vuestro organismo la luz, el aire, el agua y el alimento, fabricáis oro en vuestro interior. La prueba de que eso es así está en que llegáis a moveros, a actuar, a hablar; en cierta manera también sois unos alquimistas, porque sois capaces de mantener y prolongar vuestra vida continuamente.




Al principio el oro existe en estado ígneo. Hermes Trismegisto dijo: «El sol es su padre, la luna es su madre, el viento lo ha llevado en su vientre y la tierra es su alimento». El sol es quien produce el oro, cada uno de sus rayos es de oro, y la luna es un reflejo de este oro. A través del aire los rayos del sol llegan hasta el interior de la tierra y allí se condensan, convirtiéndose en este metal llamado oro. Así pues, el sol produce oro etéreo y la tierra lo condensa. El oro es demasiado volátil para que se fije sobre el sol, sólo puede hacerlo en las entrañas de la tierra. Esta es la que proporciona los materiales que le permiten su fijación. Por este motivo tenéis que acostumbraros a contemplar el sol y pensar: «Es oro », y poco a poco este oro se depositará en vuestro interior.




De vosotros depende que el sol se expanda para distribuimos todos sus tesoros. Cuento más amor manifestéis al contemplar el sol, más partículas de oro recogeréis bajo la forma de luz, de admiración, de alegría, de paz, de salud, de actividad, de fuerza. Si a veces los alquimistas llaman «hierro» a esta materia prima, es para demostrar que puede proporcionar mucha fuerza y dinamismo.




Antes de llegar al color blanco y rojo, los alquimistas dicen que la materia debe pasar por el negro. Este color es como un túnel antes de regresar al día, es como el invierno, un período de preparación. Lo que sucede es que los alquimistas representan este estado de la materia por medio de un hombre muerto al que llaman «el cadáver tenebroso» ; esta materia debe morir y pudrirse, y de este estado de putrefacción y negrura sale el blanco y después el rojo, Jesús dijo:




«Si el grano no muere al ser depositado en la tierra permanecerá solo; si muere, dará muchos frutos». Al negro por el que debe pasar la materia prima también se le llama «cuervo»; cuando esta materia se vuelva blanca se la llama la paloma de Diana, y cuando se vuelve roja, se le llama el fénix. El fénix representa el estado definitivo de la materia prima. Entre el blanco y el rojo pasa por otros colores: el verde, el violeta, etc... y el conjunto de estos colores intermedios es conocido como la cola del pavo real. Pero no nos detengamos en el estudio de los colores, de lo contrario entraríamos en demasiados detalles, los cuales no os serían de ninguna utilidad.




La vida de los Iniciados, de los grandes Maestros y de los salvadores de la humanidad también debe pasar por las mismas fases de la materia que utilizan los alquimistas en sus trabajos. Estos seres deben morir para resucitar. Por este motivo, Jesús, que fue crucificado y resucitó, es el símbolo de la piedra filosofal. Por otra parte, los alquimistas consideran que en las Escrituras todo es alquimia, para ellos todos los relatos que contienen corresponden a las fases de la Gran Obra. Por ejemplo, la masacre de los Santos Inocentes por parte de Herodes : Nicolás Flamel considera que la manera cómo arrancan los soldados a los niños del seno de sus madres para derramar su sangre, es simbólico; dice que esta sangre está depositada en una copa donde se bañan el sol y la luna. Cada alquimista escogía un pasaje de las Escrituras para simbolizar las fases de la Gran Obra.




Algunos escogieron el sueño en el que Daniel ve cuatro bestias salir del mar; otros, la estatua hecha de oro, plata, bronce, hierro y tierra cocida que Nabucodonosor vio en sueños; otros, el pasaje en el que Eliseo cura a Naamon de la lepra, ordenándole sumergirse siete veces en el Jordán.




En toda la Biblia encontramos fragmentos que pueden ser interpretados como símbolos de la Gran Obra alquímica, e incluso ciertos acontecimientos vitales pueden interpretarse de esta manera. Cuando os calumnian, por ejemplo, os volvéis negros, pero luego los acontecimientos cambian y sois lavados de estas calumnias, - es el color blanco -, y más tarde resucitáis y empezáis a comer los frutos maduros de vuestro trabajo, - es el color rojo -.




No os hablo de alquimia para empujaros a fabricar oro, porque esto no debería importaros, sino para que os maravilléis del trabajo de la naturaleza. Estudiadla, observad todos los fenómenos que se producen en ella y veréis cómo se enciende la luz en vuestro interior. Vosotros bebéis el elixir de la vida inmortal si contempláis cada mañana la salida del sol; también lo podéis encontrar en el aire, en las plantas, en las piedras...




Todavía querría añadir algunas palabras en relación con el significado de las dos bolas rojas y blancas, pero no sé cómo me interpretaréis.




En el trabajo alquímico, la materia, que primero es blanca, se vuelve roja; la mujer es blanca, mientras que el hombre es rojo. Para esta demostración los alquimistas invertían las cosas, pues en el plano físico el hombre corresponde al blanco y la mujer al rojo; el blanco incandescente corresponde al sol y el rojo a la tierra. Antaño, en ciertos países existía una costumbre que quizás alguno de vosotros conozca. El día siguiente a la boda, el recién casado tenía que asomarse a la ventana mostrando a todos sus parientes y amigos un lienzo que probara que su joven esposa era virgen. Entonces todos aplaudían y cantaban. En la unión de los dos esposos aparecían los colores rojo y blanco: para el hombre, el blanco, y para la mujer, el rojo. Pensad lo que queráis, yo no tengo nada que ver en esto, es la naturaleza la que hace que las cosas sean de esta manera...




Por consiguiente, cuando los alquimistas hablan del hombre rojo y de la mujer blanca, invierten voluntariamente los símbolos y yo os diré por qué. En otro tiempo, los Iniciados escondían de esta manera las verdades más profundas. El encuentro del hombre y la mujer señala el principio. ¿No os parece algo maravilloso? El nacimiento de un niño es uno de los acontecimientos más extraordinarios que puedan existir.




La primavera es la unión del sol y la tierra, el inicio del trabajo. En primavera la naturaleza da a luz muchos niños. Sin el padre, el sol, la madre no puede producir frutos. Todos estos fenómenos que se manifiestan en el cosmos, los encontramos también en la vida interior del hombre. Ahí el alma es la esposa, y el espíritu el esposo. El primer día de primavera el alma debe decir: «Me abandono al Espíritu Divino », y entonces ella será fertilizada. Pero si rechaza abandonarse a él no sucederá nada, y seguirá siendo estéril.




En primavera la tierra se abre a los rayos del sol, pero este proceso cósmico de fertilización se repite en todas partes. El Espíritu también os dice: «Abrete », a fin de que podáis recibir su sabiduría y su amor, pues el Espíritu de Dios puede fertilizar vuestra alma como los rayos del sol fertilizan la tierra. Sin embargo, no es fácil atraer al Espíritu. En los Evangelios se dice: «El viento sopla donde quiere, tú oyes su voz, pero no sabes ni de dónde viene ni adónde va». El Espíritu se detiene en aquella alma que está preparada para recibirle con más respeto, amor y devoción. Cuando el Espíritu desciende sobre esta alma, nace el Niño-Cristo; es la piedra filosofal con la cual los Iniciados hacen maravillas. Para recibir al Espíritu, el alma tiene que ser como una joven que ha aprendido cuáles son los gustos del príncipe al que quiere atraer con su actitud, sus miradas, su sonrisa. Para recibido, el ser humano tiene que convertirse en. una mujer... y ¿qué es una mujer?




Es el arpa eólica que vibra al más ligero soplo del viento. La mujer, el alma, es un arpa; el hombre, el espíritu, es la mano que acaricia las cuerdas.




Los Apóstoles recibieron al Espíritu Santo porque, en su alma, se habían convertido en mujeres que trabajaban con respeto y devoción. Además, esto que os digo también es válido para el plano físico. Las mujeres sólo tienen éxito con los hombres cuando actúan como verdaderas mujeres. Los atraen porque ellos son positivos y ellas son receptivas. Un hombre nunca querrá un marimacho... A no ser que se trate de algún sabio, como Sócrates, que busca una Jantipa para ejercitarse. Para trabajar, para ejercitarse, ciertos sabios aceptan este tipo de mujer. Pero los espíritus de lo alto no las aceptan, sino que se dirigen hacia las verdaderas mujeres, es decir, hacia las almas llenas de confianza, de amor y de adoración. Aquél que no sepa polarizarse y convertirse en mujer con relación al Espíritu, seguirá siendo estéril.




Durante siglos, milenios, la esterilidad de una mujer ha estado considerada como un signo de maldición. Esta forma de comprender la esterilidad proviene en realidad del conocimiento de cuestiones mucho más profundas. Si la tierra es estéril, se convierte en un desierto... Si el alma es estéril, el ser humano ya no se sentirá inspirado. Por lo tanto si la mujer, nuestro principio femenino, es estéril, si el alma es estéril, no habría creación alguna bajo ninguna forma. En el Génesis se dice: «Creced y multiplicaos», y casi siempre se ha interpretado esta fórmula como un consejo concerniente sólo al plano físico, a la procreación de niños. No; este consejo atañe igualmente al alma humana, que debe ser fértil para dar a luz espléndidos anhelos y estupendas inspiraciones.




Lo esencial es comprender la lección de la naturaleza. La tierra se abre al sol durante los primeros días de la primavera. El hombre también debe abrir su alma y sentirá una alegría que no había experimentado hasta ahora. Si no siente esta alegría cuando la naturaleza está completamente abierta y trepidante, si no se siente penetrado por los rayos del sol espiritual como la tierra es penetrada por los rayos del sol físico, entonces no ha comprendido el significado de la primavera.




Todo lo que os explico pertenece a las grandes verdades eternas, pero lo expreso con la ayuda de los medios de que dispongo. Los conservo porque son claros, simples y evidentes. Más tarde, cuando leáis libros que tratan de los mismos temas, quizás os preguntéis cómo he podido explicar de una manera tan sencilla cuestiones que son presentadas por otros autores de una manera realmente complicada y abstracta...




Omraam Mikhaël Aïvanhov

Los secretos del libro de la naturaleza

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